las cosas de Lola y su mamá
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Con mi martillo, martillo yo

La mañana del domingo la pasa­mos la mar de entre­te­ni­dos. Hubo un rato para las acua­re­las, pero la gran revo­lu­ción fue el juego de cla­var tees de golf en un blo­que de poli­es­ti­reno (sty­ro­foam).  Debe­mos esta idea genial a Tin­ker­Lab, un blog que des­cu­bri­mos hace poco de la mano de The Art­ful Parent y que ya está en nues­tra lista de favoritos.

El sábado había­mos com­prado los tees de golf en Decath­lon y el poli­es­ti­reno lo tenía­mos guar­dado en casa por­que sabía­mos que en algún momento le daría­mos uso. Como no tenía­mos mar­ti­llo de juguete, rebus­ca­mos en la caja de herra­mien­tas y encon­tra­mos uno de ver­dad, bas­tante pequeño. Lola fue muy cui­da­dosa y no nos lle­va­mos nin­gún susto.

Al prin­ci­pio, pare­cía más intere­sada en jugar con los tees de golf, fas­ci­nada por los que eran de colo­ri­nes, los ordenó, los metió en sus bol­si­tas… Luego empezó a ani­marse cla­ván­do­los con las manos en el poli­es­ti­reno y dán­do­les unos pocos mar­ti­lla­zos. Se interesó por deco­rar su ban­queta, como llamó al blo­que, sólo con los blan­cos y se dedicó a cla­var­los todos en fila. Pen­saba que el mar­ti­llo no la atraía dema­siado… pero me equi­vo­caba, en unos minu­tos la emo­ción de dar gol­pes y ver cómo se iban cla­vando los tees de golf era total. Emo­ción que subió como la espuma cuando des­cu­bri­mos la can­ción per­fecta para acom­pa­ñar su tra­bajo, “Con mi mar­ti­llo, mar­ti­llo, mar­ti­llo, con mi mar­ti­llo mar­ti­llo yo”, la ver­sión de Judith Akos­chky nos acom­paña desde que Lola tenía meses.

Tanta emo­ción, que la cosa acabó con unas dan­zas encima de la mesa y el mar­ti­llo en la mano como si fuera el hacha de gue­rra. Una locuela en toda gue­rra que nos hizo reir un buen rato.


Para ella fue una acti­vi­dad diver­ti­dí­sima y ade­más un exce­lente ejer­ci­cio de coor­di­na­ción mano-ojo. Hoy hemos repe­tido y ha cla­vado los tees hasta que no se podía más, preo­cu­pán­dose mucho de que que­da­ran bien ver­ti­ca­les y vol­vién­do­los a cla­var si no le gus­taba el resul­tado. Lo malo es que ha per­dido el res­peto al mar­ti­llo y empe­za­mos a temer por sus dedos…

En Tin­ker­Lab nos pro­po­nen varias alter­na­ti­vas: cla­var los tees sobre tie­rra húmeda, usar jabón como alter­na­tiva al poli­es­ti­reno y para los niños más gran­des, pro­bar con cla­vos y madera, faci­li­tando un poco el tra­bajo, si hace falta, haciendo pre­via­mente los agujeros.

November 29, 2010   2 Comments

Escapada a Berlín

Aun­que ya parece que hace un siglo que vol­vi­mos, hace tan sólo dos sema­nas está­ba­mos paseando por las calles de Berlín. Admirando sus monu­men­tos, la gran­deza de su arqui­tec­tura, la tran­qui­li­dad de sus barrios, la apa­rente falta de atas­cos, la can­ti­dad de espa­cios ver­des para dis­fru­tar… y claro está, sus par­ques infan­ti­les. Sal­vando el cen­tro, donde está­ba­mos alo­ja­dos y hay pocas zonas infan­ti­les, el resto de Ber­lín es un her­vi­dero de spiel­plätze, uno en cada esquina, y todos con el encanto de las cons­truc­cio­nes de madera.

Lola se con­vir­tió en una per­fecta turista.

Ber­lín nos reci­bió ves­tido de colo­res oto­ña­les, justo a tiempo de que lle­gara el autén­tico frío:

Esta es la fabu­losa vista que tenía­mos desde nues­tro apar­ta­mento de alqui­ler, una ima­gen extra­or­di­na­ria del monu­mento a las víc­ti­mas del Holo­causto con el Tier­gar­ten, un autén­tico bos­que en medio de la ciu­dad, al fondo. Es una pena que, como decía Lola, la casita de Ber­lín no tuviera jugue­tes como la de Madrid…

Entre tanto paseo y par­que, Lola tuvo sus pri­me­ras rabie­tas en toda regla. Aun­que, por el momento, cru­ce­mos los dedos, parece que las hemos dejado allí y fue­ron prin­ci­pal­mente fruto de falta de sueño y poco gusto por la comida alemana.

Hacer turismo con una niña tan pequeña y una abuela con poca movi­li­dad no fue tarea fácil y llegó a ser más can­sado de lo que ima­gi­ná­ba­mos, pero Ber­lín es una ciu­dad fas­ci­nante que nos dejó a todos encan­ta­dos y a la que espe­ra­mos vol­ver cuando Lola tenga unos años más.

October 28, 2010   4 Comments

Pintando

El domingo pasado Lola me pre­guntó ¿pin­ta­mos la mesa y luego la lim­pia­mos?. Lo repi­tió varias veces, dejando bien claro que no que­ría pin­tar sobre papel, y bueno, ante una pro­puesta tan bien plan­teada, no fui capaz de resis­tirme. Así que esta es la mesa de nues­tro salón, deco­rada con esmero (con rotu­la­do­res lava­bles, eso sí) y, según contó, muchos gusanitos:

Supongo que el cam­bio de super­fi­cie, nada menos que una mesa amplia y blanca para lle­narla de color, le resultó mara­vi­lloso por­que pasó un buen rato pin­tando por toda ella. Lo cierto es que, tal y como había anun­ciado, puso igual empeño en lim­piarla que en pintarla.

Des­pués, viendo que los cris­ta­les tam­bién habían reci­bido un poco de rotu­la­dor, deci­di­mos seguir ade­lante y deco­rar­los un poco más. Siguiendo la ins­pi­ra­ción de The Art­ful Parent, pin­ta­mos con espuma de afeitar.

Lola nos pidió agua para lim­piarse las manos y a par­tir de ahí, la acti­vi­dad se con­vir­tió más que en pin­tar en “afei­tar” el cris­tal con las manos para lim­piár­se­las acto seguido en el agua. Y por supuesto, regar toda la terraza con el agua. Un sim­ple man­gue­razo dejó el cris­tal mejor que estaba, que ya le hacía falta un poco de limpieza.

Desde ese día, pin­tar con rotu­la­do­res en la mesa se ha con­ver­tido en la nueva moda. Ahora tene­mos casi siem­pre la mesa deco­rada y…  libre de tras­tos. Ella pinta emo­cio­nada y luego comenta toda diver­tida lo que ha hecho. Esta des­crip­ción de sus gara­ba­tos es mi favo­rita: “esto es un gusa­nito, esto un cara­col, esto rayas”.

September 18, 2010   1 Comment

Despidiéndose del verano

En estos días de final de vaca­cio­nes, vuelta a la rutina y des­pe­dida del verano (lo pri­mero que dijo Lola ayer al lle­gar al par­que fue: ¡cuán­tas hojas!) anda­mos un poco nos­tál­gi­cos, recor­dando el mar y la playa desde la ciu­dad, entre fotos, can­cio­nes y cuentos.

Refres­cando los vie­jos éxitos de mi infan­cia, can­ta­mos “Un bar­quito de cás­cara de nuez”, sobre todo en la bañera, rodea­dos de patos, todo tipo de fauna sub­ma­rina y, por supuesto, bar­qui­tos. Aun­que en España todos cono­ce­mos esta can­ción por los Paya­sos de la Tele, su autor es el com­po­si­tor mexi­cano Fran­cisco Gabi­londo Soler, más cono­cido como Cri-Cri, del que ya habla­mos por aquí hace tiempo. Os invito a escu­char su ver­sión.

Y para los que no os la sabéis o nece­si­táis refres­car la memo­ria, aquí esta la letra:

Un bar­quito de cás­cara de nuez,
ador­nado con velas de papel,
se hizo hoy a la mar para lejos lle­var
goti­tas dora­das de miel.

Un mos­quito sin miedo va en él
muy seguro de ser buen timo­nel.
Y subiendo y bajando las olas
el bar­quito ya se fue.

ESTRIBILLO
Nave­gar sin temor
en el mar es lo mejor,
no hay razón de ponerse a tem­blar.
Y si viene negra tem­pes­tad
reír y remar y cantar.

Nave­gar sin temor
en el mar es lo mejor.
Y si el cielo está muy azul,
el bar­quito va con­tento por los mares leja­nos del Sur.

Cri-cri toda­vía aña­día esta última estrofa, para mi total­mente desconocida:

Al poder res­pi­rar
en la brisa de la mar
¡qué ape­tito tan grande le da!
Tres balle­nas fri­tas con jamón
se come al desayunar.

Sin tener que fin­gir,
afei­tarse, ni ves­tir,
con el cuerpo tos­tado de sol
muy ale­gre va can­tando
el mos­quito que empuña el timón.

Y un bonito vídeo donde las voces de Miliki y Miguel Bosé se acom­pa­ñan de las ilus­tra­cio­nes de Xelo Vilata.

Y hablando de olas que vie­nen y van, tam­bién lee­mos una y otra vez “La Ola”, una joya de Suzie Lee, publi­cado por Bar­bara Fiore. Una his­to­ria sin pala­bras, uni­ver­sal y mágica como el mar, con unos dibu­jos de una belleza y una fuerza tal que casi casi sien­tes como te sal­pi­can las olas del mar al pasar sus hojas.

Desde la pri­mera vez que lo ojeé sabía que aca­ba­ría en nues­tra biblio­teca. Su uso del color, la ter­nura de los dibu­jos y ese juego entre la niña y el mar en el que todos nos vemos refle­ja­dos, me cau­tivó. Ahora a la peque parece gus­tarle tanto como a mi: se divierte con­tando la his­to­ria, des­cri­biendo las reac­cio­nes de la niña y las gavio­tas, que ella se empeña en lla­mar palo­mas y, por supuesto, le encanta ver el tesoro que trae la gran ola, llena de conchitas.

September 7, 2010   No Comments

Caperucita Roja

Este mar­tes nos con­ta­ron que había una linda Cape­ru­cita Roja paseando por la ciu­dad… pero no iba a casa de la abue­lita, no… tenía muchos mejo­res pla­nes, ¡la fiesta de cum­plea­ños de su amiga Alma!, así que esta­mos segu­ros que dejó al lobo total­mente despistado.

Como manda la tra­di­ción, lle­vaba una ces­tita con unas galle­tas para la abue­lita, aun­que ya nos avisó que no sabía si la abue­lita iba a estar en casa de Alma… Para la cape­ruza usa­mos un patrón de Martha Ste­wart.

Cape­ru­cita vol­vió a casa feliz y ren­dida, aun­que había cam­biado su ves­tido y cape­ruza por una cami­seta que había pin­tado ella misma.

¡Menuda fiesta!, ¡feli­ci­da­des Alma!

September 3, 2010   5 Comments

Postales de verano

De vuelta en Madrid, repaso las fotos de los días de playa y des­co­ne­xión de la ciu­dad, recor­dando los momen­tos, las sen­sa­cio­nes, la risa de Lola.

Imá­ge­nes de Lola en el mar, bañán­dose en mis bra­zos, exci­tada y teme­rosa a la vez, de sus pies lle­nos de arena y de la cla­ri­dad azul de la piscina:

Tres días hicie­ron falta para con­se­guir que se bañara y cua­tro para que estre­nara los man­gui­tos… quizá por­que inten­tando ser res­pe­tuo­sos con su miedo y su firme deci­sión de que no se que­ría bañar, hemos ido muy poco a poco… y al final, hubo que lan­zarse y decir, ¡venga, al agua!, para oirla reir pocos segun­dos des­pués. Una sema­nita más de vaca­cio­nes y todos los mie­dos se habrían esfu­mado… ahora cuenta un poco men­ti­ro­si­lla “me he bañado solita en el mar… y me baño donde cubre”.

De peque­ñas amis­ta­des que sur­gie­ran por el camino y nue­vas experiencias:

De paseos por pue­blos baña­dos por la luz del sol:

Y por supuesto, de juego, bai­les y columpios:

Feliz verano para todos.

August 13, 2010   6 Comments

Body painting

Las últi­mas veces que había­mos sacado las tém­pe­ras, Lola ya demos­traba mucho inte­rés en pin­tarse las manos y un poco los bra­zos.… pero se ago­biaba al poco rato y se que­ría lavar. Esta semana, por ini­cia­tiva pro­pia, ha per­dido todo miedo y se ha lan­zada de lleno al mundo de la pin­tura cor­po­ral: manos, bra­zos com­ple­tos, pier­nas, pecho… toda ella emba­dur­nada capa tras capa de pintura.

El pri­mer día des­cu­brió, curio­seando por los cajo­nes, un bote de pin­tura de dedos verde y no paró hasta que no quedó ni una gota, pare­cía una mar­ci­na­nita venida del espacio. Hundió las manos en la pin­tura, inves­tigó la hue­lla que deja­ban sus manos y pies y pintó colo­cando su cuerpo de las for­mas más insospechadas.

Ayer, trans­formó mi pro­puesta de pin­tar con pelo­tas man­cha­das en tém­pera, en  una nueva sesión de body pain­ting, esta vez mucho más colo­rida: azul, verde, ama­ri­llo y rojo… y, como ella decía cuando todos esta­ban mez­cla­dos sobre su piel, ahora marrón.

Es una autén­tica gozada verla dis­fru­tar con tanto prin­gue, toda con­cen­trada en la actividad.

Evi­den­te­mente, ambas sesio­nes han ter­mi­nado con un buen rato en la bañera, que tam­poco es un mal plan para los que no tene­mos pis­cina en estas tar­des de calor.

July 9, 2010   No Comments

Fiesta de cumpleaños

Los días pasan volando y toda­vía no había podido hablar de la cele­bra­ción de cum­plea­ños de Lola: una fiesta en el par­que de siem­pre, rodeada de ami­gos, donde no fal­ta­ron ban­de­ri­nes, glo­bos, medias­no­ches, tarta y una locura de regalos.

Una gozada poder dis­po­ner de un esce­na­rio tan fan­tás­tico para mon­tar una fiesta. Con árbo­les para col­gar las deco­ra­cio­nes, ces­ped para correr, arena, colum­pios y tobo­ga­nes a mano y un tiempo estu­pendo. Fue una pena que Lola arras­traba toda­vía un cata­rro y a ratos estuvo un poco caída, pro­ba­ble­mente un poco sobre­pa­sada por ser el cen­tro de aten­ción de tanta gente.

Que­ría­mos hacer algo espe­cial para que los peques juga­ran y al final nos deci­di­mos a pro­bar el Ban­ging Wall de Soule Mama. Reco­pi­la­mos tapas, mol­des y obje­tos varios de la cocina, y los suje­ta­mos con una cuerda de ten­der entre dos árbo­les. A modo de baque­tas, cucha­ras y tene­do­res de cocina de madera y algún palo. Que­daba deco­ra­tivo y gustó mucho, creo que nin­guno de los niños se quedó sin pro­barlo. Sólo hay que tener un poco de cui­dado cuando se jun­tan unos cuan­tos entu­sias­tas de la per­cu­sión, arma­dos con cucha­ras y palos, a tocar desde los dos lados.

Como el año pasado, Lola tuvo su corona arte­sa­nal cosida por su mamá con esmero…y pri­sas. Me ins­piré en este reco­pi­la­to­rio de enla­ces del genial blog Ohdee­doh y apro­ve­ché lo que había por casa. Tuvo que ser rosa fuc­sia por­que era el único trozo grande de fiel­tro que tenía y, esta vez, bordé un número dos con ayuda de este tuto­rial y la decoré con mari­po­sas y luna­res de tela. Ay, tanto mimo para que sólo estu­viera en su cabeza unos bre­ves segun­dos por la mañana…

Hubo tam­bién un recuerdo para nues­tros ami­gos: una bol­sita con una pelota, una pega­tina y dos barras de plas­ti­lina casera en rosa y azul “hecha con amor”.

Muchas gra­cias a todos los que vinis­teis por estar ahí y com­par­tir este momento con noso­tros, y a los que no pudie­ron, ¡os espe­ra­mos el pró­ximo año! . Gra­cias tam­bién a Juan, el papá de Darío, que nos hizo un amplio repor­taje foto­grá­fico, con fotos como la pri­mera con Lola y la tarta… y es que noso­tros está­ba­mos dema­siado lia­dos para poder sacar fotos.

Des­pués de la locura de los últi­mos días haciendo invi­ta­cio­nes, cosiendo la corona y coci­nando mon­ta­ñas de plas­ti­lina a la una de la madru­gada, pro­meto enmen­darme el año que viene y empe­zar con los pre­pa­ra­ti­vos, ¡por lo menos, un par de meses antes!.

May 28, 2010   3 Comments

Lola ya tiene dos años

Sí, aun­que me parezca men­tira, ayer jue­ves 20 de Mayo Lola cum­plió dos años.

Dos años a nues­tro lado rega­lán­do­nos son­ri­sas, mira­das y mucho amor. Dos años en los que la he visto cam­biar de un día para otro, con­ver­tirse poco a poco en una per­so­nita con sus pro­pios gus­tos, que cada vez más quiere deci­dir y hacer las cosas por sí sola. Le encanta can­tar, jugar a coci­ni­tas, correr detrás de una pelota, hacer torres, pin­tar, ir al par­que, leer cuen­tos, subir y bajar cues­tas y esca­le­ras, reco­ger pie­dre­ci­tas, palos y hojas, y sobre todo, claro está, estar con mamá y papá.

Me divierte con sus fra­ses y pre­gun­tas, y me enamora con sus oja­zos. Me vuelve loca cuando no se quiere ves­tir y no quiere dor­mir, y me derrite cuando se acu­rruca a mi lado.  Me ha hecho redes­cu­brir las cosas más peque­ñas y estar más en sin­to­nía con la tie­rra y el mundo que nos rodea. Me ha hecho más crea­tiva y me ha traído pro­yec­tos nue­vos para com­par­tir a su lado. Me ha inun­dado de amor.

Gra­cias, prin­cesa. Muchas felicidades.

May 21, 2010   2 Comments

Ha llegado la Navidad

Siem­pre me he resis­tido a sacar la deco­ra­ción navi­deña muy pronto, pero este año estaba deseando poner el árbol y el belén, llenarlo todo de guir­nal­das y luces… y ver la cara de Lola. Así que apro­ve­chando el puente, la Navi­dad se ha colado ya en nues­tra casa, un poquito antes de lo habitual.

Tene­mos árbol car­gado de bolas y ador­nos: algu­nos res­ca­ta­dos de mi casa, los favo­ri­tos de cuando era pequeña que sobre­vi­vie­ron hasta hoy, otros hechos a mano con mimo e ilu­sión, otros recuer­dos de via­jes a Praga, Madeira, Roma,…ejem,Ikea.

Y por supuesto ya sue­nan los villan­ci­cos, nues­tra selec­ción favo­rita de navi­da­des a ritmo de swing, con las Andrew Sis­ters, Sina­tra, Bing Crosby…y tam­bién los de toda la vida con su zam­bomba y pandereta.

Árbol

Adornos

belen2

Lola anda como loca, des­mon­tando todos los ador­nos del árbol, pidién­do­nos que encen­da­mos la corona de luces que cuelga del techo, que la suba­mos para tocar las estre­llas que ador­nan las ven­ta­nas del pasi­llo, que le ense­ñe­mos el belén, pegando y des­pe­gando los vini­los que deco­ran la ventana…

Todas las noches, cuando vamos de camino a la cama, se des­pide de las estre­llas. Me gusta tanto escu­char su dulce “adios estre­llas”, que no se si voy a ser capaz de qui­tar­las cuando pase la Navidad…

December 10, 2009   2 Comments