las cosas de Lola y su mamá
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Otoño

Se hizo un poco de rogar, pero con el frío y la lluvia llegó de verdad el otoño. En casa también se nos han colado sus colores.

Estos días hemos recogido hojas, bellotas y castañas y yo he estado jugando con lana y fieltro para decorar nuestra mesa otoñal. Un pedacito de naturaleza en medio del salón que nos recuerda el tiempo en el que estamos… y que también sirve para jugar.

Tenemos una mini calabaza afieltrada, que aprendí en este sencillo tutorial de Mommy Chick.

Cuando saque un ratito, haré una más grande, por petición de Lola.

Está acompañada por una simpática ardilla y dos muñequitas flor, una viola y una linterna china o abutilón. Estas pequeñas delicias son el resultado de unos kits que compré en De Witte Engel, una tienda holandesa, paraíso de las manualidades, que prepara unos kits preciosos. Una pena que los gastos de envío sean una locura.

No me he podido resistir a las bellotas de colores que se ven por todo Internet. Basta con pegar una bola de lana afieltrada en el capuchón de la bellota. Me gustan para adornar un rincón, para decorar un regalo, para hacer unos originales servilleteros y me encanta la idea de hacer un collar que he visto en Rhythm of the Home. Lola me ayudó un poquito a afieltrar las bolas y quiere que hagamos más, ¿cómo no se me habrá ocurrido hacer una rosa?.

Aunque no me gusta mucho pintar sobre formas recortadas, esta vez no me resistí a jugar con estas plantillas de hojas. Impresas en cartulinas, Lola pintó unas con témpera y purpurina y otras con acuarelas humedeciendo antes el papel. Con un poco de lana preparamos unas guirnaldas.

Y mientras llueve, Lola canturrea:

En otoño en el jardín, caen las gotas al fin,
hojas rojas y amarillas
cubren la tierra dormida,
el viento las sopla y juega con ellas,
es la danza suave de otoño que llega.

November 8, 2011   2 Comments

Seguimos aquí

Sí, seguimos aquí, aunque lleve ya más de un mes sin escribir.

Primero fueron el calor, las tardes de piscina, la ausencia de siestas de Lola lo que me tuvo alejada del ordenador… y luego el verano de repente se nos complicó. Mi madre se puso muy mala y los días se han ido pasando casi sin darnos cuenta, lentos pero rápidos, entre nervios e idas y venidas al hospital.

Ahora que poco a poco se recupera y todo empieza a volver a la normalidad, espero recargar las pilas, esas que normalmente se recargan en vacaciones y que este verano me ha dejado en cambio totalmente agotadas. Energías que noto que me faltan para zambullirme en el juego de Lola, cuando tengo la cabeza en otro lado, o para llevar con serenidad sus rabietillas, esas que probablemente son el reflejo de mi estado de ánimo y de la alteraciones que han supuesto para ella los últimos días. Y energías también para escribir y compartir desde aquí nuestros ratos buenos, que también los ha habido, porque últimamente sólo soy capaz de navegar sin rumbo delante del ordenador.

Ratos buenos como éste, con una Lola par­lan­china que se coló en la sesión de fotos de su her­ma­nito, cóm­plice y divertida.

Me gusta ver cómo se miran y recor­dar a Lola jugando con la manita de Leo y con­tán­dole un sin fin de cosas mien­tras los fotografiaba.

Así que esta semana que empieza prometo volver, con un poco de música, una de pintura a lo grande y una dosis extra de optimismo.

August 29, 2011   8 Comments

Tres años

Le habíamos contado a Lola hace meses que esta primavera iban a suceder dos cosas muy importantes: una de ellas era el nacimiento de su hermanito Leo y la otra era su tercer cumpleaños. Y es que como nos contó un día, «creo que este verano voy a ser mayor».

Hoy, con tres años y un mes, Lola es una niña preciosa, divertida, charlatana en confianza pero en general tímida, que adora pintar y cantar sobre todas las cosas… aunque leer cuentos y saltar deben andarles muy cerquita. Tiene una memoria prodigiosa que no perdona una, se acuerda de cada cosa que hemos hecho hasta el más pequeño detalle y por supuesto se sabe de memoria todos los cuentos que tenemos y un sinfín de canciones. Habla muy bien, con unos giros adultos que nos hacen reir, gesticulando mucho con las manos y por su cabeza loca circulan historias imaginadas a todas horas. Me encanta cuando me dice «mamá, un momento, te voy a contar una cosa» o «mamá, sabes que…».

Curiosa y observadora, en sus propias palabras, «voy mirando todo interesada todo el rato». Su juego es cada vez más elaborado y es una delicia disfrutar de sus invenciones y sus amigos invisibles (aunque Lito y compañía, que aparecieron por primera vez allá por Enero, cada vez nos visitan menos…).

Últimamente juega con el concepto del tiempo y los días de la semana, preguntando que día es hoy, cuándo es mañana y diciendo cosas como que la fruta sólo la toma los jueves y el baño sólo los miércoles… ¡eso le gustaría a ella! Está adentrándose también en el mundo de las emociones, y no hay día que en algún momento no diga que está triste cuando está contrariada por algo o alguna cosa le sale mal. pero a cambio un día también me regaló un «estamos felices de la vida» minutos antes de quedarse dormida. Como todos los niños, jamás acepta que está cansada y nunca quiere irse a la cama, porque como dice «quiere jugar todo el día».

Es mi niña bonita, mi princesa, capaz de hacerme reír y soñar como nadie… la quiero con locura.

Este año Lola ya tenía muy claro en que consistía una fiesta de cumpleaños y la esperaba con ganas. Habíamos hablado varias veces de quienes iban a venir, qué íbamos a hacer y qué íbamos a regalar a sus amigos. Aún así, todavía estuvo un poco sobrepasada por la situación, mucha gente y ser el centro de atención todavía le agobia. Estuvo pegada a mi mucho rato, prácticamente sin hablar, pero al final se fue soltando y creo que disfrutó de su día especial.

Como el año anterior celebramos su fiesta en el parque de diario, rodeados de muchos amigos, ¡mil gracias por acompañarnos! Allí nos llevamos las mesas, las guirnaldas y los globos. Para que los peques se entretuvieran hubo tizas para decorar el parque, pompas gigantes, aros, pelotas y una pareja de gnomos para fotografiarse (inspirado en un diseño de Local Produce visto en Print & Pattern).


Y de regalo para los amiguitos preparamos un kit de collage y una setita hecha a mano por mamá con mucho amor. Estas ideas maravillosas se las debo a dos blogs estupendos. El kit es una idea de Lovely Design, un blog lleno de recursos preciosos. No quedó tan bonito como el suyo, que es perfecto, pero aún así era una gozada ver todos los sobres llenos de colorido juntos. Lola me ayudó un poco a prepararlos, aunque al final decidí hacerlo sola porque con ella era interminable: tan pronto sólo quería meter papeles rosas, como decidía poner mil pegamentos en un sólo sobre… divertido pero no la mejor ayuda cuando andas apurado de tiempo.

La setita es el diseño en fieltro más sencillo que encontré para poder hacer veintitantas en sólo unos días. Un patrón fácil fácil de un blog clásico, My little Mochi, uno de mis primeros descubrimientos del mundo craft en internet. Una pena que no encontré purpurina blanca para darle el toque mágico.

Lo mejor, sin duda, es saber gracias a sus papás que varios de nuestros amiguitos han disfrutado mucho jugando con sus regalos.

Y también hubo corona de fieltro, aunque como el año anterior mis esfuerzos no fueron del gusto de la peque… que la quería rosa pero con corazones y puntos, ¡y yo sin enterarme!

Pero tanta emoción por cumplir tres años ha dado paso estas últimas semanas a todo lo contrario: una pequeña Peter Pan que dice que no quiere crecer ni hacerse mayor… supongo que Leo tiene algo que ver en todo esto. En fin, ¡yo a ratos tampoco quiero que crezca, o por lo menos, no tan rápido!

June 22, 2011   8 Comments

Bienvenido Leo

Ha pasado más de un mes desde mi último post, cuatro semanas durante las que hemos vivido muchos cambios… y qué mejor forma de volver a asomarme por aquí que anunciando la llegada del pequeño Leo a nuestras vidas. Un bebé precioso, gordito y tierno, que me tiene totalmente embelesada.

Foto de FotoNetering

Entre medias pasaron las últimas semanas de embarazo llenas de nervios y cansancio, el nacimiento maravilloso del pequeño Leo, los diez días largos que pasó ingresado en neonatología por una infección y por fin, su llegada a casa y el comienzo de la vida en familia siendo uno más.

Leo vino al mundo de madrugada en un parto rápido, soñado y maravilloso. Con él pude lograr todo lo que sentí que me habían robado con su hermana: vivir y sentir su llegada plenamente hasta el final, sintiéndome arropada, respetada, segura y tranquila en un ambiente íntimo, sentir su calor piel con piel nada más nacer, tenerlo al pecho en unos minutos, pasar toda la noche despierta a su lado incapaz de dormir… Todos mis temores de si sería capaz de quererle como a su hermana se disiparon en el momento que lo tuve en brazos, tan dulce y tan bello.

El mal trago vino después, cuando al día siguiente por la tarde tuvo que ingresar en neonatología y acabaron detectándole una infección que necesitaba tratamiento con antibiótico. Lola ya estuvo ingresada diez días al nacer y pasar de nuevo por los mismos nervios y la separación después de que todo hubiera ido tan bien se me hizo muy cuesta arriba, ¡si yo sólo quería tenerle en brazos a todas horas! Hoy damos gracias porque esos días parecen ya lejanos, lo malo se olvida rápido, Leo está estupendo y lleva ya algo más de una semana en casa, disfrutando de su barra libre de tetita y del amor de sus papás.

Lola se va ajustando como puede a la nueva situación. Los días que pasó Leo en el hospital en los que yo desaparecía todo el día para estar con él y darle el pecho no ayudaron a normalizar la situación. Ahora, desde que estamos todos en casa tiene ratos contenta en los que juega feliz, le pone juguetes en la cuna a su hermano, le hace dibujos, se ríe tocándole los pies y las manitas, se sube a una banqueta para ver cómo le cambiamos el pañal… pero otros, está quejicosa, nos anuncia toda seria y linda que está triste y enfadada, y los más, no deja que me separe ni un segundo y se agarra a mi pierna como si fuera un salvavidas.

Yo me siento inmensamente feliz de sentir de nuevo la ternura y el calor de un bebé en los brazos y de empezar un nuevo camino creciendo todos juntos. Quiero continuar con el blog, compartiendo momentos, actividades y descubrimientos, pero necesito coger el ritmo de la nueva rutina y encontrar un rato tranquilo en el que no caiga rendida de sueño o tenga que atender a una Lola con ganas de jugar y por ahora no lo logro… Así que perdonar si tardo en publicar o en responder vuestros comentarios como me ha pasado en estas últimas semanas… estoy segura que poco a poco todo irá encontrando su lugar.

May 6, 2011   23 Comments

Feliz año nuevo

¡FELIZ 2011!

Para nosotros 2011 va a ser un año muy especial porque en Abril seremos uno más en la familia. Un hermanito para Lola está en camino. Esta es la buena razón que me ha tenido los últimos meses un poco apartada de la pantalla, sin escribir todo lo que me gustaría, pidiendo a mi cuerpo sólo dormir y dormir.

Empiezo el 2011 feliz aunque más cansada que en el primer embarazo, echando de menos la energía que disfruté con Lola en mi tripita. Ilusionada pero insegura ante cómo nos adaptaremos todos a los cambios. Expectante pero incrédula de que se pueda querer tanto a otro niño como quiero a mi pequeña, y sobre todo, deseosa de que este amor se multiplique y crezca todavía más.

Ojalá para todos vosotros este año sea motivo también de grandes alegrías y sueños cumplidos.

January 3, 2011   6 Comments

Ya es Navidad

Aprovechamos el pasado puente para dejar que la Navidad se colara en casa. Pusimos el árbol, guirnaldas y adornos colgando de cada rincón, nuestro pequeño belén y empezaron a sonar los villancicos.

Este año Lola no para de cantarlos y ya domina el repertorio español más tradicional, «Campana sobre campana», «Los peces en el río», «El Chiquirritín», «La Marimorena»… y hasta hace sus pinitos con «Jingle Bells». Yo disfruto de los clásicos de siempre en inglés y este año en especial de The Carpenters, con su sonido dulce y cursi, perfecto para cantar a la nostalgia de los recuerdos de infancia y las celebraciones en familia.

Montar el árbol de Navidad es uno de mis momentos favoritos de todo el año. Me encanta ir sacando cada estrella, cada adorno, recordando la historia de cada uno y desde que lugar del mundo vino a casa, y ahora todavía es más divertido al disfrutar de los comentarios de Lola, que celebra emocionada cada figurita. Hay algunas a las que tengo especial cariño, como los adornos heredados de cuando yo era pequeña, el pequeño Belén magnético comprado en Praga con el que la peque ya jugó el año pasado o la figurita de mamá embarazada de Lola que nos trajo papá de Miami.

Lola redecora cada día el árbol… y por supuesto sus favoritas están todas en la parte baja, donde ella juega a gusto.

Cada año me gusta añadir un adorno nuevo y sobre todo, hacer alguno a mano. Este año mi fuente de inspiración es el libro Fa la la la Felt (también a la venta digitalmente en Zinio), lleno de ideas todas ellas en fieltro, totalmente recomendable. Si todavía tenéis ganas de dedicar una tarde a preparar algún motivo de decoración, no dejéis de echar un vistazo al número navideño de la revista gratuita Inspired Ideas. Sus casitas llenas de purpurina me han encantado.

Nuestro Nacimiento mexicano tiene a Lola de lo más entretenida. Aunque lo colocamos lejos de sus manos, ella encontró rápidamente la forma de llegar hasta él y se lo pasa tan bien ordenando una y otra vez las figuras, tal y como a ella le gusta, que hemos optado por dejarla, insistiendo en que tenga mucho cuidado, porque es de cerámica y se rompe… y cruzando los dedos para que lleguen enteras al año que viene.

Y para acompañar la ambientación, me encantaría poder leer estos días cuentos con temática navideña, más centrados en el espíritu y el mensaje de paz y amor a todos de la Navidad que en Santa Claus y los regalos, pero no he encontrado gran cosa en la biblioteca.

Sólo tenemos «La Navidad de Ferrandiz», una recopilación de las entrañables imágenes de este ilustrador con algún villancico, un cuento, recetas de turrón… Aunque el conjunto no me acaba de convencer, no fui capaz de resistirme a los dibujos navideños de Ferrandiz llenos de ternura y amor, que me traen muchos recuerdos de cuando era pequeña, cuando casi todas las felicitaciones navideñas tenían su sello.

En inglés se encuentran un montón de libros, podéis consultar por ejemplo las recomendaciones de Sarah Jane o de Babyccino pensadas para preparar un calendario de Adviento que esconde un libro navideño para cada día de la cuenta atrás. En español, cuando creía que casi no había nada interesante, acabo de descubrir los dos últimos posts de BiblioAbrazo dedicados especialmente a los cuentos de Navidad. Mañana salgo de casa con la lista en el bolsillo…

December 16, 2010   4 Comments

Con mi martillo, martillo yo

La mañana del domingo la pasamos la mar de entretenidos. Hubo un rato para las acuarelas, pero la gran revolución fue el juego de clavar tees de golf en un bloque de poliestireno (styrofoam). Debemos esta idea genial a TinkerLab, un blog que descubrimos hace poco de la mano de The Artful Parent y que ya está en nuestra lista de favoritos.

El sábado habíamos comprado los tees de golf en Decathlon y el poliestireno lo teníamos guardado en casa porque sabíamos que en algún momento le daríamos uso. Como no teníamos martillo de juguete, rebuscamos en la caja de herramientas y encontramos uno de verdad, bastante pequeño. Lola fue muy cuidadosa y no nos llevamos ningún susto.

Al principio, parecía más interesada en jugar con los tees de golf, fascinada por los que eran de colorines, los ordenó, los metió en sus bolsitas… Luego empezó a animarse clavándolos con las manos en el poliestireno y dándoles unos pocos martillazos. Se interesó por decorar su banqueta, como llamó al bloque, sólo con los blancos y se dedicó a clavarlos todos en fila. Pensaba que el martillo no la atraía demasiado… pero me equivocaba, en unos minutos la emoción de dar golpes y ver cómo se iban clavando los tees de golf era total. Emoción que subió como la espuma cuando descubrimos la canción perfecta para acompañar su trabajo, «Con mi martillo, martillo, martillo, con mi martillo martillo yo», la versión de Judith Akoschky nos acompaña desde que Lola tenía meses.

Tanta emoción, que la cosa acabó con unas danzas encima de la mesa y el martillo en la mano como si fuera el hacha de guerra. Una locuela en toda guerra que nos hizo reir un buen rato.


Para ella fue una actividad divertidísima y además un excelente ejercicio de coordinación mano-ojo. Hoy hemos repetido y ha clavado los tees hasta que no se podía más, preocupándose mucho de que quedaran bien verticales y volviéndolos a clavar si no le gustaba el resultado. Lo malo es que ha perdido el respeto al martillo y empezamos a temer por sus dedos…

En TinkerLab nos proponen varias alternativas: clavar los tees sobre tierra húmeda, usar jabón como alternativa al poliestireno y para los niños más grandes, probar con clavos y madera, facilitando un poco el trabajo, si hace falta, haciendo previamente los agujeros.

November 29, 2010   2 Comments

Escapada a Berlín

Aunque ya parece que hace un siglo que volvimos, hace tan sólo dos semanas estábamos paseando por las calles de Berlín. Admirando sus monumentos, la grandeza de su arquitectura, la tranquilidad de sus barrios, la aparente falta de atascos, la cantidad de espacios verdes para disfrutar… y claro está, sus parques infantiles. Salvando el centro, donde estábamos alojados y hay pocas zonas infantiles, el resto de Berlín es un hervidero de spielplätze, uno en cada esquina, y todos con el encanto de las construcciones de madera.

Lola se convirtió en una perfecta turista.

Berlín nos recibió vestido de colores otoñales, justo a tiempo de que llegara el auténtico frío:

Esta es la fabulosa vista que teníamos desde nuestro apartamento de alquiler, una imagen extraordinaria del monumento a las víctimas del Holocausto con el Tiergarten, un auténtico bosque en medio de la ciudad, al fondo. Es una pena que, como decía Lola, la casita de Berlín no tuviera juguetes como la de Madrid…

Entre tanto paseo y parque, Lola tuvo sus primeras rabietas en toda regla. Aunque, por el momento, crucemos los dedos, parece que las hemos dejado allí y fueron principalmente fruto de falta de sueño y poco gusto por la comida alemana.

Hacer turismo con una niña tan pequeña y una abuela con poca movilidad no fue tarea fácil y llegó a ser más cansado de lo que imaginábamos, pero Berlín es una ciudad fascinante que nos dejó a todos encantados y a la que esperamos volver cuando Lola tenga unos años más.

October 28, 2010   4 Comments

Pintando

El domingo pasado Lola me preguntó ¿pintamos la mesa y luego la limpiamos?. Lo repitió varias veces, dejando bien claro que no quería pintar sobre papel, y bueno, ante una propuesta tan bien planteada, no fui capaz de resistirme. Así que esta es la mesa de nuestro salón, decorada con esmero (con rotuladores lavables, eso sí) y, según contó, muchos gusanitos:

Supongo que el cambio de superficie, nada menos que una mesa amplia y blanca para llenarla de color, le resultó maravilloso porque pasó un buen rato pintando por toda ella. Lo cierto es que, tal y como había anunciado, puso igual empeño en limpiarla que en pintarla.

Después, viendo que los cristales también habían recibido un poco de rotulador, decidimos seguir adelante y decorarlos un poco más. Siguiendo la inspiración de The Artful Parent, pintamos con espuma de afeitar.

Lola nos pidió agua para limpiarse las manos y a partir de ahí, la actividad se convirtió más que en pintar en «afeitar» el cristal con las manos para limpiárselas acto seguido en el agua. Y por supuesto, regar toda la terraza con el agua. Un simple manguerazo dejó el cristal mejor que estaba, que ya le hacía falta un poco de limpieza.

Desde ese día, pintar con rotuladores en la mesa se ha convertido en la nueva moda. Ahora tenemos casi siempre la mesa decorada y… libre de trastos. Ella pinta emocionada y luego comenta toda divertida lo que ha hecho. Esta descripción de sus garabatos es mi favorita: «esto es un gusanito, esto un caracol, esto rayas».

September 18, 2010   1 Comment

Despidiéndose del verano

En estos días de final de vacaciones, vuelta a la rutina y despedida del verano (lo primero que dijo Lola ayer al llegar al parque fue: ¡cuántas hojas!) andamos un poco nostálgicos, recordando el mar y la playa desde la ciudad, entre fotos, canciones y cuentos.

Refrescando los viejos éxitos de mi infancia, cantamos «Un barquito de cáscara de nuez», sobre todo en la bañera, rodeados de patos, todo tipo de fauna submarina y, por supuesto, barquitos. Aunque en España todos conocemos esta canción por los Payasos de la Tele, su autor es el compositor mexicano Francisco Gabilondo Soler, más conocido como Cri-Cri, del que ya hablamos por aquí hace tiempo. Os invito a escuchar su versión.

Y para los que no os la sabéis o necesitáis refrescar la memoria, aquí esta la letra:

Un barquito de cáscara de nuez,
adornado con velas de papel,
se hizo hoy a la mar para lejos llevar
gotitas doradas de miel.

Un mosquito sin miedo va en él
muy seguro de ser buen timonel.
Y subiendo y bajando las olas
el barquito ya se fue.

ESTRIBILLO
Navegar sin temor
en el mar es lo mejor,
no hay razón de ponerse a temblar.
Y si viene negra tempestad
reír y remar y cantar.

Navegar sin temor
en el mar es lo mejor.
Y si el cielo está muy azul,
el barquito va contento por los mares lejanos del Sur.

Cri-cri todavía añadía esta última estrofa, para mi totalmente desconocida:

Al poder respirar
en la brisa de la mar
¡qué apetito tan grande le da!
Tres ballenas fritas con jamón
se come al desayunar.

Sin tener que fingir,
afeitarse, ni vestir,
con el cuerpo tostado de sol
muy alegre va cantando
el mosquito que empuña el timón.

Y un bonito vídeo donde las voces de Miliki y Miguel Bosé se acompañan de las ilustraciones de Xelo Vilata.

Y hablando de olas que vienen y van, también leemos una y otra vez «La Ola», una joya de Suzie Lee, publicado por Barbara Fiore. Una historia sin palabras, universal y mágica como el mar, con unos dibujos de una belleza y una fuerza tal que casi casi sientes como te salpican las olas del mar al pasar sus hojas.

Desde la primera vez que lo ojeé sabía que acabaría en nuestra biblioteca. Su uso del color, la ternura de los dibujos y ese juego entre la niña y el mar en el que todos nos vemos reflejados, me cautivó. Ahora a la peque parece gustarle tanto como a mi: se divierte contando la historia, describiendo las reacciones de la niña y las gaviotas, que ella se empeña en llamar palomas y, por supuesto, le encanta ver el tesoro que trae la gran ola, llena de conchitas.

September 7, 2010   3 Comments