las cosas de Lola y su mamá
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Y ya estamos en Navidad

Como dice la can­ción “It’s begin­ning to look a lot like Christ­mas, everyw­here you go.…”. Desde el vier­nes pasado la casa está llena de deta­lles navi­de­ños, sue­nan villan­ci­cos y bri­llan las luces. Cada año estoy deseando que lle­gue el momento de sacar las cajas y mon­tar el árbol, y ahora ya tene­mos una duen­de­ci­lla que me gana en impaciencia.

Son las pri­me­ras navi­da­des de Leo, que se arras­tra por los sue­los atraído por las luces y los ador­nos del árbol. Su her­mana, dueña y señora de toda la parte baja del árbol, ha dejado a su alcance un mundo de bolas y muñe­cos que tiene a los dos emo­cio­na­dos. Leo se lleva todo a la boca y Lola se inventa cada día una his­to­ria dife­rente con las figuritas.

A pesar del sabor agri­dulce que van dejando con los años, me siguen emo­cio­nando estos días. Y si encima aña­des que este diciem­bre me he auto­re­ga­lado el mini­curso de foto­gra­fía de Navi­dad de Jackie Rueda, este año veo bri­llar las luces un poco más y tengo la lágrima toda­vía más fácil. Un curso mara­vi­lloso que te abre los ojos para retra­tar la belleza, la magia y lo espe­cial de estos días pero que tam­bién abre el cora­zón y la memo­ria. Estoy deseando cap­tu­rar la ilu­sión en los ojos de Lola, su ale­gría cuando canta la Mari­mo­rena, que según ella es lo más mejor de la Navi­dad, su cara de asom­bro cuando se encien­den las luces de la ciu­dad, y esa feli­ci­dad inmensa de Leo.

Ayer hici­mos un biz­co­cho y uno de estos días empe­za­re­mos con la sesión de galle­tas. Antes de nacer Lola, solía­mos hor­near varias tan­das de galle­tas de jen­gi­bre, bien espe­cia­das. Quizá este año nos ani­me­mos a mon­tar una casita con galle­tas y dejar que Lola la decore a su gusto… bueno, estoy pen­sando hacer trampa y com­prar el kit que ven­den en Tiger por 4 euros.

Y por supuesto, habrá que hacer nues­tros pro­pios ador­nos y dejar bien boni­tas unas coro­nas de poli­es­pán que estan esperándonos.

Y voso­tros, ¿qué pro­yecto navi­deño no que­réis dejar pasar este año?

December 8, 2011   6 Comments

Siete meses

Leo crece y crece. Tiene ya siete meses y es un bebé feliz, tran­quilo y lleno de paz. Llama la aten­ción por su pla­ci­dez y son­risa por donde va. Y es que son­ríe y son­ríe a todo el que le dice algo. Nos encanta oír sus risas cuando le hace­mos cos­qui­llas y le lle­na­mos de mimos. Y el se entrega total­mente, con­tento y amo­roso, feliz de reci­bir mil besos y caricias.

Domina el arte de rodar por los sue­los haciendo la cro­queta y ya se arras­tra rep­tando en línea recta para atra­par todo lo que llama su aten­ción. Se entre­tiene con cual­quier cosa, mano­sea, da vuel­tas y se lleva a la boca el mundo entero. Es fiel a su tetita y por ahora no tiene mucho inte­rés en comer otras cosas. Trae loca a su her­mana: a veces le adora, le achu­cha y le llama Leíto con cariño y otras se deses­pera celosa.

Intento fijar en mi cabeza cada momento, cada deta­lle que me regala y que mañana ya será un poco dis­tinto: el color de sus meji­llas son­ro­sa­das cuando acaba de tomar teta y se queda dor­mido, el peso de su cuerpo ren­dido en mis bra­zos, los plie­gues de sus mus­los tier­nos y gor­di­tos, el bri­llo de sus ojos cla­va­dos en los míos, su olor y esa son­risa pura dicha, trans­pa­rente y franca. Gra­cias Leo por dar­nos tanto amor.

November 29, 2011   5 Comments

Otoño

Se hizo un poco de rogar, pero con el frío y la llu­via llegó de ver­dad el otoño. En casa tam­bién se nos han colado sus colores.

Estos días hemos reco­gido hojas, bello­tas y cas­ta­ñas y yo he estado jugando con lana y fiel­tro para deco­rar nues­tra mesa oto­ñal. Un peda­cito de natu­ra­leza en medio del salón que nos recuerda el tiempo en el que esta­mos… y que tam­bién sirve para jugar.

Tene­mos una mini cala­baza afiel­trada, que aprendí en este sen­ci­llo tuto­rial de Mommy Chick.

Cuando saque un ratito, haré una más grande, por peti­ción de Lola.

Está acom­pa­ñada por una sim­pá­tica ardi­lla y dos muñe­qui­tas flor, una viola y una lin­terna china o abu­ti­lón. Estas peque­ñas deli­cias son el resul­tado de unos kits que com­pré en De Witte Engel, una tienda holan­desa, paraíso de las manua­li­da­des, que pre­para unos kits pre­cio­sos. Una pena que los gas­tos de envío sean una locura.

No me he podido resis­tir a las bello­tas de colo­res que se ven por todo Inter­net. Basta con pegar una bola de lana afiel­trada en el capu­chón de la bellota. Me gus­tan para ador­nar un rin­cón, para deco­rar un regalo, para hacer unos ori­gi­na­les ser­vi­lle­te­ros y me encanta la idea de hacer un collar que he visto en Rhythm of the Home. Lola me ayudó un poquito a afiel­trar las bolas y quiere que haga­mos más, ¿cómo no se me habrá ocu­rrido hacer una rosa?.

Aun­que no me gusta mucho pin­tar sobre for­mas recor­ta­das, esta vez no me resistí a jugar con estas plan­ti­llas de hojas. Impre­sas en car­tu­li­nas, Lola pintó unas con tém­pera y pur­pu­rina y otras con acua­re­las hume­de­ciendo antes el papel. Con un poco de lana pre­pa­ra­mos unas guirnaldas.

Y mien­tras llueve, Lola canturrea:

En otoño en el jar­dín, caen las gotas al fin,
hojas rojas y ama­ri­llas
cubren la tie­rra dor­mida,
el viento las sopla y juega con ellas,
es la danza suave de otoño que llega.

November 8, 2011   2 Comments

Seguimos aquí

Sí, segui­mos aquí, aun­que lleve ya más de un mes sin escribir.

Pri­mero fue­ron el calor, las tar­des de pis­cina, la ausen­cia de sies­tas de Lola lo que me tuvo ale­jada del orde­na­dor… y luego el verano de repente se nos com­plicó. Mi madre se puso muy mala y los días se han ido pasando casi sin dar­nos cuenta, len­tos pero rápi­dos, entre ner­vios e idas y veni­das al hospital.

Ahora que poco a poco se recu­pera y todo empieza a vol­ver a la nor­ma­li­dad, espero recar­gar las pilas, esas que nor­mal­mente se recar­gan en vaca­cio­nes y que este verano me ha dejado en cam­bio total­mente ago­ta­das. Ener­gías que noto que me fal­tan para zam­bu­llirme en el juego de Lola, cuando tengo la cabeza en otro lado, o para lle­var con sere­ni­dad sus rabie­ti­llas, esas que pro­ba­ble­mente son el reflejo de mi estado de ánimo y de la alte­ra­cio­nes que han supuesto para ella los últi­mos días.  Y ener­gías tam­bién para escri­bir y com­par­tir desde aquí nues­tros ratos bue­nos, que tam­bién los ha habido, por­que últi­ma­mente sólo soy capaz de nave­gar sin rumbo delante del ordenador.

Ratos bue­nos como éste, con una Lola par­lan­china que se coló en la sesión de fotos de su her­ma­nito, cóm­plice y divertida.

Me gusta ver cómo se miran y recor­dar a Lola jugando con la manita de Leo y con­tán­dole un sin fin de cosas mien­tras los fotografiaba.

Así que esta semana que empieza pro­meto vol­ver, con un poco de música, una de pin­tura a lo grande y una dosis extra de optimismo.

August 29, 2011   8 Comments

Tres años

Le había­mos con­tado a Lola hace meses que esta pri­ma­vera iban a suce­der dos cosas muy impor­tan­tes: una de ellas era el naci­miento de su her­ma­nito Leo y la otra era su ter­cer cum­plea­ños. Y es que como nos contó un día, “creo que este verano voy a ser mayor”.

Hoy, con tres años y un mes, Lola es una niña pre­ciosa, diver­tida, char­la­tana en con­fianza pero en gene­ral tímida, que adora pin­tar y can­tar sobre todas las cosas… aun­que leer cuen­tos y sal­tar deben andar­les muy cer­quita. Tiene una memo­ria pro­di­giosa que no per­dona una, se acuerda de cada cosa que hemos hecho hasta el más pequeño deta­lle y por supuesto se sabe de memo­ria todos los cuen­tos que tene­mos y un sin­fín de canciones. Habla muy bien, con unos giros adul­tos que nos hacen reir, ges­ti­cu­lando mucho con las manos y por su cabeza loca cir­cu­lan his­to­rias ima­gi­na­das a todas horas. Me encanta cuando me dice “mamá, un momento, te voy a con­tar una cosa” o “mamá, sabes que…”.

Curiosa y obser­va­dora, en sus pro­pias pala­bras, “voy mirando todo intere­sada todo el rato”. Su juego es cada vez más ela­bo­rado y es una deli­cia dis­fru­tar de sus inven­cio­nes y sus ami­gos invi­si­bles (aun­que Lito y com­pa­ñía, que apa­re­cie­ron por pri­mera vez allá por Enero, cada vez nos visi­tan menos…).

Últi­ma­mente juega con el con­cepto del tiempo y los días de la semana, pre­gun­tando que día es hoy, cuándo es mañana y diciendo cosas como que la fruta sólo la toma los jue­ves y el baño sólo los miér­co­les… ¡eso le gus­ta­ría a ella!. Está aden­trán­dose tam­bién en el mundo de las emo­cio­nes, y no hay día que en algún momento no diga que está triste cuando está con­tra­riada por algo o alguna cosa le sale mal.. pero a cam­bio un día tam­bién me regaló un “esta­mos feli­ces de la vida” minu­tos antes de que­darse dor­mida. Como todos los niños, jamás acepta que está can­sada y nunca quiere irse a la cama, por­que como dice “quiere jugar todo el día”.

Es mi niña bonita, mi prin­cesa, capaz de hacerme reír y soñar como nadie… la quiero con locura.

Este año Lola ya tenía muy claro en que con­sis­tía una fiesta de cum­plea­ños y la espe­raba con ganas. Había­mos hablado varias veces de quie­nes iban a venir, qué íbamos a hacer y qué íbamos a rega­lar a sus ami­gos. Aún así, toda­vía estuvo un poco sobre­pa­sada por la situa­ción, mucha gente y ser el cen­tro de aten­ción toda­vía le ago­bia. Estuvo pegada a mi mucho rato, prác­ti­ca­mente sin hablar, pero al final se fue sol­tando y creo que dis­frutó de su día especial.

Como el año ante­rior cele­bra­mos su fiesta en el par­que de dia­rio, rodea­dos de muchos ami­gos, ¡mil gra­cias por acom­pa­ñar­nos!. Allí nos lle­va­mos las mesas, las guir­nal­das y los glo­bos. Para que los peques se entre­tu­vie­ran hubo tizas para deco­rar el par­que, pom­pas gigan­tes, aros, pelo­tas y una pareja de gno­mos para foto­gra­fiarse (ins­pi­rado en un diseño de Local Pro­duce visto en Print & Pat­tern).


Y de regalo para los ami­gui­tos pre­pa­ra­mos un kit de collage y una setita hecha a mano por mamá con mucho amor. Estas ideas mara­vi­llo­sas se las debo a dos blogs estu­pen­dos. El kit es una idea de Lovely Design, un blog lleno de recur­sos pre­cio­sos. No quedó tan bonito como el suyo, que es per­fecto, pero aún así era una gozada ver todos los sobres lle­nos de colo­rido jun­tos. Lola me ayudó un poco a pre­pa­rar­los, aun­que al final decidí hacerlo sola por­que con ella era inter­mi­na­ble: tan pronto sólo que­ría meter pape­les rosas, como deci­día poner mil pega­men­tos en un sólo sobre…divertido pero no la mejor ayuda cuando andas apu­rado de tiempo.

La setita es el diseño en fiel­tro más sen­ci­llo que encon­tré para poder hacer vein­ti­tan­tas en sólo unos días. Un patrón fácil fácil de un blog clá­sico, My little Mochi, uno de mis pri­me­ros des­cu­bri­mien­tos del mundo craft en inter­net. Una pena que no encon­tré pur­pu­rina blanca para darle el toque mágico.

Lo mejor, sin duda, es saber gra­cias a sus papás que varios de nues­tros ami­gui­tos han dis­fru­tado mucho jugando con sus regalos.

Y tam­bién hubo corona de fiel­tro, aun­que como el año ante­rior mis esfuer­zos no fue­ron del gusto de la peque… que la que­ría rosa pero con cora­zo­nes y pun­tos, ¡y yo sin enterarme!.

Pero tanta emo­ción por cum­plir tres años ha dado paso estas últi­mas sema­nas a todo lo con­tra­rio: una pequeña Peter Pan que dice que no quiere cre­cer ni hacerse mayor… supongo que Leo tiene algo que ver en todo esto. En fin, ¡yo a ratos tam­poco quiero que crezca, o por lo menos, no tan rápido!.

June 22, 2011   8 Comments

Bienvenido Leo

Ha pasado más de un mes desde mi último post, cua­tro sema­nas durante las que hemos vivido muchos cam­bios… y qué mejor forma de vol­ver a aso­marme por aquí que anun­ciando la lle­gada del pequeño Leo a nues­tras vidas. Un bebé pre­cioso, gor­dito y tierno, que me tiene total­mente embelesada.

Foto de FotoNetering

Entre medias pasa­ron las últi­mas sema­nas de emba­razo lle­nas de ner­vios y can­san­cio, el naci­miento mara­vi­lloso del pequeño Leo, los diez días lar­gos que pasó ingre­sado en neo­na­to­lo­gía por una infec­ción y por fin, su lle­gada a casa y el comienzo de la vida en fami­lia siendo uno más.

Leo vino al mundo de madru­gada en un parto rápido, soñado y mara­vi­lloso. Con él pude lograr todo lo que sentí que me habían robado con su her­mana: vivir y sen­tir su lle­gada ple­na­mente hasta el final, sin­tién­dome arro­pada, res­pe­tada, segura y tran­quila en un ambiente íntimo, sen­tir su calor piel con piel nada más nacer, tenerlo al pecho en unos minu­tos, pasar toda la noche des­pierta a su lado inca­paz de dor­mir… Todos mis temo­res de si sería capaz de que­rerle como a su her­mana se disi­pa­ron en el momento que lo tuve en bra­zos, tan dulce y tan bello.

El mal trago vino des­pués, cuando al día siguiente por la tarde tuvo que ingre­sar en neo­na­to­lo­gía y aca­ba­ron detec­tán­dole una infec­ción que nece­si­taba tra­ta­miento con anti­bió­tico. Lola ya estuvo ingre­sada diez días al nacer y pasar de nuevo por los mis­mos ner­vios y la sepa­ra­ción des­pués de que todo hubiera ido tan bien se me hizo muy cuesta arriba, ¡si yo sólo que­ría tenerle en bra­zos a todas horas!. Hoy damos gra­cias por­que esos días pare­cen ya leja­nos, lo malo se olvida rápido, Leo está estu­pendo y lleva ya algo más de una semana en casa, dis­fru­tando de su barra libre de tetita y del amor de sus papás.

Lola se va ajus­tando como puede a la nueva situa­ción. Los días que pasó Leo en el hos­pi­tal en los que yo des­a­pa­re­cía todo el día para estar con él y darle el pecho no ayu­da­ron a nor­ma­li­zar la situa­ción. Ahora, desde que esta­mos todos en casa tiene ratos con­tenta en los que juega feliz, le pone jugue­tes en la cuna a su her­mano, le hace dibu­jos, se ríe tocán­dole los pies y las mani­tas, se sube a una ban­queta para ver cómo le cam­bia­mos el pañal… pero otros, está que­ji­cosa, nos anun­cia toda seria y linda que está triste y enfa­dada, y los más, no deja que me separe ni un segundo y se aga­rra a mi pierna como si fuera un salvavidas.

Yo me siento inmen­sa­mente feliz de sen­tir de nuevo la ter­nura y el calor de un bebé en los bra­zos y de empe­zar un nuevo camino cre­ciendo todos jun­tos. Quiero con­ti­nuar con el blog, com­par­tiendo momen­tos, acti­vi­da­des y des­cu­bri­mien­tos, pero nece­sito coger el ritmo de la nueva rutina y encon­trar un rato tran­quilo en el que no caiga ren­dida de sueño o tenga que aten­der a una Lola con ganas de jugar y por ahora no lo logro… Así que per­do­nar si tardo en publi­car o en res­pon­der vues­tros comen­ta­rios como me ha pasado en estas últi­mas semanas…estoy segura que poco a poco todo irá encon­trando su lugar.

May 6, 2011   21 Comments

Feliz año nuevo

¡FELIZ 2011!

Para noso­tros 2011 va a ser un año muy espe­cial por­que en Abril sere­mos uno más en la fami­lia. Un her­ma­nito para Lola está en camino. Esta es la buena razón que me ha tenido los últi­mos meses un poco apar­tada de la pan­ta­lla, sin escri­bir todo lo que me gus­ta­ría, pidiendo a mi cuerpo sólo dor­mir y dormir.

Empiezo el 2011 feliz aun­que más can­sada que en el pri­mer emba­razo, echando de menos la ener­gía que dis­fruté con Lola en mi tri­pita. Ilu­sio­nada pero inse­gura ante cómo nos adap­ta­re­mos todos a los cam­bios. Expec­tante pero incré­dula de que se pueda que­rer tanto a otro niño como quiero a mi pequeña, y sobre todo, deseosa de que este amor se mul­ti­pli­que y crezca toda­vía más.

Ojalá para todos voso­tros este año sea motivo tam­bién de gran­des ale­grías y sue­ños cumplidos.

January 3, 2011   6 Comments

Ya es Navidad

Apro­ve­cha­mos el pasado puente para dejar que la Navi­dad se colara en casa. Pusi­mos el árbol, guir­nal­das y ador­nos col­gando de cada rin­cón, nues­tro pequeño belén y empe­za­ron a sonar los villancicos.

Este año Lola no para de can­tar­los y ya domina el reper­to­rio espa­ñol más tra­di­cio­nal, “Cam­pana sobre cam­pana”, “Los peces en el río”, “El Chi­qui­rri­tín”, “La Mari­mo­rena”.… y hasta hace sus pini­tos con “Jin­gle Bells”. Yo dis­fruto de los clá­si­cos de siem­pre en inglés y este año en espe­cial de The Car­pen­ters, con su sonido dulce y cursi, per­fecto para can­tar a la nos­tal­gia de los recuer­dos de infan­cia y las cele­bra­cio­nes en familia.

Mon­tar el árbol de Navi­dad es uno de mis momen­tos favo­ri­tos de todo el año. Me encanta ir sacando cada estre­lla, cada adorno, recor­dando la his­to­ria de cada uno y desde que lugar del mundo vino a casa, y ahora toda­vía es más diver­tido al dis­fru­tar de los comen­ta­rios de Lola, que cele­bra emo­cio­nada cada figu­rita. Hay algu­nas a las que tengo espe­cial cariño, como los ador­nos here­da­dos de cuando yo era pequeña, el pequeño Belén mag­né­tico com­prado en Praga con el que la peque ya jugó el año pasado o la figu­rita de mamá emba­ra­zada de Lola que nos trajo papá de Miami.

Lola rede­cora cada día el árbol… y por supuesto sus favo­ri­tas están todas en la parte baja, donde ella juega a gusto.

Cada año me gusta aña­dir un adorno nuevo y sobre todo, hacer alguno a mano. Este año mi fuente de ins­pi­ra­ción es el libro Fa la la la Felt (tam­bién a la venta digi­tal­mente en Zinio), lleno de ideas todas ellas en fiel­tro, total­mente reco­men­da­ble. Si toda­vía tenéis ganas de dedi­car una tarde a pre­pa­rar algún motivo de deco­ra­ción, no dejéis de echar un vis­tazo al número navi­deño de la revista gra­tuita Ins­pi­red Ideas. Sus casi­tas lle­nas de pur­pu­rina me han encantado.

Nues­tro Naci­miento mexi­cano tiene a Lola de lo más entre­te­nida. Aun­que lo colo­ca­mos lejos de sus manos, ella encon­tró rápi­da­mente la forma de lle­gar hasta él y se lo pasa tan bien orde­nando una y otra vez las figu­ras, tal y como a ella le gusta, que hemos optado por dejarla, insis­tiendo en que tenga mucho cui­dado, por­que es de cerá­mica y se rompe… y cru­zando los dedos para que lle­guen ente­ras al año que viene.

Y para acom­pa­ñar la ambien­ta­ción, me encan­ta­ría poder leer estos días cuen­tos con temá­tica navi­deña, más cen­tra­dos en el espí­ritu y el men­saje de paz y amor a todos de la Navi­dad que en Santa Claus y los rega­los, pero no he encon­trado gran cosa en la biblioteca.

Sólo tene­mos “La Navi­dad de Ferran­diz”, una reco­pi­la­ción de las entra­ña­bles imá­ge­nes de este ilus­tra­dor con algún villan­cico, un cuento, rece­tas de turrón… Aun­que el con­junto no me acaba de con­ven­cer, no fui capaz de resis­tirme a los dibu­jos navi­de­ños de Ferran­diz lle­nos de ter­nura y amor, que me traen muchos recuer­dos de cuando era pequeña, cuando casi todas las feli­ci­ta­cio­nes navi­de­ñas tenían su sello.

En inglés se encuen­tran un mon­tón de libros,  podéis con­sul­tar por ejem­plo las reco­men­da­cio­nes de Sarah Jane o de Babyc­cino pen­sa­das para pre­pa­rar un calen­da­rio de Adviento que esconde un libro navi­deño para cada día de la cuenta atrás. En espa­ñol, cuando creía que casi no había nada intere­sante, acabo de des­cu­brir los dos últi­mos posts de Biblio­Abrazo dedi­ca­dos espe­cial­mente a los cuen­tos de Navi­dad. Mañana salgo de casa con la lista en el bolsillo…

December 16, 2010   4 Comments

Con mi martillo, martillo yo

La mañana del domingo la pasa­mos la mar de entre­te­ni­dos. Hubo un rato para las acua­re­las, pero la gran revo­lu­ción fue el juego de cla­var tees de golf en un blo­que de poli­es­ti­reno (sty­ro­foam).  Debe­mos esta idea genial a Tin­ker­Lab, un blog que des­cu­bri­mos hace poco de la mano de The Art­ful Parent y que ya está en nues­tra lista de favoritos.

El sábado había­mos com­prado los tees de golf en Decath­lon y el poli­es­ti­reno lo tenía­mos guar­dado en casa por­que sabía­mos que en algún momento le daría­mos uso. Como no tenía­mos mar­ti­llo de juguete, rebus­ca­mos en la caja de herra­mien­tas y encon­tra­mos uno de ver­dad, bas­tante pequeño. Lola fue muy cui­da­dosa y no nos lle­va­mos nin­gún susto.

Al prin­ci­pio, pare­cía más intere­sada en jugar con los tees de golf, fas­ci­nada por los que eran de colo­ri­nes, los ordenó, los metió en sus bol­si­tas… Luego empezó a ani­marse cla­ván­do­los con las manos en el poli­es­ti­reno y dán­do­les unos pocos mar­ti­lla­zos. Se interesó por deco­rar su ban­queta, como llamó al blo­que, sólo con los blan­cos y se dedicó a cla­var­los todos en fila. Pen­saba que el mar­ti­llo no la atraía dema­siado… pero me equi­vo­caba, en unos minu­tos la emo­ción de dar gol­pes y ver cómo se iban cla­vando los tees de golf era total. Emo­ción que subió como la espuma cuando des­cu­bri­mos la can­ción per­fecta para acom­pa­ñar su tra­bajo, “Con mi mar­ti­llo, mar­ti­llo, mar­ti­llo, con mi mar­ti­llo mar­ti­llo yo”, la ver­sión de Judith Akos­chky nos acom­paña desde que Lola tenía meses.

Tanta emo­ción, que la cosa acabó con unas dan­zas encima de la mesa y el mar­ti­llo en la mano como si fuera el hacha de gue­rra. Una locuela en toda gue­rra que nos hizo reir un buen rato.


Para ella fue una acti­vi­dad diver­ti­dí­sima y ade­más un exce­lente ejer­ci­cio de coor­di­na­ción mano-ojo. Hoy hemos repe­tido y ha cla­vado los tees hasta que no se podía más, preo­cu­pán­dose mucho de que que­da­ran bien ver­ti­ca­les y vol­vién­do­los a cla­var si no le gus­taba el resul­tado. Lo malo es que ha per­dido el res­peto al mar­ti­llo y empe­za­mos a temer por sus dedos…

En Tin­ker­Lab nos pro­po­nen varias alter­na­ti­vas: cla­var los tees sobre tie­rra húmeda, usar jabón como alter­na­tiva al poli­es­ti­reno y para los niños más gran­des, pro­bar con cla­vos y madera, faci­li­tando un poco el tra­bajo, si hace falta, haciendo pre­via­mente los agujeros.

November 29, 2010   2 Comments

Escapada a Berlín

Aun­que ya parece que hace un siglo que vol­vi­mos, hace tan sólo dos sema­nas está­ba­mos paseando por las calles de Berlín. Admirando sus monu­men­tos, la gran­deza de su arqui­tec­tura, la tran­qui­li­dad de sus barrios, la apa­rente falta de atas­cos, la can­ti­dad de espa­cios ver­des para dis­fru­tar… y claro está, sus par­ques infan­ti­les. Sal­vando el cen­tro, donde está­ba­mos alo­ja­dos y hay pocas zonas infan­ti­les, el resto de Ber­lín es un her­vi­dero de spiel­plätze, uno en cada esquina, y todos con el encanto de las cons­truc­cio­nes de madera.

Lola se con­vir­tió en una per­fecta turista.

Ber­lín nos reci­bió ves­tido de colo­res oto­ña­les, justo a tiempo de que lle­gara el autén­tico frío:

Esta es la fabu­losa vista que tenía­mos desde nues­tro apar­ta­mento de alqui­ler, una ima­gen extra­or­di­na­ria del monu­mento a las víc­ti­mas del Holo­causto con el Tier­gar­ten, un autén­tico bos­que en medio de la ciu­dad, al fondo. Es una pena que, como decía Lola, la casita de Ber­lín no tuviera jugue­tes como la de Madrid…

Entre tanto paseo y par­que, Lola tuvo sus pri­me­ras rabie­tas en toda regla. Aun­que, por el momento, cru­ce­mos los dedos, parece que las hemos dejado allí y fue­ron prin­ci­pal­mente fruto de falta de sueño y poco gusto por la comida alemana.

Hacer turismo con una niña tan pequeña y una abuela con poca movi­li­dad no fue tarea fácil y llegó a ser más can­sado de lo que ima­gi­ná­ba­mos, pero Ber­lín es una ciu­dad fas­ci­nante que nos dejó a todos encan­ta­dos y a la que espe­ra­mos vol­ver cuando Lola tenga unos años más.

October 28, 2010   2 Comments