las cosas de Lola y su mamá
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¡Feliz año 2013!

Ya a 13 de Enero y yo sin pasarme por aquí para feli­ci­tar el año y anun­ciar el gana­dor del sor­teo del CD de Besos. Pero estas Navi­da­des hemos tenido una agenda apre­ta­dí­sima y esta pri­mera semana de vuelta a la rutina se nos ha hecho muy muy cuesta arriba, ¡no nos gusta nada madrugar!

Sin más espera, la gana­dora del sor­teo es… Susana. ¡Enho­ra­buena!, me pon­dré en con­tacto con­tigo para hacerte lle­gar tu regalo. Muchas gra­cias a Telon­ci­llo Tea­tro y a todos los que habéis par­ti­ci­pado. Lola des­pués de sacar el pape­lito gana­dor se quedó con ganas de sacar más y tener un regalo para todos… ¡y yo también!

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Y aun­que ya parece total­mente fuera de lugar hablar de Navi­dad, no quiero dejar de recor­dar algu­nos momen­tos espe­cia­les de estos días. Como la ale­gría de Lola y Leo en Noche­buena tocando y can­tando villan­ci­cos con la fami­lia y asal­tando toda la caja de música. Nos que­ría­mos comer todos a Leo tocando muy apli­cado el trián­gulo, como si estu­viera en una orquesta.

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La can­ti­dad de veces que Lola y Leo han pin­tado, a todas horas, con tém­pe­ras, acua­re­las, rotu­la­do­res, ceras… incan­sa­bles. Tam­bién los ratos entre ami­gos, char­lando, com­par­tiendo. Los ner­vios y la emo­ción de los Reyes, y todas las refle­xio­nes de Lola: “mamá, ¿los Reyes Magos y Papá Noel no se mue­ren nunca, ver­dad?, yo no voy a poder ser Rey Mago ni Papá Noel y me gus­ta­ría ser Rey Mago”, o “los Reyes no vie­nen hasta que todos este­mos dor­mi­dos, van a casa de otros niños. Claro, tie­nen que ir a muchos sitios, muy lejos como a Astu­rias. En otros pai­ses como Argen­tina yo creo que hay otros reyes por­que está lejí­si­mos…”, no se cuanto nos durará la magia con tanta cabe­cita en mar­cha. Y por últi­mos dos citas tea­tra­les que fue­ron espe­cia­les, la magia de la danza de Cons­te­la­cio­nes y la inyec­ción de ener­gía vital y amor de los Titi­ri­te­ros de Binéfar.

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Empiezo el 2013 con ganas de estar más pre­sente, más cons­ciente, de ser mejor mamá y con inten­ción de cre­cer, de afron­tar nue­vos retos y atra­par algún sueño, ahí es nada. Espero poder com­par­tirlo desde aquí.

January 13, 2013   5 Comments

Leo y Lola

Es emo­cio­nante ver la rela­ción que se está creando entre estos dos peque­ña­jos. Cada día me rega­lan momen­tos entra­ña­bles, tier­nos y diver­ti­dos. Como cuando una mañana cual­quiera jue­gan a darse besos inter­mi­na­ble­mente, cuando corren jun­tos gri­tando por el pasi­llo, cuando Lola imita todos los gri­tos y cosas que hace Leo par­tida de la risa y jue­gan cóm­pli­ces y locue­los por toda la casa. Ahora que Leo ya sabe decir no con la boca y sí toda­vía con la cabeza, a Lola le chi­fla pre­gun­tarle cosas, muchas veces toda pillina para con­se­guir alguien más en su bando: Leo, ¿a que nos vamos a tomar una galleta?, Leo, ¿a que no te quie­res bañar?, Leo, ¿a que toda­vía no nos que­re­mos ir?, así todo el día.

Lola espera impa­ciente que Leo se des­pierte de la siesta para tener un com­pa­ñero de jue­gos. Le ríe las gra­cias y le anima a hacer tras­ta­das. Pin­tan jun­tos, corre­tean jun­tos, se ríen, se entien­den, hasta algún día han que­rido cenar y desa­yu­nar sen­ta­dos en la misma trona.

Claro, no todo es color de rosa. Todos los días tam­bién se pelean. Lola le quita a Leo todo lo que tiene una y otra vez, Lola se enfada por­que Leo ha pin­tado en su papel o ha des­truido la tienda que cui­da­do­sa­mente había mon­tado, Leo tira del pelo a Lola por­que quiere pasar por el pasi­llo y no com­prende que su her­mana le pide un ticket, los dos quie­ren leer el mismo libro o quie­ren dis­tin­tos pero que mamá se los lea pri­mero… peque­ñas ton­te­rías acom­pa­ña­das de muchos lloros.

Pero si no fuera así, si no fuera por­que hay ratos mejo­res y otros peo­res, supongo que no apre­cia­ría­mos tanto todos esos bue­nos momen­tos feli­ces y armo­nio­sos cre­ciendo juntos.

November 19, 2012   5 Comments

Septiembre

Pro­meto que que­ría publi­car por lo menos tres posts por semana este verano, que tenía un mon­tón de ideas apun­ta­das en mi libreta y hasta tenía pla­ni­fi­ca­das varias sema­nas, yo que siem­pre voy impro­vi­sando. Pero la reali­dad es que Leo y Lola no me han dejado ape­nas tiempo libre y me han fal­tado fuer­zas y ganas. La solu­ción de robar horas de sueño sólo con­si­gue una mamá can­sada y que pierde los ner­vios con faci­li­dad. Así que no me quedó otra que asu­mir que era inca­paz de seguir ese ritmo soñado y que el blog segui­ría nues­tro ritmo rela­jado de vaca­cio­nes. El resul­tado es que en Julio ape­nas publi­qué tres entra­das y llevo sin apa­re­cer por aquí más de un mes. Cuando veo que toda­vía hay quien me lee, no me lo creo.

Siento no avi­sar de estas ausen­cias, soy un desas­tre de eti­queta blo­guera. Pero aun­que sea irre­gu­lar escri­biendo y tarde días en con­tes­tar correos y comen­ta­rios, sí quiero apro­ve­char para daros las gra­cias a todos los que pasáis por aquí. Cada visita, cada línea, cada correo me hace muy feliz y los agra­dezco de cora­zón. Pro­meto inten­tar cui­da­ros un poco más.

Así que ya esta­mos de vuelta. ¿Dónde se ha ido el verano?, ¿cómo se han podido pasar ya los días de calor y vaca­cio­nes?. Sep­tiem­bre se nos echa encima con su carga de vuelta a la rutina, de madru­go­nes y para noso­tros de cam­bios. Muchos cam­bios que a mi se me hacen un poco bola. Lola comienza el cole­gio, tiene ganas y mie­dos. Creo que no le cos­tará mucho hacerse al cam­bio, está tan grande, con­fío que va des­cu­brir un mundo nuevo que la va a hacer feliz. Leo ya ha empe­zado su adap­ta­ción para ir con la madre de dia donde fue su her­ma­nita, sos­pe­cho que si lo enten­diera no ten­dría ganas y sí mie­dos. Y yo vuelvo a tra­ba­jar, sin ganas y con algún miedo.

Yo que­rría que mi exce­den­cia fuera como un chi­cle que se diera de sí mucho mucho más, pero la reali­dad es esta. No puedo evi­tar sen­tirme culpable, es lo que tiene pen­sar que mi peque donde debe­ría estar es con su mami. Se que estará bien, que otras manos amo­ro­sas lo van a mimar  y al final casi estoy más ago­biada pen­sando en mi que en él. Triste cuando pienso cómo me voy a per­der su son­risa tan­tas horas, que no voy a estar ahí para mirarle exta­siada mien­tras explora y juega con el mundo o para con­so­larle cuando le pase algo. Me habían dicho que con el segundo sería más fácil, pero a mi me duele igual… la dife­ren­cia es que esta vez estoy un poquito más entera y con­sigo no ir llo­rando por los rincones.

Se que acabo de pro­me­ter cui­da­ros un poco más, pero con tanto cam­bio, ni yo misma se cuál es el futuro de este país de las hadas, el tiempo lo dirá. Yo espero seguir encon­trando un ratito para escri­bir y encon­trarme aquí con todos voso­tros, pero a ratos pienso que va a ser imposible.

Y como este post ha sido un poco desahogo y me ha dejado un sabor tris­tón, quiero cerrar con algo her­moso: la can­ción “Ayú­dame a mirar”, del Duo Karma, ins­pi­rada en un cuento de Eduardo Galeano que justo he des­cu­bierto este verano.

Diego no cono­cía la mar. El padre, San­tiago Kovad­loff, lo llevó a des­cu­brirla. Via­ja­ron al sur. Ella, la mar, estaba más allá de los altos méda­nos, espe­rando.
Cuando el niño y su padre alcan­za­ron por fin aque­llas cum­bres de arena, des­pués de mucho cami­nar, la mar esta­lló ante sus ojos. Y fue tanta la inmen­si­dad de la mar, y tanto su ful­gor, que el niño se quedó mudo de her­mo­sura.
Y cuando por fin con­si­guió hablar, tem­blando, tar­ta­mu­deando, pidió a su padre: –¡Ayú­dame a mirar!

Eduardo Galeano
de “El libro de los abrazos”

Mara­vi­lloso cuento, mara­vi­llosa canción.

La can­ción se la debo al genial Pes­cetti. ¿No os recuer­dan los jue­gos de vasos a los de Lenga la Lenga?

Ahora sí, mucho más posi­tiva, os deseo un Sep­tiem­bre pau­sado, sin dema­sia­dos ago­bios. Al mal tiempo, buena cara, que no os falte la sonrisa.

September 9, 2012   7 Comments

Adios Junio

Hace unos minu­tos que ter­minó el mes de Junio. Un mes que hemos dis­fru­tado al máximo, por eso casi no he apa­re­cido por aquí. Antes de que lle­gara el calor y que las pla­yas se lle­na­ran hasta los topes, nos esca­pa­mos diez días a Denia. Un res­piro que nos sentó de mara­vi­lla. Hici­mos cas­ti­llos en la playa, nos baña­mos mil veces en mar y pis­cina, reco­gi­mos con­chi­tas, vola­mos come­tas, ¡ay, qué bien se está de vacaciones!

Leo des­cu­brió por pri­mera vez el mar y la pis­cina. El año pasado era muy chi­qui­tín y sólo los vió de lejos. Nos ha demos­trado que es un pece­ci­llo que no tiene nada de miedo al agua. Se bañó feliz en mis bra­zos a todas horas y hasta se metió gateando en el mar para ir en mi busca hasta que hizo aguas y tuvo que salir su padre corriendo tras él. Pero lo que más feliz le hizo fue­ron las esca­le­ras del apar­ta­mento, las tuvi­mos que clau­su­rar con una maleta para no tener que estar todo el día detrás de él… hasta que tam­bién apren­dió a tirar la maleta.

Lola, que siem­pre ha tenido miedo al agua, este año estaba mucho más suelta. Se lanzó a la pis­cina el día de lle­gada como una loca, entraba, salía y entre carrera y carrera daba sal­tos y gri­tos de ale­gría. Y en el mar olvidó sus mie­dos y se bañó y jugó encan­tada. Ya habla de vol­ver, ¡no me extraña!.

Vol­vi­mos a Madrid y el fin de semana siguiente ya está­ba­mos otra vez en carre­tera. Esta vez rumbo al valle del Tié­tar, a las casas rura­les de El Higue­ral de La Sayuela, en el pue­blo de El Raso. Un sitio mara­vi­lloso donde estoy segura que vol­ve­re­mos. Estu­vi­mos en una com­pa­ñía fan­tás­tica, las fami­lias de las madres de día y de los ami­gui­tos de El Nido de Lola, con los que pasa sus maña­nas. Ha sido muy espe­cial ver­los a todos jun­tos, feli­ces, todo el día en pelo­ti­llas, corriendo, moján­dose, man­chán­dose de tie­rra, pasán­do­selo en grande. En un fin de semana nos ha dado tiempo a dis­fru­tar de un mon­tón de gran­des y peque­ñas cosas como cenar bajo un cielo estre­llado, comer un mon­tón de pla­tos deli­cio­sos pre­pa­ra­dos entre todos, visi­tar la charca de las ranas, cele­brar dos cum­plea­ños, bañar­nos en las pozas,.. Con razón nadie que­ría vol­ver a casa.

A cam­bio de tanta esca­pada, Julio lo pasa­re­mos ente­rito en Madrid, pega­dos al ven­ti­la­dor y esca­pán­do­nos a la pis­cina en cuanto poda­mos. Pro­meto pro­pues­tas y acti­vi­da­des fres­qui­tas para com­ba­tir el calor, noso­tros las vamos a nece­si­tar. A Junio eso sí,  lo vamos a echar de menos.

July 1, 2012   4 Comments

Feliz, feliz en su día

El domingo 20 Lola cum­plió cua­tro años. Los pre­pa­ra­ti­vos de su fiesta de cum­plea­ños son los cul­pa­bles de mi ausen­cia del blog y es que me tuvie­ron com­ple­ta­mente absor­bida.… y resa­cosa toda­vía la semana pasada.

Lo cele­bra­mos, lo dis­fru­ta­mos… y sobre­vi­vi­mos. Incluso supe­ra­mos la última prueba, cuando nos vimos obli­ga­dos a deci­dir en el último minuto cele­brar la fiesta en casa, en lugar de en el par­que, por miedo a que nos cayera un cha­pa­rrón pri­ma­ve­ral (que efec­ti­va­mente nos hubiera empa­pado). Fue un reto por­que la casa estaba com­ple­ta­mente patas arriba y debi­mos tener en casa unas cin­cuenta per­so­nas. Una fiesta a lo grande que pare­cía de sol­te­ros, de esas que no sabes cuánta gente entra o sale.

Los niños toma­ron el baño para maqui­llarse, acam­pa­ron en la habi­ta­ción de Lola, ocu­pa­ron cada rin­cón de la casa, nos deco­ra­ron la ven­tana de la terraza, pin­ta­ron el suelo de la terraza con tizas e hicie­ron pom­pas gigan­tes. Dos acti­vi­da­des que repe­ti­mos del año pasado y que siem­pre gustan.

Lo de menos fue­ron todos los deta­lli­tos que mamá lle­vaba pre­pa­rando días para con­se­guir la fiesta hawaiana que la cum­plea­ñera deseaba. Lola sacó esta idea del libro “Dis­fra­ces diver­ti­dos para niños”. Le encanta hojearlo y desde hace varios meses anun­ció que que­ría una falda hecha con cin­tas como la del libro para su fiesta. La lla­maba la falda de hawa­lina, que nos hacía mucha gra­cia, pero con el paso de los días apren­dió a decir hawaina. Así que yo, en un alarde de entu­siasmo, me lancé a la aven­tura de hacer fal­das no sólo para ella sino para todos sus ami­gui­tos. Fal­das que por supuesto ter­miné el día antes, con bas­tante ago­bio. Menos mal que gus­ta­ron, casi todos se las pusie­ron y lle­va­ron a su casa.

Ade­más había flo­res tro­que­la­das de colo­res, paji­tas y cor­dón para fabri­carse los colla­res lei. Las flo­res de car­tu­lina las cor­ta­mos con dos tro­que­la­do­ras, me gus­ta­ría reco­men­dar­las pero las dos murie­ron en el pro­ceso y estoy pen­diente de lle­var­las a la tienda. Algu­nos niños estu­vie­ron muy ata­rea­dos enhe­brando… otros creo que con todo el jaleo ni lo vieron.

Y para rom­per un poco el lado feme­nino de las fal­das y colla­res, cada niño tenía una más­cara tiki de car­tón. Estas más­ca­ras, repre­sen­ta­cio­nes de dio­ses hawaia­nos y poli­ne­sios, sue­len tener expre­sio­nes ame­na­zan­tes y gran­des bocas para ahu­yen­tar los malos espí­ri­tus. Las nues­tras no eran dema­siado terro­rí­fi­cas, sólo lo justo. Que­da­ron diver­ti­das pero no tuvie­ron dema­siado éxito. Por cierto, que el gran des­cu­bri­miento para hacer estas más­ca­ras fue­ron los rotu­la­do­res super­grue­sos que encon­tré en la tienda de graf­fiti Wri­ters Madrid. Son espec­ta­cu­la­res y encima recargables.

La piñata, la com­pra­mos en el chino. Mi idea ori­gi­nal era repe­tir el motivo de las fal­das, con fle­cos de colo­res pero a última hora cam­bié de idea y la decoré con unas flo­res gigan­tes de cartulina.

Y como todos los años, Lola reci­bió una corona nueva… y un año más no se la puso prác­ti­ca­mente. Esta vez, un tocado de flo­res de fiel­tro pen­sado para lle­var con su falda y collar. Un diseño que copié de las mara­vi­llo­sas coro­nas de Lorie Marie Pretty Little Things. Una tienda llena de encanto, especialmente para las niñas, que os reco­miendo visitar.

La tarta tam­bién tuvo su toque hawaiano, gra­cias a las figu­ri­tas que encon­tré en Sweet Estelle’s, unas bai­la­ri­nas bai­lando al ritmo del uke­lele que tocan dos chicos.

Ade­más le pusi­mos una falda de fle­cos a la mesa donde estaba la merienda para ambien­tar un poco, le rega­la­mos a Lola un uke­lele, ¡ella había pedido una gui­ta­rra!, y una cami­seta con un dibujo retro de una bai­la­rina hawaiana de Chi­Town Bou­ti­que. Y para ambien­tar­nos música de fondo típica de la isla… y el Hawai Bom­bay de Mecano para padres nos­tál­gi­cos ;-)

La cum­plea­ñera estaba feliz, radiante, emo­cio­nada. Ella, que se suele ago­biar cuando hay mucha gente, esta vez se olvidó de noso­tros toda la fiesta, yendo de aquí para allá. ¡Lola se hace mayor!

Lo más impor­tante, creo que los niños lo pasa­ron genial. Eso merece todos los esfuer­zos del mundo. Y aun­que todo el mundo insis­tía en lo duro que iba a ser lim­piar la casa, puedo ase­gu­rar que acaba más des­or­de­nada muchos días de diario.

Me quedé con ganas de haber hecho algún juego diver­tido que tenía­mos pen­sado para exte­rio­res, pero el baru­llo que tuvi­mos en casa tuvo su encanto.

Un cum­plea­ños ago­ta­dor y muy diver­tido, que nos ha dejado varias lec­cio­nes para el año que viene: hay que empe­zar a pla­ni­fi­car mucho antes, fijar un pre­su­puesto desde el prin­ci­pio, y casi casi lo más impor­tante, hay que encar­gar a alguien que inmor­ta­lice el evento. ¡No tene­mos ni una sola foto de Lola en su fiesta!, ¡qué rabia me da!

May 28, 2012   6 Comments

Cumpleaños feliz

Este lunes nues­tro pequeño Leo cum­plió un año. No me explico cómo han pasado ya 365 días desde que nació, cómo se han esca­pado ya esos doce meses de bra­zos, mimos y teta. Pero al mismo tiempo, es como si siem­pre hubiera estado con noso­tros. Ya no me ima­gino a Lola sin Leo, ni a Leo sin Lola, y a noso­tros, Pablo y Lola, sin ellos.

Leo me deja tierna y blan­dita con su son­risa, con la ale­gría con la que me recibe cada vez que des­apa­rezco tan sólo unos segun­dos, con su cuerpo regor­dete de bebé, con su mirada fija y coti­lla en todo lo que llama su aten­ción, con sus ganas de comerse, muchas veces lite­ral­mente, el mundo. Y es que me paso el día achu­chán­dole, besán­dole, hacién­dole cosquillas… y des­pués, allá que va Lola haciendo lo mismo, aun­que sus amo­res a veces matan ;-) .

Ahora es un terre­moto que todo lo tira al suelo, que abre cajo­nes feliz de vaciar­los, deseoso de ponerse de pie aga­rrán­dose a cual­quier cosa y alcan­zar lo más alto. Curioso por todo, risueño y feliz, pillo, ansioso de pro­bar, ahora sí, cual­quier cosa comes­ti­ble. Per­si­gue a Lola, intri­gado siem­pre por lo que hace y con lo que juega. Y como un pez en el agua, podría pasarse horas en la bañera.

Cada día “habla” un poquito más, papá, mamá, agua… pero su espe­cia­li­dad son las pedorre­tas, que hace a todas horas y com­parte con su hermana.

Leo crece, crece rápido. ¡Muchas feli­ci­da­des, amor!

April 18, 2012   16 Comments

Semana Santa

Esta Semana Santa nos hemos esca­pado a Astu­rias para ver a los abue­los. Aun­que sólo han sido cua­tro días y el tiempo no ha acom­pa­ñado dema­siado, nos ha sen­tado feno­me­nal. Hemos res­pi­rado un poquito de aire puro, nos hemos acer­cado a la playa aun­que fuera llo­viendo, Lola ha jugado con sus abue­los y ha corre­teado y com­par­tido alguna tra­ve­sura con su primo, Leo nos ha hecho reír a todos con sus pedorre­tas y su deleite comiendo cual­quier cosa… ¡si hasta ha dado tiempo a bus­car hue­vos de cho­co­late en el jar­dín de la abuela!.


Y aun­que un poco tarde, estos son los hue­vos que pin­ta­mos en casa justo antes de irnos. No nos dio tiempo ni a col­gar­los, lo hemos hecho a la vuelta para que nos acom­pa­ñen estos días de primavera.

Gra­cias a Steph­modo, hemos des­cu­bierto un cuento lin­dí­simo para estos días fes­ti­vos, “The Coun­try Bunny and the Little Gold Shoes”. La his­to­ria de una linda cone­jita de campo que quiere con­ver­tirse en conejo de Pas­cua. Cuando se con­vierte en mamá de vein­tiún cone­ji­tos parece que su sueño nunca se va a cum­plir pero esta cone­jita no se rinde. Un libro escrito en 1939 por Du Bose Hay­ward con tier­nas ilus­tra­cio­nes de Mar­jo­rie Flack. Lola se queda hip­no­ti­zada cada vez que lo lee­mos. Una reco­men­da­ción un poco tar­día pero que si os gusta podéis ano­tar para el año que viene. Lo com­pra­mos en Ama­zon España.

April 12, 2012   7 Comments

Y ya estamos en Navidad

Como dice la can­ción “It’s begin­ning to look a lot like Christ­mas, everyw­here you go.…”. Desde el vier­nes pasado la casa está llena de deta­lles navi­de­ños, sue­nan villan­ci­cos y bri­llan las luces. Cada año estoy deseando que lle­gue el momento de sacar las cajas y mon­tar el árbol, y ahora ya tene­mos una duen­de­ci­lla que me gana en impaciencia.

Son las pri­me­ras navi­da­des de Leo, que se arras­tra por los sue­los atraído por las luces y los ador­nos del árbol. Su her­mana, dueña y señora de toda la parte baja del árbol, ha dejado a su alcance un mundo de bolas y muñe­cos que tiene a los dos emo­cio­na­dos. Leo se lleva todo a la boca y Lola se inventa cada día una his­to­ria dife­rente con las figuritas.

A pesar del sabor agri­dulce que van dejando con los años, me siguen emo­cio­nando estos días. Y si encima aña­des que este diciem­bre me he auto­re­ga­lado el mini­curso de foto­gra­fía de Navi­dad de Jackie Rueda, este año veo bri­llar las luces un poco más y tengo la lágrima toda­vía más fácil. Un curso mara­vi­lloso que te abre los ojos para retra­tar la belleza, la magia y lo espe­cial de estos días pero que tam­bién abre el cora­zón y la memo­ria. Estoy deseando cap­tu­rar la ilu­sión en los ojos de Lola, su ale­gría cuando canta la Mari­mo­rena, que según ella es lo más mejor de la Navi­dad, su cara de asom­bro cuando se encien­den las luces de la ciu­dad, y esa feli­ci­dad inmensa de Leo.

Ayer hici­mos un biz­co­cho y uno de estos días empe­za­re­mos con la sesión de galle­tas. Antes de nacer Lola, solía­mos hor­near varias tan­das de galle­tas de jen­gi­bre, bien espe­cia­das. Quizá este año nos ani­me­mos a mon­tar una casita con galle­tas y dejar que Lola la decore a su gusto… bueno, estoy pen­sando hacer trampa y com­prar el kit que ven­den en Tiger por 4 euros.

Y por supuesto, habrá que hacer nues­tros pro­pios ador­nos y dejar bien boni­tas unas coro­nas de poli­es­pán que estan esperándonos.

Y voso­tros, ¿qué pro­yecto navi­deño no que­réis dejar pasar este año?

December 8, 2011   6 Comments

Siete meses

Leo crece y crece. Tiene ya siete meses y es un bebé feliz, tran­quilo y lleno de paz. Llama la aten­ción por su pla­ci­dez y son­risa por donde va. Y es que son­ríe y son­ríe a todo el que le dice algo. Nos encanta oír sus risas cuando le hace­mos cos­qui­llas y le lle­na­mos de mimos. Y el se entrega total­mente, con­tento y amo­roso, feliz de reci­bir mil besos y caricias.

Domina el arte de rodar por los sue­los haciendo la cro­queta y ya se arras­tra rep­tando en línea recta para atra­par todo lo que llama su aten­ción. Se entre­tiene con cual­quier cosa, mano­sea, da vuel­tas y se lleva a la boca el mundo entero. Es fiel a su tetita y por ahora no tiene mucho inte­rés en comer otras cosas. Trae loca a su her­mana: a veces le adora, le achu­cha y le llama Leíto con cariño y otras se deses­pera celosa.

Intento fijar en mi cabeza cada momento, cada deta­lle que me regala y que mañana ya será un poco dis­tinto: el color de sus meji­llas son­ro­sa­das cuando acaba de tomar teta y se queda dor­mido, el peso de su cuerpo ren­dido en mis bra­zos, los plie­gues de sus mus­los tier­nos y gor­di­tos, el bri­llo de sus ojos cla­va­dos en los míos, su olor y esa son­risa pura dicha, trans­pa­rente y franca. Gra­cias Leo por dar­nos tanto amor.

November 29, 2011   6 Comments

Otoño

Se hizo un poco de rogar, pero con el frío y la llu­via llegó de ver­dad el otoño. En casa tam­bién se nos han colado sus colores.

Estos días hemos reco­gido hojas, bello­tas y cas­ta­ñas y yo he estado jugando con lana y fiel­tro para deco­rar nues­tra mesa oto­ñal. Un peda­cito de natu­ra­leza en medio del salón que nos recuerda el tiempo en el que esta­mos… y que tam­bién sirve para jugar.

Tene­mos una mini cala­baza afiel­trada, que aprendí en este sen­ci­llo tuto­rial de Mommy Chick.

Cuando saque un ratito, haré una más grande, por peti­ción de Lola.

Está acom­pa­ñada por una sim­pá­tica ardi­lla y dos muñe­qui­tas flor, una viola y una lin­terna china o abu­ti­lón. Estas peque­ñas deli­cias son el resul­tado de unos kits que com­pré en De Witte Engel, una tienda holan­desa, paraíso de las manua­li­da­des, que pre­para unos kits pre­cio­sos. Una pena que los gas­tos de envío sean una locura.

No me he podido resis­tir a las bello­tas de colo­res que se ven por todo Inter­net. Basta con pegar una bola de lana afiel­trada en el capu­chón de la bellota. Me gus­tan para ador­nar un rin­cón, para deco­rar un regalo, para hacer unos ori­gi­na­les ser­vi­lle­te­ros y me encanta la idea de hacer un collar que he visto en Rhythm of the Home. Lola me ayudó un poquito a afiel­trar las bolas y quiere que haga­mos más, ¿cómo no se me habrá ocu­rrido hacer una rosa?.

Aun­que no me gusta mucho pin­tar sobre for­mas recor­ta­das, esta vez no me resistí a jugar con estas plan­ti­llas de hojas. Impre­sas en car­tu­li­nas, Lola pintó unas con tém­pera y pur­pu­rina y otras con acua­re­las hume­de­ciendo antes el papel. Con un poco de lana pre­pa­ra­mos unas guirnaldas.

Y mien­tras llueve, Lola canturrea:

En otoño en el jar­dín, caen las gotas al fin,
hojas rojas y ama­ri­llas
cubren la tie­rra dor­mida,
el viento las sopla y juega con ellas,
es la danza suave de otoño que llega.

November 8, 2011   2 Comments