las cosas de Lola y su mamá
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Despidiéndose del verano

En estos días de final de vaca­cio­nes, vuelta a la rutina y des­pe­dida del verano (lo pri­mero que dijo Lola ayer al lle­gar al par­que fue: ¡cuán­tas hojas!) anda­mos un poco nos­tál­gi­cos, recor­dando el mar y la playa desde la ciu­dad, entre fotos, can­cio­nes y cuentos.

Refres­cando los vie­jos éxitos de mi infan­cia, can­ta­mos “Un bar­quito de cás­cara de nuez”, sobre todo en la bañera, rodea­dos de patos, todo tipo de fauna sub­ma­rina y, por supuesto, bar­qui­tos. Aun­que en España todos cono­ce­mos esta can­ción por los Paya­sos de la Tele, su autor es el com­po­si­tor mexi­cano Fran­cisco Gabi­londo Soler, más cono­cido como Cri-Cri, del que ya habla­mos por aquí hace tiempo. Os invito a escu­char su ver­sión.

Y para los que no os la sabéis o nece­si­táis refres­car la memo­ria, aquí esta la letra:

Un bar­quito de cás­cara de nuez,
ador­nado con velas de papel,
se hizo hoy a la mar para lejos lle­var
goti­tas dora­das de miel.

Un mos­quito sin miedo va en él
muy seguro de ser buen timo­nel.
Y subiendo y bajando las olas
el bar­quito ya se fue.

ESTRIBILLO
Nave­gar sin temor
en el mar es lo mejor,
no hay razón de ponerse a tem­blar.
Y si viene negra tem­pes­tad
reír y remar y cantar.

Nave­gar sin temor
en el mar es lo mejor.
Y si el cielo está muy azul,
el bar­quito va con­tento por los mares leja­nos del Sur.

Cri-cri toda­vía aña­día esta última estrofa, para mi total­mente desconocida:

Al poder res­pi­rar
en la brisa de la mar
¡qué ape­tito tan grande le da!
Tres balle­nas fri­tas con jamón
se come al desayunar.

Sin tener que fin­gir,
afei­tarse, ni ves­tir,
con el cuerpo tos­tado de sol
muy ale­gre va can­tando
el mos­quito que empuña el timón.

Y un bonito vídeo donde las voces de Miliki y Miguel Bosé se acom­pa­ñan de las ilus­tra­cio­nes de Xelo Vilata.

Y hablando de olas que vie­nen y van, tam­bién lee­mos una y otra vez “La Ola”, una joya de Suzie Lee, publi­cado por Bar­bara Fiore. Una his­to­ria sin pala­bras, uni­ver­sal y mágica como el mar, con unos dibu­jos de una belleza y una fuerza tal que casi casi sien­tes como te sal­pi­can las olas del mar al pasar sus hojas.

Desde la pri­mera vez que lo ojeé sabía que aca­ba­ría en nues­tra biblio­teca. Su uso del color, la ter­nura de los dibu­jos y ese juego entre la niña y el mar en el que todos nos vemos refle­ja­dos, me cau­tivó. Ahora a la peque parece gus­tarle tanto como a mi: se divierte con­tando la his­to­ria, des­cri­biendo las reac­cio­nes de la niña y las gavio­tas, que ella se empeña en lla­mar palo­mas y, por supuesto, le encanta ver el tesoro que trae la gran ola, llena de conchitas.

September 7, 2010   No Comments

Pequeño azul y pequeño amarillo

Con­ti­nuando con el repaso por nues­tra biblio­teca, estas últi­mas sema­nas no puedo dejar de hablar de “Pequeño azul y pequeño ama­ri­llo”. Una joya de Leo Lionni (1910–1999) editada por Kalan­draka que le rega­la­ron a Lola por su cum­plea­ños (¡gra­cias chicas!).

Este fue el pri­mer cuento que creó e ilus­tró Leo Lionni, nada menos que en 1959, y sor­pren­den la vigen­cia y la fres­cura que sigue teniendo hoy en día.

Ade­más de pin­tor, escul­tor, ilus­tra­dor y crea­dor de cuen­tos infan­ti­les, Leo Lionni fue publi­cista y dise­ña­dor grá­fico, y esta faceta se nota espe­cial­mente en “Pequeño Azul y Pequeño Ama­ri­llo”. Con una téc­nica abs­tracta, uso del collage y una sen­ci­llez grá­fica tre­menda, Leo Lionni nos cuenta, a tra­vés de recor­tes irre­gu­la­res de papel de varios colo­res, la his­to­ria de los dos pro­ta­go­nis­tas, pequeño azul y pequeño ama­ri­llo, y cómo se vol­vie­ron ver­des. Parece men­tira la fuerza visual de estos sim­ples recor­tes de papel que son capa­ces de narrar una his­to­ria y con­ver­tirse en casas, mon­ta­ñas, cole­gios, túne­les y peque­ños que jue­gan y sien­ten. Resulta diver­tido saber que Leo Lionni creó este cuento durante un viaje en tren en el que empezó a jugar con peda­ci­tos de papel para entre­te­ner a sus nietos.

El texto es sen­ci­llo y bonito, y el libro es visual­mente una deli­cia. Los niños se iden­ti­fi­can con estos pro­ta­go­nis­tas, colo­res que cuando se mez­clan se trans­for­man, pero que son tam­bién niños como ellos, que viven en una casa con su papá y su mamá, que jue­gan, llo­ran y se abrazan. Lola ya se ha apren­dido muchas de las fra­ses y es diver­ti­dí­simo verla leerlo sola, con­tando dónde viven, bus­cando a pequeño ama­ri­llo, diciendo que se vol­vie­ron ver­des y que todos se abra­zan al final… pero a veces decide cam­biar el cuento y con­tar­nos la his­to­ria de pequeño marrón.

Pequeño azul y pequeño ama­ri­llo” marcó un antes y un des­pués en la lite­ra­tura infan­til y muy espe­cial­mente en el mundo de los álbu­mes ilus­tra­dos que en los años sesenta toda­vía estaba empe­zando. Leo Lionni escri­bió e ilus­tró muchos más títu­los, aun­que lamen­ta­ble­mente hay pocos tra­du­ci­dos al espa­ñol. En la biblio­teca hemos ojeado “Fre­de­rick”, una deli­ciosa vuelta de tuerca a la fábula de “La ciga­rra y la hor­miga”, donde por una vez la ocio­si­dad de la ciga­rra, en este caso, de un ratón con­tem­pla­tivo y poeta, se ve valo­rada por sus com­pa­ñe­ros tra­ba­ja­do­res incansables.

Esta es nues­tra par­ti­cu­lar ver­sión de este cuento. Como Leo Lionni con sus nie­tos, unos sim­ples peda­ci­tos de papel celo­fán y cha­rol han bas­tado para que Lola estu­viera entre­te­nida un buen rato, jugando a colo­car­los, creando mares, túne­les y casas y haciendo que se abra­za­ran para ver de qué color se vol­vían. Cuando incor­po­ra­mos la mesa de luz al juego toda­vía se emo­cionó más y acabó colo­cando a toda la fami­lia bien reco­gida den­tro de una casa, igual en sus pala­bras que la que le tra­je­ron los Reyes (¡cierto, los mis­mos colo­res de pared y tejado!), y aña­diendo un pañuelo den­tro con mucho cuidado.

Si no cono­cíais “Pequeño Azul y Pequeño Amarillo” y os habéis que­dado con ganas de saber más, os invito a leer la reseña que Mar­cela Carranza hace de este cuento y el espe­cial que escri­bió para la edi­to­rial Kalan­draka sobre este autor con motivo de su centenario.

August 7, 2010   No Comments

Una de libros: Ovejita dame lana

Aun­que no es tiempo de hablar de abri­gos, guan­tes ni bufan­das, hoy os cuento de un libro que sigue teniendo mucho éxito estos últi­mos días pri­ma­ve­ra­les en nues­tra casa. Es “Ove­jita, dame lana” de Isa­bel Min­hós Mar­tins, con ilus­tra­cio­nes de Yara Kono, edi­tado por Kalan­draka. En él, un niño pide a una ove­jita lana para tejerse un mon­tón de pren­das de abrigo,

- Ove­jita, dame lana.
-¿Para qué quie­res mi lana?
– Para hacerme un jer­sey
y estar siem­pre calen­tito.
Si me tapo la barriga
un buen cata­rro me evito
.

…y aca­bará tejiendo un mon­tón de ropa más para que su amiga la oveja no pase frío.

Ove­jita, dame lana” fue Men­ción Espe­cial del Jurado en el I Pre­mio Inter­na­cio­nal Com­pos­tela de Álbu­mes Ilus­tra­dos. Su autora Isa­bel Min­hós Mar­tins es una lis­boeta que estu­dió Diseño de Comu­ni­ca­ción en la facul­tad de Bellas Artes de Lis­boa. Es fun­da­dora de Pla­neta Tan­ge­rina, una empresa espe­cia­li­zada en el área de comu­ni­ca­ción para niños y jóve­nes. Entre sus tex­tos publi­ca­dos, hay libros mara­vi­llo­sos como “P de Papá” y “Cora­zón de Madre”. Pla­neta Tan­ge­rina está enfo­cada prin­ci­pal­mente a la crea­ción de pro­yec­tos edi­to­ria­les: her­mo­sos libros ilus­tra­dos que fabri­can arte­sa­nal­mente, cui­dando desde un prin­ci­pio la idea, tex­tos, ilus­tra­cio­nes y todo el tra­bajo grá­fico que rodea el pro­yecto. Con ellos cola­bora desde hace cua­tro años la ilus­tra­dora de este cuento, Yara Kono, una dise­ña­dora grá­fica bra­si­leña afin­cada en Lis­boa desde el 2001.

El texto de “Ove­jita, dame lana“es rimado y lleno de repe­ti­cio­nes. Creo que son estos dos deta­lles los que hacen que Lola siga el cuento con aten­ción desde hace meses. Se sabe ya muchas par­tes de memo­ria y le encanta comen­tar los dibu­jos, con­tán­do­nos siem­pre cuá­les son los jer­seys y cal­ce­ti­nes que le gus­tan y cuá­les no, cam­biando de opi­nión cada mes. Las ilus­tra­cio­nes son sen­ci­llas, tier­nas, en una gama de colo­res sua­ves con alguna nota fuerte de ama­ri­llo, rosa o azul.

Recién cum­pli­dos los dos años, este es uno de los pocos tex­tos que Lola escu­cha con aten­ción y sigue hasta el final. Ahora le gus­tan más los libros lle­nos de imá­ge­nes con mucho deta­lle que comen­ta­mos jun­tas y cuando lee­mos algún cuento un poco más largo se suele can­sar antes de lle­gar al final o pasa las pági­nas de golpe sin aten­der a his­to­rias. Así, aun­que la edi­to­rial reco­mienda el libro a par­tir de 4 años, yo estoy segura que su lec­tura se puede empe­zar y dis­fru­tar mucho antes.

Y arran­cando con este cuento pode­mos hablar de un mon­tón de cosas: el invierno y el frío, las pren­das de abrigo, las par­tes del cuerpo, com­par­tir con los demás, apren­der de dónde viene la lana y qué se puede hacer con ella y hasta des­cu­brir cómo se teje una bufanda.

June 18, 2010   No Comments

Buenas noches, Luna

Bue­nas noches, Luna” es un cuento clá­sico para irse a dor­mir en muchos hoga­res del mundo. La his­to­ria del cone­jito que antes de dor­mir se des­pide de todas las cosas que hay en su habi­ta­ción me atraía por­que pare­cía espe­cial­mente escrita para noso­tros —a Lola le gusta decir adios a las luces y jugue­tes del salón antes de irse a la cama—,  así que ani­mada por su fama decidí com­prarlo y hoy ya forma parte de nues­tra rutina nocturna.

Este pequeño poema fue escrito por Mar­ga­ret Wise Brown e ilus­trado por Cle­ment Hurd, publi­cán­dose por pri­mera vez en 1947. Un pequeño conejo está en la cama, en una gran habi­ta­ción verde llena de deta­lles. Con un texto sen­ci­llo, de caden­cia tran­quila, “Bue­nas noches, Luna” nos lleva jugando a bus­car en la habi­ta­ción cada una de las cosas que se enu­me­ran y a irnos des­pi­diendo de todas ellas, como en un ritual de bue­nas noches, hasta que se apaga la luz y el cone­jito se queda dor­mido. Es una pena que en la tra­duc­ción espa­ñola se haya per­dido la rima del ori­gi­nal, que suena estu­pen­da­mente bien y estoy segura encanta a los niños. Las ilus­tra­cio­nes alter­nan pági­nas con vivos colo­res con otras sen­ci­lla­mente a tinta en blanco y negro.

Algún día he pen­sado que el libro valía su peso en oro, ha sido ter­mi­nar de leerlo, ver cómo se apa­gan las luces en la gran habi­ta­ción roja y oir a Lola excla­mar “¡A dor­mir!” mien­tras se tum­baba en la cama. Otros días, no fun­ciona tan bien… pero la mayo­ría de las veces sí que sirve para bajar el ritmo y rela­jar­nos. Y siem­pre siem­pre para pasar un rato entra­ña­ble, oyén­dola ter­mi­nar las fra­ses, seña­lar las cosas, con­tar los tres osi­tos (¡¡¡cua­tro, cinco y seis!!!) y apun­tar que la vie­je­cita hace punto en la mece­dora, que el bol tiene yogur en lugar de papi­lla y que la chi­me­nea está rota (yo tam­poco acabo de enten­der este comen­ta­rio… supongo que se refiere al fuego que arde).

“Bue­nas noches luna” está publi­cado en espa­ñol y en cata­lán por Edi­to­rial Corimbo.

Si que­réis hace­ros a la idea de cómo es el libro, aquí tenéis una ver­sión ani­mada, muy fiel al mismo, a la que ha puesto voz Susan Saran­don. Forma parte de la pelí­cula Good Night Moon and Other Sleepy­time Tales”, un reco­pi­la­to­rio de cuen­tos y can­cio­nes para irse a dor­mir entre­mez­cla­dos con entre­vis­tas a niños pro­du­cido por HBO.

Bonito, pero nada com­pa­ra­ble a estar en la cama leyendo el libro con nues­tros niños.

Shhhhhhh, bue­nas noches, rui­dos de la tie­rra (o como dice el ori­gi­nal “Good­night stars, good­night air, good­night noi­ses everyw­here”)

April 27, 2010   2 Comments

Libros: El secreto del oso hormiguero

El secreto del oso hor­mi­guero” es un libro de poe­sía para niños de Bea­triz Osés que com­pra­mos hace varios meses. Hojeán­dolo en la libre­ría “La Mar de Letras” quedamos pren­da­dos de la belleza de sus poe­sías, que se salían de las típi­cas rimas para niños, y deci­di­mos lle­vár­noslo a casa. Al prin­ci­pio a Lola no pare­ció atraerle dema­siado pero últi­ma­mente nos empieza a pedir que lo lea­mos jun­tos. Se sienta a nues­tro lado y escu­cha muy atenta, algu­nas veces repe­ti­mos la poe­sía dos o tres veces, ella es la que marca siem­pre el ritmo diciendo página cuando quiera pasar a la siguiente.

Son treinta poe­mas que giran alre­de­dor de la noche, el momento de irse a dor­mir y los sue­ños. Es, en defi­ni­ción de su autora, “Una nana que recoge los sue­ños y los secre­tos de los animales”.

Aun­que los poe­mas son boni­tos indi­vi­dual­mente, todo el con­junto fun­ciona como una uni­dad armo­nio­sa­mente. Así, el libro empieza con la ima­gen de una niña que pide a un viejo tigre que le cuente cuen­tos antes de dor­mir (“La niña le mira, son­ríe, se acerca a su cama. Le tiende unas gafas, le pide que lea… que cuente en voz baja”), y ter­mina con esa misma niña dor­mida entre las garras del tigre tras haber com­par­tido los sue­ños de gamu­si­nos, bichos bola, ele­fan­tes, mari­po­sas y otros animales.

El libro es dulce, fan­ta­sioso, muy lírico. Los poe­mas son muy bre­ves, lim­pios, des­pro­vis­tos de arti­fi­cios. Las ilus­tra­cio­nes de Miguel Ángel Díez con­tri­bu­yen a poten­ciar el uni­verso mágico y fan­ta­sioso de las his­to­rias que nos cuentan.

Adoro la última nana con ese tigre viejo lle­vando en sus bra­zos a una niña dor­mida que en la boca tiene son­risa de nata. Me gusta ima­gi­nar cómo la arropa des­pa­cio, la besa en la cara. Le apaga luciér­na­gas con solo rozar­las. ¡Pre­cioso!, ¿verdad?

April 4, 2010   No Comments

Buenos días

Cada vez que vamos a la biblio­teca infan­til, voy con la idea de mirar y selec­cio­nar con calma los cuen­tos que nos que­re­mos lle­var a casa.… pero al final me toca estar corriendo detrás de Lola que sólo quiere sacar más y más libros de las estan­te­rías y que de repente, sin avi­sar, tiene un ham­bre loca… y la selec­ción final la hace­mos ya en plena crisis. A pesar de esto, en nues­tra última visita,  acer­ta­mos de pleno con “Bue­nos días”. Es un cuento en imá­ge­nes, sin pala­bras, que de la mano de una niña pequeña nos mues­tra el des­per­tar de una fami­lia y los pre­pa­ra­ti­vos que siguen hasta salir de casa.

Su autora es la aus­tra­liana Jan Orme­rod, que tiene ya una larga carrera como autora e ilus­tra­dora de cuen­tos para niños. “Bue­nos días”, o “Suns­hine” como se llama ori­gi­nal­mente, fue su pri­mer libro, gana­dor en 1982 del pre­mio bri­tá­nico de lite­ra­tura infan­til Mot­her Goose Award y nom­brado Libro del Año por el Children’s Book Coun­cil de Aus­tra­lia. Desde enton­ces Jan ha publi­cado más de 50 libros y ha seguido cose­chando pre­mios, aun­que des­gra­cia­da­mente no parece que muchos de sus cuen­tos se hayan publi­cado en España.

Bue­nos días” comienza con los pri­me­ros rayos de sol que se cue­lan en la habi­ta­ción de una niña dor­mida, que poco a poco se des­pierta y decide bajar de la cama. Le siguen esce­nas coti­dia­nas para todos: subirse a la cama de papá y mamá, el desa­yuno, ves­tirse… hasta tener que correr por­que nos hemos des­pis­tado y se ha hecho muy tarde.

Este reflejo de las cosas coti­dia­nas creo que es lo que tiene encan­tada a Lola, que llega a iden­ti­fi­carse con la niña de la fami­lia de tal forma que en las pági­nas donde se ve cómo se viste no para de decir seña­lando las imá­ge­nes “esa es Lola, esa es Lola”. Ade­más de estas esce­nas, sus favo­ri­tas inclu­yen el beso con el que la niña des­pierta a papá, cómo hace pis y se lava los dien­tes y el desa­yuno de cerea­les, que son una debi­li­dad de nues­tra peque.

Las ilus­tra­cio­nes, a base de pluma, tin­tas y acua­re­las, son rea­lis­tas pero lle­nas de ter­nura y con una ins­pi­ra­ción de comic en la forma de narrar usando viñetas.

En la biblio­teca, al lado de “Bue­nos días” estaba “Bue­nas noches” (en la ver­sión ori­gi­nal “Moon­light”), que recoge, como era de espe­rar, los últi­mos momen­tos del día antes de irse a dor­mir. Estoy segura que a Lola le va a encantar.

March 12, 2010   2 Comments

Todo un mundo

“Todo un mundo” apunta fuerte para con­ver­tirse en uno de los libros favo­ri­tos de Lola. Nos lo reco­men­da­ron en la Mar de Letras, una libre­ría infan­til que siem­pre reco­miendo por lo bien que saben acon­se­jar y la exce­lente selec­ción de libros que tienen.

Publi­cado por la edi­to­rial Anaya, “Todo un mundo” es el tra­bajo de la pin­tora y fotó­grafa Katy Couprie y el ilus­tra­dor Anto­nin Lou­chard, y del edi­tor fran­cés Thie­rry Magnier. Es un libro visual, una colec­ción de dos­cien­tas imá­ge­nes sin palabras. Imágenes coti­dia­nas, que los niños reco­no­cen, pero su ori­gi­na­li­dad radica en la varie­dad de for­ma­tos de repre­sen­ta­ción grá­fica uti­li­za­dos: foto, colla­ges, dibujo, gra­bado, dibu­jos infan­ti­les… Ade­más un hilo con­duc­tor enlaza cada ima­gen con la ante­rior y la siguiente. A veces lo hace de forma evi­dente como la par­ti­tura que nos lleva al pia­nista y de ahí al dibujo de una pareja bai­lando; otras es más sútil: un cara­col da paso a unas espi­ra­les dibu­ja­das sobre fondo blanco y a con­ti­nua­ción una foto­gra­fía nos mues­tra los círcu­los que dibu­jan las gotas de agua en un charco.

A Lola le encanta abrir el libro al azar y empe­zar a moverse de página en página, dicién­do­nos lo que hay en cada página y pre­gun­tando lo que no sabe, avan­zando y retro­ciendo una y otra vez, des­cu­briendo cada día lec­tu­ras dife­ren­tes. Me deja asom­brada la faci­li­dad con la que inter­preta y lee las imá­ge­nes en los for­ma­tos más dis­tin­tos, y cómo le gusta. Desde hace unos días juega a encon­trar sus imá­ge­nes favo­ri­tas: el bar­quito, el pin­cel (se pasa­ría el día pin­tando), las velas… aun­que a veces se pone ner­viosa por­que entre tanta ima­gen no con­se­gui­mos encon­trar lo que queremos.

Una crí­tica estu­penda si que­réis saber más de este libro aquí.

January 19, 2010   No Comments

Una de libros: Hug de Jez Alborough

Hace dos meses, papá se fue de viaje de tra­bajo a Canadá y a su vuelta trajo un regalo para Lola, un librito lla­mado Hug que nada más abrirlo fue amor a pri­mera a vista.

Portada-Hug

Hug (abrazo en espa­ñol) cuenta la his­to­ria de un pequeño chim­pancé que al pasear por la selva ve a varios ani­ma­les abra­zando a sus crías. La feli­ci­dad con que pri­mero los mira, se va trans­for­mando en tris­teza cuando él tam­bién quiere un abrazo y su mamá no está. Los ele­fan­tes le acom­pa­ña­rán por la selva en su bús­queda deses­pe­rada de mamá y un gran abrazo.

Una his­to­ria muy emo­tiva y bonita, pero ade­más per­fec­ta­mente ilus­trada. Sin ape­nas pala­bras, sola­mente tres en toda la his­to­ria, la expre­si­vi­dad facial y el len­guaje cor­po­ral usa­dos en los dibu­jos son capa­ces de trans­mi­tir­nos per­fec­ta­mente los sen­ti­mien­tos de todos los ani­ma­les y en espe­cial del pequeño pro­ta­go­nista. Pode­mos ver como la ale­gría de su cara se va nublando y nublando, y enten­der su des­con­suelo cuando llora y grita ¡¡¡ABRAZOOOO!!! por­que ya no puede más.

hug2

hug3

Un libro lleno de ter­nura y cariño que seguro gus­tará a los peque­ños y que sirve para hablar de emo­cio­nes (estar triste, ale­gre, sen­tirse sólo, enten­der que uno puede estar triste aun­que el resto esté ale­gre…), tra­ba­jar la sepa­ra­ción de mamá, apren­der los ani­ma­les que viven en la selva… y por supuesto, darse muchos achuchones.

El autor e ilus­tra­dor de esta deli­cia es Jez Albo­rough. En espa­ñol está edi­tado por Mon­tena con el nom­bre de ¡Muá!, aun­que por lo que he leído en inter­net me temo que está des­ca­ta­lo­gado, no he podido con­fir­marlo. Como siem­pre, lo podéis encon­trar en Ama­zon, en este caso la tra­duc­ción no es necesaria.

Os dejo un link del tra­bajo que realizó una escuela a par­tir de este libro con niños de tres años enfo­cado prin­ci­pal­mente a tra­tar la angus­tia de separación.

October 23, 2009   2 Comments

Gerda Muller: Verano

Lola mira y remira su libro del Verano, mien­tras señala y dice playa playa playa.
Desde que vol­vi­mos de vaca­cio­nes este es uno de sus libros favo­ri­tos. Forma parte de una colec­ción de cua­tro libros, dedi­ca­dos a cada una de las esta­cio­nes del año. Son de car­tón duro, resis­tente y per­fecto para las peque­ñas manos, con boni­tas ilus­tra­cio­nes lle­nas de niños jugando y haciendo acti­vi­da­des que acom­pa­ñan el clima y la natu­ra­leza a lo largo del año, y no tie­nen ni una palabra.

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Su autora es Gerda Muller, nacida en 1926 en Naar­den, Paí­ses Bajos.
Siguió los cur­sos de la Escuela de Artes Deco­ra­ti­vas de Ámster­dam y de la escuela Estienne de París. Ha rea­li­zado nume­ro­sos álbu­mes infan­ti­les para diver­sos edi­to­res y tra­ba­jado en el mundo de la prensa infan­til. De su obra dice “Cuando estoy tra­ba­jando, en mi estu­dio, siento la pre­sen­cia de un niño que guía mi mano. Es para él para quien tra­bajo (ni para los padres ni para los editores).”

Los cono­ci­mos a tra­vés de las reco­men­da­cio­nes de Sou­le­mama en su libre­ría en Ama­zon, un autén­tico filón para des­cu­brir libros rela­cio­na­dos con el uni­verso infan­til y la crianza. Com­pra­mos los nues­tros por inter­net, pero des­pués nos ente­ra­mos que están publi­ca­dos en España por ING Edi­cions, una edi­to­rial muy rela­cio­nada con el mundo de la peda­go­gía Waldorf.

Os dejo el link de un vídeo donde Gerda Muller habla, en fran­cés, de otro de sus libros, la adap­ta­ción del clá­sico cuento Rici­tos de Oro y los tres osos, publi­cado en España por Corimbo Editorial.

September 16, 2009   No Comments