las cosas de Lola y su mamá
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Gyo Fujikawa y un día muy divertido

Uno de los libros favo­ri­tos de Lola es el libro de los bebés, como ella lo llama. Su título real es “Oh, What a Busy Day”, escrito e ilus­trado por Gyo Fuji­kawa (1908–1998) en el año 1976. Lo des­cu­brí nave­gando por Ama­zon hace un año y me quedé pren­dada de sus ilus­tra­cio­nes. Así que, en cuanto pude, lo com­pré… y para mi sor­presa, hace unas sema­nas des­cu­brí que está a la venta en España (y ahora ya tam­bién en Ama­zon España) tra­du­cido al espa­ñol como “¡Oh, qué día más diver­tido!”.

Oh, What a Busy Day” comienza con unos niños recién levan­ta­dos gri­tando “bue­nos días” desde sus ven­ta­nas y ter­mina con la misma ima­gen al final del día, peque­ñas cabe­ci­tas aso­mán­dose y dán­dose las bue­nas noches antes de irse a dor­mir. Entre medias, comen, jue­gan, se dis­fra­zan, nos cuen­tan lo que hacen en verano y en invierno, nos hablan de ayu­dar a los demás, de sus escon­di­tes favo­ri­tos y de muchas otras cosas.

No hay un hilo argu­men­tal muy firme, sino que es más bien una com­bi­na­ción de momen­tos, rimas y peque­ñas his­to­rias. La dul­zura y la belleza de sus dibu­jos hacen de este día algo muy especial.

Su autora, Gyo Fuji­kawa, fue una ame­ri­cana hija de padres japo­ne­ses que supo retra­tar la infan­cia como pocos. Licen­ciada en el Choui­nard Art Ins­ti­tute de Los Ange­les, tra­bajó como dise­ña­dora y publi­cista, entre otros para la mis­mí­sima Walt Dis­ney Com­pany en la pro­mo­ción de Fan­ta­sía. En 1957, reci­bió el encargo de ilus­trar “A Child’s Gar­den of Ver­ses” de Robert Louis Ste­ven­son. Este fue el pri­mero de más de 50 libros con sus ilus­tra­cio­nes, 45 de los cua­les tam­bién escribió. Entre los más famo­sos, está este “Oh, What a Busy Day” y tam­bién sus bebés en “Babies” y “Baby Ani­mals”. Y para nues­tra suerte, mucha de su obra ha sido reedi­tada hace poco, con una encua­der­na­ción cui­dada y a un pre­cio excelente.

Oh, What a Busy Day” está lleno de bebés y niños dul­ces, tier­nos, feli­ces y lle­nos de vida. Son imá­ge­nes del día a día de los peque­ños, entre­te­ni­dos en sus acti­vi­da­des habi­tua­les y enfras­ca­dos en su juego. Ape­nas apa­re­cen adul­tos, otro de los dis­tin­ti­vos de Gyo.

Ade­más, Gyo fue pio­nera en incluir niños y bebés de dife­ren­tes razas jugando jun­tos en sus cuen­tos. Algo que ahora nos parece nor­mal pero que en los años 70 no era nada corriente.

Mi único pero es el cuento Babes in the Woods, una his­to­ria tris­tí­sima de unos niños que mue­ren per­di­dos en el bos­que, pero que apa­ren­te­mente es un cuento popu­lar bas­tante cono­cido. Noso­tros lo sal­ta­mos… o deja­mos que Lola le ponga final feliz.

Un libro para delei­tarse con cada ilus­tra­ción y pequeño deta­lle, y dis­fru­tar de ese aire nos­tál­gico y anti­guo que tiene.

Como que­ría­mos tener más Gyo Fuji­kawa en casa y tam­bién ganas de pro­bar Ama­zon España, ayer nos llegó un paquete con algu­nos capri­chos, entre ellos “Fables and Fairy Tales”.  Una reco­pi­la­ción de cuen­tos clá­si­cos, uno de los pocos libros que Gyo Fuji­kawa solo ilus­tró. No lo he podido leer con calma toda­vía, así que no se cómo serán las adap­ta­cio­nes pero los dibu­jos son una autén­tica maravilla.

Al ilus­trar para niños, lo que intento es satis­fa­cer la pre­gunta cons­tante que tengo en mi cabeza : ¿será esta ima­gen capaz de cap­tu­rar la ima­gi­na­ción del niño?.

Y en nues­tra lista de los más desea­dos “Come Follow Me to the Secret World of Elves and Fai­ries and Gno­mes and Tro­lls”, ¡sólo el título ya me encanta!.

October 20, 2011   2 Comments

“Un gato en el árbol”">Un gato en el árbol”

La calle Mayor de mi pue­blo no es la más grande pero tiene un árbol”. Así empieza el cuento “Un gato en el Arbol”, uno de los favo­ri­tos de Lola de este verano.

Su autor es Pablo Albo, crea­dor de títu­los cono­ci­dos como “La Sopa Quema” o “El Tra­gal­da­bas”, está ilus­trado por Géral­dine Ali­beu y edi­tado por OQO.

Es una his­to­ria sen­ci­lla y diver­tida que empieza cuando el gato de la señora Paquita se sube a un árbol huyendo de un perro y luego tiene miedo de bajar. Para con­se­guir res­ca­tar al gato, varios per­so­na­jes se irán subiendo al árbol… pero nin­guno será capaz de bajar.

La  misma estruc­tura se repite una y otra vez con la apa­ri­ción de cada per­so­naje. Cada uno dice algo cuando se sube al árbol y así se van enca­de­nando los mau­lli­dos del gato, los llo­ros de la niña, los gri­tos de soco­rro del padre, la lla­mada a los bom­be­ros de la madre y por fin la sirena de los bom­be­ros. Os podéis ima­gi­nar como coreá­ba­mos en casa todos estos llan­tos y lla­ma­das de socorro.

Un cuento muy oral, con sen­tido del humor, perfecto para hacer un poco de tea­tro. Y no se a vues­tros peques, pero a Lola le encanta el mundo de los bom­be­ros, así que otra baza más para disfrutarlo.

Y mirar qué bonita parece la adap­ta­ción como corto de ani­ma­ción de OQO Fil­mes, bajo la direc­ción de David Gau­tier. Fue selec­cio­nado para el Fes­ti­val de  Ani­ma­ción de Annecy 2010 y forma parte de la serie de tele­vi­sión “Los cuen­tos del camino”.

Y esto es lo que os que­ría con­tar hasta que visité la página de Pablo Albo y me quedé pren­dada de sus pala­bras sobre el arte de la narra­ción oral. Y es que a Pablo no solo le gusta escri­bir cuen­tos, tam­bién le encanta con­tar­los. Este cuen­tista doma­dor de pala­bras, como él se define, tiene una larga tra­yec­to­ria en el mundo de la narra­ción oral escé­nica den­tro y fuera de nues­tras fron­te­ras. Cuenta para niños y tam­bién para mayo­res y ade­más imparte talle­res para intro­du­cirse en este arte. Uno de ellos se llama “Aprende a con­tarme un cuento. Curso para padres y madres” y des­pués de leer su pro­grama yo estoy deseando apuntarme:

Podría pen­sarse que los niños que escu­chan cuen­tos de la voz de un narra­dor ya tie­nen sufi­ciente, pero no es así. Los cuen­tos que de ver­dad impor­tan, los que recor­da­rán toda la vida, ésos sólo podéis con­tár­se­los los padres y las madres.

me gusta cómo nos explica por qué no hay que temer hacerlo mal

…exis­tió el peor narra­dor del mundo y tam­bién el peor cuento. Y que una noche coin­ci­die­ron y de la boca del uno salió el otro. Sólo una per­sona alcanzó a oírlo, poco antes de caer en un pro­fundo sueño. Aun­que no lo crean, pasó una noche tran­quila y soñó muchas cosas. Al día siguiente, se levantó con una gran son­risa en la boca, que se hizo aún más grande cuando en el cole­gio dijo a un com­pa­ñero: “Ano­che, mi padre me contó un cuento”.

y me parece una deli­cia cómo habla de la narración:

 La narra­ción es inti­mi­dad. Elige un sitio donde pue­dan tener lugar las con­fi­den­cias. Un sitio reco­gido para bajar­nos de este mundo tú y yo, sin dar­nos cuenta, mon­tar en otro y vol­ver luego.Narrar es via­jar con alguien a quien aprecias.

.…

…la narra­ción es inti­mi­dad, es via­jar, es cons­truir un mundo, es ser uno mismo, es sin­ce­ri­dad, es sor­pren­der, es obser­var, es hablar y tam­bién callar, es natu­ra­li­dad,  pode­mos decirlo: La narra­ción es sobre­todo una acti­vi­dad pla­cen­tera. Por favor, cuando con­te­mos cuen­tos que sea por pla­cer. Olvi­de­mos otras secre­tas inten­cio­nes. Es cierto que los cuen­tos, ade­más de encan­di­lar, ani­man a leer y ense­ñan y edu­can y tan­tas otras cosas, pero eso ya lo hacen ellos solos, noso­tros sólo tene­mos que estar pen­dien­tes de DISFRUTARLOSPor encima de todo la narra­ción es disfrutarnos.

Y como parte de este taller, nos pre­senta una selec­ción de Cuen­tos Infan­ti­les (no en vano cola­boró durante varios años reco­men­dando lec­tu­ras para niños en la radio) y nos acon­seja cómo ele­gir bien un libro infan­til.

Ah, y antes de leer “Un gato en el árbol”, no olvi­déis seguir sus “Quince acti­vi­da­des para antes de leer este libro”. Me ha encan­tado el humor y el amor con el que este cuen­tista trata a las palabras.

September 23, 2011   2 Comments

Pulsa un punto

Aun­que a estas altu­ras creo que todo el mundo ha oído hablar de él, me parece casi obli­ga­to­rio hablar de uno de los libros que más ha dis­fru­tado Lola últi­ma­mente. Se trata de “Un libro”, o como Lola lo ha rebau­ti­zado “Pulsa un punto”, una de las últi­mas publi­ca­cio­nes de Hervé Tullet, edi­tada por Kókinos. Habíamos jugado ya con alguno de los libros de este artista fran­cés, crea­dor de libros nada con­ven­cio­na­les, pero este es, sin lugar a dudas, con el que más no hemos diver­tido. Se lo regalé a Lola uno de los días que Leo estaba ingre­sado y casi no nos veía­mos, y fue amor a pri­mera vista, ¡lo lei­mos cua­tro veces segui­das de una sentada!.

De una sen­ci­llez grá­fica tre­menda, el libro sólo con­tiene dibu­jos con círcu­los de dife­ren­tes colo­res y tama­ños, con una esté­tica abs­tracta muy visual y atrac­tiva para los niños. Pero su ver­da­dera magia reside en el juego que esconde y al que se nos invita a par­ti­ci­par a lo largo de toda su lec­tura. Siguiendo las ins­truc­cio­nes que nos dan y uti­li­zando nues­tra ima­gi­na­ción, nos con­ver­ti­re­mos en cóm­pli­ces de lo que ocu­rre en cada página. Así, como por arte de magia, podre­mos des­do­blar un círculo en dos con solo tocarlo, soplar para que los círcu­los via­jen subiendo por la página o agi­tar el libro para lograr que todos se desordenen.

No sabría decir qué le gusta más a Lola, si con­tar las cinco veces que toca un círculo –que nunca son cinco…-, soplar y soplar, agi­tar bien el libro o incli­narlo… todo es un juego diver­ti­dí­simo para ella. Parece men­tira cómo con tan pocos recur­sos Hervé Tullet es capaz de crear un mundo de ilu­sión sen­ci­lla­mente genial que estoy segura engan­chará a cual­quier niño.

June 16, 2011   6 Comments

Luna lunera

Divi­sar la luna al caer la tarde, cam­biante cada día o mirarla bri­llar con fuerza en una noche clara tiene algo mágico que nos encan­dila a todos. Desde muy peque­ñi­tos, a los niños les encanta seña­lar su ima­gen en el cielo, y no hay casi nana por la que no se asome su figura blanca. Así que hoy, traigo nues­tra reco­pi­la­ción favo­rita de can­cio­nes y cuen­tos con la luna como protagonista.

Empe­zando por los libros, dos muy cono­ci­dos y que hemos leído una y otra vez. El pri­mero, “Papá, por favor, con­sí­gueme la luna”, fue uno de los últi­mos cuen­tos que hemos sacado de la biblio­teca. Un libro de Eric Carle, publi­cado por Kóki­nos, con esas ilus­tra­cio­nes tan carac­te­rís­ti­cas de este autor a base de recor­tes de papel pin­ta­dos, lle­nos de color. Una his­to­ria sen­ci­lla que nos habla de una niña que quiere alcan­zar la luna y un papá que hace reali­dad su sueño. A Lola le encan­ta­ban sus des­ple­ga­bles, inge­nio­sos y ori­gi­na­les, que se abren en dis­tin­tas direc­cio­nes para mos­trar­nos a ese papá que busca una esca­lera larga larga para subir a la cima de la mon­taña más alta y lle­gar a la luna, y por supuesto la luna llena gigante que se abre como una flor. Y casi sin dar­nos cuenta, el cuento nos habla de las fases de la luna, mos­trán­do­nos una luna grande que se va haciendo pequeña hasta des­a­pa­re­cer y vol­ver a apa­re­cer de nuevo grande y redonda en el cielo.

Y si Eric Carle nos con­si­gue la luna para jugar, Michael Grej­niec nos cuenta la his­to­ria de un mon­tón de ani­ma­les intri­ga­dos por saber “A qué sabe la luna”. Por sus pági­nas van des­fi­lando uno a uno varios ani­ma­les, que deci­den ayu­darse unos a otros para con­se­guir darle un bocado a la luna redonda y ave­ri­guar a qué sabe. Estoy segura que la de Lola sabe a turrón, miel  y chocolate.

Y aun­que ya no tiene tanto éxito como antes, “Bue­nas noches luna” nos sigue acom­pa­ña­nado algún día a la hora de dormir.

Para ambien­tar estas lec­tu­ras hay muchas can­cio­nes con la luna como pro­ta­go­nista. Las hemos ido apren­diendo de entre nues­tros dis­cos favo­ri­tos. Nos encanta la luna lanar de Mariana Bag­gio, “con la lana tejí la luna, y fue una luna lanar. La lana tenía un nudo y fue en la luna un lunar”, el río enamo­rado de la luna llena de Mag­da­lena Flei­tas, “y se enamoró de la luna llena, que baña de plata en la noche mansa su piel morena”, y la luna de aires chi­nes­cos que se baña en un char­quito de jabón de María Elena Walsh. Aquí tenéis esta última luna con cami­són, en ver­sión de Rosa León:

y si os gusta tanto como a mi esta can­ción, esta otra ver­sión, por Luna Monti y Juan Quin­tero es de lo más interesante.

Y entre los clá­si­cos popu­la­res, “La luna es muy pequeña y el sol es muy mayor”, aquí en ver­sión — un poco dife­rente a la que noso­tros cono­ce­mos– de “Can­cio­nes para la Infan­cia”. Por cierto, que nave­gando por su blog, me he dado cuenta que se me había olvi­dado men­cio­nar el cuento Luna de la mara­vi­llosa colec­ción “De la Cuna a la Luna” de Kalan­draka, que can­tá­ba­mos no hace tanto… una apuesta segura para los más chiquitines.

Tam­bién está este “Sol sole­cito, luna lunera”, sen­ci­lla y pegadiza.

Y voso­tros, ¿tenéis alguna luna lunera que compartir?

February 21, 2011   2 Comments

Playful Parenting

Estoy vol­viendo a releer estos días un libro de crianza que des­cu­brí por pri­mera vez cuando Lola tenía tan sólo unos meses, “Play­ful Paren­ting”. Su autor es Lawrence Cohen, un psi­có­logo espe­cia­li­zado en juego infan­til y con una larga expe­rien­cia como tera­peuta de juego. Lo com­pré tras verlo reco­men­dado en la libre­ría de Ama­zon de Soule Mama, y si la pri­mera vez que lo leí ya me gustó, esta última, ahora que veo su apli­ca­ción cada día, me está gus­tando toda­vía más. Su base es sen­ci­lla, criar y ser padres desde el juego, inci­tar al adulto a jugar para conec­tar con los niños y usar el juego como herra­mienta cura­tiva para ali­viar los pro­ble­mas, hablar de las ten­sio­nes ocul­tas y hasta ven­cer miedos.

Lleno de ejem­plos en cada capí­tulo, “Play­ful paren­ting” resulta fácil y sen­ci­llo de leer, y se agra­dece cómo está estruc­tu­rado en sec­cio­nes cor­tas que per­mi­ten leerlo a rati­tos. La idea básica del juego como forma de entrar en el mundo de los niños y conec­tar con ellos se repite a lo largo del todo libro, mien­tras su autor nos habla de cómo dejar­nos lle­var por las risas ton­tas y per­der la ver­güenza, inver­tir los roles, dis­fru­tar de jue­gos que no nos gus­tan, dejar a los niños lle­var la batuta, pro­mo­ver el lado sen­si­ble en los niños y refor­zar a las niñas (un capí­tulo muy intere­sante sobre la forma dife­rente en que la publi­ci­dad y la socie­dad trata a los dos sexos)… y muchas más cosas.

Lawe­rence nos recuerda que use­mos el juego pre­ci­sa­mente cuando más ner­vio­sos esta­mos, cuando como padres esta­mos a punto de per­der los pape­les, cuando los niños están más ner­vio­sos, iras­ci­bles y rebel­des, por­que es enton­ces cuando ellos más lo nece­si­tan. En esos momen­tos, es la forma de conec­tar con ellos y rom­per situa­cio­nes que sólo nos lle­van a enfa­dar­nos y entrar en una espi­ral absurda de llo­ros y nervios.

En casa hemos podido com­pro­bar como es cierto que a veces basta inven­tar un juego para rela­jar una situa­ción estre­sante  y arran­car unas risas a todos.  Así hemos solu­cio­nado en alguna oca­sión los momen­tos crí­ti­cos de la mañana cuando hay prisa para ves­tirse y salir corriendo, o de la noche cuando no hay ganas de entrar en la bañera o de ponerse el pijama. Claro está, no siem­pre fun­ciona, pero vamos apren­diendo poco a poco… de por sí, quizá no es mala idea ir pen­sando en una ter­cera lectura…

December 13, 2010   No Comments

Un globo tan bonito como la luna

El último car­ga­mento de libros que nos hemos traído de la biblio­teca ha sido todo un éxito. Pero ha habido uno muy espe­cial, que Lola ha ele­gido como favo­rito durante varias sema­nas, ese que hemos leído todos los días, “Un globo tan bonito como la luna”. Una his­to­ria dulce y tierna en la que todos los niños se ven reflejados.

El texto es muy sen­ci­llo, Lola lo tiene casi memo­ri­zado y a veces juga­mos a que sea ella la que nos lo cuenta. Recoge todas esas peque­ñas sen­sa­cio­nes y momen­tos que los niños viven alre­de­dor de un globo: atarlo fuerte para que no se vuele, el pla­cer de jugar con él, verlo esca­par al techo de la habi­ta­ción, no poder alcan­zarlo, estar triste por­que se ha esca­pado,… Sólo esto ya sería sufi­ciente para ase­gu­rar su éxito con los niños muy peque­ños, pero es que ade­más las ilus­tra­cio­nes son una pre­cio­si­dad. De una dul­zura extrema, con colo­res sua­ves y una niña que dan ganas de comér­sela viendo como le da un beso de bue­nas noches a su globo.

El libro ter­mina con la niña Akiko acos­tán­dose para ir a dor­mir, así que es una buena elec­ción para leer justo antes de irse a la cama. De por sí, Lola lo suele pedir en ese momento.

Está escrito e ilus­trado por la japo­nesa Komaka Sakai. Dise­ña­dora tex­til recon­ver­tida a escri­tora e ilus­tra­dora de libros infan­ti­les, ha ganado ya impor­tan­tes pre­mios, entre ellos el “Japan Pic­ture Book Prize” por su libro “El dios de los zorros”.

Un globo tan bonito como la luna” está publi­cado en espa­ñol por la edi­to­rial Corimbo, que tam­bién cuenta con otro libro de la misma autora, “Cuando deje de nevar”. Des­pués de este globo tan bonito y con el frío que ha lle­gado esta semana, esta­mos deseando leerlo.

December 2, 2010   2 Comments

Los dedos de la mano

En todos los idio­mas hay varian­tes de jue­gos de dedos que repa­san uno a uno los dedos de la mano, con­tando una his­to­ria o des­cri­biendo a una fami­lia. En España son muy cono­ci­das las dis­tin­tas ver­sio­nes del huevo frito que el pícaro pul­gar ter­mina siem­pre por comerse, como por ejemplo:

Este tenía ham­bre
Este com­pró un hue­vito
Este lo frió
Este le echó sal…
!Y este pícaro gordo se lo comió!

y en inglés la pri­mera que se me viene a la cabeza es “This little piggy went to mar­ket”, aun­que esta se aso­cie más a los dedos de los pies que la mano:

This little piggy went to mar­ket.
This little piggy sta­yed at home.
This little piggy had roast beef.
This little piggy had none,
and this little piggy went “wee wee wee” all the way home…

Siem­pre me han pare­cido jue­gos de falda, pen­sa­dos para muy bebés sen­ta­dos en el regazo del adulto, que es quien rea­liza el juego en las manos del niño… y no pensé que con dos años des­per­ta­ran toda­vía el inte­rés de mi niña. Pero Lola ha apren­dido varias ver­sio­nes con sus madres de día y le encanta con­tar­los y hacer­los ella con sus pro­pias mani­tas, lo que va unido a la fas­ci­na­ción que tiene desde hace meses por saber los nom­bres de los dedos.

Escu­chán­dola repe­tir una y otra vez cada juego, estoy apren­diendo con ella nue­vas varian­tes que no cono­cía. Una de ellas son estos dedi­tos que os enseño can­ta­dos por el grupo musi­cal chi­leno Maza­pán, en un vídeo muy tierno:

Su ver­sión en lugar de “Yo soy Aníbal y miro a todos desde arriba”, dice “Yo soy Ben­ja­mín, el más más chiquitín”.

Y siguiendo con los dedos de la mano, un libro que juega con sus nom­bres es “El Bos­que Encan­tado”. Un album ilus­trado con texto de Igna­cio Sanz e ilus­tra­cio­nes de Noemi Villa­muza (por quien siento debi­li­dad) edi­tado por Macmillan.

A modo de juego de dedos o can­cion­ci­lla infan­til, el texto, escrito en verso, juega a des­cri­bir y poner nom­bre a cada uno de los dedos de la mano, hablando de sus carac­te­rís­ti­cas y sus usos con un toque de humor (ese índice chi­vato y marrano que hurga la nariz). Sólo me chi­rría un poco el pobre pul­gar, que aplasta pul­gas, mata gusa­nos y se come a los pája­ros. Lo siento, me dan pena las pul­gas, gusa­nos y pája­ros y el pul­gar me cae muy simpático…

Jugando con la ima­gi­na­ción, el texto y los tier­nos dibu­jos de Noemí nos pasean por los cinco dedos y nos invi­tan a ima­gi­nar tron­cos y ramas en lugar de bra­zos y dedos, for­mando un bos­que por el que se pasea­rán ardi­llas y pájaros.

A Lola le chi­fla desde el pri­mer día que lo lei­mos. Le gusta subir las manos hacia arriba cons­tru­yendo nues­tro pro­pio bos­que encan­tado y sin duda, su parte favo­rita, es el final: una doble página con dibujo de dos manos sobre las que ella coloca las suyas y luego yo las mías, para repa­sar jun­tas los nom­bres de los dedos.

October 22, 2010   5 Comments

First Art: Art experiences for toddlers and twos

Últi­ma­mente tene­mos las acti­vi­da­des artís­ti­cas un poco aban­do­na­das… Parece que a Lola sólo le interesa pin­tar y pin­tar la mesa del salón, eso sí, ahora con téc­nica mixta, ceras y rotu­la­do­res.… Pero yo ya tengo en mente varias acti­vi­da­des para pasar unas tar­des entre­te­ni­das. Si hay un libro lleno de ideas exce­len­tes para hacer con los más peque­ños, fuente inago­ta­ble de ins­pi­ra­ción, es “First Art: Art Expe­rien­ces for Todd­lers and Twos”.


Su autora es Mary Ann Kohl, una edu­ca­dora espe­cia­li­zada en pro­gra­mas de arte para niños, con una amplia colec­ción de libros publi­ca­dos lle­nos de pro­pues­tas artís­ti­cas.
“First Art” va diri­gido a niños de uno, dos y tres años. Está divi­dido en seis sec­cio­nes que cubren dife­ren­tes acti­vi­da­des artís­ti­cas: pin­tar, mol­dear, dibu­jar, impri­mir, pegar y un último capí­tulo con ideas vario­pin­tas, un poco más diri­gi­das a los padres, para crear desde un caba­llete a par­tir de la caja de car­tón de una pizza hasta un cua­derno donde reco­ger sus mejo­res creaciones.

Es un libro muy ameno, escrito de una forma clara y sen­ci­lla y per­fecto para una con­sulta rápida. Los pro­yec­tos están muy bien orga­ni­za­dos y para cada uno se indica si requiere más o menos pre­pa­ra­ción, si es una acti­vi­dad rui­dosa o silen­ciosa, si hay que rea­li­zarla fuera de casa, si se presta a hacerla en grupo… y más deta­lles interesantes.

Lo más impor­tante es que el énfa­sis de todos los pro­yec­tos está puesto en el pro­ceso, en el dis­frute de la acti­vi­dad más que en el resul­tado. La mayo­ría de las pro­pues­tas por tanto no tie­nen ape­nas direc­tri­ces, se trata de pro­bar y dejar al niño que expe­ri­mente libre­mente. Como dice Mary Ann “todas las expe­rien­cias artís­ti­cas de mis libros valo­ran el “pro­ceso del arte”, y alien­tan al niño a pen­sar por sí mismo sobre cómo usar los mate­ria­les para hacer arte a su modo. Explo­ra­ción, des­cu­bri­miento y expe­ri­men­ta­ción son cla­ves en el pro­ceso crea­tivo de cada niño. Los niños no copian la mues­tra de arte que ha creado un adulto. El resul­tado final no es tan impor­tante como el pro­ceso de crear, aun­que por supuesto a los niños les puede gus­tar lo que han hecho”.

De aquí hemos sacado la receta de plas­ti­lina (aun­que enton­ces toda­vía no tenía­mos el libro), ideas de colla­ges, hemos pro­bado a pin­tar con agua en el suelo del par­que o a deco­rarlo con tizas moja­das en agua,  hemos hecho nues­tros pri­me­ros cra­yon resist… y un mon­tón de cosas más que nos que­dan por hacer. En casa tene­mos tam­bién de la misma autora “Big Messy Art Pro­jects”… que con­tiene justo lo que pro­mete su título, ideas un poco locas, en gran escala y con altas pro­ba­bi­li­da­des de aca­bar con pin­tura hasta en el fle­qui­llo, para rea­li­zar prin­ci­pal­mente al aire libre.

Podéis seguir a Mary Ann en su blog y con­sul­tar todos sus libros en su web. Otra gran segui­dora de sus libros es Jean de The Art­ful Parent, que ya la ha entre­vis­tado en dos oca­sio­nes. Y una entre­vista más a esta artista, esta vez en Wel­come To Our Won­der­land: My Little Artist’s, ¡y con opor­tu­ni­dad de par­ti­ci­par en el sor­teo de uno de sus libros si dejáis un comen­ta­rio antes del 3 de Octubre!.

Para los que no habláis inglés, bus­cando en Inter­net he encon­trado algún título de esta autora tra­du­cido al espa­ñol. No se exac­ta­mente con qué libro se corres­ponde, pero estoy segura que merece la pena.

September 29, 2010   5 Comments

Despidiéndose del verano

En estos días de final de vaca­cio­nes, vuelta a la rutina y des­pe­dida del verano (lo pri­mero que dijo Lola ayer al lle­gar al par­que fue: ¡cuán­tas hojas!) anda­mos un poco nos­tál­gi­cos, recor­dando el mar y la playa desde la ciu­dad, entre fotos, can­cio­nes y cuentos.

Refres­cando los vie­jos éxitos de mi infan­cia, can­ta­mos “Un bar­quito de cás­cara de nuez”, sobre todo en la bañera, rodea­dos de patos, todo tipo de fauna sub­ma­rina y, por supuesto, bar­qui­tos. Aun­que en España todos cono­ce­mos esta can­ción por los Paya­sos de la Tele, su autor es el com­po­si­tor mexi­cano Fran­cisco Gabi­londo Soler, más cono­cido como Cri-Cri, del que ya habla­mos por aquí hace tiempo. Os invito a escu­char su ver­sión.

Y para los que no os la sabéis o nece­si­táis refres­car la memo­ria, aquí esta la letra:

Un bar­quito de cás­cara de nuez,
ador­nado con velas de papel,
se hizo hoy a la mar para lejos lle­var
goti­tas dora­das de miel.

Un mos­quito sin miedo va en él
muy seguro de ser buen timo­nel.
Y subiendo y bajando las olas
el bar­quito ya se fue.

ESTRIBILLO
Nave­gar sin temor
en el mar es lo mejor,
no hay razón de ponerse a tem­blar.
Y si viene negra tem­pes­tad
reír y remar y cantar.

Nave­gar sin temor
en el mar es lo mejor.
Y si el cielo está muy azul,
el bar­quito va con­tento por los mares leja­nos del Sur.

Cri-cri toda­vía aña­día esta última estrofa, para mi total­mente desconocida:

Al poder res­pi­rar
en la brisa de la mar
¡qué ape­tito tan grande le da!
Tres balle­nas fri­tas con jamón
se come al desayunar.

Sin tener que fin­gir,
afei­tarse, ni ves­tir,
con el cuerpo tos­tado de sol
muy ale­gre va can­tando
el mos­quito que empuña el timón.

Y un bonito vídeo donde las voces de Miliki y Miguel Bosé se acom­pa­ñan de las ilus­tra­cio­nes de Xelo Vilata.

Y hablando de olas que vie­nen y van, tam­bién lee­mos una y otra vez “La Ola”, una joya de Suzie Lee, publi­cado por Bar­bara Fiore. Una his­to­ria sin pala­bras, uni­ver­sal y mágica como el mar, con unos dibu­jos de una belleza y una fuerza tal que casi casi sien­tes como te sal­pi­can las olas del mar al pasar sus hojas.

Desde la pri­mera vez que lo ojeé sabía que aca­ba­ría en nues­tra biblio­teca. Su uso del color, la ter­nura de los dibu­jos y ese juego entre la niña y el mar en el que todos nos vemos refle­ja­dos, me cau­tivó. Ahora a la peque parece gus­tarle tanto como a mi: se divierte con­tando la his­to­ria, des­cri­biendo las reac­cio­nes de la niña y las gavio­tas, que ella se empeña en lla­mar palo­mas y, por supuesto, le encanta ver el tesoro que trae la gran ola, llena de conchitas.

September 7, 2010   No Comments

Pequeño azul y pequeño amarillo

Con­ti­nuando con el repaso por nues­tra biblio­teca, estas últi­mas sema­nas no puedo dejar de hablar de “Pequeño azul y pequeño ama­ri­llo”. Una joya de Leo Lionni (1910–1999) editada por Kalan­draka que le rega­la­ron a Lola por su cum­plea­ños (¡gra­cias chicas!).

Este fue el pri­mer cuento que creó e ilus­tró Leo Lionni, nada menos que en 1959, y sor­pren­den la vigen­cia y la fres­cura que sigue teniendo hoy en día.

Ade­más de pin­tor, escul­tor, ilus­tra­dor y crea­dor de cuen­tos infan­ti­les, Leo Lionni fue publi­cista y dise­ña­dor grá­fico, y esta faceta se nota espe­cial­mente en “Pequeño Azul y Pequeño Ama­ri­llo”. Con una téc­nica abs­tracta, uso del collage y una sen­ci­llez grá­fica tre­menda, Leo Lionni nos cuenta, a tra­vés de recor­tes irre­gu­la­res de papel de varios colo­res, la his­to­ria de los dos pro­ta­go­nis­tas, pequeño azul y pequeño ama­ri­llo, y cómo se vol­vie­ron ver­des. Parece men­tira la fuerza visual de estos sim­ples recor­tes de papel que son capa­ces de narrar una his­to­ria y con­ver­tirse en casas, mon­ta­ñas, cole­gios, túne­les y peque­ños que jue­gan y sien­ten. Resulta diver­tido saber que Leo Lionni creó este cuento durante un viaje en tren en el que empezó a jugar con peda­ci­tos de papel para entre­te­ner a sus nietos.

El texto es sen­ci­llo y bonito, y el libro es visual­mente una deli­cia. Los niños se iden­ti­fi­can con estos pro­ta­go­nis­tas, colo­res que cuando se mez­clan se trans­for­man, pero que son tam­bién niños como ellos, que viven en una casa con su papá y su mamá, que jue­gan, llo­ran y se abrazan. Lola ya se ha apren­dido muchas de las fra­ses y es diver­ti­dí­simo verla leerlo sola, con­tando dónde viven, bus­cando a pequeño ama­ri­llo, diciendo que se vol­vie­ron ver­des y que todos se abra­zan al final… pero a veces decide cam­biar el cuento y con­tar­nos la his­to­ria de pequeño marrón.

Pequeño azul y pequeño ama­ri­llo” marcó un antes y un des­pués en la lite­ra­tura infan­til y muy espe­cial­mente en el mundo de los álbu­mes ilus­tra­dos que en los años sesenta toda­vía estaba empe­zando. Leo Lionni escri­bió e ilus­tró muchos más títu­los, aun­que lamen­ta­ble­mente hay pocos tra­du­ci­dos al espa­ñol. En la biblio­teca hemos ojeado “Fre­de­rick”, una deli­ciosa vuelta de tuerca a la fábula de “La ciga­rra y la hor­miga”, donde por una vez la ocio­si­dad de la ciga­rra, en este caso, de un ratón con­tem­pla­tivo y poeta, se ve valo­rada por sus com­pa­ñe­ros tra­ba­ja­do­res incansables.

Esta es nues­tra par­ti­cu­lar ver­sión de este cuento. Como Leo Lionni con sus nie­tos, unos sim­ples peda­ci­tos de papel celo­fán y cha­rol han bas­tado para que Lola estu­viera entre­te­nida un buen rato, jugando a colo­car­los, creando mares, túne­les y casas y haciendo que se abra­za­ran para ver de qué color se vol­vían. Cuando incor­po­ra­mos la mesa de luz al juego toda­vía se emo­cionó más y acabó colo­cando a toda la fami­lia bien reco­gida den­tro de una casa, igual en sus pala­bras que la que le tra­je­ron los Reyes (¡cierto, los mis­mos colo­res de pared y tejado!), y aña­diendo un pañuelo den­tro con mucho cuidado.

Si no cono­cíais “Pequeño Azul y Pequeño Amarillo” y os habéis que­dado con ganas de saber más, os invito a leer la reseña que Mar­cela Carranza hace de este cuento y el espe­cial que escri­bió para la edi­to­rial Kalan­draka sobre este autor con motivo de su centenario.

August 7, 2010   No Comments