las cosas de Lola y su mamá
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Huevos de Pascua

Recuerdo con mucho cariño la celebración de la Pascua en mi colegio. Todos los años traíamos de casa decorado nuestro huevo duro, se elegía el huevo más bonito de cada clase y acabábamos comiendo la mona y los huevos en el campo.

Será por eso que me encanta decorar año tras año los huevos con Lola y Leo. Aunque nosotros en vez de usar huevos duros y comerlos, solemos vaciarlos antes y usarlos de decoración primaveral. Y así, si nos hemos quedado enamorados de lo bonitos que han quedado, los podemos guardar de año en año.

Como soy un poco desastre y no acabo de recuperar el ritmo de escritura en el blog, muchas veces me dejo posts a medio escribir de temas estacionales que pasada la fecha ya no tienen mucho sentido. Eso me pasó con los nidos y los huevos que hicimos el año pasado, así que con un año de retraso aquí están. Si no somos demasiado remolones espero poder enseñaros en un par de días los de este año.

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A Lola y Leo les encanta pintar y teñir los huevos pero el año pasado la verdadera fiesta fue vaciarlos. Si nunca lo habéis hecho, basta hacer un agujerito arriba y abajo con una aguja o alfiler y soplar. Cuanto más grande el agujero más fácil, y si pinchas el huevo introduciendo el alfiler varias veces, se rompe la yema y sale también con más facilidad.

Aquí están los sopladores el año pasado, lo que nos reímos cuando Leo sorbió por error y dijo ¡me he comido el moco!

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Los huevos decorados los colocamos en unos nidos hechos con papel de colores. Lola hizo uno ella sola y Leo y yo compartimos el otro. Lo habíamos probado ya otro año con papel marrón, que da un aspecto de nido más natural, pero me quedo con estos otros mucho más alegres y locos.

El proceso es muy fácil, se elige un bol del tamaño deseado, se pone boca abajo y se protege con papel film, y se van colocando sobre él poco a poco papeles mojados en una mezcla de pegamento y agua o modpodge. Nosotros utilizamos la destructora de documentos para conseguir las tiras pero se pueden cortar a mano con paciencia. Podéis jugar a poner más o menos tiras, consiguiendo un enrejado mayor o menor. Una vez seco se desprende con cuidado el papel film y ya tenemos un nido estupendo.

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Los huevos están teñidos con colorantes y algunos pintados antes con ceras blancas. Los dos que tienen un tono anaranjado más intenso están pintados con laca de uñas, según este tutorial de Hello Natural, aunque el resultado no se parezca mucho… probablemente la elección de colores no era la mejor y entremezclamos demasiado los tonos, pero es un método que sea como sea siempre queda bonito.

Y para acompañar estas fotos, os recomiendo un libro lleno de huevos y conejitos, «The Easter Egg» de Jan Brett. La historia es dulce y las ilustraciones son una auténtica delicia.

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Aunque nuestro corazón sigue perteneciendo a la conejita de campo y los zapatos dorados de la que os hablé una vez. Lo tenemos guardado hasta que llega la primavera y ¡cómo me gusta releerlo año tras año y ver la carita de atención que ponen siempre!

March 27, 2015   1 Comment

«Historia de Nadas» y «La alucinante historia de Juanito Tot y Verónica Flut»

Se me está haciendo muy difícil retomar el blog. El invierno me vuelve perezosa y en esos ratos libres que escasean tan poco y en los que acostumbraba a escribir, sólo deseo tumbarme en el sofá bien tapadita y enchufarme a ver alguna serie en la tele en buena compañía.

Pero no voy a tirar la toalla todavía, y aquí vuelvo con la recomendación de dos libros que nos han enamorado en Diciembre y Enero.

Desde mediados del año pasado fuimos poco a poco empezando a compartir con Lola lecturas más largas. Ahora, el cuento de antes de dormir se ha convertido en el siguiente capítulo de una novela. Después de tanto álbum ilustrado, estos primeros libros son un territorio nuevo que empezamos emocionados. Estoy reencontrando viejas lecturas de cuando era pequeña y descubriendo otras nuevas, pero por ahora hemos encontrado pocos flechazos compartidos.

«Historia de Nadas» llegó a casa muy bien recomendado y hasta casi destripado. Cuando uno pone muchas expectativas en una lectura es fácil que decepcione, pero no fue el caso. Desde las primeras líneas nos quedamos atrapados, todos.

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Es la primera novela para niños de Andrés Barba, escritor madrileño seleccionado en el 2010 como uno de los mejores jóvenes escritores de habla hispana por la revista Granta. Nadas es un pueblo donde nunca pasa nada hasta que un día las cosas cambian y sucede algo extraordinario. Un libro que te arranca del presente y te invita a soñar. El texto fluye sencillo y bello, muy visual, casi como si estuvieras asistiendo a una película y todo está en su sitio, nada sobra. Los personajes y el pueblo son entrañables y hay ideas, como esa maqueta de enanísimos del ayuntamiento, absolutamente geniales. Es un libro que hemos disfrutado muchísimo, esperando cada día con emoción el momento de leer un nuevo capítulo y queriendo estirarlo para que nunca terminara.

Y nos gustó tanto que cuando en la biblioteca descubrimos «La alucinante historia de Juanito Tot y Verónica Flut», la segunda novela infantil de Andres Barba, la sacamos al momento. Esta la devoramos casi de una sentada. El principio, con esos dos capítulos presentando a los dos niños batidores de records, te deja ya completamente enganchado. Y ahí que vas dispuesto a descubrir un mundo fantástico, donde hay hueco para la amistad, aventuras, peligros, ternura y risas. El personaje de Klaus Wintermorgen y todo lo que le rodea me recuerda a «Charlie y la fábrica de chocolate» pero sin tanta moralina. Una lectura, como diría Juanito, alucinante.

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Este autor me tenía tan fascinada que tenía que conocer su lado adulto: un verdadero descubrimiento también. «Ha dejado de llover» ha sido una lectura apasionante a pesar de resultar dura y de que a ratos duela asomarse a la soledad de sus personajes, maravillosamente construidos.

«Arriba el cielo, abajo el suelo» es la tercera novela infantil de Andrés Barba. Pero esta la vamos a reservar para regalársela a Lola por su cumpleaños. ¡Aunque todavía quedan unos meses y no se si seremos capaces de esperar!

January 27, 2015   No Comments

Outside your Window: A First Book of Nature

Creo que no me equivoco si afirmo que la primavera es la estación que con más ganas y emoción esperamos la mayoría. Después del largo invierno, con qué placer recibimos los primeros días soleados en los que nos sobra el abrigo y qué ilusión sentir que allá donde miremos hay señales de que la vida brota con fuerza. Aunque las prisas nos agobian todas las mañanas, nuestro camino mañanero al cole en coche es mucho más emocionante ahora que vamos con los ojos bien abiertos para ver qué color nuevo divisamos al girar cada esquina. En apenas unas semanas hemos celebrado la delicadeza del blanco de los almendros, el amarillo intenso de las mimosas, la ciudad universitaria en pleno esplendor rosa de los prunos, los jazmines amarillos que vamos descubriendo y los dientes de león que empiezan a salpicar la hierba, y esta semana estamos felices porque las glicinias violetas ya están floreciendo.

Esa forma de mirar a nuestro alrededor, con intención, con asombro y con amor es la que nos transmite el libro que hoy os quiero presentar: «Outside your Window: A First Book of Nature», autora Nicola Davies e ilustrador Mark Hearld. (La edición inglesa se llama simplemente «A First Book of Nature»)

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Fue un regalo de los reyes de este año para Leo, pero podía haber sido para cualquiera de nosotros. Es un libro bonito y cuidado, de formato grande, tapa dura, 108 páginas, buen papel, tenerlo en las manos es todo un gusto. Desgraciadamente no está traducido al español, y se siente porque la traducción no siempre es fácil y el vocabulario a veces me falla. Pero por la belleza de sus ilustraciones lo recomendaría incluso para quien no sepa inglés.

La autora del texto es Nicola Davies, zoóloga y escritora inglesa, que nos invita a recuperar la mirada inocente y llena de fascinación del niño, fijándonos en la belleza de tantas cosas que nos rodean y a veces obviamos, como el zumbido de las abejas o la bandada de pájaros que muchas mañanas pasa por nuestras cabezas y no miramos. Con pequeñas narraciones o poesías de verso libre recorre las cuatro estaciones, describiendo lo que ocurre en cada una de ellas. De este libro cuenta:

«Me despojé de mi yo adulto y volví a la niña que era con cinco o seis años. Desde ese yo infantil podía ver el mundo como se ve por primera vez — no simplemente las imágenes y los sonidos de la naturaleza sino también las sensaciones y los pensamientos sobre ellas que entonces corrían por mi, fuertes como la marea. Este libro nace de esa niña, sentada en un campo de cebada al atardecer, sintiendo que el mundo gira»

Esa última frase es una de mis favoritas del libro, y está recogida en la poesía dedicada a la noche en la estación de verano que termina así

«Sometimes you can feel,
sometimes you can feel,
sometimes you can feel the world is turning«

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Cada poesía va acompañada de una maravillosa ilustración a doble página de Mark Hearld. Este artista inglés estudió ilustración en la Glasgow School of Art y se especializó en Natural History Illustration en el Royal College of Art. Su trabajo está inspirado en la flora y fauna inglesa y usa una mezcla de técnicas mixtas, collage, litografía y linóleo.

Su trabajo es una auténtica belleza que casa perfectamente con el texto, dando vida a animales, plantas y paisajes. El uso del color, del collage, los animales, la delicadeza de la caligrafía, todo ello hace de estas ilustraciones algo muy especial.

Aquí tenéis una pequeña muestra de la primavera, aunque las fotos no hacen justicia al libro:

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Si os habéis quedado con ganas de saber más sobre el ilustrador Mark Hearld, os recomiendo este vídeo.

April 3, 2014   1 Comment

Lecturas otoñales

Cada día cuando volvemos a casa después de la tournée de recogida de Lola y Leo atravesamos varias zonas que están en pleno esplendor otoñal. Amarillos, dorados, marrones y hasta algún rojo, los colores del otoño son espectaculares. Pero este año dentro de casa estamos todavía muy vagos. No hay guirnaldas, ni mesa de estación, ni nada de nada. Recogemos hojas y se nos olvida prensarlas, y al día siguiente las encontramos todas secas y retorcidas.

Pero prometo que de esta semana no pasa. Tengo alguna idea en la cabeza y seguro que Lola muchas más. Si conseguimos poner un poco de orden en nuestra desordenada casa quizá consigamos por fin colgar algún motivo otoñal. Nos tenemos que dar prisa que las Navidades nos acechan ya peligrosamente.

Los libros sobre el otoño, eso sí, no nos faltan. Los de siempre: Otoño de Gerda Muller y El Libro del Otoño de Rotraut Susanne Berner.

En verano os hablé de las dos colecciones, no me voy a repetir. Merece la pena tenerlos, son una auténtica delicia. Leo los está descubriendo emocionado y Lola que los conoce desde que tenía un año todavía los sigue disfrutando.

Y dos nuevos que hemos incorporado este año.

El favorito de Lola Hooray for Fall de Kazuo Iwamura. La historia de tres pequeñas ardillas que bien abrigadas con los jerseys rojos que les ha tejido su mamá descubren como todo su alrededor también se tiñe de rojo al llegar el otoño. Una historia muy sencilla que nos muestra todas esas señales que acompañan esta estación: los colores de las hojas, los pájaros que emigran, los animales que se preparan para hibernar…

Las ilustraciones son maravillosas. Abrir las páginas de este cuento es como adentrarse en un bosque en otoño, cubierto de tonalidades amarillas y doradas. Y a mi me encanta esa mamá que teje y teje toda la noche para tener preparados los tres jerseys. No está traducido al español pero el texto es breve y sencillo. Del mismo autor tenemos también «La Manzana», una delicia de cuento tierno tierno que con sus dibujos y su estructura repetitiva encanta tanto a Lola como a Leo.

También estamos disfrutando de «Autumn Story» de Jill Barklem.

Lo compramos en inglés sin saber que la colección de El Seto de las Zarzas, con sus cuatro estaciones, están traducidos al español, y en este caso la traducción sí se agradece mucho. La historia no es nada del otro mundo, una ratoncita y su papá salen al campo a recoger moras para el invierno. La ratoncita se pierde, primero disfruta de sus aventuras explorando el bosque, pero acaba pasando mucho miedo justo antes de ser encontrada por una expedición que ha salido en su busca. Si la historia es un poco simplona, las ilustraciones son otra cosa, absolutamente maravillosas. Un mundo de cuento se oculta en el seto de las zarzas: mágico, lleno de colores, actividad y mil detalles que reflejan el maravilloso mundo de la naturaleza.

Me encanta esta ilustración plagada de bayas rojas,

y esta despensa atiborrada hasta los topes para hacer frente al duro invierno.

Los cuatro cuentos fueron adaptados en una serie de animación. Esta es la primera parte del otoño:


¿Y vosotros tenéis algún cuento favorito para esta estación?, ¿nos recomendáis alguna otra lectura?

November 26, 2012   No Comments

La primera vez que nací

Últimamente allá donde voy estoy rodeada de embarazadas. Así que me he acordado de un librito muy especial que es un regalo precioso para una recién estrenada mamá. Se trata de «La primera vez que nací», un texto de Vincent Cuvellier, ilustrado por Charles Dutertre y editado en España por SM. La historia nos lleva de la mano de Carlota recorriendo su vida a través del relato de sus primeras veces, desde que nace, pasando por su niñez y adolescencia, hasta que se convierte en mujer adulta y finalmente mamá.

Es perfecto para leer con los niños, seguro que les hace reir, pero también para disfrutarlo las mamás solas. Con frases cortas y sencillas, es fácil verse reflejada en muchos de esos primeros descubrimientos. «La primera vez que nací» está lleno de emoción y ternura, de palabras dulces y también divertidas, te arranca sonrisas, risas y, si eres como yo, de lágrima fácil, hasta alguna lagrimilla.

El libro empieza así:

La primera vez que abrí los ojos, los cerré rápidamente. Lloré. Levanté mis manos al cielo y las posé entre dos montañas de leche. Dejé de llorar. Abrí los ojos por segunda vez en mi vida. Vi la luz más suave del mundo: eran los ojos de mamá.

Y siguen muchas primeras veces, donde los recuerdos se van hilando uno tras otro y a veces se entrecruzan y juegan entre sí. Es difícil elegir, estas son solo una muestras. Las hay divertidas:

La primera vez que hice pipí, fue encima de papá.

La primera vez que subí a un autobús, piqué el billete tres veces. Para estar segura. Luego me subí en las rodillas de papá y le besé tres veces. Para estar segura.

La primera vez que me disfracé, fue de princesa. La segunda vez que me disfracé, fue de princesa. La tercera vez que me disfracé, fue de princesa. Por lo tanto, soy una princesa.

La primera vez que me monté en bicicleta sin ruedines, lo hice con los ojos cerrados, sin manos y sin papá.

y muchas emocionantes:

La primera vez que mi abuelo murió, mamá me abrazó para consolarme. Pero, en realidad fuí yo quien la abrazó para consolarla.

La primera vez que su mano tocó la mía, sentí el viento soplar sobre mis párpados cerrados.

La primera vez que te moviste dentro de mi vientre, cerré los ojos y escuché el sonid0 del mar.

La primera vez que te vi, fuiste tú quien cerró los ojos y esta vez el mar era yo.

El final del libro es ese cierre perfecto con el que definitivamente el autor da en la diana del corazón de una madre:

La primera vez que naciste, fue la segunda vez que yo nací.
Un final tan mágico, tan cierto, tan maravilloso.

October 14, 2012   11 Comments

De pinturas y costuras

Llegaron las vacaciones y como cada año preparamos un detalle especial para las «profes» de Lola. Este final de curso además era muy especial porque después de tres años Lola decía adiós a su casita de madres de día y en Septiembre empezará el cole.

El año pasado yo cosí unas bolsas reversibles a partir de una tela pintada por Lola. Este año también recurrimos a la tela pintada y a la costura para hacer unos estuches con cremallera. Regalar algo hecho por nosotras nos gusta, hablamos de lo que vamos a hacer y ponemos nuestro cariño en todo el proceso, una experiencia fantástica para las dos.

Para pintar la tela usamos una técnica de batik casero, fácil para niños, que utiliza pegamento en lugar de cera para aplicarlo en las zonas de la tela que no se quieren teñir. Una idea de que sacamos de That Artist Woman. En el blog de Heather Smith Jones podéis ver también las creaciones de sus alumnos con la misma técnica.

«That Artist Woman» usa un pegamento en gel azul lavable de la marca Elmer, muy popular en Estados Unidos. No se si en España se vende algo parecido, nosotros usamos cola blanca escolar y funcionó, aunque el proceso de quitar el pegamento fue laborioso. Como tela utilizamos un retor blanco.

Lo primero fue repartir el pegamento por encima. Lola disfrutó mucho este paso, vertiendo directamente del bote. Lo mejor es que en el resultado final se observan todos los detalles, desde las líneas finas que casi van gotita a gotita hasta los grandes pegotes. Los dibujos que hizo eran abstractos e irregulares pero se podrían hacer motivos figurativos o como en Swallowfield repetir patrones geométricos, como un motivo de círculos, con un resultado precioso.

La tela la dejamos secar muy bien y al día siguiente, la pintamos con acrílico diluído en agua. Lola empezó muy animada, eligiendo los colores, cambiando de pincel para cada color… pero lo de cubrir la tela entera la acabó cansando y al final tuve que terminar de cubrir los huecos que había dejado. Hubiera preferido que la pintura la hubiera hecho ella sola y yo la costura, pero tenía claro que no quería terminar y al fin y al cabo estábamos trabajando en equipo. Tengo que admitir que en este punto no tenía ninguna fe en que el batik fuera a funcionar porque parecía que la pintura había penetrado por debajo del pegamento.

Una vez pintada la tela, la dejamos secar bien.

Después lo lavamos con agua caliente para que el pegamento se ablandara y se pudiera desprender de la tela. En nuestro caso, hubo que ir raspando con la uña por todo el pegamento para que saliera. Fue laborioso y un poco pesado, pero se despegó entero. Los colores del acrílico perdieron un poco de fuerza con el lavado pero resistieron muy bien, ¡yo ya no vuelvo a comprar pintura de tela!

Y con la tela lista y el tiempo justo, mamá se puso manos a la obra. Para ser la primera vez que cosía una cremallera y hacía un estuche, quedé muy satisfecha del resultado y Lola, que me dejó coser sin decir ni una palabra, me dijo que eran preciosos, ¡qué más se puede pedir!

Para hacer el estuche encontré un montón de tutoriales por internet y me quedé con estos dos: un vídeo de Nairamkitty Crafts, y un tutorial de Design Sponge. Fue fácil fácil, y una vez perdido el miedo me veo haciendo estuches de todos los tamaños. Los próximos con forro de tela plastificada para que sean impermeables.

El regalo lo acompañamos de un libro para cada una de sus madres de días. Dos elecciones de la misma autora que para mi son muy especiales. The Creative Family y The Rhythm of Family: Discovering a Sense of Wonder Through the Seasons. Libros que respiran amor por la infancia, la familia, la naturaleza, las cosas bonitas y despiertan las ganas de sentir, compartir y crear. Su autora es Amanda Soule, autora de SouleMama, uno de los primeros blogs que me engancharon hace ya muchos años.

No me pude resistir a adornar los regalos con unos motivos realizados con alambre y lana, que colocamos en el campo unos minutos antes de entregarlos.

Ale y Maribel, GRACIAS de corazón, os queremos.

July 9, 2012   10 Comments

Nueve lecturas para recibir el verano

El verano ya está aquí. Estas son nuestras lecturas para sentir la brisa del mar en la piel. Nueve propuestas que nos hablan de vacaciones, sol, chapuzones en la piscina, castillos de arena y helados.

Primero las cuatro que están en nuestra biblioteca. Las que tenemos y hemos disfrutado, las que nos sabemos ya de memoria:

La Ola: una belleza de Suzy Lee, sin palabras… no le hacen falta, las ilustraciones tienen vida. Ya hablé de ella en su día y seguimos igual de enamorados de esa niña y su juego con las olas.

El libro del Verano: Creo que nunca he hablado de esta colección de Rotraut Susanne Berner antes y es raro porque están entre los libros favoritos de Lola. Tenemos la colección completa, un libro dedicado a cada estación, y la llevamos disfrutando ya más de dos años. Libros ilustrados, sin palabras, con escenarios — la casa, el campo, la ciudad…- que se repiten exactamente de estación en estación pero que van cambiando mes a mes. La infinidad de detalles, y las historias de personajes y animales que se entrelazan dan para mil y una lecturas. Cada libro por sí solo es una maravilla, pero seguirle el juego a las historias a través de las estaciones es genial. En verano, el parque se llena de gente, los árboles están llenos de ricas frutas, el carrito de helados se pasea por todos lados y hasta cae un chaparrón, aunque enseguida sale el sol.

Verano de Gerda Müller: También forma parte de una colección dedicada a las cuatro estaciones, con un aire sencillo, familiar y tierno. Cada libro nos conecta rápidamente con la naturaleza en cada época del año. De este libro en concreto escribí hace mucho, cuando Lola casi no hablaba y estaba prendada de las imágenes playeras del cuento del Verano. Hoy le siguen gustando y siempre los tenemos a mano.

1000 Pegatinas para las vacaciones: No tiene el encanto de los anteriores, pero lo incluyo porque Lola lo disfrutó muchísimo el año pasado. A nosotros nos salvó en momentos difíciles cuando mi madre se puso mala y Lola tuvo que cambiar tardes de piscina por esperas en casa o en el hospital. Por su tamaño pequeño y sus 1000 pegatinas que nunca se acaban, es perfecto para llevarlo de viaje, en restaurantes… Para Lola lo de menos es pegar las pegatinas en los escenarios que se proponen, que también, lo que de verdad le gusta es inventar historias con las pegatinas, mientras monta su teatro con ellas en lo primero que pilla, como el sofá.

Y luego las cinco que nos gustaría tener:

The Flower’s Festival de Elsa Beskow: La historia de una niña que es invitada por las hadas de las flores al festival de verano. Como en todos los cuentos de Elsa Beskow la naturaleza es un mundo fantástico lleno de seres mágicos que encandilan a los niños. Estoy segura que a Lola le va a gustar y yo, que tengo debilidad por las hadas y las flores, este me lo pido.

Praia Mar y Un día en la playa: dos propuestas de Bernardo Carvalho en torno a la playa, ambas de la maravillosa editorial Planeta Tangerina. Libros de imágenes, sin palabras pero con ilustraciones muy gráficas, sencillas y donde impera el uso del color. Dos, tres colores son suficientes para situarnos en la orilla mirando el mar. Del primero dicen que es un libro para atravesar con pies descalzos y contemplar sin prisas. En el segundo un día de playa acaba de una forma totalmente inesperada.

La playa de Germano Zullo. Otro álbum de gran formato sin palabras con una playa atestada de gente para mirar, remirar y no parar de comentar.

Manu en la playa: un formato de cómic para los más pequeños. Tengo curiosidad por echarle un vistazo, me gusta su estética y parece muy divertido: hacerse amigo de un mamut en la playa no pasa todos los días.

¿Tenéis algún título más para ampliar la lista?

June 24, 2012   6 Comments

Peluche

«Peluche», o «Dogger», título original en inglés, es todo un clásico de la literatura infantil británica. Escrito e ilustrado por Shirley Hughes en 1977, fue editado hace dos años en España por la editorial Flamboyant.

Nosotros lo descubrimos en la sección de novedades de nuestra biblioteca y ahora lo tenemos en casa. Es de esos cuentos que ya desde la primera lectura sabes que han conquistado a Lola. Atendía concentrada y ensimismada, con sus ojos clavados en los dibujos. Y claro, como todas las buenas lecturas, cada vez la disfruta más.

Texto e ilustraciones se complementan a la perfección en este libro ilustrado. Peluche nos cuenta la historia de un objeto perdido y encontrado. David y su peluche son inseparables. Juegan durante el día y sueñan juntos por la noche. Pero un día Peluche desaparece y David lo echa de menos, está triste y no puede dormir. David encontrará a Peluche pero no le será fácil recuperarlo. Menos mal que su hermana mayor está allí para ayudarle.

Una historia anclada en el día a día de los niños, con la que se identifican rápidamente. Nosotros todavía nos acordamos de un pequeño Pinocho que se quedó a vivir en Berlín… A lo largo de «Peluche» conoceremos a los hermanos de David, buscaremos a este perrito por todas partes, pasaremos un día en la feria y veremos cómo los hermanos se quieren y se ayudan.

Las ilustraciones, en tinta, coloreadas en gouache y pasteles al óleo, enriquecen la historia con su viveza, ternura y mil detalles, consiguiendo que los niños se sientan dentro de la historia. Los trazos corren sueltos por el papel y captan a la perfección las expresiones de los niños, su movimiento y sus emociones.

Esta autora es prácticamente desconocida en España, pero en Inglaterra es una figura conocidísima en el mundo de la literatura infantil. Con este libro ganó la medalla Kate Greenaway, que más tarde volvió a ganar por «Ella's Big Chance» en 2003. Y en el 2007, con motivo del 70 aniversario de los premios Kate Greenaway y Carnegio, «Dogger» fue votado como el favorito de todos los tiempos. En 1999 la reina Isabel II le concedió el título honorario de la Orden del Imperio Británico.

Ha escrito e ilustrado setenta libros e ilustrado muchos más. Sus historias, como en «Peluche», están ancladas en la vida diaria y doméstica, girando alrededor de esas pequeñas o grandes cosas que marcan la vida de los pequeños, como un cumpleaños, unas botas nuevas, jugar con los hermanos, ir al parque… Es muy conocida su serie de «Alfie», un niño que sospecho debe ser la versión británica de nuestro popular Teo.

Si os interesa, en este vídeo podéis escucharla hablar sobre Alfie, su inspiración y su forma de ilustrar y narrar.

April 21, 2012   6 Comments

Semana Santa

Esta Semana Santa nos hemos escapado a Asturias para ver a los abuelos. Aunque sólo han sido cuatro días y el tiempo no ha acompañado demasiado, nos ha sentado fenomenal. Hemos respirado un poquito de aire puro, nos hemos acercado a la playa aunque fuera lloviendo, Lola ha jugado con sus abuelos y ha correteado y compartido alguna travesura con su primo, Leo nos ha hecho reír a todos con sus pedorretas y su deleite comiendo cualquier cosa… ¡si hasta ha dado tiempo a buscar huevos de chocolate en el jardín de la abuela!


Y aunque un poco tarde, estos son los huevos que pintamos en casa justo antes de irnos. No nos dio tiempo ni a colgarlos, lo hemos hecho a la vuelta para que nos acompañen estos días de primavera.

Gracias a Stephmodo, hemos descubierto un cuento lindísimo para estos días festivos, «The Country Bunny and the Little Gold Shoes». La historia de una linda conejita de campo que quiere convertirse en conejo de Pascua. Cuando se convierte en mamá de veintiún conejitos parece que su sueño nunca se va a cumplir pero esta conejita no se rinde. Un libro escrito en 1939 por Du Bose Hayward con tiernas ilustraciones de Marjorie Flack. Lola se queda hipnotizada cada vez que lo leemos. Una recomendación un poco tardía pero que si os gusta podéis anotar para el año que viene. Lo compramos en Amazon España.

April 12, 2012   8 Comments

Gyo Fujikawa y un día muy divertido

Uno de los libros favoritos de Lola es el libro de los bebés, como ella lo llama. Su título real es «Oh, What a Busy Day», escrito e ilustrado por Gyo Fujikawa (1908−1998) en el año 1976. Lo descubrí navegando por Amazon hace un año y me quedé prendada de sus ilustraciones. Así que, en cuanto pude, lo compré… y para mi sorpresa, hace unas semanas descubrí que está a la venta en España (y ahora ya también en Amazon España) traducido al español como «¡Oh, qué día más divertido!».

«Oh, What a Busy Day» comienza con unos niños recién levantados gritando «buenos días» desde sus ventanas y termina con la misma imagen al final del día, pequeñas cabecitas asomándose y dándose las buenas noches antes de irse a dormir. Entre medias, comen, juegan, se disfrazan, nos cuentan lo que hacen en verano y en invierno, nos hablan de ayudar a los demás, de sus escondites favoritos y de muchas otras cosas.

No hay un hilo argumental muy firme, sino que es más bien una combinación de momentos, rimas y pequeñas historias. La dulzura y la belleza de sus dibujos hacen de este día algo muy especial.

Su autora, Gyo Fujikawa, fue una americana hija de padres japoneses que supo retratar la infancia como pocos. Licenciada en el Chouinard Art Institute de Los Angeles, trabajó como diseñadora y publicista, entre otros para la mismísima Walt Disney Company en la promoción de Fantasía. En 1957, recibió el encargo de ilustrar «A Child’s Garden of Verses» de Robert Louis Stevenson. Este fue el primero de más de 50 libros con sus ilustraciones, 45 de los cuales también escribió. Entre los más famosos, está este «Oh, What a Busy Day» y también sus bebés en «Babies» y «Baby Animals». Y para nuestra suerte, mucha de su obra ha sido reeditada hace poco, con una encuadernación cuidada y a un precio excelente.

«Oh, What a Busy Day» está lleno de bebés y niños dulces, tiernos, felices y llenos de vida. Son imágenes del día a día de los pequeños, entretenidos en sus actividades habituales y enfrascados en su juego. Apenas aparecen adultos, otro de los distintivos de Gyo.

Además, Gyo fue pionera en incluir niños y bebés de diferentes razas jugando juntos en sus cuentos. Algo que ahora nos parece normal pero que en los años 70 no era nada corriente.

Mi único pero es el cuento Babes in the Woods, una historia tristísima de unos niños que mueren perdidos en el bosque, pero que aparentemente es un cuento popular bastante conocido. Nosotros lo saltamos… o dejamos que Lola le ponga final feliz.

Un libro para deleitarse con cada ilustración y pequeño detalle, y disfrutar de ese aire nostálgico y antiguo que tiene.

Como queríamos tener más Gyo Fujikawa en casa y también ganas de probar Amazon España, ayer nos llegó un paquete con algunos caprichos, entre ellos «Fables and Fairy Tales». Una recopilación de cuentos clásicos, uno de los pocos libros que Gyo Fujikawa solo ilustró. No lo he podido leer con calma todavía, así que no se cómo serán las adaptaciones pero los dibujos son una auténtica maravilla.

Al ilustrar para niños, lo que intento es satisfacer la pregunta constante que tengo en mi cabeza: ¿será esta imagen capaz de capturar la imaginación del niño?.

Y en nuestra lista de los más deseados «Come Follow Me to the Secret World of Elves and Fairies and Gnomes and Trolls», ¡sólo el título ya me encanta!

October 20, 2011   3 Comments