las cosas de Lola y su mamá
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Tumbacatatumba

Hace un año, cele­brá­ba­mos Hallo­ween can­tando con humor a vam­pi­ros y bru­jas. Hoy tenía­mos fiesta de dis­fra­ces con mur­cié­la­gos y tela­ra­ñas. Lola, ves­tida de cala­baza, se ha que­dado total­mente dor­mida de vuelta a casa. Vol­vía con­tenta, des­pués de un día de emo­cio­nes, ami­gos y hasta algún susto por una más­cara terro­rí­fica que no le ha gus­tado nada.

Y en el espí­ritu de esta noche de bru­jas, una can­cion­ci­lla que recogí del libro “Manos coope­ra­ti­vas”, el baile de los esque­le­tos y su tum­ba­ca­ta­tumba. ¿Os acor­dáis de esta can­ción?. Yo tenían un recuerdo muy vago pero unas ami­gas de la infan­cia me la can­ta­ron el otro día per­fec­ta­mente. Aun­que se trata de un juego de pal­mas para dos per­so­nas, con Lola suelo jugar dando pal­mas indi­vi­dual­mente en pier­nas y manos, y repi­tiendo jun­tas los movi­mien­tos de la canción.

Cuando el reloj marca la una,
los esque­le­tos salen de la tumba.
Tumba tumba, tumbacatatumba

Cuando el reloj marca las dos,
los esque­le­tos se comen el arroz.
Tumba tumba, tumbacatatumba

Cuando el reloj marca las tres,
los esque­le­tos se toman el café.
Tumba tumba, tumbacatatumba

Cuando el reloj marca las cua­tro,
los esque­le­tos se ponen los zapa­tos.
Tumba tumba, tumbacatatumba

Cuando el reloj marca las cinco,
los esque­le­tos pegan muchos brin­cos.
Tumba tumba, tumbacatatumba

Cuando el reloj marca las seis,
los esque­le­tos se ponen los jer­seys
Tumba tumba, tumbacatatumba

Cuando el reloj marca las siete,
los esque­le­tos se lavan los dien­tes
Tumba tumba, tumbacatatumba

Cuando el reloj marca las ocho,
los esque­le­tos se comen un biz­co­cho
Tumba tumba, tumbacatatumba

Cuando el reloj marca las nueve,
los esque­le­tos ya no se mue­ven
Tumba tumba, tumbacatatumba

Cuando el reloj marca las diez,
los esque­le­tos ya no se ven
Tumba tumba, tumbacatatumba.

Como en cual­quier juego de tra­di­ción oral, hay muchas ver­sio­nes. El tumba cata­tumba se con­vierte en pumba cata­tumba o en chumba laca­chumba. Y los esque­le­tos hacen cosas dife­ren­tes como jugar al aje­drez o ponerse de pie. La melo­día tam­bién varía, pero tam­bién se puede sim­ple­mente reci­tar ador­nando el tum­ba­ca­ta­tumba con una voz grave y tenebrosa.

Estos esque­le­tos son mucho más cono­ci­dos de lo que yo creía. Se bai­lan en muchos paí­ses y hasta saben idio­mas. ¿Qué os parece Xuxa dán­do­nos miedo en bra­si­leño?. Es una ver­sión muy divertida.

¡Feliz Hallo­ween!

 

November 1, 2011   5 Comments