las cosas de Lola y su mamá
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Parque del Aviocar

Getafe es una ciudad situada al sur de la Comunidad de Madrid. Es conocida como la cuna de la aviación española porque su base aérea militar es una de las más antiguas de España. Fue donde Juan de la Cierva voló su primer autogiro. En el 1911, allí terminó una de las pruebas aéreas de mayor distancia celebrada en los primeros años de la aviación, el Raid París-Madrid. El parque infantil que hoy os presento rinde homenaje a este hecho, inaugurándose cien años después de que el piloto Vedrines aterrizara en Getafe ante el rey Alfonso XIII.

Se encuentra en la avenida Salvador Allende, en el barrio de El Bercial. Lo que habíamos leído prometía: un parque que había obtenido el premio Columpio de Oro de Expoalcaldía 2012 con una reproducción a escala real de un avión, el Aviocar C212. Un avión que se fabrica íntegramente en las instalaciones de CASA, en Getafe, desde el año 1971.

La primera impresión al llegar me decepcionó un poco, me había imaginado un avión de verdad y no un parque con forma de avión. Pero enseguida empezamos a descubrir que en los 731m2 de parque había muchas cosas que descubrir y que el avión escondía muchas sorpresas.

El avión tiene muchas entradas, la principal una gran rampa accesible para sillas de ruedas. Tiene, como no podía faltar, la cabina con los puestos del piloto y copiloto. En lugar de filas de asientos para los pasajeros, el interior está dividido por unos paneles donde hay juegos de ingenio: laberintos, puzzles,… Lola disfrutó muchísimo de una rueda laberinto de canicas y Leo aprovechó la división y los paneles para jugar al escondite y correr como un loco de aquí para allá.

Hay toboganes, columpios para bebés, un gran columpio hamaca, tirolina, camas elásticas, atracciones para los mas pequeños, superficies para trepar, puente de cuerdas…

Lola y Leo se lo pasaron pipa recorriéndolo entero. A Lola le entusiasmaron las camas elásticas.

Nos encantaron las lomas irregulares que, como si fueran nubes desperdigadas por el azul del cielo, invitan a moverse, escalar, dejarse caer, rodar, subir corriendo,… Las hay más altas para los niños más grandes y otras del tamaño de Leo.

El parque está adaptado para niños con discapacidades y cuenta también con paneles didácticos sobre la historia de la aviación en Getafe y el sistema Braille.

Una visita totalmente recomendable para los que vivimos en Madrid.

December 13, 2012   2 Comments

The Sound Playground

Esta es la primera de unas entradas que quiero dedicar a la intersección de dos cosas que nos gustan mucho en el país de las hadas: espacios de juego y música.

Comienzo con «The Sound Playground», un rincón que pertenece al Concert Hall of the 21st Century de Amsterdam. Aunque se llame playground no es un parque infantil como los que conocemos, no hay columpios ni toboganes, pero sí es un espacio donde jugar y experimentar, en este caso con la música. «The Sound Playground» invita a niños y adultos a crear música, a convertirse en compositores sin necesidad de pentagramas ni saber tocar un instrumento. Para ello, cuenta con un conjunto de instalaciones musicales ideadas para niños de entre 7 y 12 años, que permiten hacer música de una forma diferente. El sonido nace al moverse, al pintar o al hacer construcciones.

La creación musical se enfoca de forma individual pero principalmente colectiva, porque todas las instalaciones están pensadas para el uso de varios niños a la vez.

Los nombres de estos extraños instrumentos, OMNI, SonOrb, Kosmix y Xenax parecen sacados de una película de ciencia ficción, igual que sus sonidos electrónicos y su aire futurista.

OMNI es la creación de Patrice Moullet, compositor e inventor de instrumentos musicales. Se trata de un instrumento de percusión que parece una gran seta multicololor. Está dividida en 108 panels de colores diferentes, cada una con su propio sonido y se toca golpeando con las manos. Admite varios músicos a la vez y se puede programar con diferentes muestras de sonido: voces, músicas del mundo, techno, orquesta. las posibilidades son infinitas. Su aspecto me parece precioso e invitante a tocar.

Si os habéís quedado con las ganas de saber cómo suena, en este video podéis ver a un montón de niños en acción, dentro de un taller infantil con este instrumento realizado en París.

Detrás de las otras tres instalaciones está el artista músico Edo Paulus.

Kosmix es una alfombra musical de cinco metros cuadrados. De color negro con círculos blancos sensibles a la luz, cada círculo esconde un sonido. Rayos de luz van desde el techo hasta cada punto de forma que cuando el rayo se interrumpe, con la mano o el pie, se crea un sonido. Ha sido diseñada y creada en colaboración con Marien Hogerheijde y Danny de Graan.

En Xenax, un gran tapiz dividido en cuatro, los niños dibujan con un lápiz sobre una pantalla, pero en lugar de aparecer trazos, se crean sonidos y luces. Ha sido diseñado y producido en colaboración con Marien Hogerheijde e Yvonne Boelens.

Y por ultimo, SonOrb, un juego de 12 esferas de colores y 16 pedestales que me ha encantado. En lo alto de cada pedestal hay un hueco para albergar una esfera. Cuando una esfera se coloca sobre un pedestal, se enciende y emite un sonido. Cada esfera tiene su propio sonido. Colocando la esfera sobre pedestales diferentes se obtienen variaciones de este sonido. Pedestales altos dan como consecuencia variaciones agudas, y bajos graves. La esfera una vez colocada en un pedestal también se puede rotar para producir modulaciones del sonido. Cuantas más esferas se colocan, más sonidos se escuchan. Divertido, ¿verdad?

La visita al «Sound Playground» se realiza en grupos con la guía de un adulto. Ofrecen talleres y hasta se puede celebrar allí el cumpleaños con una fiesta para los amigos de lo más original.

October 28, 2012   No Comments

21 Balançoires

21 Balançoires es una invitación a jugar y hacer música que se pudo disfrutar la primavera pasada en el Promenade des Artists del Quartier des Spectacles de Montreal. Se trata de un instrumento gigante colectivo compuesto por nada menos que 21 columpios musicales. Una idea preciosa de la pareja de artistas Mouna Andraos and Melissa Mongiat, que trabajaron en colaboración con Luc-Alain Giraldeau, profesor de comportamiento animal en la UQAM Faculté des Sciences, y el compositor Radwan Ghazi-Moumneh.

Cada columpio en sí es un instrumento diferente. Cuando empieza a moverse «toca» una sola nota, pero a medida que va subiendo más y más alto, el sonido va cambiando y se convierte en arpegios y melodías.Pero es que además los columpios están pensados para interactuar, de forma que hay sonidos que sólo se producen fruto de la cooperación. En total, son siete conjuntos de tres columpios cada uno con distintos sonidos clásicos.

«Tiene que existir una conexión de algún tipo entre la gente, por miradas, reacciones, ajustes… Lo que la gente escucha depende de lo que hace cada uno. Y esa es la parte que para nosotros es fascinante: estamos en medio de la ciudad, la gente no se conoce y nos emociona ver cómo reaccionan y cooperan» Melissa Mongiat

El diseño es colorista, moderno y tiene hasta luz por la noche para aumentar un poquito la magia.

Photos: olivierblouin.com para Daily Tous les Jours

Una invitación para todas las edades que sorprende y emociona por su belleza y singularidad, y que además nos transmite el poder del trabajo en equipo. Me encantaría poder columpiarme en los 21 Balançoires.

September 21, 2012   4 Comments

Enjaulada

Hace mas de un año empecé a escribir un post dedicado a una empresa holandesa que dejé a medio terminar. Se trataba de Carve, dedicada al diseño e ingeniería de espacios públicos para el uso especialmente de niños y jóvenes. Entre sus creaciones más conocidas está el Wall-Holla, un juego de estructuras serpenteantes de varios pisos encerrado entre dos vallas paralelas. El aspecto de esta jaula me llamó mucho la atención pero no imaginaba que unos meses después iba a ver a mi hija trepando por una de ellas. No nos ha hecho falta viajar muy lejos, sólo acercarnos al Parque de Las Hormigas dentro del Parque de Galicia, en Alcobendas (Madrid). Un descubrimiento que le debemos a Mi plan con hijos.

El Wall-Hola o el hormiguero como le llaman en Alcobendas es el elemento central del parque. Hay varios accesos para entrar, unos a pie de tierra y otros a los que se accede trepando por el exterior con la ayuda de unas presas. También se puede salir desde los pisos altos deslizándose por una barra de bomberos. En el interior unas planchas de goma naranja que suben y bajan con agujeros para pasar de nivel y algún juego de cuerdas.

Nada más llegar al parque, Lola se fue derecha a meterse en la jaula. Los carteles indicaban que el Wall-Hola era para niños a partir de cinco años, pero Lola, superados los primeros miedos, se defendió muy bien y consiguió subir hasta lo más alto varias veces toda orgullosa. Le gustó mucho y está deseando volver con sus amigos.

Es una estructura muy atractiva a la vista, que por su diseño vertical ocupa muy poco espacio. De por sí, en Carve proponen que se use como límite del campo en muchos deportes de pelota y hasta se puede equipar con una portería de fútbol.

El hormiguero forma parte de una zona de juego infantil muy completa que Lola recorrió enterita. 1600m2 diseñados por la empresa Lappset, especializada en áreas de juego para niños y distribuidores del Wall-Hola de Carve. Es un parque muy agradable tanto para niños como mayores. Nos gustó mucho el juego de desniveles del terreno, lleno de pequeños montículos y depresiones que a su vez dibujan caminos a su alrededor, y la nota de color de esos botones gigantes de colores que parecen enormes lacasitos. Las hormigas aparecen dibujadas en el suelo, paseándose por los juegos y trepando hasta por el Wall-Hola.

Además del Wall-Hola, los niños tienen mucho para escoger. Yo me quedé con ganas de probar los juegos de canicas como en el que se está subiendo Leo en la foto.

Los favoritos de Lola fueron el columpio hamaca, daba risa ver los gritos de emoción, una mezcla de miedo y alegría, que daba, y una pirámide de cuerdas que giraba como si fuera un tiovivo.

Este no es el único parque especial que tienen en Alcobendas, así que dentro de nada nos haremos otra escapada para jugar un rato.

July 31, 2012   9 Comments

Paisaje lunar en Burghausen

En 2004, dentro del Bavarian State Garden Exhibition Burghausen que tuvo lugar en la ciudad alemana de Burghausen, la firma de arquitectura y paisajismo Rehwaldt construyó un original espacio de juego para niños. Partiendo de un material con una estética tan dura como el hormigón diseñaron un juego de dunas en colores gris y azul que asemeja un paisaje lunar.

La zona infantil se enmarca dentro de un gran parque urbano diseñado también por Rehwaldt. La frialdad del hormigón contrarresta con las formas sinuosas y ondulantes de las lomas y con la arena que rodea al parque y el verde que existe a su alrededor.

Un paisaje diferente que invita a trepar y jugar al escondite. Además cuenta con un juego de cuerdas entre mástiles, mucha arena, pequeñas mesas ocultas entre las montañas, miradores circulares de madera a modo de pequeños torreones y un montón de presas para practicar la escalada. Creo que el atractivo para los niños es innegable.

Fotos de Landezine

¿Os apetecería viajar a Burghausen?

March 13, 2012   1 Comment

Tangle

Polyglot Theater define Tangle (enredo en inglés), como una instalación de arte desordenada, caótica y en continuo crecimiento hecha por niños con bolas de cinta elástica, al ritmo de música en directo. Y es que la propuesta de esta compañía de teatro australiana consiste en una gran maraña de cinta elástica de mil colores que van tejiendo los niños y sus familias alrededor de 25 postes gigantes de diferentes alturas, entre 2,5 y 6m.

El resultado es una gran creación colectiva que, tal y como explican, es parte performance, parte arte visual, parte espacio de juego, parte fiesta y un absoluto caos. ¿Quién se puede resistir a esta invitación para jugar y crear?.

Cada niño recibe una gran bola de cinta elástica que puede enrollar por donde quiera. La red que se forma es distinta a cada segundo y a medida que el tiempo pasa se convierte en una gran maraña multicolor de la que es difícil escapar. Entre medias se mueven los weavers o tejedores, actores de la compañía que siguen el juego de los niños y responden a sus creaciones. También se encargan de crear más espacio subiendo las cintas a la parte alta de los mástiles, creando así un cielo enredado sobre las cabezas de los participantes.

La música es un elemento más de la creación. El ritmo circense alegre con el que empieza da paso a un sonido atmosférico de notas y pitidos que se refleja en la forma de moverse y crear de los niños.

La red final es tan intrincada que permite jugar a rebotar, colgarse, tumbarse… y tejerse uno mismo dentro de ella. No en vano cada espectáculo utiliza elástico nuevo porque es imposible deshacer cada instalación sin cortar las cintas.

Para Polyglot Theater, Tangle es además una reflexión sobre la forma de relacionarse e interactuar y sobre el comportamiento de las personas ante el caos.

¿Se nota que estoy completamente hipnotizada por este enredo?, ¿para cuándo una gira internacional Polyglot Theater que pase por Madrid?

Estoy segura que volveré a hablar de esta compañía de teatro interactivo para niños que descubrí gracias a la fotógrafa australiana Rachel Devine. Ella pudo disfrutar de esta maraña en Melbourne y nos lo contó en Sesame Ellis.

February 18, 2012   6 Comments

El hombre de hojalata de Tom Otterness

Un gigantesco hombre de hojalata por el que trepar, sentarse en sus manos y tirarse en tobogán deslizándose por sus piernas. Es la creación en bronce del escultor Tom Otterness, que mezcla arte y juego infantil en esta obra de grandes dimensiones.

Artista de espacios públicos, el americano Tom Otterness es conocido por su estilo infantil y su universo de pequeños seres que exhibe en parques como el Battery Park City o la estación de metro de 14th Street/8th Avenue, ambos en Nueva York. Aunque detrás de este mundo con aires infantiles y de comic, se suele esconder una lectura política y una crítica social.

Este parque infantil está concebido como una serie de seis ediciones, cuatro de ellas ya vendidas. Tres se encuentran en residencias privadas pero la cuarta está en un parque público de Nueva York, al lado de los bloques de apartamentos Silver Towers en W. 42nd Street. Me imagino la sorpresa de encontrar este hombre en medio de la gran ciudad, un espacio de juego tan diferente e inesperado.

Fotos de Kat Sterck, Tom Otterness

Además de los toboganes, un columpio cuelga de sus piernas y un observatorio se esconde en su cabeza. Allí los niños podrán asomarse por los ojos del gigante y contemplar su cuerpo extendido al frente. Y salpicando el cuerpo del hombre de hojalata, 25 hombrecillos de 15 cm. Pequeños y simpáticos, estoy segura que a los niños les llamarán la atención y los incorporarán a su juego, inventando mil historias.

Silver Tower Playgroud. Fotos de James Dee, Tom Otterness

Me gusta mucho el juego de tamaños que Tom Otterness ha creado para los niños, que al mismo tiempo se pueden sentir pequeños ante la gran escultura y gigantes frente a los hombrecillos.

Colorado. Fotos de Dick Jackson, Tom Otterness

December 2, 2011   5 Comments

El gran bucle de Wiesbaden

Hoy os llevo hasta Alemania para conocer el parque infantil de Schulberg, en la ciudad de Wiesbaden. Construído este mismo año por la firma de arquitectura y paisajismo Annabau, este proyecto forma parte de un espacio público que intenta revitalizar el centro histórico de esta ciudad. La estructura de juego, el gran bucle, es la parte central de esta plaza, que pretende ser un punto de encuentro para grandes y pequeños.

Se trata del primer espacio de juego infantil que realiza Annabau, que quiso alejarse de las estructuras más conocidas y ofrecer algo nuevo, que sorprendiera, que obligara a probar y descubrir.

Su idea básica era crear un juego infi­nito, de ahí sur­gió la idea del bucle, que se ha creado con dos grandes tuberías verdes de acero que se doblan, suben y bajan con formas ondulantes y sinuosas, cerrándose sobre sí mismas. Entre las dos una gran red continua que invita a trepar, colgarse y recorrer toda la estructura sin ni siquiera tocar el suelo. Pero hay muchos más elementos integrados en la red que amplian las posibilidades de juego, como un bosque de lianas que cuelga de la misma, un túnel, trampolines, membranas de goma que giran o invitan a correr pasando de una a otra, una gran pendiente para escalar y otra para tirarse como si fuera un tobogan…

Dentro del bucle, un juego topográfico de pequeñas colinas y anillos de goma rodeados por arena para que jueguen los más pequeños o se sienten los padres mientras contemplan cómo juegan sus hijos.

Además el parque goza de unas vistas espléndidas de la ciudad de Wiesbaden, a la que rinde homenaje con su forma pentagonal como la figura de la antigua ciudad histórica.

Fotos de Hanns Joosten

No me extraña que los niños de Wiesbaden piensen que es el mejor sitio de toda la ciudad.

November 15, 2011   4 Comments

A toda vela

Creo recordar que ya he hablado de algún espacio de juego infantil con algún barco pirata en el que jugar a ser un marinero en alta mar. Pero nada parecido a los barcos que hoy os quiero enseñar. Y es que las creaciones de la empresa danesa Monstrum son auténticas escenografías llenas de imaginación con barcos que parecen haber sobrevivido a la peor de las tempestades y han quedado varados en la arena de una isla desierta… o en el lomo de una ballena.

Monstrum se fundó en el 2003, por Ole B. Nielsen y Christian Jensen, escenógrafos que se habían conocido en el mundo del teatro danés. Del teatro se lanzaron al diseño de espacios de juego infantil muy visuales, nada aburridos, llenos de fantasía… y con un punto de locura. Su inspiración está en el mundo que nos rodea y muy especialmente en las cosas que atraen a los niños, como los medios de transporte o los animales.

Entre todos sus diseños, me llamaron la atención desde el primer momento sus barcos. Han realizado ya tres espacios que giran en torno a ellos, los tres en Copenhague, cada uno diferente y con mucha imaginación.

El primero, construído en el 2005, se encuentra en el Aarhus Space al este de Copenhague. Recrea a la Santa María de Marco Polo, varada en la Isla de Pascua. Un gran barco hundido en la arena conectado por cuerdas, redes y troncos a dos espectaculares cabezas Moais.

En la embarcación no hay superficies horizontales, todo está inclinado y se puede trepar por todas las superficies. Los niños pueden llegar a la cubierta subiendo por el rocódromo del costado o a través de cuerdas sin llegar a tocar al suelo, y en el lateral hay una entrada para llegar a la bodega. Hasta tiene un cofre del tesoro con su propio tobogán para los más pequeños.

Y aquí está La Trinidad, orientado a niños entre 2 y 5 años. Una elección especial para una zona, el Soender Boulevard, donde antiguamente había una playa. Un buque costero roto en dos sobre la arena y toda la mercancía esparcida alrededor entre islas de arena y agua. De nuevo mucho juego de equilibrio y trepar.

¿Os habéis fijado en el detalle de la balsa de troncos de madera?

Por último, el barco Mary en el Petzis World dentro del famoso parque de atracciones Tivoli. Un proyecto en colaboración con los arquitectos Jumana J. Brodersen y Jonathan Wright, dando vida al mundo del oso Rasmus y sus amigos, unos personajes literarios muy populares entre los niños daneses. Una estética diferente a la de las dos propuestas anteriores, con colores más vivos. Aquí tenemos un barco inclinado en lo que parece una roca pero que resulta ser una ballena, un faro, un submarino, una zona para niños, juegos con agua… un paraíso para los niños.

Además del atractivo visual lo que me encanta de estos diseños son las historias que se pueden crear en estos escenarios de película y el espíritu de aventura y reto físico que presentan. Como cuentan estos diseñadores, el parque es principalmente un espacio para el juego motor que tiene que proporcionar a los niños la posibilidad de tomar riesgos y de probarse a sí mismos, intentando llegar cada vez más alto, más lejos y más rápido.
Pero no os creáis que la imaginación de estos daneses termina en los barcos… todavía hay más, mucho más. Otro día os lo cuento.

September 20, 2011   3 Comments

El bosque de los niños

Os invito a viajar conmigo hasta Japón para conocer el Showa Kinen Park o, como también se le conoce, Showa Memorial Park. Un gran parque de 163 hectaréas, situado en la prefectura de Tokyo, que se creó para conmemorar el cincuenta aniversario del emperador Showa.

En este gran parque se puede hacer un poco de todo: pasear entre árboles, dar un paseo en bici, disfrutar en verano de un remojón en sus piscinas y toboganes, montar en barca o visitar su galería de bonsais y su jardín japonés. Sólo la belleza de sus paisajes a través de las estaciones, con sus paseos otoñales de gingkos amarillos y arces rojos, sus campos de cosmos interminables o la delicadeza de los cerezos en flor, sería un motivo más que suficiente para visitarlo.

Foto de Ajari

Pero es que además también tiene una zona muy especial para los niños. Se llama el Bosque de los Niños, un mundo con dragones y otros seres mágicos, con un bosque al que no le falta una niebla misteriosa y unas colinas blancas muy especiales por las que correr, saltar y deslizarse.


Fotos de Japan Photo


Foto Quirky Japan Blog

Es un trabajo del equipo paisajista Takano Landscapes, del que en su día ya os mostré su diseño en el Takino Hillside Park. Como ocurría en este proyecto con las redes de ganchillo multicolores, aquí también buscaron la colaboración de otros artistas: Fujiko Nakaya e ILCD para crear la niebla, Noriko Horiuchi para las cuerdas y Shirou Takahashi para el espectacular Air Dome.

Fujiko Nakaya, artista especializado en esculturas de niebla, nos ofrece un bosque que, tal y como pasa en los cuentos de hadas, se cubre de niebla.

Foto de Ajari

Hay una casita del bosque con materiales naturales y herramientas a disposición de los niños y una zona de redes a modo de grandes hamacas para trepar y tumbarse:

Y por supuesto, la gran atracción, el Fuwa Fuwa Dome o Air Dome, unas montañas llenas de aire que se extienden por más de 1600 metros cuadrados.


Foto de Japan Photo

Como si fuera un gigantesco castillo hinchable, estas colinas blancas esconden una estructura neumática, con una membrana llena de aire, creación de Shiro Takahashi de la Tama Art University y producida por Ogawatec junto a Takano Landscape Planning.

El Fuwa Dome está concebido para ser muy resistente al uso, necesitar poco mantenimiento, tener fácil reparación y causar un bajo impacto en el medio ambiente que le rodea. Lo mejor desde mi punto de vista es que es una atracción para todas las edades, grandes y pequeños, que pueden disfrutar juntos saltando, rodando, deslizándose… descubriendo nuevas formas de movimiento.

Foto de Ajari

Y como podéis ver por la foto, es un auténtico trampolín, con una pinta de lo más divertida. ¡Quién pudiera hacerse un viajecito hasta Japón!

July 6, 2011   7 Comments