Y más ríos de color…
Seguimos manchando la terraza… y eso que esta propuesta no era demasiado arriesgada, pero esta vez fui yo quien “enredó” las cosas. Y es que me encanta cuando una actividad toma rumbos inesperados.
La idea original la saqué del libro “Big Messy Art” de Mary Ann Kohl, que como todos los libros de esta autora es un auténtico tesoro de actividades creativas y divertidas para niños. Se trataba de espolvorear pintura en polvo sobre un papel y luego soplar pompas para descubrir los dibujos que hacen las pompas al estallar contra el papel.
Nosotros usamos nuestros colorantes en polvo sobre un papel contínuo colocado en el suelo de nuestra terraza. El libro sugiere tamizar la pintura para distribuirla bien por todo el papel. Lo intentamos con la ayuda de un colador, pero como podéis ver hubo que contener a Lola para que no volcara los botes enteros.
Una vez preparado, sacamos nuestra colección de pomperos y a soplar. A Lola, que todavía no domina demasiado bien el arte de las pompas, le costaba un poco que las pompas llegaran al papel y además, el viento no jugaba a su favor. Aún así, tuvo éxito varias veces. De las pompas que explotó en el papel la mayoría simplemente arrancaron puntitos de color, pero algunas dejaron unos círculos maravillosos.
Si queréis probar, lo mejor es tener una colección de distintos tamaños de pomperos o fabricaros alguno casero, para obtener resultados diferentes.
Llegó un momento que Lola se cansó de hacer pompas y el papel, que era bastante grande, seguía casi como al principio. Esta vez fuí yo la que pensé que había que añadir un poco de agua para conseguir sacar partido a tanto colorante y como estábamos en la terraza pues… qué mejor que con la regadera. No podía haber elegido algo más atractivo, ¡menudo éxito!.
No se la de veces que Lola llenó y vació la regadera sobre el papel y la de chorros de tinta que corrieron por la terraza. Fue espectacular ver aparecer los colores con cada riego y contemplar la alegría de nuestra jardinera pintora.
Y milagrosamente, el papel resistió tanto lavado sin romperse.
El resultado es muy distinto al que os enseñaba hace poco adornando nuestra cocina. Con tanta agua, los colores están mucho más desvaídos, pero hay mucho juego de texturas, entre pequeños puntos y dibujo de aguas que también queda muy bonito.
Estoy pensando en guardarlo para forrar cuadernos o envolver regalos… ¡pero es que Lola no me deja cortarlo!
September 13, 2011 7 Comments
Un, dos, tres.… splash
Así de bonita luce nuestra cocina desde hace unas semanas gracias a la pequeña artista de la casa y a una tarde jugando con globos y pintura.
La idea original era pintar explotando globos de agua, esta vez rellenos de pintura, contra el papel. Yo me encargué de preparar los globos con una Lola impaciente por empezar a tirarlos. Usé acuarelas y colorantes diluídos en un poco de agua. Después de varios intentos, la mejor forma que encontré de introducir la pintura en los globos fue con una jeringuilla. Dos jeringazos de pintura de color intenso con el globo deshinchado y luego completar con un poco de agua. Aviso que estos preparativos me dejaron las manos completamente teñidas.
Colocamos papel contínuo en el suelo, quizá hubiera sido mejor una pared… pero apuntar al suelo me pareció un poco “más limpio”. Lola empezó a tirar los globos, y como yo no los había llenado mucho para que no tuvieran demasiada agua le resultó muy difícil explotarlos. Alguno le costó muchos intentos… y además se empeñaban en explotar en cualquier sitio menos en el papel. Lo intentó subiéndose a una silla pero tampoco ayudó demasiado. A pesar de que desde mi punto de vista fue una experiencia un poco fallida, a Lola le pareció muy divertido y me pidió algún globo más.
Hoy, después de alguna otra experiencia con pintura, agua y papel contínuo de la que ya os hablaré, he comprobado que este papel es bastante resistente y podría haber llenado los globos muchísimo más, poniéndole así las cosas más fáciles a Lola. Aún así, es un tema de fuerza, habilidad y experiencia, que bien con la edad o la repetición estoy segura que iría mejorando.
De todo este proceso, con las prisas de los preparativos, no tengo fotos… pero de lo que vino después sí. Lola debió pensar que definitivamente ese papel necesitaba un poco más de pintura y ni corta ni perezosa, cogió los botes de cristal donde yo tenía preparado el concentrado de pintura y los vertió directamente sobre el papel.
Aquí fuí cuando salí corriendo a por la cámara, para capturar su cara de felicidad mientras se mojaba los pies en un baño de pintura multicolor.
Y de colofón, directas a la bañera que se tiñó de rosa… ¡qué más puede pedir una princesa!.
September 4, 2011 11 Comments
Agua, pintura y sprays
Esta es una actividad sencilla que hacía tiempo quería probar y que no requiere casi preparación. Sprays comprados en un chino llenos de pintura, un gran papel continuo fijado a una pared y a disparar.…
La pintura que usamos es acuarela líquida y colorante alimenticio (de los últimos hemos hecho una buena compra hace poco en Riesgo), ambos diluídos en agua. Nosotros sólo teníamos dos envases iguales de spray, y hubo que vaciar alguno para cambiar de color. También probamos con un pulverizador vacío de un antiguo desodorante, pero estaba demasiado duro para Lola y se desanimó cuando vio que no podía sola.
A Lola le gustó un montón la experiencia, lo mejor sin duda fue verla bailando y saltando, como si tuviera el baile de San Vito, mientras disparaba con los sprays, estaba divertidísima. Le gustó tanto que pintó por la mañana, por la tarde y por la noche, y ya me ha pedido repetir la experiencia esta semana.


Se mancha menos de lo que yo esperaba, aunque esto depende mucho de cada niño. Lola probó a disparar a algún otro sitio pero la verdad es que se ciñó básicamente al papel. Después de terminar, manguerazo…y las manchas de pintura en el suelo se fueron con bastante facilidad. Así que ya estamos animados a usar la terraza para mancharnos un poco y pintar mucho más.
El resultado me dejó impresionada, me encanta el movimiento que tiene. Estamos pensando dónde lo podemos colgar en casa.
July 19, 2011 9 Comments
A través de la ventana
Que los niños pintan con entusiasmo en cualquier sitio que no sea el papel y mejor cuánto más grande y amplio sea el espacio, creo que todos los padres lo saben. La atracción por las paredes suele presentarse antes o después y ya os he enseñado lo que disfrutó Lola una temporada con la mesa del salón.
Por eso, pintar los cristales de la puerta que da a nuestra terraza era una propuesta que parecía que iba a tener éxito y efectivamente así ha sido. Ya lo habíamos hecho en su día con espuma de afeitar y ahora con ceras. Lola está inmersa en un proyecto que va tomando forma cada día; no sólo no quiere borrar lo que ha pintado sino que ya ha repetido varios días, pintando más y más alto con ayuda de una mesa… lo próximo es subirse a la escalera. Nuestros cristales están preciosos y es una gozada descubrir la concentración y cuidado que pone Lola en este proyecto.


Las ceras que usa, especialmente pensadas para ventanas, son de la marca Crayola. Supongo que podríamos haber usado cualquier otro tipo, pero estas son una gozada, blandas, con colores fuertes y alegres, da gusto ver lo bien que se deslizan y pintan sobre la ventana. Confío que además se limpien especialmente bien.. sobre todo después de llevar varios días en el cristal.
Y si con las ventanas no fuera suficiente, también se pueden decorar las mecedoras.
March 17, 2011 5 Comments
Pintura resbaladiza
Esta es una actividad que hicimos hace unas semanas… y hacía tiempo que no veía a Lola disfrutar tanto del pringue. La idea era pintar con los dedos con una pintura un poco diferente: una mezcla preparada a base de maizena, agua, gelatina y témpera. Es la dollar-wise slippery tabletop fingerpaint del libro First Art, de Mary Ann Kohl. La idea era pintar con ella con los dedos, disfrutando de la experiencia táctil y luego seguir las sugerencias del libro, incorporando algunos accesorios para pintar, como una tapa dentada, un tenedor, un peine o una cuchara. Pero las características de esta mezcla convirtieron la experiencia en un puro disfrute de tocar, tocar y repartirse la pintura por todos lados, y lo de pintar prácticamente se quedó en nada.
Si queréis probar, por un lado se mezclan 60g de maicena y 180 ml de agua fría. En otro recipiente, se deshace la gelatina en 60 ml de agua, nosotros usamos dos láminas. Se añaden 480ml de agua hirviendo a la mezcla de maicena y agua y se remueve a fuego medio hasta que hierve y queda ligado. Se aparta del fuego, se incorpora la gelatina y se mezcla. Se deja enfriar, y una vez frío, se separa en boles diferentes, añadiendo un poco de témpera a cada uno.
El resultado es suave y se resbala entre los dedos. Dió para cuatro boles y Lola se encargó de añadir la pintura y remover, aunque nunca llegamos a conseguir una mezcla homogénea, porque fue mucho más divertido manosear, coger puñados, repartirlos por los pantalones…
La actividad dió bastante de sí y no se terminó hasta que los cuatro cuencos quedaron vacíos. Entonces empezamos la operación limpieza, ¡menos mal que conseguimos llegar al baño sin tocar ninguna pared!. Lola resumió entre risas: ¡qué desastre!, hemos pintado y hemos terminado en la bañera con body y camiseta.
March 4, 2011 5 Comments
Sal, agua, harina y un poco de color
Una tarde de los últimos días de vacaciones la pasamos la mar de entretenidas pintando con lo que en inglés llaman puffy paint. Una mezcla a partes iguales de sal, agua y harina, a la que añadimos témpera para darle color. Esta masa al secarse queda en relieve, hinchada y además la sal le da un brillo especial, consiguiendo un resultado muy bonito.
Fue una actividad muy entretenida. Empezando por la preparación, en la que Lola también participó, mezclando los ingredientes, viendo cómo cambiaba de color la masa al incorporar la témpera y rellenando después los biberones de cocina con la ayuda de cucharas y embudos. Y por supuesto pintando.
Usamos como lienzo una vieja caja de cartón que nos acompaña desde hace varios meses y es uno de los juguetes favoritos de la peque. Como toda buena caja de cartón, es un juguete de lo más multidisciplinar, lo mismo sirve de excelente tobogán como se convierte en una mesa improvisada para preparar un banquete al que están invitados todos nuestros muñecos.
Lo que más llamó la atención de Lola fue que los colores no se mezclaban, bueno, eso y lo divertidísimo que es apretar los biberones y ver los pedetes que se tiran cuando casi no queda pintura. Nuestra caja estaba ya un poco averiada de tanta bajada por el tobogán de todas las formas posibles y tenía unos surcos creados que contribuían a que la pintura se deslizase y el dibujo fuera cambiando, lo que tuvo también su interés.
Todos los biberones quedaron vacíos y hasta quiso preparar más, pero entre medias paramos para comer algo y acabamos aparcando la actividad.
La pasta es bastante densa así que es mejor usar un cartón resistente para pintar. En nuestro caso, Lola usó muchísima pintura y hasta dos días después no terminó de estar seco. Dos días en los que estuvo investigando varias veces si ya estaba seco, rascando y deshaciendo la masa entre sus dedos.
Otra idea que he encontrado en muchos blogs de internet es, cuando el soporte donde se pinta es más pequeño, acelerar el secado con la ayuda de un microondas para ver rápidamente la transformación. Nosotras nos apuntamos esta opción para la próxima vez.
January 16, 2011 9 Comments
Tijeras y nombres
Últimamente tenemos un poco paradas las actividades artísticas. La razón son las dos últimas obsesiones de Lola, las tijeras y la escritura, que han desplazado por completo a cualquier otra alternativa.
Aprender a usar las tijeras debió ser un paso emocionante que ha estado disfrutando con pasión durante semanas. Ahora parece que la fiebre por recortar está empezando a remitir y nuestro suelo deja de estar lleno de pequeños trocitos de papel, cartulina y lanas.
Ha sido increíble ver como en unos días pasó de coger las tijeras a dos manos y pedirnos ayuda constantemente para sujetar el papel, a conseguir usar sólo una mano –a veces la derecha, otras la izquierda– y sujetar ella solita el papel… ¡el más difícil todavía fue recortar con una tijera en cada mano!.
Mi recomendación es comprar directamente unas buenas tijeras infantiles con hoja de acero. Nosotros le compramos inicialmente unas de plástico, de esas que no cortan nada más que papel y la peque se frustraba bastante cuando no cortaban bien. Cuando probó con unas de papá, casi más grandes que ella, y descubrió lo que eran unas tijeras de verdad ya no hubo forma de que volviera a usar las de plástico. ¡Cómo nos gustan a todos los materiales buenos!

El descubrimiento de la “escritura” empezó tímidamente queriendo poner su nombre en los dibujos y se desató totalmente con los preparativos del viaje a Berlín. Mientras yo apuntaba la lista de cosas que nos queríamos llevar, se acercó y empezó a imitarme, anotando su propia lista de equipaje. El juego tuvo tanto éxito que lo repetimos varias veces, ¡ya no sabíamos que más llevarnos!, y el folio acabó completamente lleno de sus notas.
Desde entonces, “escribe” muchas veces, a veces son pequeños garabatos concentrados que supongo pretenden imitar el juego de las letras y otras, líneas horizontales con ligeras subidas y bajadas que recuerdan frases. Ella dice que está “haciendo nombres”:
Normalmente, según dibuja cuenta lo que está escribiendo. La pena es que este juego, que tan ingenioso me pareció al principio, la tiene tan obsesionada que sus garabatos casi han desaparecido… y yo los echo de menos.
November 23, 2010 2 Comments
First Art: Art experiences for toddlers and twos
Últimamente tenemos las actividades artísticas un poco abandonadas… Parece que a Lola sólo le interesa pintar y pintar la mesa del salón, eso sí, ahora con técnica mixta, ceras y rotuladores.… Pero yo ya tengo en mente varias actividades para pasar unas tardes entretenidas. Si hay un libro lleno de ideas excelentes para hacer con los más pequeños, fuente inagotable de inspiración, es “First Art: Art Experiences for Toddlers and Twos”.
Su autora es Mary Ann Kohl, una educadora especializada en programas de arte para niños, con una amplia colección de libros publicados llenos de propuestas artísticas.
“First Art” va dirigido a niños de uno, dos y tres años. Está dividido en seis secciones que cubren diferentes actividades artísticas: pintar, moldear, dibujar, imprimir, pegar y un último capítulo con ideas variopintas, un poco más dirigidas a los padres, para crear desde un caballete a partir de la caja de cartón de una pizza hasta un cuaderno donde recoger sus mejores creaciones.
Es un libro muy ameno, escrito de una forma clara y sencilla y perfecto para una consulta rápida. Los proyectos están muy bien organizados y para cada uno se indica si requiere más o menos preparación, si es una actividad ruidosa o silenciosa, si hay que realizarla fuera de casa, si se presta a hacerla en grupo… y más detalles interesantes.
Lo más importante es que el énfasis de todos los proyectos está puesto en el proceso, en el disfrute de la actividad más que en el resultado. La mayoría de las propuestas por tanto no tienen apenas directrices, se trata de probar y dejar al niño que experimente libremente. Como dice Mary Ann “todas las experiencias artísticas de mis libros valoran el “proceso del arte”, y alientan al niño a pensar por sí mismo sobre cómo usar los materiales para hacer arte a su modo. Exploración, descubrimiento y experimentación son claves en el proceso creativo de cada niño. Los niños no copian la muestra de arte que ha creado un adulto. El resultado final no es tan importante como el proceso de crear, aunque por supuesto a los niños les puede gustar lo que han hecho”.
De aquí hemos sacado la receta de plastilina (aunque entonces todavía no teníamos el libro), ideas de collages, hemos probado a pintar con agua en el suelo del parque o a decorarlo con tizas mojadas en agua, hemos hecho nuestros primeros crayon resist… y un montón de cosas más que nos quedan por hacer. En casa tenemos también de la misma autora “Big Messy Art Projects”… que contiene justo lo que promete su título, ideas un poco locas, en gran escala y con altas probabilidades de acabar con pintura hasta en el flequillo, para realizar principalmente al aire libre.
Podéis seguir a Mary Ann en su blog y consultar todos sus libros en su web. Otra gran seguidora de sus libros es Jean de The Artful Parent, que ya la ha entrevistado en dos ocasiones. Y una entrevista más a esta artista, esta vez en Welcome To Our Wonderland: My Little Artist’s, ¡y con oportunidad de participar en el sorteo de uno de sus libros si dejáis un comentario antes del 3 de Octubre!.
Para los que no habláis inglés, buscando en Internet he encontrado algún título de esta autora traducido al español. No se exactamente con qué libro se corresponde, pero estoy segura que merece la pena.
September 29, 2010 5 Comments
Pintando
El domingo pasado Lola me preguntó ¿pintamos la mesa y luego la limpiamos?. Lo repitió varias veces, dejando bien claro que no quería pintar sobre papel, y bueno, ante una propuesta tan bien planteada, no fui capaz de resistirme. Así que esta es la mesa de nuestro salón, decorada con esmero (con rotuladores lavables, eso sí) y, según contó, muchos gusanitos:

Supongo que el cambio de superficie, nada menos que una mesa amplia y blanca para llenarla de color, le resultó maravilloso porque pasó un buen rato pintando por toda ella. Lo cierto es que, tal y como había anunciado, puso igual empeño en limpiarla que en pintarla.
Después, viendo que los cristales también habían recibido un poco de rotulador, decidimos seguir adelante y decorarlos un poco más. Siguiendo la inspiración de The Artful Parent, pintamos con espuma de afeitar.
Lola nos pidió agua para limpiarse las manos y a partir de ahí, la actividad se convirtió más que en pintar en “afeitar” el cristal con las manos para limpiárselas acto seguido en el agua. Y por supuesto, regar toda la terraza con el agua. Un simple manguerazo dejó el cristal mejor que estaba, que ya le hacía falta un poco de limpieza.
Desde ese día, pintar con rotuladores en la mesa se ha convertido en la nueva moda. Ahora tenemos casi siempre la mesa decorada y… libre de trastos. Ella pinta emocionada y luego comenta toda divertida lo que ha hecho. Esta descripción de sus garabatos es mi favorita: “esto es un gusanito, esto un caracol, esto rayas”.
September 18, 2010 1 Comment
Pequeño azul y pequeño amarillo
Continuando con el repaso por nuestra biblioteca, estas últimas semanas no puedo dejar de hablar de “Pequeño azul y pequeño amarillo”. Una joya de Leo Lionni (1910–1999) editada por Kalandraka que le regalaron a Lola por su cumpleaños (¡gracias chicas!).
Este fue el primer cuento que creó e ilustró Leo Lionni, nada menos que en 1959, y sorprenden la vigencia y la frescura que sigue teniendo hoy en día.
Además de pintor, escultor, ilustrador y creador de cuentos infantiles, Leo Lionni fue publicista y diseñador gráfico, y esta faceta se nota especialmente en “Pequeño Azul y Pequeño Amarillo”. Con una técnica abstracta, uso del collage y una sencillez gráfica tremenda, Leo Lionni nos cuenta, a través de recortes irregulares de papel de varios colores, la historia de los dos protagonistas, pequeño azul y pequeño amarillo, y cómo se volvieron verdes. Parece mentira la fuerza visual de estos simples recortes de papel que son capaces de narrar una historia y convertirse en casas, montañas, colegios, túneles y pequeños que juegan y sienten. Resulta divertido saber que Leo Lionni creó este cuento durante un viaje en tren en el que empezó a jugar con pedacitos de papel para entretener a sus nietos.
El texto es sencillo y bonito, y el libro es visualmente una delicia. Los niños se identifican con estos protagonistas, colores que cuando se mezclan se transforman, pero que son también niños como ellos, que viven en una casa con su papá y su mamá, que juegan, lloran y se abrazan. Lola ya se ha aprendido muchas de las frases y es divertidísimo verla leerlo sola, contando dónde viven, buscando a pequeño amarillo, diciendo que se volvieron verdes y que todos se abrazan al final… pero a veces decide cambiar el cuento y contarnos la historia de pequeño marrón.
“Pequeño azul y pequeño amarillo” marcó un antes y un después en la literatura infantil y muy especialmente en el mundo de los álbumes ilustrados que en los años sesenta todavía estaba empezando. Leo Lionni escribió e ilustró muchos más títulos, aunque lamentablemente hay pocos traducidos al español. En la biblioteca hemos ojeado “Frederick”, una deliciosa vuelta de tuerca a la fábula de “La cigarra y la hormiga”, donde por una vez la ociosidad de la cigarra, en este caso, de un ratón contemplativo y poeta, se ve valorada por sus compañeros trabajadores incansables.
Esta es nuestra particular versión de este cuento. Como Leo Lionni con sus nietos, unos simples pedacitos de papel celofán y charol han bastado para que Lola estuviera entretenida un buen rato, jugando a colocarlos, creando mares, túneles y casas y haciendo que se abrazaran para ver de qué color se volvían. Cuando incorporamos la mesa de luz al juego todavía se emocionó más y acabó colocando a toda la familia bien recogida dentro de una casa, igual en sus palabras que la que le trajeron los Reyes (¡cierto, los mismos colores de pared y tejado!), y añadiendo un pañuelo dentro con mucho cuidado.
Si no conocíais “Pequeño Azul y Pequeño Amarillo” y os habéis quedado con ganas de saber más, os invito a leer la reseña que Marcela Carranza hace de este cuento y el especial que escribió para la editorial Kalandraka sobre este autor con motivo de su centenario.
August 7, 2010 No Comments






































