las cosas de Lola y su mamá
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Pintura de nieve

La semana pasada nevó en media España. Noso­tros no vimos la nieve pero nos sir­vió de ins­pi­ra­ción para fabri­car­nos una “pin­tura de nieve” hecha a par­tes igua­les con sal, harina y agua, idea que debe­mos a Mary Ann Kohl. Pre­pa­rar la mez­cla ya fue diver­tido y a mi casi se me cae la baba cuando Leo al ver que nos ponía­mos a sacar harina, sal, un bol… se mar­cha todo dere­cho al cajón de la cocina y vuelve con espá­tula y bati­dor en mano.

Una vez pre­pa­rada la “pin­tura”, saqué pin­ce­les y car­tu­li­nas negras para jugar al con­traste con el blanco. Lo cierto es que la pin­tura mien­tras está húmeda no es blanca ni se parece mucho a la nieve, pero a Lola y a Leo no les importó nada. Estu­vie­ron feli­ces pin­tando, exten­diendo, tocando…

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Y cuando se acabó la emo­ción, no me resistí a sacar las acua­re­las líqui­das y unos cuen­ta­go­tas… y otra vez empezó la fiesta. Lola feliz por­que había con­se­guido morado. Leo que no que­ría pin­ce­les inves­ti­gando los cuen­ta­go­tas. No con­si­guió enten­der cómo se lle­na­ban así que cuando se deses­pe­raba se los lle­naba yo, pero su cara de feli­ci­dad cuando con­se­guía vaciar­los era genial. Al final, aca­ba­ron ver­tiendo algu­nas de las pin­tu­ras direc­ta­mente sobre el papel. Entre eso y la can­ti­dad de nieve las car­tu­li­nas pare­cía que no iban a secar nunca.

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Pero des­pués de día y medio, habían secado y los resul­ta­dos nos encan­ta­ron. El blanco ahora sí era de nieve, los colo­res de las acua­re­las esta­ban pre­cio­sos y el bri­llo de la sal que­daba espec­ta­cu­lar. Lola insiste en pre­gun­tar cuál es más bonito — llegó a la con­clu­sión de que húme­dos pre­fe­ría el de Leo pero secos el suyo —  y a Leo no le intere­san las com­pa­ra­ti­vas, sólo los mira y señala dando gri­tos de emoción.

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January 29, 2013   11 Comments

Hilos y columpios

Hace unos meses escri­bía sobre 21 colum­pios musi­ca­les en Canadá y hoy vuelvo con los colum­pios y el arte. Esta vez ha sido en Nueva York, en la espec­ta­cu­lar ins­ta­la­ción “The Event of a Thread” de la artista Ann Hamil­ton en el Park Ave­nue Armory.

Al entrar, una gran nave de techos altí­si­mos, una tela blanca col­gada en el aire y colum­pios que pare­cen infi­ni­tos. La tela, una cor­tina inmensa, se mueve por un juego de cuer­das y poleas acti­vado por los movi­mien­tos de los colum­pios, hacién­dola ondear como si fue­ran olas sobre las cabe­zas de los visi­tan­tes. Algu­nos deci­den tum­barse en el suelo y que­darse hip­no­ti­za­dos mirán­dola. Otros se suben a los colum­pios, como cuando eran niños.

“Puedo recor­dar la sen­sa­ción de colum­piarse — lo duro que tra­ba­já­ba­mos por esas déci­mas de segundo, col­ga­dos en la exten­sión máxima, justo antes de la caída y vuelta hacia atrás inevi­ta­ble, cuando nos sen­tía­mos por un momento fuera de la gra­ve­dad, un pequeño corte de sus­pen­sión cuando nues­tras manos se sol­ta­ban de la cadena y nues­tros cuer­pos se levan­ta­ban del asiento. Está­ba­mos nave­gando, den­tro del movi­miento — el tiempo parado– y de golpe pre­ci­pi­ta­dos otra vez. Nos ponía­mos en fila en el par­que e inten­tá­ba­mos tocar el cielo, solos jun­tos.” Ann Hamil­ton

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Todas las fotos de James Ewing

Lec­tu­ras en directo y música acom­pa­ñan los movi­mien­tos de los colum­pios. Y cada día, justo antes de cerrar una can­tante desde un bal­cón inter­preta una sere­nata mien­tras se suel­tan palo­mas que van volando hasta el otro extremo de la nave. Al comienzo del día siguiente, las palo­mas vue­lan a su jaula ori­gi­nal mien­tras se escu­cha la gra­ba­ción del día anterior.

 Video de Paul Octavius

Los que han estado allí hablan de sen­sa­cio­nes de feli­ci­dad, ale­gría, calma y tranquilidad.

Visual­mente la ins­ta­la­ción me parece impac­tante, muy poé­tica y de una belleza espec­ta­cu­lar. Me hubiera encan­tado poder estar ahí y haberla com­par­tido con mis hijos.

January 23, 2013   2 Comments

Hojas de Otoño… y de Navidad

Lo pro­metí y lo cum­pli­mos. Una acti­vi­dad oto­ñal mien­tras toda­vía que­dan hojas secas en el suelo. Usa­mos una tela, pin­tu­ras acrí­li­cas, rodi­llos y hojas secas pren­sa­das. Con todo esto pasa­mos una mañana de domingo de lo más entre­te­nida. Las hojas se con­vir­tie­ron en sellos para deco­rar nues­tra tela y de paso nos para­mos a obser­var las for­mas dife­ren­tes de cada una, sus colo­res, el dibujo de sus ner­vios, peque­ños detalles…

Lola fue eli­giendo las hojas entre las que tenía­mos secas, los colo­res que que­ría usar y se encargó de todo el pro­ceso de prin­ci­pio a fin. La téc­nica es sen­ci­lla, con un rodi­llo se impregna la hoja con pin­tura, siem­pre por el envés donde los ner­vios son más visi­bles e inclu­yendo el rabi­llo. Luego se coloca la parte pin­tada de la hoja cui­da­do­sa­mente encima de la tela, se cubre con un papel y se pasa un rodi­llo lim­pio pre­sio­nando fuerte encima de la hoja para con­se­guir una buena impre­sión. Nos emo­cio­na­mos al levan­tar cada hoja y com­pro­bar el resultado.

Ese día Lola que­ría seguir pin­tando pero tuvi­mos que parar por­que era hora de empe­zar a arre­glarse para salir de casa. Habla­mos de con­ver­tir la tela en una guir­nalda, enmar­carla tal cual, usarla para coser una bolsa… Pero los días pasa­ron y Lola per­dió total­mente el inte­rés hasta que este vier­nes me aclaró que la tela la guar­dá­ba­mos hasta el pró­ximo otoño por­que ya era Navi­dad y no es época de hojas secas sino de luces y pur­pu­ri­nas: “Mamá, lo que tene­mos que hacer es una guir­nalda de hojas bri­llan­tes”. Me encanta cuando es ella la que pro­pone, así que saqué las pur­pu­ri­nas y con la mis­mas hojas que había­mos usado para impri­mir, éste es el resultado:

Se declara ofi­cial­mente empe­zada la tem­po­rada navideña.

December 8, 2012   4 Comments

La pistola de cola

Creo que si no fuera por Tea­cher Tom nunca se me hubiera ocu­rrido pro­po­ner a Lola usar una pis­tola de cola. Entre otras cosas por­que hasta hace poco nunca había caído una en mis manos y ni siquiera sabía que ya tenía­mos una en casa. Menos mal que este pro­fe­sor ame­ri­cano, del que me declaro fan abso­luta, me des­cu­brió las posi­bi­li­da­des de esta herra­mienta. La pri­mera vez que pro­ba­mos Lola debía tener tres años y fue un fra­caso. Nues­tra pis­tola tenía el gati­llo muy duro y ella no tenia fuerza para usarla. La idea se quedó apar­cada pero este verano, dando una vuelta por la tienda Tiger, encon­tré una pis­tola peque­ñita de cola que pare­cía per­fecta para las manos de Lola. La com­pra­mos y desde el pri­mer día que la usó fue un éxito.

La gran ven­taja que tiene la pis­tola de cola frente a cual­quier otro pega­mento es la velo­ci­dad de secado, casi ins­tan­tá­neo, lo que per­mite hacer cons­truc­cio­nes que de otra forma serían prác­ti­ca­mente impo­si­bles. Seca tan rápido que no hace falta espe­rar ni usar suje­cio­nes o apo­yos para fijar la estruc­tura, y es muy satis­fac­to­rio poder “cons­truir” de una forma tan rápida.

Para crear estas escul­tu­ras usa­mos todo lo que se nos ocu­rre. Mucho mate­rial reci­clado –cajas, ban­de­jas de poli­es­pán, tapo­nes, cor­chos, car­to­nes…- car­tu­li­nas, peque­ños teso­ros reco­gi­dos por Lola como palos y bello­tas,… Yo pre­paro el mate­rial o bus­ca­mos entre las dos lo que más le ape­tece y luego la dejo que cree libre.

Lola es cons­ciente del peli­gro que puede tener la pis­tola, sabe que el pega­mento quema –un sus­ti­llo en un dedo se ha lle­vado ya– y es muy cui­da­dosa usán­dola. Yo estoy tran­quila viendo como la uti­liza y si no la saca­mos más veces es por Leo, que todo lo quiere tocar.

Sus crea­cio­nes a veces son escul­tu­ras para con­tem­plar pero otras se con­vier­ten en esce­na­rios para jugar.

Me gusta mucho ver cómo Lola explora la cons­truc­ción en tres dimen­sio­nes, cada vez con más soltura. Esta es su última crea­ción, la llamó “La Puerta de Alcalá”. Estaba toda orgu­llosa cuando la ter­minó. Con cola blanca creo no habría sido capaz de levan­tar ese juego de palitos.

Por ahora esta­mos jugando con tama­ños peque­ños, pero creo que la pró­xima vez voy a pro­po­nerle algo un poco más grande. Ya os contaremos.

November 5, 2012   6 Comments

Falso batik + freezer paper

Este verano fui­mos a cono­cer a la profe de Lola y nos vol­vi­mos a casa con una bolsa de tela para que Lola la per­so­na­li­zara a su gusto y la lle­vá­ra­mos al cole bien llena con ropa de cam­bio. A las dos nos encantó la idea, pero nos íbamos de vaca­cio­nes y el pro­yecto quedó apar­cado. Dos dias antes de empe­zar el cole nos pusi­mos manos a la obra y por fin hace un par de sema­nas la deja­mos col­gada en su percha.

Antes de deci­dir cómo la íbamos a pin­tar, comen­ta­mos todas las posi­bi­li­da­des que se nos ocu­rrían: rotu­la­do­res, ceras, pin­tura, pegarle cosas, teñirla,… y para mi sor­presa Lola me dijo que que­ría repe­tir el falso batik que hici­mos con pega­mento y acrí­li­cos a prin­ci­pios de verano.

El bote grande de pega­mento se nos había aca­bado y Lola uso unos chi­qui­ti­tos. El resul­tado fue un poco dife­rente por­que con estos botes a Lola le cos­taba más apre­tar y las líneas se rom­pían en varios pun­tos. Entre que pro­ba­mos con varios pega­men­tos, que deja­mos secar una cara del bolso y empe­za­mos con la otra, que se acabó el pega­mento… Lola se cansó de tanto pre­pa­ra­tivo y per­dió inte­rés en seguir.

Para reani­mar el pro­yecto se me ocu­rrió usar por fin un rollo de free­zer paper que tenía guar­dado desde hace tiempo. El freezer paper es un papel para con­ge­lar ali­men­tos que en Esta­dos Uni­dos se encuen­tra fácil­mente en cual­quier super­mer­cado. Tiene una cara ence­rada de forma que cuando este lado bri­llante se coloca encima de una tela y se plan­cha, el papel se queda pegado a la tela. Esto per­mite uti­li­zarlo para crear tus pro­pias plan­ti­llas de estar­cido. El papel se recorta de la forma deseada, se pega y luego se pinta por encima. La pin­tura no pene­tra donde está el papel y una vez seco se des­pega sin pro­blema. Yo no lo he encon­trado a la venta en España en super­mer­ca­dos, el nues­tro vino desde Esta­dos Uni­dos apro­ve­chando un viaje de tra­bajo del papá, pero he visto que ya se puede encon­trar en Ama­zon (en lámi­nas en Ama­zon España o rollo en Ama­zon USA) o en tien­das de manua­li­da­des como Manos Mara­vi­llo­sas.

A mi se me ocu­rrió usar las tro­que­la­do­ras que tene­mos y que a Lola le encan­tan para recor­tar for­mas y pegar­las en el bolso. Con las más gran­des tuvi­mos que poner un folio debajo del free­zer paper para que no se que­da­ran atas­ca­das pero las peque­ñas lo cor­ta­ban sin problemas.

La idea era la misma que con el pega­mento: pegar las for­mas recor­ta­das, pin­tar por encima y al des­pe­gar­las des­cu­brir que han dejado su forma en la tela. Usa­mos estre­lli­tas, osi­tos, cua­dra­dos, círcu­los, una luna fruto de un círculo atas­cado y cora­zo­nes. Lola deci­dió cuán­tos y dónde que­ría colo­car­los y yo pasé la plan­cha bien caliente por encima para fijarlos.

Des­pués saca­mos las pin­tu­ras acrí­li­cas (las nues­tras son del Lidl). Lola eli­gió los colo­res que que­ría usar y con pin­cel fue apli­cando la pin­tura. Esta vez las dilui­mos muy poquito y que­da­ron colo­res muy inten­sos. Como veis en las fotos, no pintó todo el bolso, sólo pasó por encima de todas las pega­ti­nas y el pegamento.

Lo deja­mos secar y al día siguiente reti­ra­mos impa­cien­tes los pape­les pega­dos. La mayo­ría deja­ron su dibujo per­fecto. Luego meti­mos el bolso en agua caliente para levan­tar el pega­mento una vez reblandecido.

Aquí podéis ver un deta­lle de alguna de las figu­ras troqueladas:

Y este es un antes y un des­pués de qui­tar el pega­mento… con los pape­les fui­mos tan impa­cien­tes que no lo hici­mos. ¿Parece una cara?

El resul­tado nos encantó. A mi per­so­nal­mente me gusta mucho la mez­cla de figu­ras geo­mé­tri­cas y bien defi­ni­das con las for­mas irre­gu­la­res y orgá­ni­cas del pegamento.

October 5, 2012   3 Comments

21 Balançoires

21 Bala­nçoi­res es una invi­ta­ción a jugar y hacer música que se pudo dis­fru­tar la pri­ma­vera pasada en el Pro­me­nade des Artists del Quar­tier des Spec­ta­cles de Mon­treal. Se trata de un ins­tru­mento gigante colec­tivo com­puesto por nada menos que 21 colum­pios musi­ca­les. Una idea pre­ciosa de la pareja de artis­tas Mouna Andraos and Melissa Mon­giat, que tra­ba­ja­ron en cola­bo­ra­ción con Luc-Alain Giral­deau, pro­fe­sor de com­por­ta­miento ani­mal en la UQAM Faculté des Scien­ces, y el com­po­si­tor Rad­wan Ghazi-Moumneh.

Cada colum­pio en sí es un ins­tru­mento dife­rente. Cuando empieza a moverse “toca” una sola nota, pero a medida que va subiendo más y más alto, el sonido va cam­biando y se con­vierte en arpe­gios y melodías.Pero es que ade­más los colum­pios están pen­sa­dos para inter­ac­tuar, de forma que hay soni­dos que sólo se pro­du­cen fruto de la coope­ra­ción. En total, son siete con­jun­tos de tres colum­pios cada uno con dis­tin­tos soni­dos clásicos.

“Tiene que exis­tir una cone­xión de algún tipo entre la gente, por mira­das, reac­cio­nes, ajus­tes… Lo que la gente escu­cha depende de lo que hace cada uno. Y esa es la parte que para noso­tros es fas­ci­nante: esta­mos en medio de la ciu­dad, la gente no se conoce y nos emo­ciona ver cómo reac­cio­nan y coope­ran”  Melissa Mon­giat

El diseño es colo­rista, moderno y tiene hasta luz por la noche para aumen­tar un poquito la magia.

Pho­tos : olivierblouin.com para Daily Tous les Jours

Una invi­ta­ción para todas las eda­des que sor­prende y emo­ciona por su belleza y sin­gu­la­ri­dad, y que ade­más nos trans­mite el poder del tra­bajo en equipo. Me encan­ta­ría poder colum­piarme en los 21 Balançoires.

September 21, 2012   4 Comments

Pintándose el cuerpo

Por aquí sigue haciendo calor, así que quizá no sea dema­siado tarde para com­par­tir una de las tar­des que más ha dis­fru­tado Lola este verano. El esce­na­rio nues­tra terraza y las cla­ves del éxito la com­bi­na­ción de dos cosas que le encan­tan a mi pequeña. La pri­mera pin­tarse el cuerpo. Le ha gus­tado siem­pre, ¿os acor­dáis de una mar­cia­nita de dos años?, pero últi­ma­mente no hay día que no se pinte la cara. La segunda jugar con la man­guera y remo­jarse en la pis­ci­nita hin­cha­ble que tenemos.

La pro­puesta era para Lola y Leo, pero Leo par­ti­cipó poco. Creo que no le hacía dema­siada gra­cia su her­mana man­guera en mano, apun­tando a todos lados y se pasó casi todo el rato huyendo.

Para fabri­car nues­tra pin­tura casera para el cuerpo lo pri­mero que hice fue inves­ti­gar un poquito por Inter­net. Las mez­clas más popu­la­res usan una base de crema lim­pia­dora, champú o de grasa vege­tal (vege­ta­ble shor­te­ning) a la que se le añade pin­tura o colo­rante. Me gus­taba más la idea de que la pin­tura fuera comes­ti­ble por si Leo se la lle­vaba a la boca, así que me quedé con la idea de la grasa y usé un sus­ti­tuto vege­tal de nata del Mer­ca­dona que tenía­mos en la nevera, colo­ran­tes ali­men­ti­cios y un poquito de maicena.

Las can­ti­da­des fue­ron total­mente a ojo. La tex­tura era muy agra­da­ble, una mez­cla entre crema de afei­tar y nata mon­tada de colo­res inten­sos que una vez en el cuerpo si se dejaba secar que­daba bas­tante fja. Algu­nos colo­res que­da­ron más cubrien­tes que otros, pero no se si debió a la irre­gu­la­ri­dad de las medi­das o a la dife­ren­cia de colo­ran­tes. Eso sí, Lola no dió mucho pie a que se secara la pin­tura, su diver­sión era pin­tarse y remo­jarse al momento para limpiarse.

Lola se pintó mil veces, toda entera y de todos los colo­res. Tuve que hacer tres tan­das de pin­tura por­que siem­pre me pedía más. Según ter­mi­naba con un color, se lim­piaba con la man­guera o se tiraba a la pis­cina. Ya os podéis ima­gi­nar cómo quedó el agua de la pis­cina con tanto baño de colo­res: un agua negra que la locuela se echaba encan­tada por la cabeza.

Como no dejó prác­ti­ca­mente que la pin­tura secase en su piel, fue muy fácil lim­piarla en la bañera, mien­tras que a Leo y a mi que no estu­vi­mos tanto en remojo nos costó un poquito más. Y todos sali­mos un poco acei­ta­dos a pesar del jabón y el agua.

Fue muy diver­tido verla. Estaba muy loca, can­taba, con­taba his­to­rias y bri­llaba de feli­ci­dad. ¿Se nota, verdad?

 

September 16, 2012   6 Comments

De pinturas y costuras

Lle­ga­ron las vaca­cio­nes y como cada año pre­pa­ra­mos un deta­lle espe­cial para las “pro­fes” de Lola. Este final de curso ade­más era muy espe­cial por­que des­pués de tres años Lola decía adiós a su casita de madres de día y en Sep­tiem­bre empe­zará el cole.

El año pasado yo cosí unas bol­sas rever­si­bles a par­tir de una tela pin­tada por Lola. Este año tam­bién recu­rri­mos a la tela pin­tada y a la cos­tura para hacer unos estu­ches con cre­ma­llera. Rega­lar algo hecho por noso­tras nos gusta, habla­mos de lo que vamos a hacer y pone­mos nues­tro cariño en todo el pro­ceso, una expe­rien­cia fan­tás­tica para las dos.

Para pin­tar la tela usa­mos una téc­nica de batik casero, fácil para niños, que uti­liza pega­mento en lugar de cera para apli­carlo en las zonas de la tela que no se quie­ren teñir. Una idea de que saca­mos de That Artist Woman. En el blog de Heat­her Smith Jones podéis ver tam­bién las crea­cio­nes de sus alum­nos con la misma técnica.

That Artist Woman” usa un pega­mento en gel azul lava­ble de la marca Elmer, muy popu­lar en Esta­dos Uni­dos. No se si en España se vende algo pare­cido, noso­tros usa­mos cola blanca esco­lar y fun­cionó, aun­que el pro­ceso de qui­tar el pega­mento fue laborioso. Como tela uti­li­za­mos un retor blanco.

Lo pri­mero fue repar­tir el pega­mento por encima. Lola dis­frutó mucho este paso, ver­tiendo direc­ta­mente del bote. Lo mejor es que en el resul­tado final se obser­van todos los deta­lles, desde las líneas finas que casi van gotita a gotita hasta los gran­des pego­tes. Los dibu­jos que hizo eran abs­trac­tos e irre­gu­la­res pero se podrían hacer moti­vos figu­ra­ti­vos o como en Swa­llow­field repe­tir patro­nes geo­mé­tri­cos, como un motivo de círcu­los, con un resul­tado precioso.

La tela la deja­mos secar muy bien y al día siguiente, la pin­ta­mos con acrí­lico diluído en agua. Lola empezó muy ani­mada, eli­giendo los colo­res, cam­biando de pin­cel para cada color… pero lo de cubrir la tela entera la acabó can­sando y al final tuve que ter­mi­nar de cubrir los hue­cos que había dejado. Hubiera pre­fe­rido que la pin­tura la hubiera hecho ella sola y yo la cos­tura, pero tenía claro que no que­ría ter­mi­nar y al fin y al cabo está­ba­mos tra­ba­jando en equipo. Tengo que admi­tir que en este punto no tenía nin­guna fe en que el batik fuera a fun­cio­nar por­que pare­cía que la pin­tura había pene­trado por debajo del pegamento.

Una vez pin­tada la tela, la deja­mos secar bien.

Des­pués lo lava­mos con agua caliente para que el pega­mento se ablan­dara y se pudiera des­pren­der de la tela. En nues­tro caso, hubo que ir ras­pando con la uña por todo el pega­mento para que saliera. Fue labo­rioso y un poco pesado, pero se des­pegó entero. Los colo­res del acrí­lico per­die­ron un poco de fuerza con el lavado pero resis­tie­ron muy bien, ¡yo ya no vuelvo a com­prar pin­tura de tela!

Y con la tela lista y el tiempo justo, mamá se puso manos a la obra. Para ser la pri­mera vez que cosía una cre­ma­llera y hacía un estu­che, quedé muy satis­fe­cha del resul­tado y Lola, que me dejó coser sin decir ni una pala­bra, me dijo que eran pre­cio­sos, ¡qué más se puede pedir!

Para hacer el estu­che encon­tré un mon­tón de tuto­ria­les por inter­net y me quedé con estos dos: un vídeo de Nai­ram­kitty Crafts, y un tuto­rial de Design Sponge. Fue fácil fácil, y una vez per­dido el miedo me veo haciendo estu­ches de todos los tama­ños. Los pró­xi­mos con forro de tela plas­ti­fi­cada para que sean impermeables.

El regalo lo acom­pa­ña­mos de un libro para cada una de sus madres de días. Dos elec­cio­nes de la misma autora que para mi son muy espe­cia­les. The Crea­tive Family y The Rhythm of Family: Dis­co­ve­ring a Sense of Won­der Through the Sea­sons. Libros que res­pi­ran amor por la infan­cia, la fami­lia, la natu­ra­leza, las cosas boni­tas y des­pier­tan las ganas de sen­tir, com­par­tir y crear. Su autora es Amanda Soule, autora de Sou­le­Mama, uno de los pri­me­ros blogs que me engan­cha­ron hace ya muchos años.

No me pude resis­tir a ador­nar los rega­los con unos moti­vos rea­li­za­dos con alam­bre y lana, que colo­ca­mos en el campo unos minu­tos antes de entregarlos.

Ale y Mari­bel, GRACIAS de cora­zón, os queremos.

July 9, 2012   10 Comments

Numen/For Use

Numen/For Use es un colec­tivo croata-austriaco de dise­ña­do­res y artis­tas que se mueve en los cam­pos de la esce­no­gra­fía, diseño indus­trial y arte conceptual. El grupo se formó en 1998 y su pri­mer pro­yecto a gran escala fue pre­ci­sa­mente en Madrid, donde rea­li­za­ron la esce­no­gra­fía de la obra Inferno en el Tea­tro Nacio­nal María Guerrero.

Desde el 2008, el colec­tivo se enfocó a explo­rar obje­tos y con­cep­tos sin una fun­ción pre­de­fi­nida, con tra­ba­jos más expe­ri­men­ta­les como las series de Numen Light y sus ins­ta­la­cio­nes de cinta adhesiva.

Aun­que sus dise­ños no ten­gan nada que ver con la infan­cia, su esté­tica resuena en mi inte­rior de niña. Quizá por su monu­men­ta­li­dad que me hace sen­tir chi­quita. Pro­ba­ble­mente por su espec­ta­cu­la­ri­dad, sus crea­cio­nes me asom­bran, me dejan con la boca abierta como cuando Lola des­cu­brió el árbol de Navi­dad gigante todo ilu­mi­nado que pusie­ron en la Puerta del Sol este año. Pero sobre todo por las ganas que me pro­vo­can de explo­rar y jugar.

Las ins­ta­la­cio­nes que más fama han dado a este colec­tivo son las de cinta adhe­siva. Si el juego de gomas elás­ti­cas de Tan­gle os gustó, espe­rad a ver esto. Con kilos y kilos de celo crean gran­des escul­tu­ras, con túne­les que se ensan­chan, se estre­chan, cre­cen, como un orga­nismo viviente. Ocu­pan espa­cios públi­cos, a veces están sus­pen­di­das en el aire y siem­pre están abier­tas a explo­rar. Entrar supone jugar con el miedo y la emoción.

Dicen sus crea­do­res que una vez estás den­tro, arras­trán­dote y des­cu­briendo, las barre­ras socia­les se rom­pen y de pronto es más fácil inter­ac­tuar con quien te encuen­tras, vol­viendo a actuar como un niño.

Par­tiendo de los mis­mos con­cep­tos pero jugando con otro mate­rial que les per­mite reuti­li­zar la crea­ción, su ins­ta­la­ción Net. Un pai­saje arqui­tec­tó­nico de redes a dis­tin­tos nive­les, que se inter­co­nec­tan entre sí.

O esta otra variante, Tuft Pula, donde la estruc­tura de cinta adhe­siva en forma de alta­voz se ha recu­bierto con una alfom­bra roja, como un gran órgano que late col­gado a gran altura.

En una escala total­mente dife­rente, su serie Numen Light que con espe­jos y luces juega a ence­rrar el infi­nito den­tro de figu­ras geo­mé­tri­cas. Seguro que a los que jugáis estos días con la mesa de luz y los espe­jos, os encantará.

Todas las fotos de Fred Kroh and Numen/ForUse.

June 12, 2012   6 Comments

Material de pintura y manualidades

Hoy os hago un reco­rrido por las tien­das donde com­pra­mos nues­tro mate­rial de pin­tura y manua­li­da­des. Todas están en de Madrid, pero algu­nas per­te­ne­cen a cade­nas pre­sen­tes en otras ciu­da­des y otras ven­den por inter­net. Muchas las cono­ce­réis pero espero des­cu­bri­ros alguna novedad.

Dideco: Una cadena de tien­das con jugue­tes edu­ca­ti­vos, libre­ría y mate­rial de pape­le­ría y manua­li­da­des de lo mejor­cito. Aquí com­pra­mos rollos de papel, botes gran­des de tém­pera, ceras, rotu­la­do­res, pega­ti­nas,… Hace poco encon­tra­mos allí unos botes de pin­tura fluo­res­cente que toda­vía tene­mos que estre­nar. Nues­tra tienda favo­rita en Madrid es la de Fuen­ca­rral, muy grande y con mucha oferta.

Her­mex: otra cadena dis­tinta prima her­mana de Dideco. Prác­ti­ca­mente el mismo mate­rial que la ante­rior y a pre­cios similares.

Riesgo: Una tienda de pro­duc­tos quí­mi­cos de toda la vida en la zona de la Ballesta que merece la pena visi­tar aun­que sólo sea por el encanto espe­cial que tiene. Nues­tros colo­ran­tes ali­men­ti­cios, con los que nos hemos diver­tido una y otra vez, son de aquí y salen mucho más eco­nó­mi­cos que los que com­prá­ba­mos antes en bote­lli­tas minús­cu­las en los super­mer­ca­dos. Allí encon­tra­réis cual­quier tipo de pro­ducto quí­mico que se os ocu­rra, para pin­tar, fabri­car jabo­nes o cre­mas, velas…

La Riva: una tienda de mate­rial de Bellas Artes de ver­dad. Antes la tenía­mos cer­quita de casa, pero cerró la sucur­sal y sólo queda la de la Plaza de San Ilde­fonso. Siem­pre me ha gus­tado curio­sear sus pape­les. Allí hemos com­prado sobre todo car­tu­li­nas y todo tipo de papel, car­tón pluma y acua­re­las líqui­das de  colo­res inten­sos y preciosos.

Unión Bol­sera Madri­leña: En plena plaza de Tirso de Molina un comer­cio espe­cia­li­zado en bol­sas, mate­rial de emba­laje y hos­te­le­ría en papel. Tengo papel de seda com­prado allí desde hace mil años que hemos estado usando hace unos días.

Tiger: Ahora ya tie­nen seis tien­das abier­tas en Madrid y tene­mos la suerte de que una nos pilla muy cer­quita, pero somos segui­do­res suyos desde la pri­mera. Un cruce entre los dise­ños nór­di­cos de Ikea y los Todo a Cien que tiene como resul­tado un mon­tón de cosas boni­tas por 1, 2 o 3 euros. Cuando lle­gas a la caja nunca te expli­cas como has con­se­guido gas­tar tanto. Su sec­ción de pape­le­ría es una mara­vi­lla: lien­zos, pape­les boni­tos, pega­men­tos con pur­pu­rina, celos de colo­res, sellos,… Pre­cio­sas las cuen­tas de madera para hacer colla­res. Y tam­bién es per­fecta para encon­trar deta­lli­tos para los cum­plea­ños a muy buen precio.

Lidl: Ade­más de la máquina de coser, la pani­fi­ca­dora y los jugue­tes en Navi­dad, en Lidl ven­den tam­bién mate­rial artís­tico. Nos encan­tan sus car­tu­li­nas y sus kits de papel, pur­pu­ri­nas, ador­nos… Eso sí, hay que estar atento para no per­serse las ofertas.

Chopo: Tienda de manua­li­da­des en el cen­tro de Madrid donde se puede encon­trar casi de todo. Esta Navi­dad fui­mos para com­prar bolas y arbo­li­tos de poli­es­pan. De allí tam­bién es la tro­que­la­dora con la que papá nos llenó la casa de cora­zo­nes en San Valen­tín. Me encanta el sur­tido que tie­nen de pin­tu­ras con purpurina.

Fiel­tros Olle­ros: una tienda entera dedi­cada al fiel­tro con un mon­tón de colo­res para elegir.

Dro­gue­rías: Sin lle­gar al nivel de Riesgo, la de cosas que se pue­den encon­trar en las dro­gue­rías y que yo des­co­no­cía antes de tener niños: bórax para hacer blan­di­blú, gli­ce­rina para hacer pom­pas gigan­tes, almi­dón con­cen­trado para mez­clar con pin­tura o hacer hue­vos con hilos…

Far­ma­cia: no siem­pre es fácil acer­carse a Riesgo por eso algu­nos pro­duc­tos quí­mi­cos lo más cómodo es encar­gar­los en la far­ma­cia, como el ácido tár­ta­rico para hacer plas­ti­lina. Vale la pena preguntar.

Pon­te­jos: Otro clá­sico de Madrid. En estos tiem­pos que esca­sean las mer­ce­rías, Pon­te­jos resiste lleno a todas horas. Esta es una visita nor­mal­mente más para mi que para crear con Lola. Aún así mi mejor com­pra que he hecho allí han sido unos boto­nes de plás­tico muy gran­des de colo­res en dos tama­ños que a Lola y a Leo les han dado muchí­simo juego. Leo se lo pasa en grande inves­ti­gando sus agu­je­ri­tos, mor­dis­queán­do­los y metién­do­los y sacán­do­los de todos lados, y Lola los empa­reja por colo­res, hace fami­lias y se inventa mil historias.

Ama­zon: merece la pena estar aten­tos a Ama­zon España. Desde que abrie­ron están incor­po­rando cada vez más mate­rial de otros paí­ses, y ahora se puede encon­trar la gama com­pleta de Cra­yola, los pape­les ale­ma­nes de Folia (la misma marca que tra­baja Lidl) o las cuen­tas de Güterman.

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April 26, 2012   7 Comments