las cosas de Lola y su mamá
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Pintando hojas

Cada dia vol­ve­mos a casa con un puñado de hojas caí­das de los árbo­les. Ama­ri­llas, marro­nes y las más pre­cia­das por Lola y tam­bién mis favo­ri­tas, ¡rojas!. Aun­que alguna vez se nos olvida, las sole­mos pren­sar entre papel de perió­dico. Lola dis­fruta colo­cán­do­las, y más aún, sacán­do­las al cabo de un par de días, más no somos capa­ces de espe­rar. Pero luego no quiere hacer nada con ellas y la ver­dad es que ya no se dónde ponerlas.

Las últi­mas sema­nas le he ofre­cido varias pro­pues­tas para usar­las y este lunes por fin aceptó. La idea la saca­mos de Tin­ker­Lab aun­que como yo sólo recor­daba la idea de jugar con las impre­sio­nes nega­ti­vas de las hojas, la cam­bia­mos un poco. Rache­lle pro­po­nía pul­ve­ri­zar pin­tura con sprays sobre las hojas y levan­tar­las des­pués, des­cu­briendo sus figu­ras, y noso­tros cam­bia­mos los sprays por tém­pera exten­dida con rodi­llos y espá­tu­las de espuma.

Para poder pegar y des­pe­gar las hojas sin pro­blema, se me ocu­rrió usar un pega­mento en spray repo­si­cio­na­ble. Sin embargo, no fun­cionó dema­siado bien y muchas hojas no pega­ban bien o se des­pe­ga­ban al pin­tar sobre ellas. Seguro que no ayudó el hecho de que las hojas no estu­vie­ran dema­siada pla­nas y el ímpetu con el que Lola pasaba el rodi­llo sobre ellas. Algu­nas hojas las volví a suje­tar con esa masi­lla que ven­den para pegar posters en las pare­des, pero tam­poco fue dema­siada buena solución.

No importó que el pega­mento no fuera muy buena idea, Lola se con­cen­tró muchí­simo en la acti­vi­dad y dis­frutó de lo lindo. En seguida des­cu­brió la figura que se dibu­jaba al levan­tar una hoja pero en lo que de ver­dad se deleitó fue en deco­rar las hojas. Así que al final, más que las impre­sio­nes nega­ti­vas sobre el papel, que tam­bién que­da­ron boni­tas, lo que más nos gus­tan son las mara­vi­llo­sas hojas estam­pa­das en rojo, verde, ama­ri­llo, marrón y dorado.

Por supuesto, ya están col­ga­das en una guirnalda.

November 28, 2011   2 Comments

Pintar en seda

Hacía tiempo que que­ría que Lola pro­bara a pin­tar sobre seda y, ya por fin, la semana pasada com­pré unos pañue­los y pin­tura para seda en una tienda de manualidades.

Yo sólo he pin­tado en seda una vez en mi vida, hace más de dos años. Recuerdo que fue una expe­rien­cia muy rela­jante que dis­fruté mucho. La téc­nica que usa­mos aque­lla vez fue pin­tar sobre la seda mojada, de esta forma los colo­res corren por la tela y se mez­clan unos con otros de forma mágica. Y eso es lo que pro­puse a Lola. Moja­mos el pañuelo, lo exten­di­mos bien inten­tando que no que­da­ran arru­gas y Lola se puso manos a la obra.

Com­pré cua­tro pañue­los, pen­sando que podría­mos pin­tar varios días y a Lola le gustó tanto que pintó tres de una tacada. Ahora tene­mos que plan­char­los para fijar el color, aun­que ya están sir­viendo para jugar. Hoy sin ir más lejos uno de ellos se ha con­ver­tido en “el baña­dor más bonito del mundo” para una muñeca.

Este es mi favo­rito, un diseño carac­te­rís­tico de Lola desde hace muchos meses, líneas ver­ti­ca­les una al lado de la otra. Aquí en preparación:

y aquí el resultado.

Me gusta mucho cómo se han difu­mi­nado unas líneas con otras y los colo­res tan deli­ca­dos que han que­dado al secar, un juego muy sútil de colores.

La seda es un mate­rial tan mara­vi­lloso que da igual cómo se pinte, el resul­tado siem­pre es precioso.

En lugar de esti­rar el pañuelo, se puede jugar a pelliz­carlo creando peque­ños plie­gues para con­se­guir otros efec­tos. Aquí tenéis un vídeo que mues­tra cómo, y en la página de manua­li­da­des de su crea­dora, Cris­tina Agui­lera, podéis ver más sobre téc­ni­cas de pin­tura en seda. A mi me ha gus­tado mucho cómo se pue­den crear efec­tos muy boni­tos usando sal para absor­ber el tinte de la pintura.

November 11, 2011   5 Comments

Otoño

Se hizo un poco de rogar, pero con el frío y la llu­via llegó de ver­dad el otoño. En casa tam­bién se nos han colado sus colores.

Estos días hemos reco­gido hojas, bello­tas y cas­ta­ñas y yo he estado jugando con lana y fiel­tro para deco­rar nues­tra mesa oto­ñal. Un peda­cito de natu­ra­leza en medio del salón que nos recuerda el tiempo en el que esta­mos… y que tam­bién sirve para jugar.

Tene­mos una mini cala­baza afiel­trada, que aprendí en este sen­ci­llo tuto­rial de Mommy Chick.

Cuando saque un ratito, haré una más grande, por peti­ción de Lola.

Está acom­pa­ñada por una sim­pá­tica ardi­lla y dos muñe­qui­tas flor, una viola y una lin­terna china o abu­ti­lón. Estas peque­ñas deli­cias son el resul­tado de unos kits que com­pré en De Witte Engel, una tienda holan­desa, paraíso de las manua­li­da­des, que pre­para unos kits pre­cio­sos. Una pena que los gas­tos de envío sean una locura.

No me he podido resis­tir a las bello­tas de colo­res que se ven por todo Inter­net. Basta con pegar una bola de lana afiel­trada en el capu­chón de la bellota. Me gus­tan para ador­nar un rin­cón, para deco­rar un regalo, para hacer unos ori­gi­na­les ser­vi­lle­te­ros y me encanta la idea de hacer un collar que he visto en Rhythm of the Home. Lola me ayudó un poquito a afiel­trar las bolas y quiere que haga­mos más, ¿cómo no se me habrá ocu­rrido hacer una rosa?.

Aun­que no me gusta mucho pin­tar sobre for­mas recor­ta­das, esta vez no me resistí a jugar con estas plan­ti­llas de hojas. Impre­sas en car­tu­li­nas, Lola pintó unas con tém­pera y pur­pu­rina y otras con acua­re­las hume­de­ciendo antes el papel. Con un poco de lana pre­pa­ra­mos unas guirnaldas.

Y mien­tras llueve, Lola canturrea:

En otoño en el jar­dín, caen las gotas al fin,
hojas rojas y ama­ri­llas
cubren la tie­rra dor­mida,
el viento las sopla y juega con ellas,
es la danza suave de otoño que llega.

November 8, 2011   2 Comments

Blandiblú

Seguro que muchos os acor­dáis de jugar de peque­ños con el blan­di­blú. Ese era el nom­bre comer­cial que dába­mos en España a una masa que pare­cía un gran moco verde res­ba­loso y escu­rri­dizo. En inglés lo lla­man de muchas for­mas: flub­ber, gak, gooey, slime

A prin­ci­pios de verano, fabri­ca­ron en el mara­vi­lloso blog Tin­ker­lab uno casero y nos que­da­mos con ganas de pro­bar. Nues­tro pri­mer intento fue allá por Julio. Lola estaba can­sada y no que­ría prin­garse, así que jugó con alguna cuchara y con las tije­ras, pero no pare­ció dis­fru­tarlo mucho y yo, si soy sin­cera, me quedé un poco decepcionada.

Hoy hemos repe­tido y qué dife­ren­cia, ¡esta vez se lo ha pasado pipa!

Los ingre­dien­tes son pocos: solo hace falta pega­mento, agua, colo­rante o pin­tura si que­réis darle color y un poco de bórax.

En todas las pági­nas en inglés que he con­sul­tado usan Elmer’s glue. Creo que es una sim­ple cola blanca, al menos es lo que noso­tros hemos usado y nos ha funcionado.

El bórax es un com­puesto del boro que se vende en polvo, está pre­sente en muchos deter­gen­tes, sua­vi­zan­tes, desin­fec­tan­tes y se uti­liza en la fabri­ca­ción de esmal­tes, vidrio y cerá­mica. Yo lo encon­tré en una dro­gue­ría bien sur­tida de barrio. Por lo que he leído, en las can­ti­da­des que se usan para este expe­ri­mento no es tóxico, sólo hay que con­tro­lar que los niños no se lo lle­ven a la boca.

Y el color rosa lo hemos con­se­guido con nues­tro colo­rante alimenticio.

Por un lado se mez­clan can­ti­da­des igua­les de agua caliente y pega­mento, en nues­tro caso una taza de cada. Se le añade una nota de color. Lola, como era de espe­rar, lo quiso rosa, pero podéis pro­bar con un clá­sico verde. Por otro lado, se disuelve una cucha­ra­dita de bórax en media taza de agua caliente  y se echa sobre la mez­cla ante­rior. Se revuelve bien, pri­mero mejor con cuchara. Y en unos segun­dos vere­mos cam­biar la tex­tura y podre­mos meter las manos en la masa.

Como dice la receta ori­gi­nal, no es nece­sa­rio seguir al pie de la letra las can­ti­da­des. Noso­tros en seguida dobla­mos la can­ti­dad de bórax, y ya per­di­mos total­mente la pista de las can­ti­da­des cuando Lola incor­poró al juego el reci­piente con agua que había­mos usado al prin­ci­pio. Se dedicó a lavar el blan­di­blú y pasarlo de un reci­piente a otro no se cuán­tas veces, y sobre la mar­cha fui­mos aña­diendo más pega­mento, más borax…

Nada como expe­ri­men­tar y pro­bar para ver cómo res­ponde el mate­rial. Cuanto menos borax más escu­rri­dizo y un poco prin­goso y con más borax, más com­pacto y ya no se pega a las manos.

El secreto de esta masa es el bórax, que con­vierte la mez­cla de pega­mento y agua en un polí­mero. Y es que este expe­ri­mento puede ser una diver­tida clase de quí­mica para niños más gran­des y adul­tos. En Tin­ker­lab nos remi­ten a Steve Splan­ger Science para encon­trar la expli­ca­ción cien­tí­fica que hay detrás de esta masa viscosa.

Lola tam­bién dis­frutó mucho pre­pa­rando pas­te­les y tar­tas con nues­tros mol­des de cocina. Era genial poner­los boca abajo y que la masa se que­dara pegada sin caerse, para luego des­mol­dar­los y ver el deta­lle del molde dibu­jado a la perfección.

Y a la hora de lim­piarse, de manos y cuerpo sale feno­me­nal, sólo man­cha el colo­rante que se va con agua. Con la ropa hay que tener mucho cui­dado por­que no se lim­pia fácil­mente. Aun así, no deján­dolo secar yo he con­se­guido sacar todas las man­chas fro­tando con un cepillito.

Ha sido una acti­vi­dad muy diver­tida y total­mente reco­men­da­ble, aun­que nunca hubiera pen­sado que con ella se pudiera man­char tanto… ahí creo que ha ayu­dado mucho el bol con agua.

Mien­tras noso­tras comía­mos pas­te­les rosas, había quien se comía los pies. No me resisto a poner esta foto de un Leo comestible.

September 27, 2011   6 Comments

Y más ríos de color…

Segui­mos man­chando la terraza… y eso que esta pro­puesta no era dema­siado arries­gada, pero esta vez fui yo quien “enredó” las cosas. Y es que me encanta cuando una acti­vi­dad toma rum­bos inesperados.

La idea ori­gi­nal la saqué del libro “Big Messy Art” de Mary Ann Kohl, que como todos los libros de esta autora es un autén­tico tesoro de acti­vi­da­des crea­ti­vas y diver­ti­das para niños. Se tra­taba de espol­vo­rear pin­tura en polvo sobre un papel y luego soplar pom­pas para des­cu­brir los dibu­jos que hacen las pom­pas al esta­llar con­tra el papel.

Noso­tros usa­mos nues­tros colo­ran­tes en polvo sobre un papel con­tí­nuo colo­cado en el suelo de nues­tra terraza. El libro sugiere tami­zar la pin­tura para dis­tri­buirla bien por todo el papel. Lo inten­ta­mos con la ayuda de un cola­dor, pero como podéis ver hubo que con­te­ner a Lola para que no vol­cara los botes enteros.

Una vez pre­pa­rado, saca­mos nues­tra colec­ción de pom­pe­ros y a soplar. A Lola, que toda­vía no domina dema­siado bien el arte de las pom­pas, le cos­taba un poco que las pom­pas lle­ga­ran al papel y ade­más, el viento no jugaba a su favor. Aún así, tuvo éxito varias veces. De las pom­pas que explotó en el papel la mayo­ría sim­ple­mente arran­ca­ron pun­ti­tos de color, pero algu­nas deja­ron unos círcu­los maravillosos.

Si que­réis pro­bar, lo mejor es tener una colec­ción de dis­tin­tos tama­ños de pom­pe­ros o fabri­ca­ros alguno casero, para obte­ner resul­ta­dos diferentes.

Llegó un momento que Lola se cansó de hacer pom­pas y el papel, que era bas­tante grande, seguía casi como al prin­ci­pio. Esta vez fuí yo la que pensé que había que aña­dir un poco de agua para con­se­guir sacar par­tido a tanto colo­rante y como está­ba­mos en la terraza pues… qué mejor que con la regadera. No podía haber ele­gido algo más atrac­tivo, ¡menudo éxito!.

No se la de veces que Lola llenó y vació la rega­dera sobre el papel y la de cho­rros de tinta que corrie­ron por la terraza. Fue espec­ta­cu­lar ver apa­re­cer los colo­res con cada riego y con­tem­plar la ale­gría de nues­tra jar­di­nera pintora.

Y mila­gro­sa­mente, el papel resis­tió tanto lavado sin romperse.

El resul­tado es muy dis­tinto al que os ense­ñaba hace poco ador­nando nues­tra cocina. Con tanta agua, los colo­res están mucho más des­vaí­dos, pero hay mucho juego de tex­tu­ras, entre peque­ños pun­tos y dibujo de aguas que tam­bién queda muy bonito.

Estoy pen­sando en guar­darlo para forrar cua­der­nos o envol­ver rega­los… ¡pero es que Lola no me deja cortarlo!

September 13, 2011   7 Comments

Un, dos, tres.… splash

Así de bonita luce nues­tra cocina desde hace unas sema­nas gra­cias a la pequeña artista de la casa y a una tarde jugando con glo­bos y pintura.

La idea ori­gi­nal era pin­tar explo­tando glo­bos de agua, esta vez relle­nos de pin­tura, con­tra el papel. Yo me encar­gué de pre­pa­rar los glo­bos con una Lola impa­ciente por empe­zar a tirar­los. Usé acua­re­las y colo­ran­tes diluí­dos en un poco de agua. Des­pués de varios inten­tos, la mejor forma que encon­tré de intro­du­cir la pin­tura en los glo­bos fue con una jerin­gui­lla. Dos jerin­ga­zos de pin­tura de color intenso con el globo des­hin­chado y luego com­ple­tar con un poco de agua. Aviso que estos pre­pa­ra­ti­vos me deja­ron las manos com­ple­ta­mente teñidas.

Colo­ca­mos papel con­tí­nuo en el suelo, quizá hubiera sido mejor una pared… pero apun­tar al suelo me pare­ció un poco “más lim­pio”. Lola empezó a tirar los glo­bos, y como yo no los había lle­nado mucho para que no tuvie­ran dema­siada agua le resultó muy difí­cil explo­tar­los. Alguno le costó muchos inten­tos… y ade­más se empe­ña­ban en explo­tar en cual­quier sitio menos en el papel. Lo intentó subién­dose a una silla pero tam­poco ayudó dema­siado. A pesar de que desde mi punto de vista fue una expe­rien­cia un poco fallida, a Lola le pare­ció muy diver­tido y me pidió algún globo más.

Hoy, des­pués de alguna otra expe­rien­cia con pin­tura, agua y papel con­tí­nuo de la que ya os hablaré, he com­pro­bado que este papel es bas­tante resis­tente y podría haber lle­nado los glo­bos muchí­simo más, ponién­dole así las cosas más fáci­les a Lola. Aún así, es un tema de fuerza, habi­li­dad y expe­rien­cia, que bien con la edad o la repe­ti­ción estoy segura que iría mejorando.

De todo este pro­ceso, con las pri­sas de los pre­pa­ra­ti­vos, no tengo fotos…   pero de lo que vino des­pués sí. Lola debió pen­sar que defi­ni­ti­va­mente ese papel nece­si­taba un poco más de pin­tura y ni corta ni pere­zosa, cogió los botes de cris­tal donde yo tenía pre­pa­rado el con­cen­trado de pin­tura y los ver­tió direc­ta­mente sobre el papel.

Aquí fuí cuando salí corriendo a por la cámara, para cap­tu­rar su cara de feli­ci­dad mien­tras se mojaba los pies en un baño de pin­tura multicolor.

Y de colo­fón, direc­tas a la bañera que se tiñó de rosa… ¡qué más puede pedir una princesa!.

September 4, 2011   11 Comments

Agua, pintura y sprays

Esta es una acti­vi­dad sen­ci­lla que hacía tiempo que­ría pro­bar y que no requiere casi pre­pa­ra­ción. Sprays com­pra­dos en un chino lle­nos de pin­tura, un gran papel con­ti­nuo fijado a una pared y a disparar.…

La pin­tura que usa­mos es acua­rela líquida y colo­rante ali­men­ti­cio (de los últi­mos hemos hecho una buena com­pra hace poco en Riesgo), ambos diluí­dos en agua. Noso­tros sólo tenía­mos dos enva­ses igua­les de spray, y hubo que vaciar alguno para cam­biar de color. Tam­bién pro­ba­mos con un pul­ve­ri­za­dor vacío de un anti­guo des­odo­rante, pero estaba dema­siado duro para Lola y se des­animó cuando vio que no podía sola.

A Lola le gustó un mon­tón la expe­rien­cia, lo mejor sin duda fue verla bai­lando y sal­tando, como si tuviera el baile de San Vito, mien­tras dis­pa­raba con los sprays, estaba diver­ti­dí­sima. Le gustó tanto que pintó por la mañana, por la tarde y por la noche, y ya me ha pedido repe­tir la expe­rien­cia esta semana.

Se man­cha menos de lo que yo espe­raba, aun­que esto depende mucho de cada niño. Lola probó a dis­pa­rar a algún otro sitio pero la ver­dad es que se ciñó bási­ca­mente al papel. Después de ter­mi­nar, manguerazo…y las man­chas de pin­tura en el suelo se fue­ron con bas­tante faci­li­dad. Así que ya esta­mos ani­ma­dos a usar la terraza para man­char­nos un poco y pin­tar mucho más.

El resul­tado me dejó impre­sio­nada, me encanta el movi­miento que tiene. Esta­mos pen­sando dónde lo pode­mos col­gar en casa.

July 19, 2011   9 Comments

A través de la ventana

Que los niños pin­tan con entu­siasmo en cual­quier sitio que no sea el papel y mejor cuánto más grande y amplio sea el espa­cio, creo que todos los padres lo saben. La atrac­ción por las pare­des suele pre­sen­tarse antes o des­pués y ya os he ense­ñado lo que dis­frutó Lola una tem­po­rada con la mesa del salón.

Por eso, pin­tar los cris­ta­les de la puerta que da a nues­tra terraza era una pro­puesta que pare­cía que iba a tener éxito y efec­ti­va­mente así ha sido. Ya lo había­mos hecho en su día con espuma de afei­tar y ahora con ceras. Lola está inmersa en un pro­yecto que va tomando forma cada día; no sólo no quiere borrar lo que ha pin­tado sino que ya ha repe­tido varios días, pin­tando más y más alto con ayuda de una mesa… lo pró­ximo es subirse a la esca­lera. Nues­tros cris­ta­les están pre­cio­sos y es una gozada des­cu­brir la con­cen­tra­ción y cui­dado que pone Lola en este proyecto.

Las ceras que usa, espe­cial­mente pen­sa­das para ven­ta­nas, son de la marca Cra­yola. Supongo que podría­mos haber usado cual­quier otro tipo, pero estas son una gozada, blan­das, con colo­res fuer­tes y ale­gres, da gusto ver lo bien que se des­li­zan y pin­tan sobre la ven­tana. Con­fío que ade­más se lim­pien espe­cial­mente bien.. sobre todo des­pués de lle­var varios días en el cristal.

Y si con las ven­ta­nas no fuera sufi­ciente, tam­bién se pue­den deco­rar las mecedoras.

March 17, 2011   5 Comments

Pintura resbaladiza

Esta es una acti­vi­dad que hici­mos hace unas sema­nas… y hacía tiempo que no veía a Lola dis­fru­tar tanto del prin­gue. La idea era pin­tar con los dedos con una pin­tura un poco dife­rente: una mez­cla pre­pa­rada a base de mai­zena, agua, gela­tina y tém­pera. Es la dollar-wise slip­pery table­top fin­ger­paint del libro First Art, de Mary Ann Kohl. La idea era pin­tar con ella con los dedos, dis­fru­tando de la expe­rien­cia tác­til y luego seguir las suge­ren­cias del libro, incor­po­rando algu­nos acce­so­rios para pin­tar, como una tapa den­tada, un tene­dor, un peine o una cuchara. Pero las carac­te­rís­ti­cas de esta mez­cla con­vir­tie­ron la expe­rien­cia en un puro dis­frute de tocar, tocar y repar­tirse la pin­tura por todos lados, y lo de pin­tar prác­ti­ca­mente se quedó en nada.

Si que­réis pro­bar, por un lado se mez­clan 60g de mai­cena y 180 ml de agua fría. En otro reci­piente, se des­hace la gela­tina en 60 ml de agua, noso­tros usa­mos dos lámi­nas. Se aña­den 480ml de agua hir­viendo a la mez­cla de mai­cena y agua y se remueve a fuego medio hasta que hierve y queda ligado. Se aparta del fuego, se incor­pora la gela­tina y se mez­cla. Se deja enfriar, y una vez frío, se separa en boles dife­ren­tes, aña­diendo un poco de tém­pera a cada uno.

El resul­tado es suave y se res­bala entre los dedos. Dió para cua­tro boles y Lola se encargó de aña­dir la pin­tura y remo­ver, aun­que nunca lle­ga­mos a con­se­guir una mez­cla homo­gé­nea, por­que fue mucho más diver­tido mano­sear, coger puña­dos, repar­tir­los por los pantalones…

La acti­vi­dad dió bas­tante de sí y no se ter­minó hasta que los cua­tro cuen­cos que­da­ron vacíos. Enton­ces  empe­za­mos la ope­ra­ción lim­pieza, ¡menos mal que con­se­gui­mos lle­gar al baño sin tocar nin­guna pared!. Lola resu­mió entre risas: ¡qué desas­tre!, hemos pin­tado y hemos ter­mi­nado en la bañera con body y camiseta.

March 4, 2011   5 Comments

Sal, agua, harina y un poco de color

Una tarde de los últi­mos días de vaca­cio­nes la pasa­mos la mar de entre­te­ni­das pin­tando con lo que en inglés lla­man puffy paint. Una mez­cla a par­tes igua­les de sal, agua y harina, a la que aña­di­mos tém­pera para darle color. Esta masa al secarse queda en relieve, hin­chada y ade­más la sal le da un bri­llo espe­cial, con­si­guiendo un resul­tado muy bonito.

Fue una acti­vi­dad muy entre­te­nida. Empe­zando por la pre­pa­ra­ción, en la que Lola tam­bién par­ti­cipó, mez­clando los ingre­dien­tes, viendo cómo cam­biaba de color la masa al incor­po­rar la tém­pera y relle­nando des­pués los bibe­ro­nes de cocina con la ayuda de cucha­ras y embu­dos. Y por supuesto pintando.

Usa­mos como lienzo una vieja caja de car­tón que nos acom­paña desde hace varios meses y es uno de los jugue­tes favo­ri­tos de la peque. Como toda buena caja de car­tón, es un juguete de lo más mul­ti­dis­ci­pli­nar, lo mismo sirve de exce­lente tobo­gán como se con­vierte en una mesa impro­vi­sada para pre­pa­rar un ban­quete al que están invi­ta­dos todos nues­tros muñecos.

Lo que más llamó la aten­ción de Lola fue que los colo­res no se mez­cla­ban, bueno, eso y lo diver­ti­dí­simo que es apre­tar los bibe­ro­nes y ver los pede­tes que se tiran cuando casi no queda pin­tura. Nues­tra caja estaba ya un poco ave­riada de tanta bajada por el tobo­gán de todas las for­mas posi­bles y tenía unos sur­cos crea­dos que con­tri­buían a que la pin­tura se des­li­zase y el dibujo fuera cam­biando, lo que tuvo tam­bién su interés.

Todos los bibe­ro­nes que­da­ron vacíos y hasta quiso pre­pa­rar más, pero entre medias para­mos para comer algo y aca­ba­mos apar­cando la actividad.

La pasta es bas­tante densa así que es mejor usar un car­tón resis­tente para pin­tar. En nues­tro caso, Lola usó muchí­sima pin­tura y hasta dos días des­pués no ter­minó de estar seco. Dos días en los que estuvo inves­ti­gando varias veces si ya estaba seco, ras­cando y des­ha­ciendo la masa entre sus dedos.

Otra idea que he encon­trado en muchos blogs de inter­net es, cuando el soporte donde se pinta es más pequeño, ace­le­rar el secado con la ayuda de un micro­on­das para ver rápi­da­mente la trans­for­ma­ción. Noso­tras nos apun­ta­mos esta opción para la pró­xima vez.

January 16, 2011   8 Comments