las cosas de Lola y su mamá
Random header image... Refresh for more!

Pintándose el cuerpo

Por aquí sigue haciendo calor, así que quizá no sea dema­siado tarde para com­par­tir una de las tar­des que más ha dis­fru­tado Lola este verano. El esce­na­rio nues­tra terraza y las cla­ves del éxito la com­bi­na­ción de dos cosas que le encan­tan a mi pequeña. La pri­mera pin­tarse el cuerpo. Le ha gus­tado siem­pre, ¿os acor­dáis de una mar­cia­nita de dos años?, pero últi­ma­mente no hay día que no se pinte la cara. La segunda jugar con la man­guera y remo­jarse en la pis­ci­nita hin­cha­ble que tenemos.

La pro­puesta era para Lola y Leo, pero Leo par­ti­cipó poco. Creo que no le hacía dema­siada gra­cia su her­mana man­guera en mano, apun­tando a todos lados y se pasó casi todo el rato huyendo.

Para fabri­car nues­tra pin­tura casera para el cuerpo lo pri­mero que hice fue inves­ti­gar un poquito por Inter­net. Las mez­clas más popu­la­res usan una base de crema lim­pia­dora, champú o de grasa vege­tal (vege­ta­ble shor­te­ning) a la que se le añade pin­tura o colo­rante. Me gus­taba más la idea de que la pin­tura fuera comes­ti­ble por si Leo se la lle­vaba a la boca, así que me quedé con la idea de la grasa y usé un sus­ti­tuto vege­tal de nata del Mer­ca­dona que tenía­mos en la nevera, colo­ran­tes ali­men­ti­cios y un poquito de maicena.

Las can­ti­da­des fue­ron total­mente a ojo. La tex­tura era muy agra­da­ble, una mez­cla entre crema de afei­tar y nata mon­tada de colo­res inten­sos que una vez en el cuerpo si se dejaba secar que­daba bas­tante fja. Algu­nos colo­res que­da­ron más cubrien­tes que otros, pero no se si debió a la irre­gu­la­ri­dad de las medi­das o a la dife­ren­cia de colo­ran­tes. Eso sí, Lola no dió mucho pie a que se secara la pin­tura, su diver­sión era pin­tarse y remo­jarse al momento para limpiarse.

Lola se pintó mil veces, toda entera y de todos los colo­res. Tuve que hacer tres tan­das de pin­tura por­que siem­pre me pedía más. Según ter­mi­naba con un color, se lim­piaba con la man­guera o se tiraba a la pis­cina. Ya os podéis ima­gi­nar cómo quedó el agua de la pis­cina con tanto baño de colo­res: un agua negra que la locuela se echaba encan­tada por la cabeza.

Como no dejó prác­ti­ca­mente que la pin­tura secase en su piel, fue muy fácil lim­piarla en la bañera, mien­tras que a Leo y a mi que no estu­vi­mos tanto en remojo nos costó un poquito más. Y todos sali­mos un poco acei­ta­dos a pesar del jabón y el agua.

Fue muy diver­tido verla. Estaba muy loca, can­taba, con­taba his­to­rias y bri­llaba de feli­ci­dad. ¿Se nota, verdad?

 

6 comments

1 Kikirime { 09.16.12 at 11:02 am }

Si que se nota si, se la ve super feliz en todas las fotos!! A mi peque no le con­vence mucho lo de pin­tarse a si mismo, pero des­pues de ver vues­tras fotos se lo voy a vol­ver a pro­po­ner :-)

2 equipo28 { 09.16.12 at 3:25 pm }

Sin duda lo paso genial, y recor­dando la entrada que has enla­zado … como se le ve el paso de bebe a niña en ellas!
A seguir dis­fru­tando y cre­ciendo feliz.

3 Beatriz { 09.17.12 at 4:10 pm }

Cómo envi­dio tu dis­po­si­ción para este tipo de acti­vi­da­des. A mí me cuesta ponerme con ellas por­que me ago­bio un poco con tanta pin­tura que acaba por todos los lados… luego me da mucho tra­bajo lim­piarlo todo y no tengo tiempo! Tú cómo lo haces? tie­nes algún truco? :)

4 Lola { 09.18.12 at 9:43 pm }

Kiki­rime, ya me con­ta­rás si esta vez tiene éxito!
Equipo, yo tam­bién pensé lo mismo, se la ve tan chi­qui­tita y con cuerpo de bebé toda­vía, ¡cómo cre­cen de rápido!
Bea­triz, no, no tengo truco, jaja. Creo que me dejo lle­var por su entu­siasmo y se me olvi­dan los ago­bios. Y bueno, tengo una gran resis­ten­cia al des­or­den y al des­ma­dre… aun­que no diga nada bueno de mi como ama de casa. Por ejem­plo, los botes que usa­mos para pin­tar­nos el cuerpo se que­da­ron sucios dando vuel­tas por la terraza lo menos una semana.
Al prin­ci­pio pro­te­gía las super­fi­cies que usá­ba­mos mucho y al final casi daba más tra­bajo hacer eso que asu­mir por ejem­plo que la mesa del salón, que es de Ikea, se man­cha de pin­tura, se lim­pia y si le van que­dando mar­cas cada una tiene su his­to­ria.
Intento apro­ve­char mucho la terraza cuando el tiempo lo per­mite por­que se lim­pia muy fácil con man­gue­razo. Per­fecta no queda pero tole­ra­ble. Tam­bién ayuda que Lola suele res­pe­tar de forma natu­ral los lími­tes del espa­cio donde esta­mos jugando. Leo por ejem­plo no tiene nin­guna pinta de hacer eso, se pasea con todo lo que pilla por la casa y va pin­tando por todos lados.
Y aun­que no lo parezca, algún día tam­bién me ago­bio :-)

5 Una princesa guisante { 10.05.12 at 11:43 am }

Qué diver­tido!! Lo que dis­fru­tan los pekes así, cuando les deja­mos expe­ri­men­tar, ver­dad??? Segui­re­mos tu blog, que nos va a dar muchas ideas ;)
Besos!!!!

6 Lola { 10.05.12 at 11:12 pm }

¡Bien­ve­nida prin­cesa gui­sante, esta­mos encan­ta­dos de reci­bir la visita de una prin­cesa! sí, aun­que lim­piar sea un rollo merece la pena dejar­les expe­ri­men­tar, es mara­vi­lloso ver­les total­mente con­cen­tra­dos en la actividad.

Leave a Comment