las cosas de Lola y su mamá
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Peluche

Pelu­che”, o “Dog­ger”, título ori­gi­nal en inglés, es todo un clá­sico de la lite­ra­tura infan­til bri­tá­nica. Escrito e ilus­trado por Shir­ley Hughes en 1977, fue edi­tado hace dos años en España por la edi­to­rial Flam­bo­yant.

Noso­tros lo des­cu­bri­mos en la sec­ción de nove­da­des de nues­tra biblio­teca y ahora lo tene­mos en casa. Es de esos cuen­tos que ya desde la pri­mera lec­tura sabes que han con­quis­tado a Lola. Aten­día con­cen­trada y ensi­mis­mada, con sus ojos cla­va­dos en los dibu­jos. Y claro, como todas las bue­nas lec­tu­ras, cada vez la dis­fruta más.

Texto e ilus­tra­cio­nes se com­ple­men­tan a la per­fec­ción en este libro ilustrado. Peluche nos cuenta la his­to­ria de un objeto per­dido y encon­trado. David y su pelu­che son inse­pa­ra­bles. Jue­gan durante el día y sue­ñan jun­tos por la noche. Pero un día Pelu­che des­a­pa­rece y David lo echa de menos, está triste y no puede dor­mir. David encon­trará a Pelu­che pero no le será fácil recu­pe­rarlo. Menos mal que su her­mana mayor está allí para ayudarle.

Una his­to­ria anclada en el día a día de los niños, con la que se iden­ti­fi­can rápi­da­mente. Noso­tros toda­vía nos acor­da­mos de un pequeño Pino­cho que se quedó a vivir en Ber­lín… A lo largo de “Pelu­che” cono­ce­re­mos a los her­ma­nos de David, bus­ca­re­mos a este perrito por todas par­tes, pasa­re­mos un día en la feria y vere­mos cómo los her­ma­nos se quie­ren y se ayudan.

Las ilus­tra­cio­nes, en tinta, colo­rea­das en goua­che y pas­te­les al óleo, enri­que­cen la his­to­ria con su viveza, ter­nura y mil deta­lles, con­si­guiendo que los niños se sien­tan den­tro de la his­to­ria. Los tra­zos corren suel­tos por el papel y cap­tan a la per­fec­ción las expre­sio­nes de los niños, su movi­miento y sus emociones.

Esta autora es prác­ti­ca­mente des­co­no­cida en España, pero en Ingla­te­rra es una figura cono­ci­dí­sima en el mundo de la lite­ra­tura infan­til. Con este libro ganó la meda­lla Kate Gree­na­way, que más tarde vol­vió a ganar por “Ella’s Big Chance” en 2003 . Y en el 2007, con motivo del 70 aniver­sa­rio de los pre­mios Kate Gree­na­way y Car­ne­gio, “Dog­ger fue votado como el favo­rito de todos los tiem­pos. En 1999 la reina Isa­bel II le con­ce­dió el título hono­ra­rio de la Orden del Impe­rio Británico.

Ha escrito e ilus­trado setenta libros e ilus­trado muchos más. Sus his­to­rias, como en “Pelu­che”, están ancla­das en la vida dia­ria y domés­tica, girando alre­de­dor de esas peque­ñas o gran­des cosas que mar­can la vida de los peque­ños, como un cum­plea­ños, unas botas nue­vas, jugar con los her­ma­nos, ir al par­que… Es muy cono­cida su serie de “Alfie”, un niño que sos­pe­cho debe ser la ver­sión bri­tá­nica de nues­tro popu­lar Teo.

Si os interesa, en este vídeo podéis escu­charla hablar sobre Alfie, su ins­pi­ra­ción y su forma de ilus­trar y narrar.

6 comments

1 Inma { 04.22.12 at 7:34 pm }

Jooo, qué refe­ren­cia tan bonita, muchí­si­mas gra­cias! Un besico.

2 Anina { 04.23.12 at 3:46 pm }

Buuuuf! me suena la his­to­ria pero sin el mismo final, mi pequeña per­dió hace 6 meses a Lulú y aún la recuerda con lágri­mas, para ella es la pri­mera pér­dida y la llora como cuando un ser que­rido se muere y a mí me cuesta tanto verla así que intento no recor­dar­selo, así que me guardo el libro para cuando lo haya superado.…

3 Lola { 04.25.12 at 11:21 pm }

Pobre­cita, me ima­gino la tris­teza… Nues­tro Pino­cho se quedó en Ber­lín por­que le gus­taba mucho la ciu­dad y esta­mos segu­ros que algún niño lo encon­tró y es muy feliz con él, no se si val­drá para Lulú esta his­to­ria. Lola toda­vía piensa que si algún día vol­ve­mos quizá lo vea­mos :-)

4 Lola { 04.26.12 at 12:10 am }

Otro más para la lista, esto de los libros es un vicio, ver­dad? Un beso, Inma!

5 Anina { 04.26.12 at 10:11 am }

Aaay Lola si supie­ras la de cosas que hemos hecho para des­pe­dir a Lulú, lo pri­mero fue con­tarle que seguro lo había encon­trado un niño/a y que iba a ser muy feliz con ella y tuvi­mos que aña­dir que seguro que lo cui­da­ria igual de bien que lo hacía ella por­que estaba por que estaba con­ven­cida que el niño la iba a pegar pata­das a y la iba a tirar por la taza del wc :S
Como la echaba taaanto de menos la escri­bi­mos una carta a Lulú (que guardo como oro en paño) en forma de avion­cito de papel para lan­zarla al cielo y que el viento la lle­vase junto a Lulú, no quiso dejarla volar tenía miedo que otro niño la cogiera y la rompiera…

Llo­raba por­que no se acor­daba de su cara y echaba de menos dor­mir junto a ella, así que impri­mi­mos unas fotos de ellas dos jun­tas e hici­mos un collage que pega­mos en la pared de su cama para que estu­viese a su lado por la noche, fue peor :*( le daba el beso de bue­nas noches y llo­raba hasta con hipo aca­ri­ciando su foto, ya una noche deses­pe­rada la pro­metí que la encon­tra­ría que no sabía cuando pero que lo haría y desde enton­ces tengo a toda la fami­lia y ami­gos bus­cando a Lulú por todas las tien­das, la voví a fas­ti­diar con esa pro­mesa no la he dajado cerrar su duelo.

En fin intento no recor­dar­selo, la situa­ción ha lle­gado a un punto que ya me supera.…

Vaya charla que te he echado! jajajajajaja

6 Lola { 05.01.12 at 12:58 am }

Ay Anina, Lulú era mucha Lulú, qué tierna tu niña y menudo pape­lón para ti. Me ha gus­tado mucho leer toda la his­to­ria y sí, tie­nes razón con lo de cerrar su duelo, supongo que eso es lo que nece­sita y no se puede ace­le­rar ni dis­fra­zar con his­to­rias. Un beso!

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