las cosas de Lola y su mamá
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Posts from — October 2012

The Sound Playground

Esta es la primera de unas entradas que quiero dedicar a la intersección de dos cosas que nos gustan mucho en el país de las hadas: espacios de juego y música.

Comienzo con «The Sound Playground», un rincón que pertenece al Concert Hall of the 21st Century de Amsterdam. Aunque se llame playground no es un parque infantil como los que conocemos, no hay columpios ni toboganes, pero sí es un espacio donde jugar y experimentar, en este caso con la música. «The Sound Playground» invita a niños y adultos a crear música, a convertirse en compositores sin necesidad de pentagramas ni saber tocar un instrumento. Para ello, cuenta con un conjunto de instalaciones musicales ideadas para niños de entre 7 y 12 años, que permiten hacer música de una forma diferente. El sonido nace al moverse, al pintar o al hacer construcciones.

La creación musical se enfoca de forma individual pero principalmente colectiva, porque todas las instalaciones están pensadas para el uso de varios niños a la vez.

Los nombres de estos extraños instrumentos, OMNI, SonOrb, Kosmix y Xenax parecen sacados de una película de ciencia ficción, igual que sus sonidos electrónicos y su aire futurista.

OMNI es la creación de Patrice Moullet, compositor e inventor de instrumentos musicales. Se trata de un instrumento de percusión que parece una gran seta multicololor. Está dividida en 108 panels de colores diferentes, cada una con su propio sonido y se toca golpeando con las manos. Admite varios músicos a la vez y se puede programar con diferentes muestras de sonido: voces, músicas del mundo, techno, orquesta. las posibilidades son infinitas. Su aspecto me parece precioso e invitante a tocar.

Si os habéís quedado con las ganas de saber cómo suena, en este video podéis ver a un montón de niños en acción, dentro de un taller infantil con este instrumento realizado en París.

Detrás de las otras tres instalaciones está el artista músico Edo Paulus.

Kosmix es una alfombra musical de cinco metros cuadrados. De color negro con círculos blancos sensibles a la luz, cada círculo esconde un sonido. Rayos de luz van desde el techo hasta cada punto de forma que cuando el rayo se interrumpe, con la mano o el pie, se crea un sonido. Ha sido diseñada y creada en colaboración con Marien Hogerheijde y Danny de Graan.

En Xenax, un gran tapiz dividido en cuatro, los niños dibujan con un lápiz sobre una pantalla, pero en lugar de aparecer trazos, se crean sonidos y luces. Ha sido diseñado y producido en colaboración con Marien Hogerheijde e Yvonne Boelens.

Y por ultimo, SonOrb, un juego de 12 esferas de colores y 16 pedestales que me ha encantado. En lo alto de cada pedestal hay un hueco para albergar una esfera. Cuando una esfera se coloca sobre un pedestal, se enciende y emite un sonido. Cada esfera tiene su propio sonido. Colocando la esfera sobre pedestales diferentes se obtienen variaciones de este sonido. Pedestales altos dan como consecuencia variaciones agudas, y bajos graves. La esfera una vez colocada en un pedestal también se puede rotar para producir modulaciones del sonido. Cuantas más esferas se colocan, más sonidos se escuchan. Divertido, ¿verdad?

La visita al «Sound Playground» se realiza en grupos con la guía de un adulto. Ofrecen talleres y hasta se puede celebrar allí el cumpleaños con una fiesta para los amigos de lo más original.

October 28, 2012   No Comments

La primera vez que nací

Últimamente allá donde voy estoy rodeada de embarazadas. Así que me he acordado de un librito muy especial que es un regalo precioso para una recién estrenada mamá. Se trata de «La primera vez que nací», un texto de Vincent Cuvellier, ilustrado por Charles Dutertre y editado en España por SM. La historia nos lleva de la mano de Carlota recorriendo su vida a través del relato de sus primeras veces, desde que nace, pasando por su niñez y adolescencia, hasta que se convierte en mujer adulta y finalmente mamá.

Es perfecto para leer con los niños, seguro que les hace reir, pero también para disfrutarlo las mamás solas. Con frases cortas y sencillas, es fácil verse reflejada en muchos de esos primeros descubrimientos. «La primera vez que nací» está lleno de emoción y ternura, de palabras dulces y también divertidas, te arranca sonrisas, risas y, si eres como yo, de lágrima fácil, hasta alguna lagrimilla.

El libro empieza así:

La primera vez que abrí los ojos, los cerré rápidamente. Lloré. Levanté mis manos al cielo y las posé entre dos montañas de leche. Dejé de llorar. Abrí los ojos por segunda vez en mi vida. Vi la luz más suave del mundo: eran los ojos de mamá.

Y siguen muchas primeras veces, donde los recuerdos se van hilando uno tras otro y a veces se entrecruzan y juegan entre sí. Es difícil elegir, estas son solo una muestras. Las hay divertidas:

La primera vez que hice pipí, fue encima de papá.

La primera vez que subí a un autobús, piqué el billete tres veces. Para estar segura. Luego me subí en las rodillas de papá y le besé tres veces. Para estar segura.

La primera vez que me disfracé, fue de princesa. La segunda vez que me disfracé, fue de princesa. La tercera vez que me disfracé, fue de princesa. Por lo tanto, soy una princesa.

La primera vez que me monté en bicicleta sin ruedines, lo hice con los ojos cerrados, sin manos y sin papá.

y muchas emocionantes:

La primera vez que mi abuelo murió, mamá me abrazó para consolarme. Pero, en realidad fuí yo quien la abrazó para consolarla.

La primera vez que su mano tocó la mía, sentí el viento soplar sobre mis párpados cerrados.

La primera vez que te moviste dentro de mi vientre, cerré los ojos y escuché el sonid0 del mar.

La primera vez que te vi, fuiste tú quien cerró los ojos y esta vez el mar era yo.

El final del libro es ese cierre perfecto con el que definitivamente el autor da en la diana del corazón de una madre:

La primera vez que naciste, fue la segunda vez que yo nací.
Un final tan mágico, tan cierto, tan maravilloso.

October 14, 2012   11 Comments

Falso batik + freezer paper

Este verano fuimos a conocer a la profe de Lola y nos volvimos a casa con una bolsa de tela para que Lola la personalizara a su gusto y la lleváramos al cole bien llena con ropa de cambio. A las dos nos encantó la idea, pero nos íbamos de vacaciones y el proyecto quedó aparcado. Dos dias antes de empezar el cole nos pusimos manos a la obra y por fin hace un par de semanas la dejamos colgada en su percha.

Antes de decidir cómo la íbamos a pintar, comentamos todas las posibilidades que se nos ocurrían: rotuladores, ceras, pintura, pegarle cosas, teñirla,… y para mi sorpresa Lola me dijo que quería repetir el falso batik que hicimos con pegamento y acrílicos a principios de verano.

El bote grande de pegamento se nos había acabado y Lola uso unos chiquititos. El resultado fue un poco diferente porque con estos botes a Lola le costaba más apretar y las líneas se rompían en varios puntos. Entre que probamos con varios pegamentos, que dejamos secar una cara del bolso y empezamos con la otra, que se acabó el pegamento… Lola se cansó de tanto preparativo y perdió interés en seguir.

Para reanimar el proyecto se me ocurrió usar por fin un rollo de freezer paper que tenía guardado desde hace tiempo. El freezer paper es un papel para congelar alimentos que en Estados Unidos se encuentra fácilmente en cualquier supermercado. Tiene una cara encerada de forma que cuando este lado brillante se coloca encima de una tela y se plancha, el papel se queda pegado a la tela. Esto permite utilizarlo para crear tus propias plantillas de estarcido. El papel se recorta de la forma deseada, se pega y luego se pinta por encima. La pintura no penetra donde está el papel y una vez seco se despega sin problema. Yo no lo he encontrado a la venta en España en supermercados, el nuestro vino desde Estados Unidos aprovechando un viaje de trabajo del papá, pero he visto que ya se puede encontrar en Amazon (en láminas en Amazon España o rollo en Amazon USA) o en tiendas de manualidades como Manos Maravillosas.

A mi se me ocurrió usar las troqueladoras que tenemos y que a Lola le encantan para recortar formas y pegarlas en el bolso. Con las más grandes tuvimos que poner un folio debajo del freezer paper para que no se quedaran atascadas pero las pequeñas lo cortaban sin problemas.

La idea era la misma que con el pegamento: pegar las formas recortadas, pintar por encima y al despegarlas descubrir que han dejado su forma en la tela. Usamos estrellitas, ositos, cuadrados, círculos, una luna fruto de un círculo atascado y corazones. Lola decidió cuántos y dónde quería colocarlos y yo pasé la plancha bien caliente por encima para fijarlos.

Después sacamos las pinturas acrílicas (las nuestras son del Lidl). Lola eligió los colores que quería usar y con pincel fue aplicando la pintura. Esta vez las diluimos muy poquito y quedaron colores muy intensos. Como veis en las fotos, no pintó todo el bolso, sólo pasó por encima de todas las pegatinas y el pegamento.

Lo dejamos secar y al día siguiente retiramos impacientes los papeles pegados. La mayoría dejaron su dibujo perfecto. Luego metimos el bolso en agua caliente para levantar el pegamento una vez reblandecido.

Aquí podéis ver un detalle de alguna de las figuras troqueladas:

Y este es un antes y un después de quitar el pegamento… con los papeles fuimos tan impacientes que no lo hicimos. ¿Parece una cara?

El resultado nos encantó. A mi personalmente me gusta mucho la mezcla de figuras geométricas y bien definidas con las formas irregulares y orgánicas del pegamento.

October 5, 2012   3 Comments