las cosas de Lola y su mamá
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Adios Junio

Hace unos minu­tos que ter­minó el mes de Junio. Un mes que hemos dis­fru­tado al máximo, por eso casi no he apa­re­cido por aquí. Antes de que lle­gara el calor y que las pla­yas se lle­na­ran hasta los topes, nos esca­pa­mos diez días a Denia. Un res­piro que nos sentó de mara­vi­lla. Hici­mos cas­ti­llos en la playa, nos baña­mos mil veces en mar y pis­cina, reco­gi­mos con­chi­tas, vola­mos come­tas, ¡ay, qué bien se está de vacaciones!

Leo des­cu­brió por pri­mera vez el mar y la pis­cina. El año pasado era muy chi­qui­tín y sólo los vió de lejos. Nos ha demos­trado que es un pece­ci­llo que no tiene nada de miedo al agua. Se bañó feliz en mis bra­zos a todas horas y hasta se metió gateando en el mar para ir en mi busca hasta que hizo aguas y tuvo que salir su padre corriendo tras él. Pero lo que más feliz le hizo fue­ron las esca­le­ras del apar­ta­mento, las tuvi­mos que clau­su­rar con una maleta para no tener que estar todo el día detrás de él… hasta que tam­bién apren­dió a tirar la maleta.

Lola, que siem­pre ha tenido miedo al agua, este año estaba mucho más suelta. Se lanzó a la pis­cina el día de lle­gada como una loca, entraba, salía y entre carrera y carrera daba sal­tos y gri­tos de ale­gría. Y en el mar olvidó sus mie­dos y se bañó y jugó encan­tada. Ya habla de vol­ver, ¡no me extraña!.

Vol­vi­mos a Madrid y el fin de semana siguiente ya está­ba­mos otra vez en carre­tera. Esta vez rumbo al valle del Tié­tar, a las casas rura­les de El Higue­ral de La Sayuela, en el pue­blo de El Raso. Un sitio mara­vi­lloso donde estoy segura que vol­ve­re­mos. Estu­vi­mos en una com­pa­ñía fan­tás­tica, las fami­lias de las madres de día y de los ami­gui­tos de El Nido de Lola, con los que pasa sus maña­nas. Ha sido muy espe­cial ver­los a todos jun­tos, feli­ces, todo el día en pelo­ti­llas, corriendo, moján­dose, man­chán­dose de tie­rra, pasán­do­selo en grande. En un fin de semana nos ha dado tiempo a dis­fru­tar de un mon­tón de gran­des y peque­ñas cosas como cenar bajo un cielo estre­llado, comer un mon­tón de pla­tos deli­cio­sos pre­pa­ra­dos entre todos, visi­tar la charca de las ranas, cele­brar dos cum­plea­ños, bañar­nos en las pozas,.. Con razón nadie que­ría vol­ver a casa.

A cam­bio de tanta esca­pada, Julio lo pasa­re­mos ente­rito en Madrid, pega­dos al ven­ti­la­dor y esca­pán­do­nos a la pis­cina en cuanto poda­mos. Pro­meto pro­pues­tas y acti­vi­da­des fres­qui­tas para com­ba­tir el calor, noso­tros las vamos a nece­si­tar. A Junio eso sí,  lo vamos a echar de menos.

July 1, 2012   4 Comments