las cosas de Lola y su mamá
Random header image... Refresh for more!

Harina y aceite

La semana pasada juga­mos con una com­bi­na­ción de lo más sencilla, harina y aceite. Como otras veces, toma­mos la ins­pi­ra­ción del mara­vi­lloso Tin­ker­lab. Allí, Rache­lle con­taba que su hija había pasado horas dis­fru­tando de esta mez­cla. La pro­puesta pro­me­tía y no nos defraudó. A Lola le dio juego no sólo una tarde inter­mi­na­ble sino varios días más.

Antes de empe­zar y des­pués de con­tarle lo que íbamos a hacer, Lola ya estaba ani­ma­dí­sima, gri­tando mien­tras daba botes ”¡a prin­garse, sí, a pringarse!”. Empezamos usando 4 tazas de harina y 1/2 de aceite. Aun­que des­pués aña­di­mos en varias tan­das más aceite a ojo.

La receta ori­gi­nal indi­caba aceite de bebé, yo apro­ve­ché para gas­tar un poco de aceite de almen­dras cadu­ca­dí­simo que tenía­mos por casa y luego com­ple­ta­mos con aceite de gira­sol. Rache­lle pro­pone aña­dir unas gotas de aceite de lavanda para darle olor.

Harina y aceite se ama­san y aun­que al prin­ci­pio la mez­cla es prin­gosa, a medida que el aceite des­a­pa­rece se vuelve una masa are­nosa y suelta, que no se pega nada a las manos y que al apre­tarla se vuelve com­pacta y man­tiene la forma. En inglés la lla­man cloud dough, algo así como masa de nubes. Esta tex­tura da mucho juego y en nues­tro caso, una buena tanda de croquetas. Y gra­cias al aceite, des­pués de ama­sar un buen rato las manos que­dan sua­ves como si nos aca­bá­ra­mos de dar una crema hidratante.

Ade­más de explo­rar con las manos, saca­mos cucha­ras, mol­des y varios reci­pien­tes para “cocinar”.

En las fotos podéis ver la can­ti­dad que sale, la receta ori­gi­nal es para el doble de ingre­dien­tes, más diver­tido pero acaba seguro con vues­tra des­pensa de harina.

Pero lo más bonito para mi, fue que esta es la pri­mera acti­vi­dad que com­par­tie­ron Lola y Leo. El pobre­ci­llo lo pasa fatal cada vez que hace­mos algo y no le deja­mos tocar. Explo­ra­dor nato, nos tira los botes de pin­tura y agua y acaba con todo lo que pilla. Es impo­si­ble man­te­nerle ale­jado en la misma habi­ta­ción de donde esta­mos, el siem­pre quiere estar en la fiesta y no hay nada que le dis­traiga mucho tiempo. Esta vez, como se que­ría comer la mez­cla, nos fui­mos a jugar a otra habi­ta­ción los dos jun­tos y deja­mos a Lola char­lo­teando sin parar mien­tras pre­pa­raba mil y una comi­di­tas. Luego vol­vi­mos y le dejé par­ti­ci­par. ¡Qué ilu­sión le hizo coger todos los cacha­rri­tos!. Inten­taba relle­nar­los haciendo pin­cita con los dedos y jugaba a inter­cam­biar reci­pien­tes con Lola. Al final eso sí, vol­vió con insis­ten­cia a que­rer comerse todo y lo tuvi­mos que dejar para otro día.

La ver­dad que no tengo claro quien se lo pasó mejor, si Lola, Leo o yo mirán­do­los disfrutar.

May 3, 2012   7 Comments