las cosas de Lola y su mamá
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Posts from — September 2011

Blandiblú

Seguro que muchos os acordáis de jugar de pequeños con el blandiblú. Ese era el nombre comercial que dábamos en España a una masa que parecía un gran moco verde resbaloso y escurridizo. En inglés lo llaman de muchas formas: flubber, gak, gooey, slime

A principios de verano, fabricaron en el maravilloso blog Tinkerlab uno casero y nos quedamos con ganas de probar. Nuestro primer intento fue allá por Julio. Lola estaba cansada y no quería pringarse, así que jugó con alguna cuchara y con las tijeras, pero no pareció disfrutarlo mucho y yo, si soy sincera, me quedé un poco decepcionada.

Hoy hemos repetido y qué diferencia, ¡esta vez se lo ha pasado pipa!

Los ingredientes son pocos: solo hace falta pegamento, agua, colorante o pintura si queréis darle color y un poco de bórax.

En todas las páginas en inglés que he consultado usan Elmer’s glue. Creo que es una simple cola blanca, al menos es lo que nosotros hemos usado y nos ha funcionado.

El bórax es un compuesto del boro que se vende en polvo, está presente en muchos detergentes, suavizantes, desinfectantes y se utiliza en la fabricación de esmaltes, vidrio y cerámica. Yo lo encontré en una droguería bien surtida de barrio. Por lo que he leído, en las cantidades que se usan para este experimento no es tóxico, sólo hay que controlar que los niños no se lo lleven a la boca.

Y el color rosa lo hemos conseguido con nuestro colorante alimenticio.

Por un lado se mezclan cantidades iguales de agua caliente y pegamento, en nuestro caso una taza de cada. Se le añade una nota de color. Lola, como era de esperar, lo quiso rosa, pero podéis probar con un clásico verde. Por otro lado, se disuelve una cucharadita de bórax en media taza de agua caliente  y se echa sobre la mezcla anterior. Se revuelve bien, primero mejor con cuchara. Y en unos segundos veremos cambiar la textura y podremos meter las manos en la masa.

Como dice la receta original, no es necesario seguir al pie de la letra las cantidades. Nosotros en seguida doblamos la cantidad de bórax, y ya perdimos totalmente la pista de las cantidades cuando Lola incorporó al juego el recipiente con agua que habíamos usado al principio. Se dedicó a lavar el blandiblú y pasarlo de un recipiente a otro no se cuántas veces, y sobre la marcha fuimos añadiendo más pegamento, más borax…

Nada como experimentar y probar para ver cómo responde el material. Cuanto menos borax más escurridizo y un poco pringoso y con más borax, más compacto y ya no se pega a las manos.

El secreto de esta masa es el bórax, que convierte la mezcla de pegamento y agua en un polímero. Y es que este experimento puede ser una divertida clase de química para niños más grandes y adultos. En Tinkerlab nos remiten a Steve Splanger Science para encontrar la explicación científica que hay detrás de esta masa viscosa.

Lola también disfrutó mucho preparando pasteles y tartas con nuestros moldes de cocina. Era genial ponerlos boca abajo y que la masa se quedara pegada sin caerse, para luego desmoldarlos y ver el detalle del molde dibujado a la perfección.

Y a la hora de limpiarse, de manos y cuerpo sale fenomenal, sólo mancha el colorante que se va con agua. Con la ropa hay que tener mucho cuidado porque no se limpia fácilmente. Aun así, no dejándolo secar yo he conseguido sacar todas las manchas frotando con un cepillito.

Ha sido una actividad muy divertida y totalmente recomendable, aunque nunca hubiera pensado que con ella se pudiera manchar tanto… ahí creo que ha ayudado mucho el bol con agua.

Mientras nosotras comíamos pasteles rosas, había quien se comía los pies. No me resisto a poner esta foto de un Leo comestible.

September 27, 2011   16 Comments

“Un gato en el árbol”

La calle Mayor de mi pueblo no es la más grande pero tiene un árbol“. Así empieza el cuento “Un gato en el Arbol”, uno de los favoritos de Lola de este verano.

Su autor es Pablo Albo, creador de títulos conocidos como “La Sopa Quema” o “El Tragaldabas”, está ilustrado por Géraldine Alibeu y editado por OQO.

Es una historia sencilla y divertida que empieza cuando el gato de la señora Paquita se sube a un árbol huyendo de un perro y luego tiene miedo de bajar. Para conseguir rescatar al gato, varios personajes se irán subiendo al árbol… pero ninguno será capaz de bajar.

La  misma estructura se repite una y otra vez con la aparición de cada personaje. Cada uno dice algo cuando se sube al árbol y así se van encadenando los maullidos del gato, los lloros de la niña, los gritos de socorro del padre, la llamada a los bomberos de la madre y por fin la sirena de los bomberos. Os podéis imaginar como coreábamos en casa todos estos llantos y llamadas de socorro.

Un cuento muy oral, con sentido del humor, perfecto para hacer un poco de teatro. Y no se a vuestros peques, pero a Lola le encanta el mundo de los bomberos, así que otra baza más para disfrutarlo.

Y mirar qué bonita parece la adaptación como corto de animación de OQO Filmes, bajo la dirección de David Gautier. Fue seleccionado para el Festival de  Animación de Annecy 2010 y forma parte de la serie de televisión “Los cuentos del camino”.

Y esto es lo que os quería contar hasta que visité la página de Pablo Albo y me quedé prendada de sus palabras sobre el arte de la narración oral. Y es que a Pablo no solo le gusta escribir cuentos, también le encanta contarlos. Este cuentista domador de palabras, como él se define, tiene una larga trayectoria en el mundo de la narración oral escénica dentro y fuera de nuestras fronteras. Cuenta para niños y también para mayores y además imparte talleres para introducirse en este arte. Uno de ellos se llama “Aprende a contarme un cuento. Curso para padres y madres” y después de leer su programa yo estoy deseando apuntarme:

Podría pensarse que los niños que escuchan cuentos de la voz de un narrador ya tienen suficiente, pero no es así. Los cuentos que de verdad importan, los que recordarán toda la vida, ésos sólo podéis contárselos los padres y las madres.

me gusta cómo nos explica por qué no hay que temer hacerlo mal

…existió el peor narrador del mundo y también el peor cuento. Y que una noche coincidieron y de la boca del uno salió el otro. Sólo una persona alcanzó a oírlo, poco antes de caer en un profundo sueño. Aunque no lo crean, pasó una noche tranquila y soñó muchas cosas. Al día siguiente, se levantó con una gran sonrisa en la boca, que se hizo aún más grande cuando en el colegio dijo a un compañero: “Anoche, mi padre me contó un cuento”.

y me parece una delicia cómo habla de la narración:

 La narración es intimidad. Elige un sitio donde puedan tener lugar las confidencias. Un sitio recogido para bajarnos de este mundo tú y yo, sin darnos cuenta, montar en otro y volver luego.Narrar es viajar con alguien a quien aprecias.

….

…la narración es intimidad, es viajar, es construir un mundo, es ser uno mismo, es sinceridad, es sorprender, es observar, es hablar y también callar, es naturalidad,  podemos decirlo: La narración es sobretodo una actividad placentera. Por favor, cuando contemos cuentos que sea por placer. Olvidemos otras secretas intenciones. Es cierto que los cuentos, además de encandilar, animan a leer y enseñan y educan y tantas otras cosas, pero eso ya lo hacen ellos solos, nosotros sólo tenemos que estar pendientes de DISFRUTARLOS. Por encima de todo la narración es disfrutarnos.

Y como parte de este taller, nos presenta una selección de Cuentos Infantiles (no en vano colaboró durante varios años recomendando lecturas para niños en la radio) y nos aconseja cómo elegir bien un libro infantil.

Ah, y antes de leer “Un gato en el árbol”, no olvidéis seguir sus “Quince actividades para antes de leer este libro“. Me ha encantado el humor y el amor con el que este cuentista trata a las palabras.

September 23, 2011   2 Comments

A toda vela

Creo recordar que ya he hablado de algún espacio de juego infantil con algún barco pirata en el que jugar a ser un marinero en alta mar. Pero nada parecido a los barcos que hoy os quiero enseñar. Y es que las creaciones de la empresa danesa Monstrum son auténticas escenografías llenas de imaginación con barcos que parecen haber sobrevivido a la peor de las tempestades y han quedado varados en la arena de una isla desierta… o en el lomo de una ballena.

Monstrum se fundó en el 2003, por Ole B. Nielsen y Christian Jensen, escenógrafos que se habían conocido en el mundo del teatro danés. Del teatro se lanzaron al diseño de espacios de juego infantil muy visuales, nada aburridos, llenos de fantasía… y con un punto de locura. Su inspiración está en el mundo que nos rodea y muy especialmente en las cosas que atraen a los niños, como los medios de transporte o los animales.

Entre todos sus diseños, me llamaron la atención desde el primer momento sus barcos. Han realizado ya tres espacios que giran en torno a ellos, los tres en Copenhague, cada uno diferente y con mucha imaginación.

El primero, construído en el 2005, se encuentra en el Aarhus Space al este de Copenhague. Recrea a la Santa María de Marco Polo, varada en la Isla de Pascua. Un gran barco hundido en la arena conectado por cuerdas, redes y troncos a dos espectaculares cabezas Moais.

En la embarcación no hay superficies horizontales, todo está inclinado y se puede trepar por todas las superficies. Los niños pueden llegar a la cubierta subiendo por el rocódromo del costado o a través de cuerdas sin llegar a tocar al suelo, y en el lateral hay una entrada para llegar a la bodega. Hasta tiene un cofre del tesoro con su propio tobogán para los más pequeños.

Y aquí está La Trinidad, orientado a niños entre 2 y 5 años. Una elección especial para una zona, el Soender Boulevard, donde antiguamente había una playa. Un buque costero roto en dos sobre la arena y toda la mercancía esparcida alrededor entre islas de arena y agua. De nuevo mucho juego de equilibrio y trepar.

¿Os habéis fijado en el detalle de la balsa de troncos de madera?

Por último, el barco Mary en el Petzis World dentro del famoso parque de atracciones Tivoli. Un proyecto en colaboración con los arquitectos Jumana J. Brodersen y Jonathan Wright, dando vida al mundo del oso Rasmus y sus amigos, unos personajes literarios muy populares entre los niños daneses. Una estética diferente a la de las dos propuestas anteriores, con colores más vivos. Aquí tenemos un barco inclinado en lo que parece una roca pero que resulta ser una ballena, un faro, un submarino, una zona para niños, juegos con agua… un paraíso para los niños.

Además del atractivo visual lo que me encanta de estos diseños son las historias que se pueden crear en estos escenarios de película y el espíritu de aventura y reto físico que presentan. Como cuentan estos diseñadores, el parque es principalmente un espacio para el juego motor que tiene que proporcionar a los niños la posibilidad de tomar riesgos y de probarse a sí mismos, intentando llegar cada vez más alto, más lejos y más rápido.
Pero no os creáis que la imaginación de estos daneses termina en los barcos… todavía hay más, mucho más. Otro día os lo cuento.

September 20, 2011   3 Comments

Zapatos adorables para pies adorables

Pensando en el otoño que se acerca y en el cambio de tiempo, ando buscando zapatos para Lola. Nuestra marca favorita hasta ahora, See Kai Run, a la que le hemos sido fieles desde sus primeros zapatos, ya no fabrica su número. Este verano ya nos tocó buscar otras alternativas, y encontrar zapatos bonitos, flexibles y que no fueran muy caros no fue nada fácil. Así que ahora que todavía hace calor es buen momento para empezar a sondear el mercado.

Hay una marca americana que lleva tiempo tentándome por sus diseños llenos de color y alegría. Son Livie and Luca, y para facilitar un poquito las cosas, tienen también desde hace unos meses tienda online en Inglaterra  (en ésta no han cargado todavía la colección de otoño pero mantienen las rebajas con algún zapato cerrado perfecto para entretiempo).

La empresa nació en el 2005 de la mano de unas mamás amigas que bajo el lema “Zapatos adorables para pies adorables” decidieron embarcarse en la aventura de crear zapatos para los más pequeños que transmitieran alegría. Y debían aunar justo lo que andamos buscando: un diseño moderno, una suela flexible que fuera lo más parecido a andar descalzo y mantener un precio razonable.

Sus diseños están inspirados en la naturaleza, en el folklore y en la imaginación infantil. Son botas y zapatos con pájaros, setas, elefantes… que parecen salidos de un cuento. Para mi destacan porque son divertidos y muy alegres. Y estoy segura que a los niños les entran por los ojos nada más verlos. Además, al menos a primera vista, parecen cómodos y blanditos.

Su tallaje va desde los primeros zapatitos para preandantes hasta niños en edad preescolar (del 4 al 13 US/ del 19 a 31 europeo).

Su elaboración es un proceso artesanal de principio a fin. Hechos a mano, no hay dos iguales.

Livie and Luca se define como una empresa preocupada por respetar y proteger el medio ambiente, que cuida y vigila todos los materiales empleados en la fabricación desde la selección del cuero hasta el embalaje. Y preocupados por los que menos tienen, destinan el 10% de su recaudación online para ayudas y han lanzado una iniciativa para enviar sus zapatos ligeramente usados a niños en Honduras.

Con tanto zapato bonito, ¡qué difícil es elegir!

September 17, 2011   10 Comments

Vuelve la brujita Mora

Para los que vivís en Madrid, la brujita Mora vuelve por fin con sus canciones llenas de magia para conseguir un mundo mejor. Ella es Vanessa Borhagian y su disco Telaraña, música para todas las edades para soñar, reir y mirar el mundo con una sonrisa. Nosotros la descubrimos hace un año y nos enamoramos al instante. La cita es el domingo 25 de Septiembre, en la Escalera de Jacob, a la 13:30, ¡no os lo perdáis!, sus directos son de lo más divertido.

Y para todos los que no tenéis oportunidad de acercaros, os dejo unos consejos y juegos que esta bruja tan especial propone para disfrutar de la música con los peques. Un montón de posibilidades para desarrollar las percepciones musicales mientras jugamos:

 –      Caminar con los tiempos de las canciones, cada tiempo un paso o cada tiempo 2 pasos si es lenta, dar palmas, hacer soniditos con la boca a ritmo de la canción (caballito, besos, “pedos de boca”, etc…), chasquidos de dedos, al ritmo dar con las manos en las piernas, en las piernas de alguien, en la cabeza con una mano y con la otra en la tripa o cabeza de alguien. 

–      Crear un movimiento para un tipo de tambor, otro para otro tipo de instrumento (identificar sonidos, timbres, instrumentos), y cuando suene la canción hacer el “baile” de los timbres.

–      Tararear la canción con “lala…”, con “tata…”, con “meme”, con “pipi”, etc.

–      Cambiar todas las vocales de la canción por A o por i, etc….

–      Poner letra en una melodía fácil del repertorio clásico (9 de Beethoven, un vals de Strauss -Danubio Azul por ejemplo-, la cabalgata de las Valquirias de Wagner, Bolero de Ravel, adagio de Albinoni, de Mozart ‘Eine Kleine Nachtmusik’, canon de Pachelbel, etc.

–      Poner una letra nueva en una canción ya conocida.

–      Cantar un cuento: cantar improvisando, inventando sobre la marcha una melodía.

–      Poner músicas variadas, hindúes, árabes, japonesas e inventar o leer un cuento mientras suena la música.

–      Poner un dibujo o película sin el sonido e inventar los diálogos, la música, hacer todos los sonidos.

–      Inventar un idioma y charlar así.

–      Cantar una canción toda con “miau, miau” o “que que” o “quiquiriquí”, o “guau o mu”… cantar con el sonido de un animal.

–      Cantar una canción toda “muuuy feliz”, con una sonrisa exagerada y muy alegre. Cantar después enfadado, con cara de malo, después llorando y muy triste, después bostezando, después con hipo, después con voz de hormiguita, muy agudo, después suave como si estuviera un bebe durmiendo y no se le puede despertar, después fuerte porque queremos que en Portugal nos escuchen. Inventar variaciones. ¡A los niños les encanta este juego!

Son parte de un artículo escrito por la propia Vanessa que podéis encontrar aquí.

September 15, 2011   6 Comments

Y más ríos de color…

Seguimos manchando la terraza… y eso que esta propuesta no era demasiado arriesgada, pero esta vez fui yo quien “enredó” las cosas. Y es que me encanta cuando una actividad toma rumbos inesperados.

La idea original la saqué del libro “Big Messy Art” de Mary Ann Kohl, que como todos los libros de esta autora es un auténtico tesoro de actividades creativas y divertidas para niños. Se trataba de espolvorear pintura en polvo sobre un papel y luego soplar pompas para descubrir los dibujos que hacen las pompas al estallar contra el papel.

Nosotros usamos nuestros colorantes en polvo sobre un papel contínuo colocado en el suelo de nuestra terraza. El libro sugiere tamizar la pintura para distribuirla bien por todo el papel. Lo intentamos con la ayuda de un colador, pero como podéis ver hubo que contener a Lola para que no volcara los botes enteros.

Una vez preparado, sacamos nuestra colección de pomperos y a soplar. A Lola, que todavía no domina demasiado bien el arte de las pompas, le costaba un poco que las pompas llegaran al papel y además, el viento no jugaba a su favor. Aún así, tuvo éxito varias veces. De las pompas que explotó en el papel la mayoría simplemente arrancaron puntitos de color, pero algunas dejaron unos círculos maravillosos.

Si queréis probar, lo mejor es tener una colección de distintos tamaños de pomperos o fabricaros alguno casero, para obtener resultados diferentes.

Llegó un momento que Lola se cansó de hacer pompas y el papel, que era bastante grande, seguía casi como al principio. Esta vez fuí yo la que pensé que había que añadir un poco de agua para conseguir sacar partido a tanto colorante y como estábamos en la terraza pues… qué mejor que con la regadera. No podía haber elegido algo más atractivo, ¡menudo éxito!.

No se la de veces que Lola llenó y vació la regadera sobre el papel y la de chorros de tinta que corrieron por la terraza. Fue espectacular ver aparecer los colores con cada riego y contemplar la alegría de nuestra jardinera pintora.

Y milagrosamente, el papel resistió tanto lavado sin romperse.

El resultado es muy distinto al que os enseñaba hace poco adornando nuestra cocina. Con tanta agua, los colores están mucho más desvaídos, pero hay mucho juego de texturas, entre pequeños puntos y dibujo de aguas que también queda muy bonito.

Estoy pensando en guardarlo para forrar cuadernos o envolver regalos… ¡pero es que Lola no me deja cortarlo!

September 13, 2011   7 Comments

Puntadas

Mi máquina de coser está feliz porque por fin la he sacado de la estantería donde estaba cogiendo polvo y Lola revolotea desde ayer con un bolso nuevo para estrenar la temporada. Era un proyecto que le había prometido nada menos que a principios de verano, cuando cosí sus “hermanos mayores”.

 

Fueron un regalo especial para sus madres de día, nuestra forma de darles las gracias por todo su cariño. Una sencilla bolsa de tela bien amplia con asas para colgar donde cabe desde una buena lectura hasta unas agujas de punto. Y claro está que Lola tenía que participar de alguna manera en la elaboración de estos regalos, por eso eran bolsos reversibles. Por un lado, una lona blanca decorada con los dibujos llenos de color de Lola y por el otro un bonito estampado floral, un poquito “más discreto”. Así, sus destinatarias podían elegir qué lado usar y darle un poco más de uso al regalo.

El patrón y las instrucciones los saqué de bunnybum, un tutorial fácil, bien explicado y con un guiño divertido. Su propuesta es realmente un bolso con forro, pero se puede dar la vuelta haciéndolo perfectamente reversible. Sólo cambié las medidas y decidí usar dos asas en vez de una.

Para decorar la tela Lola usó principalmente rotuladores especiales para tejido, pero también probó con unas ceras y con pintura para tela. Me sorprendieron especialmente las ceras, que en comparación con los rotuladores, que suelen ser muy caros, están muy bien de precio y pintan muy bien. Seguro que les damos más usos en un futuro.

A Lola le gustó el resultado y por supuesto pidió uno para ella. Unos días después pintó su tela, eligió una tela estampada de entre las que teníamos en casa… pero el proyecto se quedó aparcado a la espera de comprar una cinta para el asa hasta la semana pasada, que por fin nos dimos un paseo por Pontejos.

Hoy ya tiene un bolso nuevo para guardar tesoros, por supuesto con cinta rosa. Y es que le hacía falta, porque el que tenía se había roto y en sus propias palabras “¡qué hace una chica sin bolso!”.

September 11, 2011   5 Comments

Un, dos, tres…. splash

Así de bonita luce nuestra cocina desde hace unas semanas gracias a la pequeña artista de la casa y a una tarde jugando con globos y pintura.

La idea original era pintar explotando globos de agua, esta vez rellenos de pintura, contra el papel. Yo me encargué de preparar los globos con una Lola impaciente por empezar a tirarlos. Usé acuarelas y colorantes diluídos en un poco de agua. Después de varios intentos, la mejor forma que encontré de introducir la pintura en los globos fue con una jeringuilla. Dos jeringazos de pintura de color intenso con el globo deshinchado y luego completar con un poco de agua. Aviso que estos preparativos me dejaron las manos completamente teñidas.

Colocamos papel contínuo en el suelo, quizá hubiera sido mejor una pared… pero apuntar al suelo me pareció un poco “más limpio”. Lola empezó a tirar los globos, y como yo no los había llenado mucho para que no tuvieran demasiada agua le resultó muy difícil explotarlos. Alguno le costó muchos intentos… y además se empeñaban en explotar en cualquier sitio menos en el papel. Lo intentó subiéndose a una silla pero tampoco ayudó demasiado. A pesar de que desde mi punto de vista fue una experiencia un poco fallida, a Lola le pareció muy divertido y me pidió algún globo más.

Hoy, después de alguna otra experiencia con pintura, agua y papel contínuo de la que ya os hablaré, he comprobado que este papel es bastante resistente y podría haber llenado los globos muchísimo más, poniéndole así las cosas más fáciles a Lola. Aún así, es un tema de fuerza, habilidad y experiencia, que bien con la edad o la repetición estoy segura que iría mejorando.

De todo este proceso, con las prisas de los preparativos, no tengo fotos…   pero de lo que vino después sí. Lola debió pensar que definitivamente ese papel necesitaba un poco más de pintura y ni corta ni perezosa, cogió los botes de cristal donde yo tenía preparado el concentrado de pintura y los vertió directamente sobre el papel.

Aquí fuí cuando salí corriendo a por la cámara, para capturar su cara de felicidad mientras se mojaba los pies en un baño de pintura multicolor.

Y de colofón, directas a la bañera que se tiñó de rosa… ¡qué más puede pedir una princesa!.

September 4, 2011   13 Comments