las cosas de Lola y su mamá
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Posts from — May 2011

Bienvenido Leo

Ha pasado más de un mes desde mi último post, cua­tro sema­nas durante las que hemos vivido muchos cam­bios… y qué mejor forma de vol­ver a aso­marme por aquí que anun­ciando la lle­gada del pequeño Leo a nues­tras vidas. Un bebé pre­cioso, gor­dito y tierno, que me tiene total­mente embelesada.

Foto de FotoNetering

Entre medias pasa­ron las últi­mas sema­nas de emba­razo lle­nas de ner­vios y can­san­cio, el naci­miento mara­vi­lloso del pequeño Leo, los diez días lar­gos que pasó ingre­sado en neo­na­to­lo­gía por una infec­ción y por fin, su lle­gada a casa y el comienzo de la vida en fami­lia siendo uno más.

Leo vino al mundo de madru­gada en un parto rápido, soñado y mara­vi­lloso. Con él pude lograr todo lo que sentí que me habían robado con su her­mana: vivir y sen­tir su lle­gada ple­na­mente hasta el final, sin­tién­dome arro­pada, res­pe­tada, segura y tran­quila en un ambiente íntimo, sen­tir su calor piel con piel nada más nacer, tenerlo al pecho en unos minu­tos, pasar toda la noche des­pierta a su lado inca­paz de dor­mir… Todos mis temo­res de si sería capaz de que­rerle como a su her­mana se disi­pa­ron en el momento que lo tuve en bra­zos, tan dulce y tan bello.

El mal trago vino des­pués, cuando al día siguiente por la tarde tuvo que ingre­sar en neo­na­to­lo­gía y aca­ba­ron detec­tán­dole una infec­ción que nece­si­taba tra­ta­miento con anti­bió­tico. Lola ya estuvo ingre­sada diez días al nacer y pasar de nuevo por los mis­mos ner­vios y la sepa­ra­ción des­pués de que todo hubiera ido tan bien se me hizo muy cuesta arriba, ¡si yo sólo que­ría tenerle en bra­zos a todas horas!. Hoy damos gra­cias por­que esos días pare­cen ya leja­nos, lo malo se olvida rápido, Leo está estu­pendo y lleva ya algo más de una semana en casa, dis­fru­tando de su barra libre de tetita y del amor de sus papás.

Lola se va ajus­tando como puede a la nueva situa­ción. Los días que pasó Leo en el hos­pi­tal en los que yo des­a­pa­re­cía todo el día para estar con él y darle el pecho no ayu­da­ron a nor­ma­li­zar la situa­ción. Ahora, desde que esta­mos todos en casa tiene ratos con­tenta en los que juega feliz, le pone jugue­tes en la cuna a su her­mano, le hace dibu­jos, se ríe tocán­dole los pies y las mani­tas, se sube a una ban­queta para ver cómo le cam­bia­mos el pañal… pero otros, está que­ji­cosa, nos anun­cia toda seria y linda que está triste y enfa­dada, y los más, no deja que me separe ni un segundo y se aga­rra a mi pierna como si fuera un salvavidas.

Yo me siento inmen­sa­mente feliz de sen­tir de nuevo la ter­nura y el calor de un bebé en los bra­zos y de empe­zar un nuevo camino cre­ciendo todos jun­tos. Quiero con­ti­nuar con el blog, com­par­tiendo momen­tos, acti­vi­da­des y des­cu­bri­mien­tos, pero nece­sito coger el ritmo de la nueva rutina y encon­trar un rato tran­quilo en el que no caiga ren­dida de sueño o tenga que aten­der a una Lola con ganas de jugar y por ahora no lo logro… Así que per­do­nar si tardo en publi­car o en res­pon­der vues­tros comen­ta­rios como me ha pasado en estas últi­mas semanas…estoy segura que poco a poco todo irá encon­trando su lugar.

May 6, 2011   23 Comments