las cosas de Lola y su mamá
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Posts from — March 2011

Música con Teresita Fernández

Llevo una racha que ya se me antoja dema­siado larga ale­jada del blog y es que estas últi­mas sema­nas de emba­razo se me están haciendo un poco cuesta arriba. Aun­que tengo varias ideas en la cabeza, no encuen­tro la ener­gía para sen­tarme a escri­bir delante del orde­na­dor. Así que hoy, para ani­mar el cuerpo y el espí­ritu, me voy hasta Cuba para bus­car un poco de música infan­til de la mano de Tere­sita Fer­nán­dez, una intér­prete muy que­rida y cono­cida en su tie­rra. Y es que Tere­sita es en Cuba algo así como María Elena Walsh en Argen­tina o Gabi­londo Soler en México, todo un refe­rente en el mundo de la can­ción infantil.

Inte­grante de la vieja Trova Cubana, can­tau­tora, tro­va­dora o como ella se define, juglar, Tere­sita ha can­tado a adul­tos y niños, aun­que su faceta más cono­cida sea pre­ci­sa­mente la diri­gida a los más peque­ños. Esta maes­tra, nacida en Santa Clara en 1930, apren­dió a tocar la gui­ta­rra con el tro­va­dor Benito Var­gas y más tarde con la ayuda de las Her­ma­nas Martí se intro­dujo en el ambiente musi­cal de La Habana. Men­tor suyo fue tam­bién el famoso Bola de Nieve, quien dijo de ella “Usted no nece­sita más adorno que la can­ción”. Su ima­gen está ligada a las noches en el club El Cóc­tel y a la Peña de los Jugla­res del Par­que Lenin, de la que fue fun­da­dora y por donde des­fi­la­ron cono­ci­dos músi­cos y artistas.

Fue des­cu­bri­dora de un joven Sil­vio Rodri­guez, a quien ani­maba a subir al esce­na­rio por­que “can­taba can­cio­nes raras como ella”. En 1999, un Sil­vio ya con­sa­grado,  junto a otros inte­gran­tes de la Nueva Trova Cubana, la rin­die­ron home­naje en el disco “Vamos todos a can­tar” (1999).

En 2009 fue pro­cla­mada Pre­mio Nacio­nal de Música 2009, el más alto reco­no­ci­miento que anual­mente con­ce­den el Minis­te­rio de Cul­tura y el Ins­ti­tuto de la Música en Cuba.

Sus can­cio­nes infan­ti­les mez­clan poe­sía y música y hablan de la natu­ra­leza y las cosas coti­dia­nas. Entre las más popu­la­res están “Vina­grito”, la his­to­ria de un gatito con cas­ca­bel, “El zun­zun­cito” que canta al coli­brí más pequeño del mundo autóc­tono de Cuba, “El gri­llito aca­ta­rrado”, “Tin­tin la llu­via” o “Lo feo”. Son muy cono­ci­dos tam­bién sus tra­ba­jos de musi­ca­li­za­ción de las Ron­das de Gabriela Mis­tral (“Dame la mano y dan­za­re­mos” entre otras) y de El Ismae­li­llo de Jose Martí.

De ella, me encanta “Lo Feo”, aquí en ver­sión de Gema y Pavel:

A las cosas que son feas
pon­les un poco de amor
y verás que la tris­teza
va cam­biando de color.”

Y para estos días pri­ma­ve­ra­les en que nos visita la llu­via “Tin­tin la lluvia”:

March 29, 2011   No Comments

A través de la ventana

Que los niños pin­tan con entu­siasmo en cual­quier sitio que no sea el papel y mejor cuánto más grande y amplio sea el espa­cio, creo que todos los padres lo saben. La atrac­ción por las pare­des suele pre­sen­tarse antes o des­pués y ya os he ense­ñado lo que dis­frutó Lola una tem­po­rada con la mesa del salón.

Por eso, pin­tar los cris­ta­les de la puerta que da a nues­tra terraza era una pro­puesta que pare­cía que iba a tener éxito y efec­ti­va­mente así ha sido. Ya lo había­mos hecho en su día con espuma de afei­tar y ahora con ceras. Lola está inmersa en un pro­yecto que va tomando forma cada día; no sólo no quiere borrar lo que ha pin­tado sino que ya ha repe­tido varios días, pin­tando más y más alto con ayuda de una mesa… lo pró­ximo es subirse a la esca­lera. Nues­tros cris­ta­les están pre­cio­sos y es una gozada des­cu­brir la con­cen­tra­ción y cui­dado que pone Lola en este proyecto.

Las ceras que usa, espe­cial­mente pen­sa­das para ven­ta­nas, son de la marca Cra­yola. Supongo que podría­mos haber usado cual­quier otro tipo, pero estas son una gozada, blan­das, con colo­res fuer­tes y ale­gres, da gusto ver lo bien que se des­li­zan y pin­tan sobre la ven­tana. Con­fío que ade­más se lim­pien espe­cial­mente bien.. sobre todo des­pués de lle­var varios días en el cristal.

Y si con las ven­ta­nas no fuera sufi­ciente, tam­bién se pue­den deco­rar las mecedoras.

March 17, 2011   5 Comments

Pintura resbaladiza

Esta es una acti­vi­dad que hici­mos hace unas sema­nas… y hacía tiempo que no veía a Lola dis­fru­tar tanto del prin­gue. La idea era pin­tar con los dedos con una pin­tura un poco dife­rente: una mez­cla pre­pa­rada a base de mai­zena, agua, gela­tina y tém­pera. Es la dollar-wise slip­pery table­top fin­ger­paint del libro First Art, de Mary Ann Kohl. La idea era pin­tar con ella con los dedos, dis­fru­tando de la expe­rien­cia tác­til y luego seguir las suge­ren­cias del libro, incor­po­rando algu­nos acce­so­rios para pin­tar, como una tapa den­tada, un tene­dor, un peine o una cuchara. Pero las carac­te­rís­ti­cas de esta mez­cla con­vir­tie­ron la expe­rien­cia en un puro dis­frute de tocar, tocar y repar­tirse la pin­tura por todos lados, y lo de pin­tar prác­ti­ca­mente se quedó en nada.

Si que­réis pro­bar, por un lado se mez­clan 60g de mai­cena y 180 ml de agua fría. En otro reci­piente, se des­hace la gela­tina en 60 ml de agua, noso­tros usa­mos dos lámi­nas. Se aña­den 480ml de agua hir­viendo a la mez­cla de mai­cena y agua y se remueve a fuego medio hasta que hierve y queda ligado. Se aparta del fuego, se incor­pora la gela­tina y se mez­cla. Se deja enfriar, y una vez frío, se separa en boles dife­ren­tes, aña­diendo un poco de tém­pera a cada uno.

El resul­tado es suave y se res­bala entre los dedos. Dió para cua­tro boles y Lola se encargó de aña­dir la pin­tura y remo­ver, aun­que nunca lle­ga­mos a con­se­guir una mez­cla homo­gé­nea, por­que fue mucho más diver­tido mano­sear, coger puña­dos, repar­tir­los por los pantalones…

La acti­vi­dad dió bas­tante de sí y no se ter­minó hasta que los cua­tro cuen­cos que­da­ron vacíos. Enton­ces  empe­za­mos la ope­ra­ción lim­pieza, ¡menos mal que con­se­gui­mos lle­gar al baño sin tocar nin­guna pared!. Lola resu­mió entre risas: ¡qué desas­tre!, hemos pin­tado y hemos ter­mi­nado en la bañera con body y camiseta.

March 4, 2011   6 Comments

Tutús

Aun­que no me gus­tan los lazos y enca­jes para ves­tir a las niñas, y huyo un poco de los aires de prin­cesa, me encan­tan los tutús. Será que me recuer­dan a las bai­la­ri­nas y que adoro su volu­men, su movi­miento y las ganas que dan de dar más y más vueltas.

Hoy en día es fácil encon­trar ver­sio­nes sen­ci­llas entre la ropa de mar­cas cono­ci­das y ase­qui­bles como H&M o Vert­bau­det (noso­tros tene­mos uno muy pare­cido a éste com­prado el año pasado, es según Lola su falda de bai­lar), son fal­das con gasas y tules, a modo de enagua. Pero hay muchas fir­mas de moda espe­cia­li­za­das en esta prenda, que jugando con la cali­dad y lige­reza de las telas emplea­das, los metros y metros de mate­rial y unos dise­ños moder­nos, ofre­cen unas pie­zas muy espe­cia­les y total­mente mági­cas para las niñas.

Mis pet­tis­kirts favo­ri­tos, como los lla­man en inglés, son sin duda los de la firma aus­tra­liana Gypsy Tutu. Aun­que hay una línea en tonos rosas que estoy segura sería la favo­rita de Lola, a mi me chi­flan las com­bi­na­cio­nes más arries­ga­das y moder­nas de sus lineas sop­his­ti­ca­tes y wild brights. Mis favo­ri­tos el aire fla­menco del rojo con borde en negro, el pun­ti­llo rockero del negro con borde en rosa y el arcoi­ris de pink rain­bow. La mara­vi­llosa foto­gra­fía de Sarah Black creo que refleja a la per­fec­ción el sueño de lle­var estos tutus… ¡yo que­rría uno de mi talla!.

Son per­fec­tos para el baúl de dis­fra­ces y tan boni­tos que es obli­ga­to­rio sacar­los a la calle. Tie­nen 2 capas de chi­fón y 3 de volan­tes, y cin­tu­ri­lla elás­tica ajus­ta­ble. En total, 7 metros de chi­fón y otros 35 metros para el frun­cido que pro­me­ten un vuelo espec­ta­cu­lar. Las niñas no podrán para de bai­lar y dar vueltas.

Otra alter­na­tiva dife­rente, con un aire más sútil y deli­cado, son las crea­cio­nes de la tam­bién aus­tra­liana Tutú du Monde. De colo­res pas­tel, estos tutús, la mayo­ría con mai­llot incor­po­rado, son román­ti­cos y feme­ni­nos, recuer­dan más a las bai­la­ri­nas de clá­sico y tie­nen un aire vin­tage encan­ta­dor. Están hechos y teñi­dos a mano, con deta­lles de plu­mas, len­te­jue­las y cuen­tas, para dar vida a los sue­ños de prin­ce­sas, hadas o bailarinas.

Es una pena que los pre­cios sean en ambos casos bas­tante ele­va­dos, aun­que son dise­ños muy espe­cia­les, con muchos metros de tela y los talla­jes van de dos en dos años alar­gando su uso, que espe­cial­mente en el caso de Gypsy Tutu, seguro que se puede exten­der algo más gra­cias a sus cin­tu­ri­llas ajustables.

Si el bol­si­llo no acom­paña, con un poco de maña y mucha pacien­cia, por Inter­net se encuen­tran tuto­ria­les para coser unos tutús muy vis­to­sos: empe­zando por la inigua­la­ble Martha Ste­wart, con vídeo incluído, la adap­ta­ción de este tuto­rial de Make It and Love It, la ver­sión de Made By Bronwyn o la alter­na­tiva mucho más sen­ci­lla de Mam­ma­li­cious Finds.

March 2, 2011   5 Comments