las cosas de Lola y su mamá
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Posts from — October 2010

Feliz Halloween

Cuando yo era pequeña, en estas fechas en España no se esti­la­ban los dis­fra­ces de bru­jas y dia­blos, sólo exis­tía la cele­bra­ción reli­giosa del día de Todos los San­tos, ricos buñue­los en la mesa — que siguen siendo una tra­di­ción en casa– y para los mayo­res visi­tas a los cemen­te­rios. Hoy Hallo­ween va camino de con­ver­tirse en una cele­bra­ción tra­di­cio­nal más y huyendo de los aspec­tos más san­grien­tos y tene­bro­sos, quién se puede negar a dis­fra­zarse un día y lle­nar la casa de tela­ra­ñas, gatos negros y cala­ba­zas. Así que hoy 31 de Octu­bre, os dejo tres can­cio­nes terro­rí­fi­cas para con­se­guir una ambien­ta­ción de miedo.

Las dos pri­me­ras están inter­pre­ta­das por el músico y autor argen­tino Luis Pes­cetti, que apa­rece una y otra vez por este blog.

El Vam­piro Negro” es de las can­cio­nes más popu­la­res del reper­to­rio de Pes­cetti. Can­ción anó­nima que reco­gió para su pri­mer disco, al que dio nom­bre y que a los niños un poco más gran­des seguro que les encanta:

Yo soy el vam­piro negro, que nunca tuvo padres,
nací en una incu­ba­dora y solito me crié.

Escu­bidú, bidú, bidú bidú bidú…
escu­bidú, bidú, bidú bidú bidú…

Yo soy el vam­piro negro, que nunca tuvo novia
y cuando tuve una ¡la san­gre le chupé!

Yo soy el vam­piro negro, que nunca tuvo coche
y cuando tuve uno ¡las llan­tas le pon­ché! (/las rue­das le pinché)

Yo soy el vam­piro negro que nunca fue a la escuela
y cuando fui a una ¡a todos asusté!

Yo soy el vam­piro negro, que nunca tuvo profe
y cuando tuve uno ¡los pelos le paré!

Yo soy el vam­piro negro, que nunca tuvo casa
y cuando tuve una ¡de un por­tazo la tumbé!

Si quie­ren visi­tarme les doy mi direc­ción:
“Cemen­te­rio 13, tumba 22”.

Este vam­piro tuvo tanto éxito que Pes­cetti com­puso des­pués “La nueva can­ción del vam­piro”, que apa­rece en su can­cio­nero y dvd “No quiero ir a dor­mir”, con una letra muy divertida:

Un vam­piro de dien­tes muy podri­dos
negro, peludo, muy feo y cal­zo­nudo.
¡No existe!
Una bruja volando en una escoba
que carga una bolsa para lle­varte.
¡No existe!

Estri­bi­llo
¡No es cierto!, ¡no existe!,
me tapo los oídos,
no te escu­cho, es men­tira,
es pura por­que­ría,
lo que estás diciendo
no existe, estás min­tiendo.
No te hare­mos caso,
Lara lero, di lo que quieras.

Enton­ces, esque­le­tos que salen de su tumba
haciendo mucho ruido de pura bru­je­ría.
¡No existe!
Un dino­sau­rio grande y peli­groso
que está escon­dido y viene a ata­carte.
¡No existe!

Y por último, una de nues­tras favo­ri­tas, Vanessa Bor­ha­gian y su Tela­raña, con su can­ción Hallo­ween, llena de bru­jas nari­gu­das con som­bre­ros pun­tia­gu­dos que ponen los pelos de punta. La podéis escu­char en su mys­pace.

Si os habéis que­dado con ganas de más, en Ohdee­doh han hecho una reco­pi­la­ción de can­cio­nes de miedo en inglés para ir ampliando la colección.

Y ahora os dejo, que tengo una cala­baza espe­rán­dome desde hace una semana, ¡qué desas­tre!, y como el cone­jito de Ali­cia ¡llego tarde!.

October 31, 2010   No Comments

Escapada a Berlín

Aun­que ya parece que hace un siglo que vol­vi­mos, hace tan sólo dos sema­nas está­ba­mos paseando por las calles de Berlín. Admirando sus monu­men­tos, la gran­deza de su arqui­tec­tura, la tran­qui­li­dad de sus barrios, la apa­rente falta de atas­cos, la can­ti­dad de espa­cios ver­des para dis­fru­tar… y claro está, sus par­ques infan­ti­les. Sal­vando el cen­tro, donde está­ba­mos alo­ja­dos y hay pocas zonas infan­ti­les, el resto de Ber­lín es un her­vi­dero de spiel­plätze, uno en cada esquina, y todos con el encanto de las cons­truc­cio­nes de madera.

Lola se con­vir­tió en una per­fecta turista.

Ber­lín nos reci­bió ves­tido de colo­res oto­ña­les, justo a tiempo de que lle­gara el autén­tico frío:

Esta es la fabu­losa vista que tenía­mos desde nues­tro apar­ta­mento de alqui­ler, una ima­gen extra­or­di­na­ria del monu­mento a las víc­ti­mas del Holo­causto con el Tier­gar­ten, un autén­tico bos­que en medio de la ciu­dad, al fondo. Es una pena que, como decía Lola, la casita de Ber­lín no tuviera jugue­tes como la de Madrid…

Entre tanto paseo y par­que, Lola tuvo sus pri­me­ras rabie­tas en toda regla. Aun­que, por el momento, cru­ce­mos los dedos, parece que las hemos dejado allí y fue­ron prin­ci­pal­mente fruto de falta de sueño y poco gusto por la comida alemana.

Hacer turismo con una niña tan pequeña y una abuela con poca movi­li­dad no fue tarea fácil y llegó a ser más can­sado de lo que ima­gi­ná­ba­mos, pero Ber­lín es una ciu­dad fas­ci­nante que nos dejó a todos encan­ta­dos y a la que espe­ra­mos vol­ver cuando Lola tenga unos años más.

October 28, 2010   4 Comments

Los dedos de la mano

En todos los idio­mas hay varian­tes de jue­gos de dedos que repa­san uno a uno los dedos de la mano, con­tando una his­to­ria o des­cri­biendo a una fami­lia. En España son muy cono­ci­das las dis­tin­tas ver­sio­nes del huevo frito que el pícaro pul­gar ter­mina siem­pre por comerse, como por ejemplo:

Este tenía ham­bre
Este com­pró un hue­vito
Este lo frió
Este le echó sal…
!Y este pícaro gordo se lo comió!

y en inglés la pri­mera que se me viene a la cabeza es “This little piggy went to mar­ket”, aun­que esta se aso­cie más a los dedos de los pies que la mano:

This little piggy went to mar­ket.
This little piggy sta­yed at home.
This little piggy had roast beef.
This little piggy had none,
and this little piggy went “wee wee wee” all the way home…

Siem­pre me han pare­cido jue­gos de falda, pen­sa­dos para muy bebés sen­ta­dos en el regazo del adulto, que es quien rea­liza el juego en las manos del niño… y no pensé que con dos años des­per­ta­ran toda­vía el inte­rés de mi niña. Pero Lola ha apren­dido varias ver­sio­nes con sus madres de día y le encanta con­tar­los y hacer­los ella con sus pro­pias mani­tas, lo que va unido a la fas­ci­na­ción que tiene desde hace meses por saber los nom­bres de los dedos.

Escu­chán­dola repe­tir una y otra vez cada juego, estoy apren­diendo con ella nue­vas varian­tes que no cono­cía. Una de ellas son estos dedi­tos que os enseño can­ta­dos por el grupo musi­cal chi­leno Maza­pán, en un vídeo muy tierno:

Su ver­sión en lugar de “Yo soy Aníbal y miro a todos desde arriba”, dice “Yo soy Ben­ja­mín, el más más chiquitín”.

Y siguiendo con los dedos de la mano, un libro que juega con sus nom­bres es “El Bos­que Encan­tado”. Un album ilus­trado con texto de Igna­cio Sanz e ilus­tra­cio­nes de Noemi Villa­muza (por quien siento debi­li­dad) edi­tado por Macmillan.

A modo de juego de dedos o can­cion­ci­lla infan­til, el texto, escrito en verso, juega a des­cri­bir y poner nom­bre a cada uno de los dedos de la mano, hablando de sus carac­te­rís­ti­cas y sus usos con un toque de humor (ese índice chi­vato y marrano que hurga la nariz). Sólo me chi­rría un poco el pobre pul­gar, que aplasta pul­gas, mata gusa­nos y se come a los pája­ros. Lo siento, me dan pena las pul­gas, gusa­nos y pája­ros y el pul­gar me cae muy simpático…

Jugando con la ima­gi­na­ción, el texto y los tier­nos dibu­jos de Noemí nos pasean por los cinco dedos y nos invi­tan a ima­gi­nar tron­cos y ramas en lugar de bra­zos y dedos, for­mando un bos­que por el que se pasea­rán ardi­llas y pájaros.

A Lola le chi­fla desde el pri­mer día que lo lei­mos. Le gusta subir las manos hacia arriba cons­tru­yendo nues­tro pro­pio bos­que encan­tado y sin duda, su parte favo­rita, es el final: una doble página con dibujo de dos manos sobre las que ella coloca las suyas y luego yo las mías, para repa­sar jun­tas los nom­bres de los dedos.

October 22, 2010   7 Comments

Nuestra cita musical: Cuban Lullaby

Si os gusta la música cubana y bus­cáis un disco dulce y tran­quilo para dor­mir a vues­tros niños, estoy segura que “Cuban Lullaby” os va a encan­tar. Está edi­tado por el sello Ellip­sis Arts, que cuenta con un colec­ción estu­penda de dis­cos de nanas veni­das de todos los rin­co­nes del pla­neta, y que siem­pre des­taca por una selec­ción musi­cal exce­lente y de gran cali­dad. No en vano, su “Mot­her Earth Lullaby” ha sido nues­tra música favo­rita para dor­mir durante casi dos años.

En “Cuban Lullaby” hay can­cio­nes de reco­no­ci­das figu­ras de la música cubana como Omara Por­tuondo, Mer­ce­di­tas Val­dés, Bola de Nieve y Chu­cho Val­dés. Todos ellos can­tan arru­llos tra­di­cio­na­les cuba­nos, que se han tras­pa­sado de gene­ra­ción en gene­ra­ción, algu­nos muy cono­ci­dos como “Drume Negrito” –una deli­cia que apa­rece nada menos que ver­sio­nada cua­tro veces en el disco– y otros menos popu­la­res fuera de las fron­te­ras cubanas.

En Ama­zon y en iTu­nes podéis escu­char peque­ños frag­men­tos de todas las can­cio­nes del disco, un autén­tico viaje por la tra­di­ción cubana.

Me des­pido con una de estas nanas cuba­nas para cerrar los ojos y soñar, la “Nana Ani­ma­lera” de Mari­sela Venera:

October 7, 2010   2 Comments