las cosas de Lola y su mamá
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Posts from — April 2010

Buenas noches, Luna

Bue­nas noches, Luna” es un cuento clá­sico para irse a dor­mir en muchos hoga­res del mundo. La his­to­ria del cone­jito que antes de dor­mir se des­pide de todas las cosas que hay en su habi­ta­ción me atraía por­que pare­cía espe­cial­mente escrita para noso­tros —a Lola le gusta decir adios a las luces y jugue­tes del salón antes de irse a la cama—,  así que ani­mada por su fama decidí com­prarlo y hoy ya forma parte de nues­tra rutina nocturna.

Este pequeño poema fue escrito por Mar­ga­ret Wise Brown e ilus­trado por Cle­ment Hurd, publi­cán­dose por pri­mera vez en 1947. Un pequeño conejo está en la cama, en una gran habi­ta­ción verde llena de deta­lles. Con un texto sen­ci­llo, de caden­cia tran­quila, “Bue­nas noches, Luna” nos lleva jugando a bus­car en la habi­ta­ción cada una de las cosas que se enu­me­ran y a irnos des­pi­diendo de todas ellas, como en un ritual de bue­nas noches, hasta que se apaga la luz y el cone­jito se queda dor­mido. Es una pena que en la tra­duc­ción espa­ñola se haya per­dido la rima del ori­gi­nal, que suena estu­pen­da­mente bien y estoy segura encanta a los niños. Las ilus­tra­cio­nes alter­nan pági­nas con vivos colo­res con otras sen­ci­lla­mente a tinta en blanco y negro.

Algún día he pen­sado que el libro valía su peso en oro, ha sido ter­mi­nar de leerlo, ver cómo se apa­gan las luces en la gran habi­ta­ción roja y oir a Lola excla­mar “¡A dor­mir!” mien­tras se tum­baba en la cama. Otros días, no fun­ciona tan bien… pero la mayo­ría de las veces sí que sirve para bajar el ritmo y rela­jar­nos. Y siem­pre siem­pre para pasar un rato entra­ña­ble, oyén­dola ter­mi­nar las fra­ses, seña­lar las cosas, con­tar los tres osi­tos (¡¡¡cua­tro, cinco y seis!!!) y apun­tar que la vie­je­cita hace punto en la mece­dora, que el bol tiene yogur en lugar de papi­lla y que la chi­me­nea está rota (yo tam­poco acabo de enten­der este comen­ta­rio… supongo que se refiere al fuego que arde).

“Bue­nas noches luna” está publi­cado en espa­ñol y en cata­lán por Edi­to­rial Corimbo.

Si que­réis hace­ros a la idea de cómo es el libro, aquí tenéis una ver­sión ani­mada, muy fiel al mismo, a la que ha puesto voz Susan Saran­don. Forma parte de la pelí­cula Good Night Moon and Other Sleepy­time Tales”, un reco­pi­la­to­rio de cuen­tos y can­cio­nes para irse a dor­mir entre­mez­cla­dos con entre­vis­tas a niños pro­du­cido por HBO.

Bonito, pero nada com­pa­ra­ble a estar en la cama leyendo el libro con nues­tros niños.

Shhhhhhh, bue­nas noches, rui­dos de la tie­rra (o como dice el ori­gi­nal “Good­night stars, good­night air, good­night noi­ses everyw­here”)

April 27, 2010   2 Comments

Nuestra cita musical: Telaraña

El sábado pasado estu­vi­mos con unos ami­gos viendo el espec­táculo “Tela­raña” de Vanessa Bor­ha­gian en el Café Can­tante de Casa Patas. Era la pri­mera vez que escu­chá­ba­mos sus can­cio­nes y todos, niños y adul­tos, sali­mos encan­ta­dos y con su disco en el bol­si­llo. Así que esta semana, este rin­cón tenía que ser para ella y su música.

Vanessa Bor­ha­gian es una bra­si­leña can­tante, com­po­si­tora, per­cu­sio­nista, gui­ta­rrista y cava­qui­nista. Entre otras muchas cosas, tiene una larga expe­rien­cia de quince años impar­tiendo cla­ses de canto y música a peque­ños y mayores.

Las semi­llas de su disco “Tela­raña” las fue plan­tando hace años, cuando en su tra­bajo con los niños empezó a com­po­ner can­cio­nes para sus cla­ses al no encon­trar en el fol­klore bra­si­leño letras que tuvie­ran men­sa­jes boni­tos y posi­ti­vos. Hoy tiene un CD a la venta con quince can­cio­nes, nueve en espa­ñol, cua­tro en por­tu­gués y otra solo con rui­dos y soni­dos hechos con la boca. Un disco con muchas cola­bo­ra­cio­nes –hasta 70 músi­cos nada menos-, hecho con rigor y cali­dad aun­que vaya diri­gido a un público infantil.

Las can­cio­nes de Vanessa están lle­nas de amor, ale­gría y bue­nos sen­ti­mien­tos. Cada can­ción cuenta una his­to­ria y trans­mite un men­saje: así “El Gusano Pepito” intenta refor­zar la auto­es­tima y la acep­ta­ción (genial la afir­ma­ción del final de la can­ción “Yo soy yo, soy ale­gre y soy bonito”), “Mar e Céu” cuenta cómo el mar decide ponerse en huelga por­que ya no aguanta más basura y “África” aun­que nos pone a bai­lar con sus tam­bo­res y su ritmo pega­dizo, tam­bién habla de ham­bre y pobreza en un men­saje de con­cien­cia social y soli­da­ri­dad (“mundo mueve tus deditos”).

Estas can­cio­nes son la base de su espec­táculo Tela­raña, con­du­cido por la Bruja Mora, una bruja buena que quiere mejo­rar el mundo con sus can­cio­nes mágicas.

Los niños se lo pasa­ron pipa, par­ti­ci­pando y subiendo al esce­na­rio en muchas de las can­cio­nes. Lola, que toda­vía es un poquito pequeña para estos “saraos”, me dejó asom­brada, estuvo cau­ti­vada hasta prác­ti­ca­mente el final, escu­chando muy muy atenta. Los padres pasa­mos un rato muy diver­tido y hasta juga­mos con nues­tra memo­ria y con­cen­tra­ción en la can­ción de los con­tra­rios, rién­do­nos mucho cada vez que la Bruja nos lo ponía un poco más difícil.

Cada vez que pongo el disco en casa, casi no con­se­gui­mos pasar de la pri­mera can­ción, “Pepito el Gusano”, según ter­mina Lolita dice “¡Otra vez!”.

En mys­pace podéis escu­char varias can­cio­nes y en Movida Bra­si­leña una entre­vista rea­li­zada a Vanessa Borhagian.

Si vivís en Madrid podéis com­prar su disco en la FNAC o en El Corte Inglés y ade­más tenéis la opor­tu­ni­dad de verla este mismo fin de semana de nuevo en Casa Patas y el 8 de Mayo en la Casa de Amé­rica. Noso­tros esta­mos deseando volver.

April 24, 2010   7 Comments

Cosiendo, tejiendo…

Tengo tan­tos pro­yec­tos en la lista de espera que muchos ya se me olvi­dan. Seguro que muchos me enten­déis, ¿verdad?. Es difí­cil sacar tiempo, robando rati­tos de aquí y allá… Pero creo que, muchas veces, lo más difí­cil es empe­zar. Así que con estos dos, que hoy com­parto con voso­tros, ya me he lanzado.

Unos pasa­do­res con flo­res que espe­ra­ban pacien­te­mente su momento desde Febrero. Un patrón de Purl Bee con un tuto­rial que es una mara­vi­lla, expli­cado al deta­lle. Siem­pre me han encan­tado las flo­res en el pelo, así que estas rosas me pare­cie­ron mara­vi­llo­sas desde que las vi, y lo mejor es que puedo pro­me­ter que se hacen en un abrir y cerrar de ojos.

Foto Purl Bee

Ya tengo tres flo­res pre­pa­ra­das para deco­rar hor­qui­llas o coleteros. Escogí un fiel­tro rojo — con un aire muy espa­ñol, per­fecto para la Feria de Abril — y uno rosa fuerte, pero Lola está empe­ñada en que quiere una flor marrón. La idea no me atraía mucho, pero al vol­ver a ver ahora la foto de Purl Bee, la ver­dad es que son pre­cio­sas en todos los colores.

Si no lo cono­céis, Purl Bee es el blog de una tienda de cos­tura y punto neo­yor­quina (y tam­bién tienda online). Con un gusto exqui­sito, está lleno de tuto­ria­les, ideas y patro­nes que aña­dir a esa lista inter­mi­na­ble de cosas que hacer.

El siguiente pro­yecto, ya más de cara al vera­nito, es un top de tiran­tes para Lola ins­pi­rado en una san­día. El patrón “Hal­ter­me­lon”, con tallaje de 6 meses a 2 años, es gra­tuito y lo podéis encon­trar en la revista online de punto Petite Purls. Es una crea­ción de “Never Not Knit­ting”, y si estáis intere­sa­dos en tallas más gran­des, está a la venta hasta 6 años.

Foto de Alana Dakos

Petite Purls es una revista online tri­mes­tral dedi­cada al punto y gan­chi­llo para niños total­mente gra­tuita, con artícu­los y patro­nes de ropa y jugue­tes. Este verano han publi­cado su cuarto número.

La autora del patrón, Never Not Knit­ting, tiene un blog, pod­casts sema­na­les y una tienda dedi­cada ente­ra­mente al punto. Entre sus patro­nes, hay una cha­queta san­día y una boina a rayas que me encantan.

¡Qué ganas, quiero ter­mi­nar­los ya!

April 21, 2010   3 Comments

Lugares de juego: Bowood House

Bowood House es una finca de campo de la era geor­giana (1714–1830) situada en Wil­ts­hire, Ingla­te­rra, resi­den­cia hoy en día de Char­les Mau­rice y Fiona, mar­que­ses de Lans­downe. Cata­lo­gada como una pro­pie­dad de valor his­tó­rico por su inte­rés arqui­tec­tó­nico y pai­sa­jista, esta joya del siglo XVIII se puede visi­tar, gra­cias a la ges­tión de los actua­les mar­que­ses, desde el año 1975.

La pri­mera man­sión de la finca se cons­truyó en 1725. Fue su ter­cer dueño, el pri­mer mar­qués de Lans­downe (1737–1805), quien con­trató los ser­vi­cios de los her­ma­nos Adam, deco­ra­do­res de inte­rio­res de gran pres­ti­gio de la época, llenó sus habi­ta­cio­nes con los mejo­res cua­dros y escul­tu­ras y hasta aña­dió una oran­ge­rie, un pequeño zoo con ani­ma­les sal­va­jes y un mausoleo.

La fama de Bowood House se debe prin­ci­pal­mente a sus mara­vi­llo­sos jar­di­nes, uno de los mejo­res dise­ños del gran pai­sa­jista inglés Lan­ce­lot “Capa­bi­lity” Brown (¡que diseñó hasta 170!).  En sus 8 km², Capa­bi­lity con­vir­tió un estan­que en un gran lago de kiló­me­tro y medio de largo y creó una gruta con cas­cada y cue­vas arti­fi­cia­les. Plantó tam­bién un arbo­re­tum de árbo­les exó­ti­cos y el pri­mer paseo de rododendros.

Sólo por la mara­vi­lla de estos jar­di­nes mere­ce­ría la pena visi­tar Bowood House, pero es que ade­más escon­dido entre todos esos árbo­les, hay un par­que de aven­tura que tiene hasta su pro­pio galeón pirata en tamaño real. Dise­ñado por el actual mar­qués, todo el par­que está cons­truido en madera. El galeón fue dise­ñado por un cons­truc­tor de bar­cos de Cor­nua­lles, y está cui­dado al deta­lle con sus apa­re­jos y su cofa de vigía, ade­más de dos tram­po­li­nes y una tiro­lina. Entre otras atrac­cio­nes hay una gran red por la que tre­par y varios tobo­ga­nes y tubos por los que des­li­zarse, el más famoso el que lla­man popu­lar­mente de la muerte, con una caída ver­ti­cal de más de cinco metros y medio, réplica de un diseño victoriano.

Un par­que lleno de emo­cio­nes fuer­tes y mucha aven­tura para los niños.

En el 2002 abrie­ron una nueva zona dedi­cada a los más peque­ños, “The Soft Play Palace”, pen­sada para los que toda­vía miden menos de 132cm.

April 19, 2010   No Comments

Ceras y acuarelas

Últi­ma­mente, con el buen tiempo que ha hecho, sólo tene­mos ganas de jugar en el par­que y salir a la calle, así que tene­mos un poco aban­do­nada nues­tra acti­vi­dad artís­tica y hacía tiempo que no sacá­ba­mos los pin­ce­les. Este lunes encon­tra­mos un hueco y, des­pués de una sesión de jar­di­ne­ría en la terraza, nos pusi­mos manos a la obra con las ceras y acua­re­las. Lola pintó pri­mero con las ceras y luego por encima con acua­rela. La cera repele la pin­tura al agua (lo que en inglés lla­man cra­yon resist) y el resul­tado que se con­si­gue es muy bonito. Podéis pro­bar el mismo efecto, en lugar de con acua­re­las, con cual­quier otra pin­tura solu­ble en agua, como acrí­lico o témpera.

Esta vez no quiso diluir la acua­rela en agua –por eso el color es tan vivo-, sino que pintó direc­ta­mente con el bote con cuen­ta­go­tas, sal­pi­cando aquí y allá y luego exten­dió la pin­tura con el pin­cel y las manos. Sólo al final deci­dió ver­ter un poco de agua direc­ta­mente en el papel.

Sos­pe­cho que dió por ter­mi­nada su obra de arte una vez exten­dió la acua­rela, ¿aun­que quizá quiso ampliar un poco más su tra­bajo y con­ver­tirlo en una autén­tica ins­ta­la­ción?. Para ello, sacó todos los boles que encon­tró en la cocina, los repar­tió por la mesa y con gran cui­dado fue echando acua­rela en cada uno.

Cuando le pre­gunté si era para pin­tar, me dijo “sí, la mano”.

Hubo muchos tras­va­ses de reci­piente a reci­piente y pin­tura de manos, pero sobre el papel no vol­vió a pin­tar más.

Quiero repe­tir otro día esta téc­nica con tém­pera y pro­bar con otras com­bi­na­cio­nes de colo­res, jugando por ejem­plo con ceras cla­ras y tonos de acua­rela oscu­ros. Otra variante diver­tida es pin­tar con cera sobre un papel del mismo color y ver cómo al pin­tar por encima el dibujo que había­mos hecho apa­rece como por arte de magia. El ejem­plo más claro sería pin­tando con negro sobre papel negro y por encima con pin­tura blanca, o bien pin­tando con blanco sobre blanco y por encima con negro.

April 14, 2010   2 Comments

Los lunes musicales: Mazapán

Andaba dán­dole vuel­tas al post musi­cal de esta semana, un poco per­dida y de pronto me acordé de la can­ti­dad de veces que, hace casi un año, sonaba en casa “La vaquita loca” y can­tu­rreá­ba­mos “La cun­cuna ama­ri­lla”. Dos can­cio­nes del grupo chi­leno Maza­pán, un clá­sico de la música infan­til en Chile del que toda­vía no había­mos hablado y que hoy com­parto con vosotros.

Maza­pán se formó en 1980, cuando seis muje­res, estu­dian­tes de dis­tin­tas dis­ci­pli­nas musi­ca­les, deci­die­ron unirse para can­tar a los niños.
Hoy toda­vía siguen en activo y prueba de su éxito son todas sus publi­ca­cio­nes: die­ci­séis dis­cos edi­ta­dos –el último el año pasado-, cua­tro reco­pi­la­to­rios, un dvd y varios libros de jue­gos y can­cio­nes. Ade­más fue­ron las crea­do­ras de los pro­gra­mas de tele­vi­sión “Maza­pán” y “Masa­mi­gos” y cola­bo­ra­ron en otros pro­gra­mas edu­ca­ti­vos de la tele. En su último disco hasta se han atre­vido a can­tar en inglés, adap­tando algu­nas de sus can­cio­nes más cono­ci­das a este idioma.

Sus letras hablan mucho de ani­ma­les –entre sus per­so­na­jes más famo­sos están una oruga, una mari­quita, un cara­col y una vaca– y en gene­ral del mundo fan­tás­tico de los niños, tra­tán­dolo con inge­nio, ter­nura y humor. La música juega con esti­los muy dife­ren­tes, desde los aires de swing de “Un día en mi casa entró un ratón…”, hasta los soni­dos fol­kló­ri­cos de muchas de sus canciones.

Aun­que la pri­mera can­ción de Maza­pán que cono­ci­mos fue “La Vaquita Loca” y fue la que más can­ta­mos durante mucho tiempo, he esco­gido su gran éxito “La cun­cuna ama­ri­lla” por su letra: la his­to­ria de una oru­guita que quiere volar y un buen día se des­pierta con­ver­tida en mariposa.

Una cun­cuna ama­ri­lla,
debajo de un hongo vivía,
allí en  medio de una rama tenía escon­dida su cama.
Comía peda­zos de hojas,
tomaba el sol en las copas,
le gus­taba subirse a mirar a los bichi­tos que pue­den volar.
¿Por qué no seré como ellos?, pre­gun­taba mirando a los cie­los,
¿por qué me ten­dré que arras­trar?, si yo lo que quiero es volar.
Un día le pasó algo raro,
sen­tía su cuerpo inflado,
no tuvo ganas de salir,
sólo que­ría dor­mir.
Se puso camisa de seda,
se escon­dió en una gran higuera,
todo el invierno dur­mió y con alas se des­pertó,
Ahora ya puedo volar, como ese lindo zor­zal,
mari­posa yo soy, con mis ali­tas yo me voy.

Ade­más de pasarlo bien, escu­chando sus can­cio­nes hemos apren­dido un poquito de voca­bu­la­rio chi­leno y ahora pode­mos lla­mar cun­cuna a una oruga y saber qué come­mos si toma­mos chuchoca.

Si que­réis cono­cer un poco más a Maza­pán, en You­Tube podéis encon­trar muchos vídeos con sus can­cio­nes más emblemáticas.

April 12, 2010   2 Comments

Lugares de juego: Jardin Lalanne

Hoy via­ja­re­mos a París para cono­cer un jar­dín que, por des­gra­cia, va a des­a­pa­re­cer en muy poco tiempo. Se trata del Jar­din d’Aventure des Halles, tam­bién cono­cido como Jar­din Lalanne o Jar­dín de los Ele­fan­tes. Fue dise­ñado por la escul­tora Claude Lalanne entre los años 1980 y 1986.

Claude y su marido François-Xavier Lalanne, cono­ci­dos popu­lar­mente como el matri­mo­nio Lalanne, sal­ta­ron a la fama en los años sesenta por sus escul­tu­ras basa­das en el mundo ani­mal y vege­tal, con tin­tes surrea­lis­tas y poé­ti­cos. Entre sus pie­zas más famo­sas están las ove­jas en bronce y lana, los rino­ce­ron­tes escri­to­rio de François-Xavier y los mue­bles ins­pi­ra­dos en plan­tas de Claude.

Photo : Stu­dio Bailhache

Cuando Claude Lalanne reci­bió el encargo de crear un jar­dín para niños que se saliera de lo común, intentó tras­la­dar el uni­verso fan­tás­tico y poé­tico de sus escul­tu­ras al diseño del jar­dín, creando un mundo de aven­tura, donde la natu­ra­leza forma parte esen­cial del recorrido.

Pen­sado para niños de entre 7 y 11 años, en el Jar­din Lalanne no se per­mite la entrada a adul­tos (hay moni­to­res acom­pa­ñando a los niños y pro­po­niendo acti­vi­da­des). Tan sólo los sába­dos por la mañana durante tres horas pue­den visi­tarlo fami­lias, con los más peque­ños de la casa incluidos.

El jar­dín está estruc­tu­rado como un viaje por seis mun­dos dife­ren­tes, cada uno con su pro­pio aspecto y vege­ta­ción, y todos ellos sal­pi­ca­dos de atrac­cio­nes. Hay una selva tro­pi­cal con su cas­cada y puente de tabli­llas de madera sujeto por cuer­das, un vol­cán, una pis­cina llena de bolas, una inmensa ser­piente que hace de túnel, una isla mis­te­riosa, una cueva oculta tras una cor­tina de agua, una ciu­dad prohi­bida con vie­jas rui­nas, un enig­má­tico mundo geo­mé­trico con jue­gos acústicos,…

Fotos de la Aso­cia­ción Accom­plir

Seis esce­na­rios muy dife­ren­tes con los que Claude Lalanne quiso explo­tar la capa­ci­dad de asom­bro de los niños ante cada des­cu­bri­miento inesperado.

En la actua­li­dad varias de las atrac­cio­nes del Jar­din Lalanne están cerra­das por moti­vos de segu­ri­dad, aun­que desde la pla­ta­forma Comité de Sou­tien et de Pro­mo­tion du Jar­din d’Aventure des Halles ase­gu­ran que el jar­dín pasó con éxito una audi­to­ría de segu­ri­dad en el 2005 y sólo son nece­sa­rias peque­ñas reno­va­cio­nes. Pero lo cierto es que hoy el vol­cán, el acceso a la isla mis­te­riosa y la pis­cina de bolas ya no se pue­den visitar.

Esta falta de segu­ri­dad es una de las razo­nes que los nue­vos pla­nes urba­nís­ti­cos de remo­de­la­ción del barrio de Les Halles esgri­men para hacer des­a­pa­re­cer com­ple­ta­mente el Jar­din d’Aventure. Después de varios años de lucha, defensa por parte de reco­no­ci­das figu­ras como Michel Oce­lot –crea­dor de Kirikú-, muchas mani­fes­ta­cio­nes y apoyo popu­lar su cie­rre parece inevitable.

Si vais a visi­tar París, apro­ve­chad la opor­tu­ni­dad de cono­cer este jar­dín en sus últi­mos días. Y si que­réis saber un poco más del matri­mo­nio Lalanne, daros des­pués una vuelta por la expo­si­ción dedi­cada a su obra que se puede ver en el Museo de Artes Deco­ra­ti­vas de París hasta el 4 de Julio.

April 7, 2010   2 Comments

DITE">Escondite DITE

Algo nuevo se está cociendo en Madrid pen­sando en las fami­lias y en los niños. Nada menos que una feria de diseño inde­pen­diente para los peques, que en pala­bras de sus orga­ni­za­do­res “intenta reivin­di­car el dere­cho que los niños tie­nen a dis­fru­tar con su fami­lia de una feria y de las dife­ren­tes ofer­tas de diseño que se pue­den encontrar”.

Escon­dite DITE se cele­brará este mismo fin de semana, 9, 10 y 11 de Abril, ins­pi­rán­dose en el mundo de sueño de “Ali­cia en el País de las Mara­vi­llas”, muy cer­quita de Callao, en los anti­guos cines Luna (¡qué de recuer­dos de tar­des de cine!).

Nos pro­me­ten mesas a la altura de los niños lle­nas de diseño, arte, crea­ti­vi­dad y juego. Pero ade­más de pues­tos, hay muchas acti­vi­da­des pro­gra­ma­das, todas gra­tui­tas (salvo los 2 euros del tea­tro) con una pinta estu­penda. ¡A mi me gus­ta­ría hacer­las todas!

Detrás de esta estu­penda ini­cia­tiva están la aso­cia­ción de comer­cian­tes Tri­ballcon2tijeras, el colec­tivo Mini­ma­la­saña y la revista Naif.

Noso­tros ya lo tene­mos apun­tado en la agenda.

April 5, 2010   No Comments

Libros: El secreto del oso hormiguero

El secreto del oso hor­mi­guero” es un libro de poe­sía para niños de Bea­triz Osés que com­pra­mos hace varios meses. Hojeán­dolo en la libre­ría “La Mar de Letras” quedamos pren­da­dos de la belleza de sus poe­sías, que se salían de las típi­cas rimas para niños, y deci­di­mos lle­vár­noslo a casa. Al prin­ci­pio a Lola no pare­ció atraerle dema­siado pero últi­ma­mente nos empieza a pedir que lo lea­mos jun­tos. Se sienta a nues­tro lado y escu­cha muy atenta, algu­nas veces repe­ti­mos la poe­sía dos o tres veces, ella es la que marca siem­pre el ritmo diciendo página cuando quiera pasar a la siguiente.

Son treinta poe­mas que giran alre­de­dor de la noche, el momento de irse a dor­mir y los sue­ños. Es, en defi­ni­ción de su autora, “Una nana que recoge los sue­ños y los secre­tos de los animales”.

Aun­que los poe­mas son boni­tos indi­vi­dual­mente, todo el con­junto fun­ciona como una uni­dad armo­nio­sa­mente. Así, el libro empieza con la ima­gen de una niña que pide a un viejo tigre que le cuente cuen­tos antes de dor­mir (“La niña le mira, son­ríe, se acerca a su cama. Le tiende unas gafas, le pide que lea… que cuente en voz baja”), y ter­mina con esa misma niña dor­mida entre las garras del tigre tras haber com­par­tido los sue­ños de gamu­si­nos, bichos bola, ele­fan­tes, mari­po­sas y otros animales.

El libro es dulce, fan­ta­sioso, muy lírico. Los poe­mas son muy bre­ves, lim­pios, des­pro­vis­tos de arti­fi­cios. Las ilus­tra­cio­nes de Miguel Ángel Díez con­tri­bu­yen a poten­ciar el uni­verso mágico y fan­ta­sioso de las his­to­rias que nos cuentan.

Adoro la última nana con ese tigre viejo lle­vando en sus bra­zos a una niña dor­mida que en la boca tiene son­risa de nata. Me gusta ima­gi­nar cómo la arropa des­pa­cio, la besa en la cara. Le apaga luciér­na­gas con solo rozar­las. ¡Pre­cioso!, ¿verdad?

April 4, 2010   No Comments