las cosas de Lola y su mamá
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Los niños y el arte: “Young at art”

El libro “Young at Art: Tea­ching Todd­lers Self-Expression, Problem-Solving Ski­lls, and an Appre­cia­tion for Art” estaba en mi lista de favo­ri­tos en Ama­zon desde hacía varios meses. Estas Navi­da­des me animó defi­ni­ti­va­mente a com­prarlo des­cu­brir el blog The Art­ful Parent y ver que lo recomendaba.

La autora de este libro es Susan Stri­ker, una edu­ca­dora espe­cia­li­zada en pro­gra­mas de arte para niños, famosa por su colec­ción de libros “The Anti-Coloring Books”, algo así como los libros de anti­co­lo­rear para niños mayo­res de 6 años.

Young at Art” es un libro muy com­pleto y que aporta mucha infor­ma­ción sobre la forma que tie­nen los niños de uno a cinco años de ver y expe­ri­men­tar el arte. Las dife­ren­tes eta­pas, desde los pri­me­ros con­tac­tos con las ceras y las pin­tu­ras que irre­me­dia­ble­mente van a la boca hasta los pri­me­ros tra­zos de rea­lismo y su per­fec­cio­na­miento, están des­cri­tas en este libro.

Su lec­tura me ape­te­cía mucho por­que me parece fas­ci­nante poder enten­der un poco más cómo pinta y dibuja Lola. En estos últi­mos meses he visto ya una evo­lu­ción clara en cómo usa cada mate­rial. Cada día que pinta o que juega con plas­ti­lina, hace cosas dife­ren­tes. Y sus gara­ba­tos van cam­biando y ganando en pre­ci­sión e intención.

La impor­tan­cia de estos gara­ba­tos, lo que en inglés lla­man scrib­bling, se repite una y otra vez en “Young at Art”; en ellos está la base de la futura capa­ci­dad de leer y escri­bir. Dejar al niño que libre­mente expe­ri­mente y esté en con­tacto con el arte, no diri­girle ni pre­ci­pi­tarle, huir de cual­quier deta­lle rea­lista hasta que lle­gue el momento, son algu­nas de las pre­mi­sas bási­cas que Susan Stri­ker plan­tea en “Young at Art”.

El libro incluye cua­tro sec­cio­nes dedi­ca­das a la pin­tura, dibujo, mode­lado y collage, con pro­pues­tas de acti­vi­da­des para cada una. Una de las cosas que más me gusta es su pro­puesta de unir las artes plás­ti­cas con la música y la lite­ra­tura, acon­se­jando com­ple­men­tar cada acti­vi­dad artís­tica con la lec­tura de un libro rela­cio­nado y con can­cio­nes que tra­ten sobre algún aspecto de la acti­vi­dad esco­gida. Para ello pro­por­ciona una lista lar­guí­sima de libros de refe­ren­cia orde­na­dos por temá­tica  (colo­res, ani­ma­les, tex­tu­ras, figu­ras geo­mé­tri­cas, etc…) y de can­cio­nes con par­ti­tura y letra. Es una pena que las can­cio­nes estén en inglés y muchos de los libros no estén publi­ca­dos en español.

A lo largo del libro se repi­ten una y otra vez ideas, muchas bási­cas, pero que a veces los adul­tos no nos para­mos a pen­sar. Esta es una pequeña selec­ción de algu­nas que me han sido espe­cial­mente útiles:

  • Uti­li­zar pape­les de tamaño grande, sobre todo al prin­ci­pio, ya que el movi­miento del niño muy pequeño al pin­tar  es un movi­miento de todo el brazo no de la mano.
  • Recor­dar que lo más impor­tante para los niños no es tanto el resul­tado sino el pro­ceso. Algo que a los adul­tos se nos escapa muchas veces…
  • Tener los mate­ria­les a la vista, lis­tos para ser usa­dos cuando el niño lo desee. Y esto incluye tam­bién los que los padres somos más reti­cen­tes a sacar para no tener que lim­piar luego, como las tém­pe­ras o la pin­tura de dedos.
  • Recor­dar que no hace falta inno­var con­ti­nua­mente con pro­yec­tos o mate­ria­les nue­vos. Los niños, igual que en las can­cio­nes o en los jue­gos, agra­de­cen la repe­ti­ción. Para ellos pin­tar una y otra vez con un solo color es una acti­vi­dad fas­ci­nante, aun­que a los adul­tos nos pueda pare­cer aburrido.
  • Apre­ciar el arte del pequeño con algo más que “qué bonito”. Hablar con él de cómo ha usado los colo­res, los tra­zos, la composición…

Como crí­tica, el libro a veces resulta un poco repe­ti­tivo y acu­sa­dor en su lista de cosas que no deben hacerse. Al fin y al cabo es bas­tante difí­cil no haber come­tido algún pecado de los que denun­cia la autora: pin­tar for­mas rea­lis­tas o uti­li­zar­las en colla­ges o como base de pin­tu­ras, decir al niño que ahí no se pinta, no seguir nin­gún orden en la intro­duc­ción de los colo­res, pin­tar en su dibujo, usar libros de colo­rear o de unir los puntos…

En defi­ni­tiva, una lec­tura muy reco­men­da­ble. Parece no estar tra­du­cido al espa­ñol; en este caso lo mejor, como hici­mos noso­tros, es ir direc­ta­mente a Ama­zon.

¿Cono­céis más libros intere­san­tes sobre cómo los niños pintan?

February 27, 2010   2 Comments