las cosas de Lola y su mamá

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Jugando con arroz de un año a otro

El verano pasado pro­ba­mos a teñir arroz con colo­ran­tes ali­men­ti­cios y jugar des­pués con él. Basta un poquito de colo­rante lige­ra­mente diluido en agua y un cho­rrito de alcohol. Para no teñirse las manos ente­ras, se puede mez­clar el arroz con el colo­rante y el alcohol en una bolsa zip, masa­jeando bien para que el color lle­gue a todos los granos.

El alcohol no se si es impres­cin­di­ble pero parece que ayuda a fijar el color. En lugar de colo­rante tam­bién se podrían usar acua­re­las líquidas.

Una vez el arroz está del color deseado, se extiende en un bol o  ban­deja para que se seque al aire. Con el calor de Madrid en unos segun­dos el pro­ceso está todo hecho.

Lola y Leo juegan con arroz de colores

Lola y Leo juegan con arroz de colores

Noso­tros hici­mos tres tan­das de dife­ren­tes colo­res: rojo, ama­ri­llo y verde. Al prin­ci­pio da mucho juego tener sepa­ra­dos los colo­res… que inevi­ta­ble­mente aca­ban todos revueltos.

Lola y Leo se lo pasa­ron pipa pre­pa­rando pla­tos y más pla­tos, fue uno de esos momen­tos feli­ces en que los ves lle­nos de feli­ci­dad. Les saqué todo tipo de reci­pien­tes para jugar, taci­tas, pla­tos, cola­do­res… y estu­vie­ron muchí­simo rato entretenidos.

Lola y Leo juegan con arroz de colores

Lola y Leo juegan con arroz de colores

Lola y Leo juegan con arroz de colores

Lola y Leo juegan con arroz de colores

El arroz lo guar­da­mos y el verano pasado juga­ron algu­nas veces más con él. Esta semana Leo encon­tró un bote que toda­vía daba vuel­tas por casa y Lola y él deci­die­ron vol­ver a jugar. La dife­ren­cia es que esta vez Leo me pre­guntó si podía echarle agua. ¡Qué sor­presa!, ¡ahora hacían te!. 

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Así que el juego se trans­formó y de nuevo dis­fru­ta­ron de lo lindo un año des­pués. ¿Gustáis?

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August 6, 2014   2 Comments

Delantales pintados con el sol

Unos delan­ta­les aca­ban de salir de nues­tra casa para ale­grar las coci­nas de las que fue­ron madres de día de Lola y hoy son de Leo. Es nues­tro regalo anual que pre­pa­ra­mos con mucho cariño y emoción.

Este año deci­di­mos pro­bar la téc­nica de pin­tar con la luz del sol (sun­print) sobre tela, repli­cando la téc­nica foto­grá­fica del cianotipo.

Usa­mos una tela de algo­dón blanco bas­tante gruesa y pin­tura acrí­lica diluida en agua, apro­xi­ma­da­mente a par­tes iguales.

El pro­ceso es muy sen­ci­llo. Se empapa bien la tela (en casa usa­mos el pul­ve­ri­za­dor de la man­guera) y luego se pinta TODA ella con el color o colo­res desea­dos. A mi me gusta espe­cial­mente el resul­tado con azul, que recuerda a los anti­guos cia­no­ti­pos. Al estar empa­pada la tela y las pin­tu­ras dilui­das los colo­res se mez­clan rápidamente.

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Una vez pin­tada la tela, se colo­can los obje­tos ele­gi­dos sobre ella y se deja secar a pleno sol. Y aquí viene el mila­gro, los obje­tos que no dejan pasar la luz del sol deja­rán su ima­gen en blanco mien­tras el resto de la tela man­ten­drá la pintura.

Leo y Lola colo­ca­ron rami­tas, hojas, flo­res y una pluma pero podéis usar cual­quier cosa. Cuanto más plano y mejor con­tacto con la tela, los resul­ta­dos serán más cla­ros y níti­dos. Si ape­nas hacen con­tacto no deja­rán ima­gen. Pero un con­tacto ligero deja una ima­gen difu­mi­nada muy espe­cial y que noso­tros por ejem­plo con­se­gui­mos con ramas de pino.

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Tam­bién hay quien fija los obje­tos a la tela con alfi­le­res para ase­gu­rar que hagan buen con­tacto y no se muevan.

Cuando la tela ya está seca se des­pe­gan las hojas y MAGIA, el resul­tado es espec­ta­cu­lar. Lola, Leo y yo gri­tá­ba­mos emo­cio­na­dos con cada nuevo milagro.

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La expli­ca­ción cien­tí­fica… según Lola la pin­tura se pega en la hoja y por eso la tela se queda blanca… podía ser, pero real­mente es un efecto de la eva­po­ra­ción del agua. En la super­fi­cie expuesta al sol, el agua se eva­pora más rápido que en la cubierta, arras­trando el agua y los pig­men­tos de pin­tura de la parte cubierta. Bueno, a mi me sigue pare­ciendo magia :-)

El patrón del delan­tal es de Purl­Bee, un diseño sen­ci­llo uni­sex que tiene el deta­lle de ser auto­ajus­ta­ble, la cinta del cue­llo es la misma que ata a la espalda. El único pro­blema que tiene es que no se puede col­gar por­que las cin­tas se escu­rren, así que le añadí un poquito de cinta para col­garlo escon­dida en la parte supe­rior por den­tro. El bol­si­llo es muy prác­tico pero deci­di­mos no ponerlo.

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Y aquí está la modelo coci­nera luciendo delan­tal, por­que estas cosas hay que ense­ñar­las pues­tas. La foto está hecha a todo correr el mismo día que los rega­la­mos justo antes de salir de casa lle­gando tarde a tra­ba­jar. Es lo que tiene ter­mi­nar de coser el último día de madru­gada. No había tiempo para más gla­mour. ¿Veis la mesa sucia detrás?

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Uy, ¡ahora mucho mejor!
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July 22, 2014   6 Comments

El globo rojo

Y segui­mos con los glo­bos, hoy para hablar de cine.

El globo rojo” (Le Ballon Rouge) es una pelí­cula de ape­nas 34 minu­tos obra del direc­tor Albert Lamo­risse. Se rodó en el año 1956 y tuvo muy buena acep­ta­ción, reci­biendo pre­mios impor­tan­tes como el Oscar al mejor guión ori­gi­nal y La Palma de Oro al mejor cor­to­me­traje en el Fes­ti­val de Cannes.

La hemos visto en casa hace hace una semana y nos encantó. Lola, que no estaba nada con­ven­cida de que­rer verla y con la que pac­ta­mos que si no le gus­taba la cam­bia­ría­mos por otra, acabó diciendo que era “super­chuli”. Y a mi me fas­cinó su sen­ci­llez y belleza visual.

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El globo rojo nos invita a reco­rrer las calles de París de la mano de un niño y un globo rojo muy espe­cial. Un París gris, que ya se antoja nos­tál­gico y anti­guo, donde los niños se pasean libre­mente por sus calles, y con­tra el que con­trasta viva­mente el colo­rido del globo.

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No hay ape­nas diá­logo, sólo unas pocas fra­ses, no es nece­sa­rio más para seguir la his­to­ria. Pas­cal, el niño pro­ta­go­nista, de camino al cole­gio res­cata un gran globo rojo de helio enre­de­dado en una farola y se lo lleva con él. Pronto des­cu­bri­re­mos que el globo tiene vida pro­pia y no se escapa volando al sol­tarlo, sino que decide dónde ir y qué quiere hacer. A par­tir de ahí, ya no sabe­mos quién lleva a quién, son dos ami­gos que van jun­tos, se per­si­guen, se espe­ran y jue­gan. La gente los mira con curio­si­dad y extra­ñeza, y una banda de niños tra­vie­sos quie­ren robarle a Pas­cal su globo.

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Hay ten­sión y drama, y un final que no quiero des­ve­lar, pero que tiene mucho de sueño, de emo­ción y de una ima­gen pre­ciosa que se queda con­tigo.
Cer­cana a la infan­cia, esta peli habla al niño que todos tene­mos den­tro, es tierna y jugue­tona, muy bonita.

Como curio­si­dad, ese niño que reco­rre París es Pas­cal Lamo­risse, hijo del direc­tor. Y su her­mana, Sabine, es la niña con un glo­blo azul con la que Pas­cal se cruza en una de las esce­nas más boni­tas de la película.

Y si alguien se queda con ganas de más puede ser intere­sante ver “Le voyage du ballon rouge”, una pelí­cula del 2007 ins­pi­rada en este globo rojo, diri­gida por Hou Hsiao-Hsien y pro­ta­go­ni­zada por Juliette Binoche.

July 18, 2014   2 Comments

Spot it o Dobble

A Lola empie­zan a gus­tarle los jue­gos de mesa, así que lle­va­mos un tiempo bus­cando jue­gos diver­ti­dos para jugar en fami­lia. Uno de nues­tros favo­ri­tos es “Spot it”, (este es el nom­bre de la ver­sión inglesa, en espa­ñol se comer­cia­liza como Dob­ble).

Se trata de un juego sen­ci­llo de car­tas para todas las eda­des. Cada carta, de forma redonda, tiene varias figu­ras y dos car­tas cua­les­quiera siem­pre com­par­ten una única figura. Hay varias for­mas de jugar pero el obje­tivo es siem­pre el mismo, ser el más rápido en encon­trar esa figura que se repite.

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Ade­más de la ver­sión ori­gi­nal, que es la que noso­tros tene­mos, con dibu­jos muy varia­dos (unos labios rojos, un fan­tasma, un coche, un rayo, un sol,.…) hay otras temá­ti­cas: con núme­ros y for­mas, con ani­ma­les, acuá­tica… Y un pequeño con­sejo, es un juego eco­nó­mico pero la ver­sión inglesa suele ser un poquito más barata que la espa­ñola. Noso­tros la encon­tra­mos en Ama­zon aun­que ahora mismo no está a la venta.Las car­tas no tie­nen pala­bras, así que la única dife­ren­cia es tener las ins­truc­cio­nes en inglés en lugar de en español.

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Lo bueno de este juego es que no tiene edad. Es diver­tido para peque­ños y gran­des. Exige con­cen­tra­ción y agi­li­dad visual. Niños muy peque­ños pue­den jugar, nues­tro Leo ya va haciendo sus pini­tos. Y las par­ti­das de mayo­res son diver­ti­dí­si­mas por lo rápi­das que son y los ner­vios que entran.

Su for­mato ade­más es per­fecto para lle­varlo de viaje, al par­que, a la pis­cina… las tar­je­tas son peque­ñas, del tamaño de un posa­va­sos y se guar­dan en una cajita de lata que cabe en cual­quier bolso.

Un juego per­fecto para el verano y que tiene mucho éxito. Cada vez que lo saca­mos alguien siem­pre dice “éste nos lo tene­mos que com­prar para casa”.

July 13, 2014   6 Comments

Un globo, dos globos… muchos globos

Este es el pri­mero de una serie de posts que quiero dedi­car a los glo­bos: glo­bos peque­ños y gran­des, glo­bos que vue­lan alto, que a veces se esca­pan o explo­tan, que ador­nan fies­tas de cum­plea­ños, glo­bos para jugar y tam­bién para pin­tar. Pero si pen­sáis que jugar con glo­bos es exclu­sivo de niños, estáis equi­vo­ca­dos. Hoy os traigo la ins­pi­ra­ción de varios artis­tas que han explo­rado lo que se puede hacer con estos ele­men­tos, cada uno con una pro­puesta muy diferente.

Empe­za­mos con William Forsythe y su ins­ta­la­ción “Scat­te­red Crowd”, donde amplios espa­cios prác­ti­ca­mente diá­fa­nos se lle­nan de mil glo­bos blan­cos sus­pen­di­dos a dife­ren­tes altu­ras. La leve­dad de los glo­bos flo­tando y el color blanco le con­fiere a estas fotos un aire irreal, de sueño. En las fotos podéis ver el pai­saje tan her­moso que crean los glo­bos y que el visi­tante está invi­tado a alte­rar con su paso.

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Mar­tin Creed tam­bién llena un espa­cio de glo­bos pero pro­vo­cando sen­sa­cio­nes muy dife­ren­tes. Los glo­bos lle­nan cada rin­cón mate­ria­li­zando como indica el título de la obra “Half the air in a given space”, la mitad del aire del espa­cio. Atra­ve­sar este espa­cio es una expe­rien­cia que puede pasar del juego y la eufo­ria a la desorien­ta­ción o la angustia.

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Tam­bién pode­mos meter­nos den­tro de un gigan­tesco globo de color. Es la pro­puesta de Peni­que Pro­duc­tions, un colec­tivo de artis­tas con sede en Bar­ce­lona, que trans­for­man espa­cio públi­cos uti­li­zando gigan­tes­cos glo­bos de plás­tico de inten­sos colo­res que son infla­dos en el inte­rior del edi­fi­cio e ilu­mi­na­dos desde el exte­rior. Un resul­tado vibrante, dra­má­tico y transformador.

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Stitched Panorama

Y por último un globo rojo de gran­des dimen­sio­nes que reco­rre las ciu­da­des más cono­ci­das del mundo, enca­ján­dose en calle­jo­nes, en la base de edi­fi­cios, puen­tes.. Es el Red Ball Pro­ject de Kurt Perschke.

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June 28th on Waterloo Bridge for RedBall UK.

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Una forma diver­tida y jugue­tona de cam­biar la arqui­tec­tura y el pai­saje de la ciu­dad, lla­mando pode­ro­sa­mente la aten­ción del tran­seúnte, que muchas veces no puede repri­mir las ganas de tocar y botar con­tra el globo. ¿Dónde enca­ja­ríais voso­tros esta gran pelota?

July 4, 2014   3 Comments

Mamá

El mes de Abril mi mamá nos dejó. Esa es la razón de que esta vuelta al blog se haya vuelto de nuevo ausen­cia. He dudado mucho si com­par­tir esto aquí. He escrito y rees­crito, por­que no encuen­tro las pala­bras jus­tas y si soy sin­cera no se hasta donde quiero abrir la puerta. Pero cada segundo que pasa ella sigue pre­sente en mi cora­zón y mi memo­ria y siento y quiero que tam­bién lo esté aquí.

Entre las hadas ha que­dado la semi­lla de su amor inmenso de madre y abuela, de su entrega, su vita­lismo, su sen­tido del humor y su for­ta­leza. Siento mucho no haberme podido des­pe­dir de ella, darle un último gran abrazo, decirle todo lo que la quiero, pedirle per­dón por las veces que no he estado a su altura y darle las gra­cias por tan­tas cosas.

Quiero creer que donde esté nos sigue cui­dando, que está en el viento que sopla y me abraza y en ese pájaro que atra­viesa el cielo y parece que se posa para mi, que me está mirando con la misma mirada amo­rosa que tenía en la última foto que la hici­mos, feliz y orgu­llosa con su nieto en la mañana de su ter­cer cumpleaños. 

Leo y Abuela Lola

July 3, 2014   6 Comments

Outside your Window: A First Book of Nature

Creo que no me equi­voco si afirmo que la pri­ma­vera es la esta­ción que con más ganas y emo­ción espe­ra­mos la mayo­ría. Des­pués del largo invierno, con qué pla­cer reci­bi­mos los pri­me­ros días solea­dos en los que nos sobra el abrigo y qué ilu­sión sen­tir que allá donde mire­mos hay seña­les de que la vida brota con fuerza. Aun­que las pri­sas nos ago­bian todas las maña­nas, nues­tro camino maña­nero al cole en coche es mucho más emo­cio­nante ahora que vamos con los ojos bien abier­tos para ver qué color nuevo divi­sa­mos al girar cada esquina. En ape­nas unas sema­nas hemos cele­brado la deli­ca­deza del blanco de los almen­dros, el ama­ri­llo intenso de las mimo­sas, la ciu­dad uni­ver­si­ta­ria en pleno esplen­dor rosa de los pru­nos, los jaz­mi­nes ama­ri­llos que vamos des­cu­briendo y los dien­tes de león que empie­zan a sal­pi­car la hierba, y esta semana esta­mos feli­ces por­que las gli­ci­nias vio­le­tas ya están floreciendo.

Esa forma de mirar a nues­tro alre­de­dor, con inten­ción, con asom­bro y con amor es la que nos trans­mite el libro que hoy os quiero pre­sen­tar: “Out­side your Win­dow: A First Book of Nature”, autora Nicola Davies e ilus­tra­dor Mark Hearld. (La edi­ción inglesa se llama sim­ple­mente “A First Book of Nature”)

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Fue un regalo de los reyes de este año para Leo, pero podía haber sido para cual­quiera de noso­tros. Es un libro bonito y cui­dado, de for­mato grande, tapa dura, 108 pági­nas, buen papel, tenerlo en las manos es todo un gusto. Des­gra­cia­da­mente no está tra­du­cido al espa­ñol, y se siente por­que la tra­duc­ción no siem­pre es fácil y el voca­bu­la­rio a veces me falla. Pero por la belleza de sus ilus­tra­cio­nes lo reco­men­da­ría incluso para quien no sepa inglés.

La autora del texto es Nicola Davies, zoó­loga y escri­tora inglesa, que nos invita a recu­pe­rar la mirada inocente y llena de fas­ci­na­ción del niño, fiján­do­nos en la belleza de tan­tas cosas que nos rodean y a veces obvia­mos, como el zum­bido de las abe­jas o la ban­dada de pája­ros que muchas maña­nas pasa por nues­tras cabe­zas y no mira­mos. Con peque­ñas narra­cio­nes o poe­sías de verso libre reco­rre las cua­tro esta­cio­nes, des­cri­biendo lo que ocu­rre en cada una de ellas. De este libro cuenta:

Me des­pojé de mi yo adulto y volví a la niña que era con cinco o seis años. Desde ese yo infan­til podía ver el mundo como se ve por pri­mera vez — no sim­ple­mente las imá­ge­nes y los soni­dos de la natu­ra­leza sino tam­bién las sen­sa­cio­nes y los pen­sa­mien­tos sobre ellas que enton­ces corrían por mi, fuer­tes como la marea. Este libro nace de esa niña, sen­tada en un campo de cebada al atar­de­cer, sin­tiendo que el mundo gira”

Esa última frase es una de mis favo­ri­tas del libro, y está reco­gida en la poe­sía dedi­cada a la noche en la esta­ción de verano que ter­mina así

Some­ti­mes you can feel,
some­ti­mes you can feel,
some­ti­mes you can feel the world is tur­ning

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Cada poe­sía va acom­pa­ñada de una mara­vi­llosa ilus­tra­ción a doble página de Mark Hearld. Este artista inglés estu­dió ilus­tra­ción en la Glas­gow School of Art y se espe­cia­lizó en Natu­ral His­tory Illus­tra­tion en el Royal College of Art. Su tra­bajo está ins­pi­rado en la flora y fauna inglesa y usa una mez­cla de téc­ni­cas mix­tas, collage, lito­gra­fía y linóleo.

Su tra­bajo es una autén­tica belleza que casa per­fec­ta­mente con el texto, dando vida a ani­ma­les, plan­tas y pai­sa­jes. El uso del color, del collage, los ani­ma­les, la deli­ca­deza de la cali­gra­fía, todo ello hace de estas ilus­tra­cio­nes algo muy especial.

Aquí tenéis una pequeña mues­tra de la pri­ma­vera, aun­que las fotos no hacen jus­ti­cia al libro:

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Si os habéis que­dado con ganas de saber más sobre el ilus­tra­dor Mark Hearld, os reco­miendo este vídeo.

April 3, 2014   1 Comment

Un año después… pintando

¡Hola! ¿Hay alguien ahí? Este país de las hadas lleva más de un año aban­do­nado, así que lo dudo mucho. Pasó casi un año antes de que asu­miera que el blog y yo lo había­mos dejado y, aun­que suene falso, en todo este tiempo siem­pre he tenido la inten­ción de vol­ver al día siguiente. Pero el can­san­cio, el sueño, las pri­sas, los ago­bios, el que­rer abar­car dema­siado, el no poder hacerlo todo y la pereza han ido ganando poco a poco a las ganas de escri­bir. Hasta hoy.

Hoy vuelvo por­que me gusta escri­bir y com­par­tir con voso­tros. Por­que aun­que no se por cuánto tiempo ni cómo, es ya un desa­fío per­so­nal con­se­guir reto­mar este blog para saber si de ver­dad merece la pena seguir. Por­que se que hay muchos momen­tos de la vida de Lola y Leo que no los recor­da­ría igual si no fuera por este dia­rio digi­tal y ya se me ha ido un año sin con­tar­los. Vuelvo tam­bién por todas las cosas que he des­cu­bierto y apren­dido para con­tar­las aquí, por­que echo de menos los men­sa­jes cari­ño­sos y cer­ca­nos que me han traído estas hadas, ¡lo que he dis­fru­tado cada vez que alguien me con­taba cómo adap­ta­ban una de nues­tras pro­pues­tas o lo que les gus­taba esta can­ción o aquel libro! Sí, defi­ni­ti­va­mente vuelvo por todos los que en algún momento leye­ron este blog.

Dicho todo esto, qué mejor que ir direc­ta­mente a lo que más nos gusta: pin­tar, prin­gar­nos, experimentar…

Me pare­cía una forma sim­bó­lica vol­ver con una acti­vi­dad muy simi­lar a la última que quedó col­gada en el blog, la pin­tura de nieve. Como si hubié­ra­mos reco­rrido un círculo entero y vol­vié­ra­mos a empezar.

Si hace un año para simu­lar la nieve usá­ba­mos una mez­cla de agua, harina y sal, este año mez­cla­mos a par­tes igua­les (o eso inten­ta­mos) espuma de afei­tar y pegamento.

Para resal­tar el blanco empe­za­mos usando una car­tu­lina pla­teada, que casi casi pare­cía un espejo. Lola se divir­tió aquí dibu­jando sobre la pin­tura blanca con un pali­llo de algodón.

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Luego repe­tie­ron con una car­tu­lina negra.  Y esta vez, como siem­pre, no nos resis­ti­mos a incor­po­rar color al final aña­diendo acua­re­las líquidas.

Leo y Lola usa­ron pin­ce­les, pero tam­bién hun­die­ron la mano en la mez­cla de espuma y pega­mento, una pura deli­cia sen­so­rial. Un gran cuenco con agua para lavarse las manos aña­dió mucha diver­sión a la experiencia.

Concentrados pintando

Pintamos... hasta con patines

Empezando a pintar: amasando

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Los dos dis­fru­ta­ron como locos… Lola sobre todo bai­laba y can­taba como una locuela mien­tras ama­saba la pin­tura sobre el papel, y mez­claba los colo­res para con­se­guir espuma de colores.

En sólo una noche la pin­tura secó. Puedo pro­me­ter que se oyó un oooohhh gene­ral al des­cu­brir el resul­tado y tocar cómo que­daba, no sólo de los niños sino tam­bién mío. La espuma queda hin­chada y es suave suave al tacto, es mara­vi­lloso pasar el dedo por encima. De por sí, Lola se dedicó a des­hin­char todos los relieves.

Este es el resul­tado final:

Pintura de nieve de Lola

Detalle pintura de nieve Lola

Pintura de nieve de Leo

Una expe­rien­cia muy diver­tida y total­mente reco­men­da­ble con la que reci­bi­ros de nuevo en nues­tro rin­cón. ¿Vol­ve­réis? Os pro­meto una de libros muy pronto.

March 26, 2014   9 Comments

Pintura de nieve

La semana pasada nevó en media España. Noso­tros no vimos la nieve pero nos sir­vió de ins­pi­ra­ción para fabri­car­nos una “pin­tura de nieve” hecha a par­tes igua­les con sal, harina y agua, idea que debe­mos a Mary Ann Kohl. Pre­pa­rar la mez­cla ya fue diver­tido y a mi casi se me cae la baba cuando Leo al ver que nos ponía­mos a sacar harina, sal, un bol… se mar­cha todo dere­cho al cajón de la cocina y vuelve con espá­tula y bati­dor en mano.

Una vez pre­pa­rada la “pin­tura”, saqué pin­ce­les y car­tu­li­nas negras para jugar al con­traste con el blanco. Lo cierto es que la pin­tura mien­tras está húmeda no es blanca ni se parece mucho a la nieve, pero a Lola y a Leo no les importó nada. Estu­vie­ron feli­ces pin­tando, exten­diendo, tocando…

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Y cuando se acabó la emo­ción, no me resistí a sacar las acua­re­las líqui­das y unos cuen­ta­go­tas… y otra vez empezó la fiesta. Lola feliz por­que había con­se­guido morado. Leo que no que­ría pin­ce­les inves­ti­gando los cuen­ta­go­tas. No con­si­guió enten­der cómo se lle­na­ban así que cuando se deses­pe­raba se los lle­naba yo, pero su cara de feli­ci­dad cuando con­se­guía vaciar­los era genial. Al final, aca­ba­ron ver­tiendo algu­nas de las pin­tu­ras direc­ta­mente sobre el papel. Entre eso y la can­ti­dad de nieve las car­tu­li­nas pare­cía que no iban a secar nunca.

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Pero des­pués de día y medio, habían secado y los resul­ta­dos nos encan­ta­ron. El blanco ahora sí era de nieve, los colo­res de las acua­re­las esta­ban pre­cio­sos y el bri­llo de la sal que­daba espec­ta­cu­lar. Lola insiste en pre­gun­tar cuál es más bonito — llegó a la con­clu­sión de que húme­dos pre­fe­ría el de Leo pero secos el suyo —  y a Leo no le intere­san las com­pa­ra­ti­vas, sólo los mira y señala dando gri­tos de emoción.

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January 29, 2013   11 Comments

Hilos y columpios

Hace unos meses escri­bía sobre 21 colum­pios musi­ca­les en Canadá y hoy vuelvo con los colum­pios y el arte. Esta vez ha sido en Nueva York, en la espec­ta­cu­lar ins­ta­la­ción “The Event of a Thread” de la artista Ann Hamil­ton en el Park Ave­nue Armory.

Al entrar, una gran nave de techos altí­si­mos, una tela blanca col­gada en el aire y colum­pios que pare­cen infi­ni­tos. La tela, una cor­tina inmensa, se mueve por un juego de cuer­das y poleas acti­vado por los movi­mien­tos de los colum­pios, hacién­dola ondear como si fue­ran olas sobre las cabe­zas de los visi­tan­tes. Algu­nos deci­den tum­barse en el suelo y que­darse hip­no­ti­za­dos mirán­dola. Otros se suben a los colum­pios, como cuando eran niños.

“Puedo recor­dar la sen­sa­ción de colum­piarse — lo duro que tra­ba­já­ba­mos por esas déci­mas de segundo, col­ga­dos en la exten­sión máxima, justo antes de la caída y vuelta hacia atrás inevi­ta­ble, cuando nos sen­tía­mos por un momento fuera de la gra­ve­dad, un pequeño corte de sus­pen­sión cuando nues­tras manos se sol­ta­ban de la cadena y nues­tros cuer­pos se levan­ta­ban del asiento. Está­ba­mos nave­gando, den­tro del movi­miento — el tiempo parado– y de golpe pre­ci­pi­ta­dos otra vez. Nos ponía­mos en fila en el par­que e inten­tá­ba­mos tocar el cielo, solos jun­tos.” Ann Hamil­ton

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Todas las fotos de James Ewing

Lec­tu­ras en directo y música acom­pa­ñan los movi­mien­tos de los colum­pios. Y cada día, justo antes de cerrar una can­tante desde un bal­cón inter­preta una sere­nata mien­tras se suel­tan palo­mas que van volando hasta el otro extremo de la nave. Al comienzo del día siguiente, las palo­mas vue­lan a su jaula ori­gi­nal mien­tras se escu­cha la gra­ba­ción del día anterior.

 Video de Paul Octavius

Los que han estado allí hablan de sen­sa­cio­nes de feli­ci­dad, ale­gría, calma y tranquilidad.

Visual­mente la ins­ta­la­ción me parece impac­tante, muy poé­tica y de una belleza espec­ta­cu­lar. Me hubiera encan­tado poder estar ahí y haberla com­par­tido con mis hijos.

January 23, 2013   2 Comments